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Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

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Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Rorik Endrin el Miér Abr 04, 2018 2:30 am

__Aquel día, el mar no había parado de traer nubes y nubes desde el océano hacia la costa donde se asentaba Baruk'Grund, a cada cuál más densa y oscura que la anterior. Como consecuencia, el cielo llevaba encapotado todo el día y si los marineros kazukan ya tienen fama de malhumorado, tendríais que haberlos visto aquel día. Como era normal, poco antes del atardecer, había comenzado a llover a cantaros y no había parado desde entonces. Aunque era agradable que el olor de la lluvia tapase el pestilente hedor del puerto y, ¡por Kharzûn! Ya era hora de que lloviera como Dianthe manda de una maldita vez (llevamos ya dos ciclos desde que había empezamos el otoño y hasta ahora ni lo parecía), el frío calaba hasta los huesos. Desde luego había que estar loco para estar a la intemperie aquella noche, era normal que aquella taberna estuviera tan llena.

__El tabernero; incluso siendo apoyado por su esposa, sus dos hijas y aquel joven ratino que cargaba con los barriles; a duras penas daba abasto para llenar y retirar tantas jarras de cerveza, aguamiel, vino y ron como sus clientes reclamaban abalanzándose sobre la barra. Pocos eran los afortunados que habían conseguido una mesa antes de que los estibadores colmaran el espacio. Y por suerte, Rorik había conseguido sus tres buenas jarras de hidromiel a tiempo para conseguir asiento. Incluso había conseguido unirse a una en la que tres personajes, a cada cuál más sospechoso, preparaba una partida de cartas.
__Lo cierto es que hacía bastante tiempo de que enano disfrutará de una buena partida, y con lo larga y fría que se veía venir la noche, no le vendría nada mal que alguien le pagará una ronda, dos, diez o las que fueran. Por extraño que parezca, hoy se notaba con suerte. Y aunque fuera difícil que la compañía se viera más rara (francamente, aquel humano que se rehusaba a quitarse tan  siquiera el yelmo de la armadura y, en especial aquella vieja amarillenta de la sonrisa inquietante no le inspiraban ninguna confianza, incluso le recordaban a cacerías pasadas, y el último se había presentado ejecutando un maldito hechizo, no había más que añadir), estaba dispuesto a arriesgarse a jugar con ella.


Última edición por Rorik Endrin el Jue Abr 12, 2018 10:07 pm, editado 1 vez


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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Margaret Orgaafia el Miér Abr 04, 2018 2:41 am

La noche era fría y lluviosa. Era la típica noche que se cuenta bajo el calor de las velas para iniciar historias en el que el terror y la sangre atormentan los sueños de los niños. Y, como buena historia, empezó en una taberna.

La alegría en el ambiente era escasa, como las leves ascuas arrastradas por el viento. El clima tenia el efecto de detener cualquier emocion, instigando las emociones primordiales de acogerse en brazos los unos a los otros y esperar que los dioses dejaran de batallear. Y, quizás eso habría ocurrido. Quizás la velada se hubiera tornado un cuento sobre las desgracias y perdidas de los ausentes, quizás un asesino oculto habría acabado con la vida de sus semejantes aprovechando la tormenta o quizás el amor hubiera nacido entre alguno de esos personajes, desencadenando momentos de pura excentricidad y humor. Pero eso no paso, pues una figura abrió la puerta, dejando entrar la corriente y una voz más fuerte golpeo con fuerza las animas de los hombres, restableciendo su perdida llama.

-Joder, estoy empapada hasta las bragas...y no de la buena manera...-dijo una anciana ostentosa en espíritu, que no en monedas, quitándose un gorro puntiagudo, del cual salio una bestia en forma de gato, buscando el calor del brasero. Gracias a la intervención de dos caballeros horrorizados, los traumas de verla levantarse la falda para notar el calor del fuego fueron previstos a cambio de una silla en la mesa más calida, una en la que, curiosamente, se preparaba un juego de cartas.

