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De criminal a criminal [Privada]

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De criminal a criminal [Privada]

Mensaje por XV - The Devil el Mar Jun 05, 2018 5:22 am

XV entró en la taberna con paso firme, decidido a pegarse a la barra de inmediato y ordenar una pinta de ale. Al pedir, su voz resonó clara y concisa, destacando por encima del bullicio con una teatralidad que más bien parecía digna de una obra que del tugurio en el que estaba. Se giró y miró a los marineros presentes, los supuestos hombres de acción que se habían negado a partir con sus mercancías por las pestes que sus adversarios vertían sobre él. Se quitó las gafas y sondeó a los presentes, analizando cada mísero detalle en sus rostros, gestos y murmullos.

-Cuentan las malas lenguas que por aquí muchos habéis rechazado llevar mis mercancías- se hizo el silencio -mirad, os aseguro que yo no quería pero vuestras mujeres son persuasivas…- añadió con socarronería, gozando de insultarles y ver a más de uno apretar los puños y mirarle con ganas de rajarle el gaznate

-A cualquier mono bravucón llaman ‘’inteligente’’ hoy en día- chistó uno de los marineros, continuando -toda persona cuerda sabe que establecer contratos con un… demonio solo puede llevar a la desgracia. Vivís del sufrimiento y la desgracia de aquellos que, por desesperación, venderían su alma a cambio de calmar el hambre en sus entrañas - culminó, bebiendo de su jarra sin siquiera dirigirle la mirada. Los demás murmuraron por lo bajo, secundando las palabras del marinero que había contestado a las provocaciones del mestizo.

-Aaah… si, ese cuento de viejas - dibujó una sonrisa confiada en sus labios -…hombres caídos en desgracia por culpa de la sangre profana que corre por mis venas...- clavó sus ojos bicolor en el contenido de la jarra por un breve instante, bebiendo de este y suspirando complacido al sentirlo bajar por la garganta -quién soy yo para culparos por creer esas historias; hasta yo atribuí alguna vez a mi ascendencia todas las mierdas que me han pasado en la vida- un rumor silencioso se extendió por la taberna -pero no, ya os aseguro yo que aquí el maldito no soy yo sino este mundo- volvió a sonreír, sin alejar el tono socarrón -aquí todos nos hemos partido la espalda, los dientes y la cara para intentar llenarnos el estómago- comprobó por el rabillo del ojo cómo varios cerraban con fuerza los puños, probablemente recordando penurias pasadas o presentes.

-Como si tú, señorito, supieses lo que es pasar hambre - volvió a replicar el mismo, ganándose la aprobación de los presentes -¿Vienes a hablarnos de hermandad mientras vistes ropajes que alimentarían un mes a nuestros familiares? Vete a joder a otra parte…- gruñó, golpeando la mesa con el puño y, esta vez, dignándose a dirigirle una mirada cargada de ira.

XV guardó silencio durante unos segundos, exhibiendo una calma inusitada ante el airado ambiente que había provocado con su presencia. Dio un largo trago al ale y dejó la jarra encima de la barra, acercándose paso tras paso al interlocutor de pelo cano y barba incipiente. Era un buen ejemplar: robusto, con una chispa de inteligencia en los ojos y cicatrices suficientes para demostrar su experiencia. Tenía pinta de llegar a ser un buen capitán. Se quitó los guantes lentamente, exhibiendo las innumerables cicatrices de heridas pasadas que afectaban a la piel de ambas manos. Comenzó a frotarlas, sin apartar la mirada de ellas, y las alzó para que la luz de las velas que colgaban del techo las iluminase mejor -Sin duda estas manos tan finas desconocen el trabajo duro al que tu, rudo marinero, estás acostumbrado- espetó sarcástico, obligando al marinero a mirarle -Para prosperar he trabajado como herrero, mendigado, robado, traicionado, construido casas, cargado mercancías y más cosas que me avergonzaría mencionar. He peleado con puños, dientes y pólvora para llegar a este punto de mi vida y poder espetarle al mundo con desprecio un ‘’A ver qué coño tienes para mi ahora, gran trozo de mierda’’- abrió los brazos, dejando el pecho al descubierto mientras caminaba en un pequeño círculo para mirar a todos los presentes -Craso error, el muy hijo de puta aún tiene alguna hostia bajo la manga que me mete en vereda- añadió con una sonrisa cínica, ganándose varias carcajadas en la taberna -No, no me creo mejor que ninguno de vosotros, al contrario que aquellos que se han dedicado a envenenar vuestro juicio con rumores infundados- se encendió uno de sus puros finos en la llama de una de las velas, dando una larga calada y exhalando el humo con una sonrisa salvaje que mostraba sus afilados canes -Me tienen miedo- echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada -Y a vosotros también- el calor de sus palabras comenzaba a calar en los demás, transmutando poco a poco sus rostros -Temen que lleguéis a conocer lo que es trabajar para alguien que tiene en cuenta vuestra existencia, que pueda mostraros que la miseria no es una forma de vida que os venga dada, que es impuesta en pos de que sus bolsillos estén siempre llenos a rebosar- apretaron sus mandíbulas; él se sentó con dejadez en una de las sillas, dejando colgar la mano del puro desde el espaldar -Estoy creciendo, prosperando, minando sus ganancias como ningún otro competidor antes que yo lo había hecho. Su oligopolio se está acabando y su riqueza no sabe mantenerse en un ambiente hostil…- dio una larga calada al puro y exhaló con la mirada puesta en ninguna parte -…porque son cobardes y mimados que no entienden la vida sin una superioridad aplastante sobre aquello que llaman dificultad- esbozó una media sonrisa, mirando a los ahora embelesados oyentes; se escucharon risas por lo bajo y los dientes comenzaron a exhibirse -Yo os pregunto si queréis derrocarlos o apoyarlos en su empresa de verme arruinado- convirtió su media sonrisa en una completa y afilada que se asemejaba a la de una bestia hambrienta -en cualquier caso ya os prometo que no tendré piedad con quienes se interpongan en mi camino.-

Se levantó y marchó hacia la barra, terminándose el ale que le restaba. Pagó esa y una ronda para todos los demás -La siguiente corre a mi cuenta- alzó su jarra vacía y golpeó con el culo de esta la barra -el barco zarpa al despuntar el alba- atravesó la sala con el silencio solemne que otorga el respeto recién conquistado, empujando la pesada puerta de madera y cerrando tras de sí con el crujido de esta como punto final.

<<-------------------->>

Se fumó con calma el puro tras salir; la inexpresividad gobernaba ahora su rostro, sus ojos se encontraban mirando a ninguna parte mientras que en su cabeza un torbellino de ideas y recuerdos se entremezclaban hasta formar una masa uniforme de personalidad. Su maltratado ego se mostraba con una nitidez que, tiempo atrás, le habría aterrorizado. Entrar en un estado de pensamiento dubitativo era algo que le pasaba con frecuencia y que, en cierta forma, le ayudaba a mantenerse con aquella suerte de estabilidad mental que le permitía seguir adelante. El elevado calor corporal que emanaba su cuerpo le ayudaba a resistir el frío con mayor facilidad que el común de los ciudadanos de zhalmia, haciendo efecto estufa bajo los ropajes adaptados que vestía. No era casualidad que se detuviese frente al local a fumar, sabiendo que otras cosas le esperaban por hacer y que, tal vez, la noche se le hiciese más larga de lo debido. Se había apoyado un poco apartado de la puerta, esperando escuchar el característico sonido de esta al abrirse; sabía que no tendría que esperar demasiado, apenas unos segundos, en realidad. El que había estado contando esas historias se apresuraría en abandonar el local a pesar de que le hubiese invitado a aquella última ronda a horas tempranas. Las prisas por informar a sus señores del cambio de rumbo en los planes le urgirían mucho más que el tomarse el ale a gusto.