Ahora, existen lugares que se llenan con el humo y el olor a alcohol barato con el tiempo, sin embargo tambien habia personas que lo ganaban tras los años. Margaret tenia la capacidad de hacer que cualquier entorno que tuviese alcohol, cartas y cigarros, no importa la calidad, pareciese un club clandestino donde las apuestas tenian que ver con bonitos zapatos de cemento seco y grandes rios con puentes de acero. De este modo y mientras soltaba una nube de humo que abrazó a los caballeros, como una prostituta en falta de cash, miraba sus cartas, pensando en cual sustituir por el corazon que guardaba en la faja.

-A ver...¿de verdad que no quereis jugar a Strip Poker? -dice, con el ceño fruncido, en completa confusión antes las constantes negativas de los alli presentes.- Chicos, os estais perdiendo la oportunidad de vuestra vida...

-  Por ultima vez, bruja. ¡No! -bramo el enano mientras igualaba la apuesta, con suerte podria conseguir algun trio esta ronda. Pero, degracidadamente para el cabeza metal, la anciana sacaria un par de ases de la manga. Literalmente.-  Por muy gratificante que sea dejar a un patas-largas en bolas, prefiero mil veces el oro ...

Yo prefiero mantener mis ojos intactos, mujer. Si quisiera ver un par de tetas preferiría que estuvieras por sobre el ombligo de la moza.- Termino añadiendo el caballero que parecía haber salido de una conferencia de como ser el típico personaje siniestro que espera en esquinas con mensajes crípticos y nada reveladores o que vender sustancias extrañas, como pociones o varas sacadas de estercoleros.


Última edición por Margaret Orgaafia el Miér Abr 04, 2018 2:53 am, editado 2 veces
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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Strindgaard el Miér Abr 04, 2018 2:43 am

He estado borracho en villas, pueblos, ciudades y castillos. A lomos de indomables barcos de arena recorriendo La Tierra Muerta. Borracho mientras la jungla de Uzuri se abría como una boca esmeralda lista para tragarme. He estado borracho en buques pirata, barcos de pesca y navíos cargados de demonios. Y he estado borracho frente a decenas de mesas de madera, piedra y cristal en tabernas de todas las razas. Pero nunca, nunca había estado borracho en una taberna enana.
¡Y no lo estarás nunca más! —Rugió el enano que cogiendo al demonio de la capa lo lanzó pendiente abajo desde la taberna.

El descenso de la cordillera de Dualin se hizo mucho más expedito luego de ese episodio, y también mucho más borroso. El demonio poco recordaba de aquello, sólo que la cerveza de los enanos era la más fuerte y de buen sabor que había probado jamás.
La ebriedad es un estado de superioridad, el comienzo del auténtico despertar. Es la sobriedad superior. —Verborreaba mientras hacía eses en el camino hacia el puerto—. Joder, no volveré a beber cerveza enana nunca más.
Su mochila estaba llena de tesoros de las montañas, incluyendo el preciado objeto por el que había decidido subir: un matraz rúnico, un artefacto enano que estaba hecho para contener elementos alquímicos de alta corrosión mágica. Cada vez le faltaban menos ingredientes para liberar a la aracne de su prisión en StorGromme.

Para cuando llegó al puerto la lluvia lo había desperezado y el aire le había despojado de todo rastro de ebriedad. Con la fuerte lluvia sería difícil encontrar algún navío comerciantes que lo podría llevar por las costas élficas hasta el golfo de Zheroker para luego alcanzar Erinimar. Si quería largarse de allí tendría que ser por el camino que serpenteaba por la falda de la cordillera, luego alcanzar Valashia, donde las noticias que llegaban siempre hablaban de rencillas entre sus ciudades. Luego desde allá serían unos cuantos días hasta Auberdine. Los pies se le estaban enfriando, pero por suerte su capa era impermeable.
Estaba considerando sus opciones cuando se halló con una taberna.
¿Cómo se traduciría ese nombre al común? —le preguntó a un enano estibador que iba caminando con desgana hacia los muelles. El mediano alzó la vista y entrecerró sus ojos escondiendolos aún más en la maraña de vello que era su rostro—. ¿El nombre de la taberna? —El encapuchado apuntó el tambaleante cartel que colgaba sobre la puerta.
El estibador le respondió una sarta de palabras en el kazukan y mientras levantaba un puño y se alejaba.
Creo que se llama Garrapata de Cabra. Vaya nombre.