Sus miradas se cruzaron por el momento, el lacayo no pudo evitar que un gesto de horror se dibujase en su rostro antes de que intentase recomponerse torpemente y fingir una sonrisa amistosa. Se llevó la mano a la cadera donde sobresalía el mango de un cuchillo, cosa que el semidemonio esperaba con una sonrisa. Desenfundó la Mäuser ya cargada y le pego un tiro en la cabeza sin dejarle tiempo a suplicar. Desde el interior de la taberna comenzaron a escucharse pasos apresurados, los curiosos no tardaron en arrejuntarse en torno a la entrada del lugar, observando al marinero muerto con un boquete abierto entre ceja y ceja. XV rebuscó durante un momento por su ropa y dio con una bolsita llena de monedas que vertió sobre el cuerpo inerte del traidor - Creo que vuestro compañero os invita a unas rondas más en compensación por haber vendido todos vuestros culos al mejor postor - dio una última calada al puro y lo tiró también sobre el cadáver, ignorando por completo los rostros de los demás marineros y poniéndose rumbo al siguiente destino. Ahí se habían matado dos pájaros de un solo tiro: El imbécil estaba muerto y que nadie se interponía en su camino había quedado claro.

<<-------------------->>

Llegó con cierta prisa al puerto pues la salida en la noche de aquel barco había sido rigurosamente establecida a cierta hora. La burocracia de Zhalmia era famosa por ser un grano en el culo en contra de todo aquel que se moviese por veredas de dudosa legalidad, tal y como estaba acostumbrado el comerciante de armas. Se montó en el barco pesquero que había alquilado con anterioridad, acomodándose en una de las barandas de proa con la mirada puesta en el mar en calma. Se cruzó de brazos, enfatizando aquella posición y asintió al par de marineros encargados de navegar la pequeña embarcación que procediesen.

El trayecto fue relativamente corto, apenas una media hora larga o cuarenta minutos. Al llegar, XV se encaramó a la escalerilla que ofrecía el barco de destino, ascendiendo sin dificultades hasta la cubierta y se colocó bien el abrigo de color rojo que portaba. Una vez más se encontraba en otra de esas situaciones relativamente peligrosas que parecían definir su vida a pesar de haber alcanzado cierto estatus social.

- Siento mucho haberla hecho esperar, señorita Sandokan. Tuve que encargarme de un asunto que no podía dejar de lado - sacó otro puro fino y lo encendió en un farol cercano que sostenía uno de los marineros - Encantado de conocerla… mi nombre es XV, pero muchos me conocen como The Devil o El Diablo, como usted prefiera - hizo una ligera reverencia con la cabeza a la capitana del barco pirata, sonriendo de forma enigmática al dejar en el aire qué clase de asuntos había tenido que resolver.
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XV - The Devil

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Re: De criminal a criminal [Privada]

Mensaje por Bony Sandokan el Miér Jun 20, 2018 5:35 am

Bony llevaba meses surcando los vastos océanos sin encontrar nada de valor, salvo unos cuantos barcos tirados y abandonados, probablemente presas de alguna tormenta o animales marinos gigantes, no se sabía, por lo pronto la pequeña tripulación de Bony  había corrido con suerte, fuera quizás por su pequeño tamaño, o por que no llamaba tanto la atención, o simplemente por que por causas del destino no era el momento para vislumbrar alguna otra batalla, si bien, Bony deseaba poder encontrarse con un barco más grande, pero aparentemente el mismo sendero de la vida le decía que no era el momento, era ¿Cómo decirlo? Una especie de barco "carroñero", se hacía de todo aquello de valor que se habían encontrado en los barcos que simplemente no habían corrido con suerte. Mientras Bony revisaba algunas cartas náuticas, Sandy yacía dormida en el camarote de su hermana menor, Ann había entrado sin tocar la puerta, como de costumbre, cosa que al parecer ya no solía molestarle a la bicromática. -¿Qué quieres ahora Ann?- preguntó Bony sin dejar de trazar líneas en algunos mapas y revisar las bitácoras que había hecho días anteriores.