El viento frío se colaba por las viejas tablas de la vetusta taberna. Fuera la lluvia lavaba la ajada cara del puerto, limpiando con su mano las calles vacías. En el interior la taberna apenas se podía oír el sonido de la lluvia, pues el gentío vociferaba como si dentro hubiera una refriega. Platos y jarras salían despedidas de la cocina de forma regular en grandes bandejas cargadas por las hijas del tabernero. La barra era una amalgama de viajeros de diverso porte, raza y género, llenando de olor a sudor, humo de pipas.
Los borrachos se habían dormido temprano, y el helado ambiente había dejado moribunda las ganas de armar camorra. Era el momento propicio para echar una partida de cartas.

El demonio había llegado hasta una mesa donde un par de soldados, un enano y un caballero echaban una mano de cartas, y ante la falta de silla hizo un floreo con su capa y al igual que un mago de pueblo, hizo aparecer una refinada silla de ébano con florituras en la cabecera y los apoyabrazos.
Los enanos que notaron el espectáculo, poco acostumbrados a la magia, miraron escépticos y luego siguieron inmersos en sus asuntos. El demonio colgó su bolsa en el respaldo de la silla y sacudió su capa. Cuando saludó a los jugadores notó la armadura del caballero.
¿Eudes? Vaya, este mundo es un pañuelo.
La silla parecía bastante cómoda, el demonio se sentó y una de las hijas del tabernero apareció para tomar su orden.
Una jarra de cerveza enana. Y algo para el frío, ¿tienes vino caliente?

Todo parecía auspiciar que la noche sería pura ganancia, con algunos sutiles movimientos e ilusiones fácilmente doblaría sus dinero desplumando a los soldados, pero quiso la noche traer hasta la taberna algo peor que el demonio y su polimorfo. Una mujer de cabello cano que parecía proyectar su ancha figura ahí por donde se paseaba. Logró espantar sin problemas a los soldados que el encapuchado planeaba robar y se añadió al juego de cartas sin esperar a que la invitaran.
El demonio iba a comenzar a beber la cerveza, pero había algo en los ojos de aquella vetusta mujerona que le hizo reflexionar. Lo mejor sería mantenerse sobrio, de momento.

La mujer comenzó a barajar el mazo para luego repartir las cartas mientras hacía una noble invitación.
Yo prefiero mantener mis ojos intactos, mujer. Si quisiera ver un par de tetas preferiría que estuvieras por sobre el ombligo de la moza.


Última edición por Strindgaard el Jue Abr 12, 2018 9:39 pm, editado 3 veces



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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Eudes el Dom Abr 08, 2018 4:58 am

El caballero miró con curiosidad las pequeñas cartas entre sus manso, deslizando una a una para rebelar aquellos monótonos, a veces monocromáticos, símbolos pintados. La gente del pueblo que tanto había ayudado le habían dicho que se merecía relajarse un poco, en este fino lugar con tan distinguidas personas; Eudes no podía negar que habían dicho la verdad. A pesar de eso, miro su mano con con vergüenza y tuvo que admitir que esto le parecía ajeno a cualquier tipo de nobleza caballeresca que conocía hasta el momento.

-Disculpe...-Dijo a los de su mesa- ¿Cual es la carta monstruo y cual la que hace cosas raras que tengo que poner boca abajo?- Preguntó, mostrando su mano.

-En fin, creo que deberé volver a darte una explicación rápida- Dijo Strindgaard, su viejo conocido, el poderoso hechicero de alas sombrías. Rápidamente el otro miembro de la mesa le interrumpió.