-Quiero regresar a Malik Talish.- Dejo caer en seco la noticia mientras tomaba asiento en la butaca de Bony, subió los pies a la mesa y marcó con mucho énfasis el masticar de un tabaco que llevaba en la boca, era un ruido molesto para la joven con la cabellera bicolor, y Ann lo sabía muy bien. –El tabaco está bueno ¿Quieres?- Preguntó mientras mostraba la boca abierta con el bolo de hierba viscozo y masticado. Bony se limitó a hacer una mueca de asco y empujó a su hermana chasqueando los dientes. -¿Por qué quieres regresar a casa?- Inquirió Bony mientras hacía uso de un compás y un cristal ovalado que le ayudaba a ver las letras de los mapas más grandes, una lupa de pedestal. –Pensé que jamás querrías volver a ese lugar, ¿O es que estás nostálgica?-

Sandy entreabrió los ojos observando a sus hermanas de reojo, el sombrero de Bony cubría su rostry al escuchar la pregunta de su hermana menor, se incorporó desperezándose y soltando un gran bostezo mañanero. –Yo también quiero regresar a Malik Talish, a donde sea, pero quiero regresar a tierra, creo que lo merecemos, llevamos un buen botín aun que no lo hayamos robado, lo encontramos, es nuestro… ¿Podemos descansar unos cuantos días en tierra?-

-Opino lo mismo, Bony, el barco puede esperar, además, necesitamos proviciones, la comida se está acabando y ya me cansé de comer pescado, tengo ganas de un buen filete de res ¿Qué me dices de patas de cerdo?- Agregó Ann escupiendo el trozo de tabaco en un pedazo de papel arrugado que había tomado del suelo.

-¡Uyy, si! Un filete de res me caería bien.- Asumió Sandy dándose pequeños golpesitos en la panza. –Además, los hombres también extrañan la tierra y…-

-Seguro, sobre todo extrañan a las mujeres.- Rió Bony respondiendo al comentario de Sandy, ambas giraron a ver a Ann.

-A mi ni me miren, no dejo si quiera que me toquen, podré ser muy puta pero no me meto con cualquiera, y la tripulación está prohibida para mí.-

-También para mi, que se busquen un agujero en otra parte, son todos como mis hermanos.-

-Pues ellos no nos miran como sus hermanas.- Inquirió Bony dejando de lado su trabajo y tomando asiento a un lado de Sandy. –Mmmm, supongo que no será mala idea, además, hacíamos buenos negocios en Geanostrum, en general ¿Seguirán nuestros clientes ahí?.- Bony se recostó en la cama usando sus manos como almohadillas, Sandy se encogió de hombros y Ann imitó el movimiento de su hermana.

-A mi no me interesa eso, yo sólo quiero comida ¿Fijarás el curso?.- Sandy se recostó a un lado de su hermana adoptando la misma posición.

-Tal vez… trazaré el camino entonces, ustedes salgan y preparen a la tripulación navegaremos a sotavento para aprovechar los vientos de Belthalas, a decir verdad, no estamos muy lejos de casa, calculo yo un ciaje de una semana aproximadamente, sino tenemos ningún problema, als velas no fallan, encontramos barco enemigo o un botín prodigioso que valga la pena.-

-¡A la orden Capitana!.- Aseguró Sandy dando un saludo marinero, detrás de ella Ann, con una mirada un tanto socarrona. –Que te diviertas con tus mapas  y bitácoras hermanita.- Bony se limitó a  aventar su bota hacía la puerta, momento en el que la peliblanca la cerró dándole una palmada a Sandy en la espalda. –¡Ay estoy loca, en verdad quiero regresar a tierra.- Alcanzó a escuchar la menor de las Sandokan aún detrás de la puerta.

Las hermanas Sandokan y toda la tripulación, tenían aproximadamente poco mas de un mes de no tocar tierra firme, pero cerca de tres de no visitar Malik Talish, se habían estado solventando de proviciones en islas que encontraban durante el camino y su dieta constaba en su mayoría de frutas, verduras y todo tipo de peces que pudiesen pescar, además de la leche de las cabras que viajaban con ellos, y los huevos de las gallinas que no podían faltar tampoco,  realmente tener una tripulación pequeña tenía sus ventajas, las proviciones y alimentos duraban más, no había revueltas en el barco y lo mejor, todos eran hombres de confianza, en su mayoría sujetos que habían trabajado para Flint, eso despreocupaba a las hermanas –Y sobre todo a Bony- como no tienen idea. En el barco, en ese momento cada quien se dedicaba a sus tareas, el mar era sereno y el barco era movido por el suave pero veloz viento del oeste, se sentía cálido y húmedo a diferencia de los vientos del este, Bony se dirigió a su mesa de trabajo y sacó un mapa en donde estaban marcados los vientos cálidos y fríos que solían albergar en Noreth, no debían estar lejos de casa. –Si… unas cuantas semanas de viaje hacía el este, unos cuantos grados al norte, mmm no, definitivamente no estamos lejos…- La noticia fe tomada por la tripulación con gozo y regocijo, al parecer no sólo las hermanas Sandokan eran las únicas en querer tocar tierra firme, el curso había sido fijado, regresarían a Malik Talish.

Si bien, A diferencia de sus hermanas, Bony no toleraba estar tanto tiempo en tierra, normalmente ella sólo atracaba para subir proviciones, dedicarse a hacer uns cuantos negocios y no más, en cambio sus hermanas solían disfrutar de estar en la tierra, sobre todo Sandy, la hermana de en medio. La joven capitana le había dado una tarea a cada uno de los tripulantes, incluso a Tendor, le había pedido que cambiara a los animales, pero el muchachito se había encariñado con una de las cabras.

-¿No nos podemos quedar con ella señorita Sandokan?-

-No, Tendor, las cabras también necesitan descansar, ya han viajado más de tres meses en mar, necesitamos cambiarlas por animales que estén mas descansados, lo mismo con las gallinas, anda con Antonio a buscar un proveedor aviar y otro caprino, Sandy irá con ustedes para asegurarse de que no les pidan mas dinero.-

Con mirada algo cabizbaja, el muchacho aceptó llevando a las cabras con una soga, O´Connor por su parte se había dedicado a actualizarse con todo lo respecto a los comercios de Malik Talish, las cosas no habían cambiado tanto, salvo por unos cuantos nuevos comerciantes, el resto de la tripulación subía las proviciones y todo lo necesario para el barco. Al anochecer, la mayoría de los tripulantes había salido para distraerse por aquellas horas en algunos de los bares mas cotizados del puerto, en el B. Sisters, sólo se habían quedado Naga, Yang, O´Connor, Tendor, Antonio, Jäger y Bony, incluso sus hermanas se habían ido de farra para liberarse del B. Sisters, pero la menor de las Sandokan parecía no sólo querer trabajar en sus mapas, sino también en los artilugios que últimamente había estado creando, recientemente durante el viaje, había descubierto un nuevo tipo de “explosivo” de una forma no muy agradable, con un casi fatídico accidente, había estado “jugando” al alquimista junto con el joven Antonio, y entre mezclas y mezclas de sustancias, dieron con una sustancia muy flamable de color verdoso y aspecto ciscozo, casi baboso, una especie de líquido que al incendiarse no podía apagarse con agua, de nuevo, Bony estaba tratando de recrrearlo con la ayuda del muchacho.

-La orina de las vacas posee un líquido flamable, podríamos usarla o también las heces, por la cantdad de fósforo.- Comentó Antonio mientras se colocaba unos lentes de protección y unos guantes de cuero.