-¿Qué monstruo ni que leches?- Exclamó el fornido y armado enano, con gesto hosco y voz rasposa- Escucha hojalata, Poker gana a Full, Full gana a Color,  Color gana a Escalera, Escalera gana a Trio, Trio gana a Doble Pareja, y Doble pareja gana a Pareja. ¿¡Qué no entiendes!?

El caballero inclina levemente la cabeza,mirando su mano, luego de vuelta al enano, otra vez de nuevo sus cartas y de nuevo el rostro enfadado de aquel guerrero.

-¿Entonces esta es la que tengo que poner boca abajo?- Preguntó, mostrando su mazo y posando un dedo sobre su rojizo diamante.

El hechicero tomó la carta sobre la mesa y la devolvió al caballero evitando observarla.  

-Debes sostenerlas en la mano, y no dejes que veamos tus cartas hasta que no llegue el momento- Explicó comprensible. Tomó un sorbo de vino caliente y soltó un largo suspiro- El juego consiste en tratar de obtener la mayor cantidad de cartas iguales en tu mano. Aunque también sirven si están en orden consecutivo. Algunas "manos" son más predominante sobre otras, y tendrás dos oportunidades para cambiar una de tus cartas- Miro la chimenea, posando la vista sobre el minino que a un lado descansaba, propiedad de la anciana indecorosa, según sabía Eudes-... En fin- dijo volviendo la vista a los jugadores- Juguemos una mano apostando bajo, y así te vas acostumbrando al juego.

El caballero asintió, reduciendo su apuesta y guardando algunas monedas. Debía admitir que no había entendido mucho, aunque habría que seguir intentando.
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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Rorik Endrin el Vie Abr 13, 2018 8:27 pm

__-Juguemos una mano apostando bajo, y así te vas acostumbrando al juego.

__Los naipes fueron recogidos, barajados y repartidos de nuevo. El encapuchado fue el encargado de esta tarea, mientras los demás tomaban cuidado de sus propias apuestas.
__Durante el reparto, Rorik aparentaba beber su jarra a gusto mientras jugaba con las pocas monedas que había colocado sobre la mesa, pero en ningún momento perdido de vista las manos de aquel mago, ni cuando barajaban ni cuando repartían. Probablemente no solo fuera mago, también sería un tramposo de cuidado. Con estos patilargos ya se sabe. Y aunque aquel día se encontraba disputo a ignorar cosas menores, no le permitiría tomarle por idiota.

__Al fin llego el momento de ver las manos. La suerte no acompaño el kazukan, ni una simple pareja, y la carta más alta era esa pobre reina que parecía pedirle ayuda mientras asomaba la cabeza de aquella copa.

__-Yo no voy.-anunció el enano devolviendo sus cartas.

__-¿No ir? ¿Ya te vas?-preguntó el novato en el juego, el enano no supo si reir o llorar.

__-Voy a subir cinco, para hacerlo interesante.-dijo finalmente el mago tras tamborilear con los dedos sobre la mesa unos instantes.

__-Paso, caballeros, soy una chica que no se deja llevar por los preliminares...-la anciana devolvió sus cartas a la mesa con gesto molesto.

__El turno volvió al caballero de la armadura, quién debía de seguir confuso con el juego porque no se dió por aludido a pesar de que las miradas se dirigieron a él.

__-Ahora puedes cambiar dos de tus cartas, hojalata. Y luego tienes que igualar la apuesta o subirla.

__-...Vaya, entiendo-accedió, mientras igualaba la apuesta.

__El encapuchado cambio tambien dos de sus cartas y, tras indicar con la mano que no subia más la apuesta, al fin enseñaron las cartas. Grande fue la sorpresa de toda la mesa al ver que el novato había superado al trío de reyes del mago con un bonito poker de sietes.

__-¡Por el carnero de tres orejas que pario mi vecina....!-voceó la anciana dejando caer por su labio, levemente, su cigarrillo. Lo suficiente como para que unas chispas acabaran en el casco del enano, incandescentes.