-Probablemente fue lo que le dio ese color verdoso, lo demás debe haber sido aceite de rocas…cual sea la reacción química de esto, actua con el agua o con las sales marinas, deberíamos hacerlo con agua dulce, trae un poco del agua que usamos para beber, Antonio…-

Los experimentos estuvieron próximos a continuar, pero O´Connor, el divium, llamó a la puerta con un aire un tanto urgente. –Capitana, necesito hablar con usted, es posible que tengamos un negocio próximo, una empresa que parece pintar bien, quizás de su gusto.- Comentó el alado por detrás de la puerta, Bony se detuvo de improvisto y miró a Antonio un tanto confundida. –Continuaremos después con esto, vez a dormir.- El muchacho asintió con la cabeza sin mas ni menos, y salió del camarote para darle entrada a O´Connor, el alado entró bajando ligeramente la cabeza, puesto a que la puerta topaba con su altura. -¿Qué ocurre O´Connor?-

El divium hizo una reverencia, carraspeando primero. –Escuché rumores de nuevos negociantes, ubicados al norte y al este de Malik Talish, y más allá, al norte de Thonomer de hecho.-

-¿Thonomer? ¿Clientes nuestros? Que yo recuerde nunca estuvimos ahí-

-No, no, más al norte de Thonomer, en Zhalmia, tiene mucho movimiento en su puerto, recientemente llegó la noticia de un, bueno, aparentemente un noble que busca servicios marinos para “ciertos negocios” suyos.-

Bony tomó asiento, e invitó al divium a hacerlo. -¿Qué tipo de “negocios”?-

Tras tomar el asiento, el divium llevó la mano diestra a la barbilla, y se inclinó como si quisiera decirle un secreto a su capitana. –No estoy del todo seguro, sólo sé que muchos se han negado, hasta ahora no ha encontrado a nadie que sirva para él, es… un asunto “racial”-

-¿Racial? Explícate.-

-La persona que busca la empresa, es un demonio, un noble, pero a fin de cuentas demonio, tú sabes, Bony…- Dejó de lado el respeto y comenzó a tuteara  Bony, símbolo de que estaba hablano muy en serio. –Tú mas que nadie sabe la cantidad de atrocidades que se tienen en cuenta con respecto a esa raza, yo en lo personal no les tengo confianza, pero la suma que al parecer ofrece es muy buena.-

-Siendo un noble debería de serlo, tengo curiosidad…-

-En el puerto ya saben que el B. Sisters regresó al muelle, la noticia no tardará en expandirse hasta el puerto de Zhalmia, si consigo buenos patrocinadores, podríamos adelantarnos y conseguir uan entrevista con él-

-¿Sabes su nombre?- Preguntó Bony mientras serviase un trago de ginebra, pues bien era sabido que no era de bebidas pesadas.

-Lo apodan “El diablo”, es lo único que se.-

-Buen nombre para un negociante de “malas artimañas”- Musitó un tanto sonriente mientras daba trago largo a la bebida, tras una mueca generada por el picor de la ginebra en su garganta, dejó la copa en la mesa para colocarse de pie. –Has lo que sea conveniente, tomaremos el día de mañana como descanso para que la tripulación se recupere de la resaca, y pasado mañana a primera hora estaremos zarpando a Zhalmia, mientras mas rápida sea la entrevista mejor para mí…- Dijo finalmente para después salir del camarote, O´Connor le siguió a paso lento.

-Bony, es probable que la señorita Ann no regrese al barco.-

-Estoy al tanto de ello, creí que sería Sandy la que se quedaría en tierra firme.-

-La señorita Ann prefiere hacerse de un negocio en el puerto, le pinta muy bien.-

Bony no respondió a lo último y bajó del camarote hasta la cubierta observando las estrellas para ir trazando el camino que deberían seguir, Zhalmia no estaba muy lejos, sería quizás un viaje de entre 2 o 3 horas, a estas alturas, las cosas ya estaban preparadas, ya sólo faltaba que la tripulación no cediera ante la cruda de la mañana siguiente y las velas se izaran para navegar nuevamente a sotavento.