__-Vaya… Eso ha sido suerte de principiante-señaló el encapuchado. Dibujó una sonrisa resignada, miró detenidamente las cartas del caballero y luego las de él.

__-¡Por Kharzûn!-rió el enano-Y parecía tonto.

__-He...He ganado...¿He ganado?-preguntó el caballero tras dar un respingo de incredulidad antes el resultado, y acercando despues el rostro tras el yelmo a las cartas sobre la mesa.

__-¿Entiendes por qué has ganado Eudes?-el encapuchado bebió un sorbo de vino caliente y carraspeó-Tú has logrado juntar más cartas del mismo valor que todos los demás. Cuatro-apuntó a los naipes-, si no hubieras tenido tanta suerte yo hubiera ganado porque tenía una mano con tres-separó los tres reyes de las otras dos cartas para puntualizar-. En fin. Toma el dinero, es tuyo.

__Con buena fe, el hombre recogió las ganancias de la mesa haciendo un montoncillo junto a su bebida.

__-Ahora otra ronda en serio ¿no?-el enano recogió las cartas-Esta vez reparto yo.


Última edición por Rorik Endrin el Vie Abr 27, 2018 11:32 pm, editado 1 vez


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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Margaret Orgaafia el Sáb Abr 14, 2018 1:00 am

La fortuna nunca había sido una de las diosas favorita. Reconocia su valor, por supuesto, y como una atractiva fémina reconocía el porque todos los hombres iban detrás suya, pero nunca le había visto el atractico. Daba mucho por muy poco y esas ofertas siempre le había resultado sospechosas. Era como encontrarse una tienda sospechosa, en un sitio donde, podías jurar, el día anterior no había habido nada y comprar dentro el artículo que ansiabas/necesitabas/te cambiaría la vida. Siempre había un giro rotundo.

Así que cuando saco una mano de mierda, supuso que el día seguiría siendo normal. Miro alrededor, observando como los demás observaban sus cartas, con diversos grados de satisfacción e insatisfacción en los rostros. Menos el caballero, ese era un ser misterioso, inescrutable, un misterio encerrado en una lata de atún...Sin embargo, había que reconocer que el reflejo mal pulido de la armadura le hacia justicia. Mientras el enano y el caballero misterioso y con mala pinta continuaban y yo me arreglaba los pechos con el reflejo, deje las cartas sobre la mesa, revelándolas.

-Paso, caballeros, soy una chica que no se deja llevar por los preliminares...-digo, con Bom y Bam bien colocadas, mientras me saco otro puro y me enciendo una cerilla, pasándola por la armadura del caballero. Tras una calada, espero el resultado del desafío entre los dos misteriosos y atractivos hombres*. Aunque, honestamente, se veía claro que el que iba a ganar era...

-¡Por el carnero de tres orejas que pario mi vecina....!-susurró la anciana dejando caer por su labio, levemente, su cigarrillo. Lo suficiente como para que unas chispas acabaran en el casco del enano, incandescentes y saltarinas. Pronto, el cigarrillo estuvo a punto de caer al suelo, si no hubiera sido por los extremos reflejos sexagenarios de la mujer**. Nadie en la sala se había esperado esto...

¿Acaso había sido suerte, intervención divina...o es que se estaba haciendo el tonto?

Me prepare para esperar la siguiente ronda, subccionando con fuerza mi puro.


*Un hombre que se tapa la cara siempre ha resultado atractivos a las damiselas. Quizás sea el hecho de la aventura, los sueños de bandidos apuestos o que un hombre tapado podía tener cualquier cara durante los tórridos encuentros. ¿Quién sabe?

**En lo que se refiere a dinero y diversos objetos (cheques, comida en rebajas, ropa en rebajas, mejillas de nietos...), las ancianas tienen reflejo felinos.
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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

Mensaje por Strindgaard el Vie Abr 27, 2018 2:17 am

Había pasado algo de tiempo de aquella noche en que un grifo cruzó los caminos del caballero y el demonio. Pero él tenía un recuerdo bastante vívido de Eudes, el cromado humano que se sentaba a su izquierda en la mesa. Un hombre de honor, capaz de poner su vida en peligro por ayudar a los demás. Alguien que no era para nada difícil de leer, aunque su rostro estaba totalmente oculto tras el hierro frío de su yelmo.
Su incredulidad era genuina, había ganado en buena lid. El demonio sonrió compartiendo su felicidad, hizo con sus cartas un pequeño montón y lo acercó al enano para que las uniera a las demás y repartiera. La próxima vez trataría de leer su juego, sino acabaría perdiendo algunas monedas de más.

El piernas-cortas barajaba con buena técnica los naipes, sus nudosos y cortos dedos mezclaron las cartas con precisión mecánica. El demonio miró por el borde de la jarra de vino las pobladas cejas del enano frente a él, tratando de calcular qué tan bueno era jugando por la presteza y familiaridad con la que barajaba. Hasta el momento había perdido menos dinero que él, pero el juego recién comenzaba.

Observó a la mujerona a su derecha mientras el macizo enano repartía las cartas. Había algo animal en la mirada de la oronda mujer, algo predatorio y lobuno que intimidó algún sitio dentro de la mente del demonio, ese que se sentía atemorizado y fascinado a la vez por ese mundo extraño y distante que englobaba a las mujeres. El humo que subía del cigarrillo que pendía de los labios de la bruja formaba extrañas formas a medida que se perdía en las vigas del techo.

El sonido de las cartas al mezclarse lo extrajo de sus pensamientos. El demonio saboreó el vino y se dio un momento para mirar la abarrotada estancia. La puerta de la entrada no se estaba quieta, y cada vez se iba llenando más y más la taberna.
Lo siento, está reservada.
El demonio se giró hacia su derecha, justo a espaldas de la bruja una de las hijas del tabernero trataba de detener a una enorme figura que ocupara una mesa.
Pues se acaba de desreservar.

La mesa vacía que se encontraba a un costado de los jugadores se llenó con un grupo de empapados mercenarios. El orco que había hablado iba medio desnudo del cinturón hacia arriba. Dejó su mandoble apoyado en la pared, e hizo caso omiso de la enfadada muchacha. Echó una mirada a sus compañeros mientras la mitad de la taberna hacía lo posible de mirarlo sin que se notara. Junto a él llegó una mujer morena que cargaba un estuche de violín y vestía como una viajera, un enano con una mochila cargada de objetos metálicos que entrechocaban entre sí con cada paso que daba, y un humano ataviado con una capa verde, un arco y un carcaj en su hombro. Los otros tres mercenarios se reunieron alrededor de la mesa que había tomado el orco y la acercaron a la chimenea para buscar algo de calor para sus mojados cuerpos, quedando a pocos centímetros de los jugadores de cartas.
¡Hey moza! —Gruñó el orco una vez se hubo sentado—. Traed lo que sea que hayan cocinado en este sucucho. Y cerveza enana. No vine hasta aquí para beber meados.

El demonio miró de reojo a los mercenarios, comenzó a figurarse de qué barco o qué camino los habrá traído hasta ahí cuando el enano habló.
Bien, ahí van. Hojalata, tú dices —ladró  mientras repartía.
Cinco cartas cayeron frente al demonio, las tomó una por una mientras su rostro perdía toda expresión. Un siete, un diez y una reina de espadas, un as de escudos y un tres de lanzas. No tenía nada, pero se podía arriesgar a pedir dos más.

Tanto él como el enano y el caballero fueron a la primera mano, pero el enano se retiró en la segunda.
La suerte hoy no me acompaña. Pero ya vendrá. No voy.
El demonio había dejado el tres de lanzas y el as de escudos, y robó un diez de escudos y un siete de escudos. Dos diez. Dos sietes. Tenía dos pares. Subió la apuesta un kull de plata.
Había en total cinco monedas de plata sobre la mesa. Eudes mostró su mano.
Un trío de ochos.
Hijo de...



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Re: Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...

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