¨:::::::::::¨


Al día siguiente la mayoría de los tripulantes ya se encontraban en el navío, alguno scuantos llegaron sin saber como hasta el amanecer, otros tantos parecían haberse quedados dormidos muy cerca del muelle, Jäger y O´Connor se dedicaron a buscar a los faltantes y regresar con ellos cargados hasta el barco, Bony, permitiendo el descanso de sus hombres, Ann no había regresado, no lo hizo hasta los últimos momentos en que el barco zarparía.

-Esperaré aquí su regreso, eso de estar en el mar definitivamente no es lo mismo, prefiero volverme una buena comerciante en Malik Talish, y no te preocupes, contrataré a alguien para que cuide de la biblioteca de Flint.- Ann había llegado con un aire un tanto frívolo, llevaba un abrigo de piel de cordero y lana en las manos, lo entregó a Bony aventándoselo sin aviso alguno. –Lo necesitarás en Zhalmia, hace mas frío que aquí.- Inquirió sonriente mientras bajaba la rampilla para decir adiós desde el muelle, junto a ella se encontraba el viejo que había estado cuidándolas desde la partida de Flint.

El viaje había sido tranquilo, poco a poco se sentía cada vez más la frialdad de geanostrum, si, su hostil ambiente tan ya conocido, pero a pesar de ello su comercio inadvertido, O´Connor iba sobrevolando, llgaría él antes al puerto para conseguir la cita con el tal afamado demonio de Zhalmia, hasta ese momento, Bony no había mencionado nada a su tripulación, no estab asegura si quiera de hacerlo, no hasta que la empresa fuera conlcuida, aun que, pensándolo bien, no estaba seguro de si ellos aceptarían trabajar para un demonio, fuera cual fuera el caso, ella era la capitana,suspiró profundo dejando el curso fijo y  dirigiéndose a cubierta.

-¡Tripulación! ¡Los quiero aquí en cubierta ahora mismo!- Todos se acercaron a cubierta, algunos dejaron de hacer sus labores y dirigieron suma atención a la humana. –Como sabrán, dirigimos nuestro curso a las frías tierras de Zhalmia, es posible que nos hagamos de un negocio venidero para nosotros, al menos eso quiero creer, nada es seguro, pero antes de dar el sí, necesito que sepan que trabajaremos para un demonio…- Comenzaron a escucharse susurros, murmullos y dudas entre todos, Yang a pesar de su nulo conocimiento racial, elevó la mano. –¿No zon ezoz zerez que tachan de timadorezz de almazz en los relatos?- Bony asintió con la cabeza. –Sí, lo son.- el joven Antonio habló también. –Dicen que no es bueno hacer un pacto con un demonio, capitana, con todo respeto.- La menor de las Sandokan cruzó los brazos suspirando profundamente mientras mojaba sus labios con la lengua para después morderse el labio inferior. –Se todo, absolutamente todo lo que se dice de los demonios,  pero somos piratas, y un pirata no conoce límites, si lo que ofrece es “aceptable” y próspero, aceptaré la empresa, y seré la única que tenga comunicación con él en caso de que suceda, no quiero que nadie más se entrometa ¿Queda claro?.- Todos asintieron al unísono aún un tanto dubitativos. -¿Queda claro Sandy?- Bony conocía la debilidad de Sandy por su curiosidad, a pesar de ser la hermana mayor, y aceptó asintiendo con la cabeza un tanto nerviosa.


¨:::::::::::¨


A la llegada a Zhalmia, Bony en efecto se había percatado del clima, no le gustaba usar prendas de pieles tan ostentosas, pero el ambiente lo ameritaba, talló sus manos para después colocarse unos guantes de piel de borrego y unas botas altas fabricadas del mimso material que el abrigo, Bony siempre había preferido el clima tropical de los escasos lugares que conocía del sur, al meno slo anhelaba, pero ¿Qué mas? no podía quejarse de Zhalmia… Aquella tarde y parte de la mañana, O´Connor se había dedicado a la búsqueda de “El Diablo”, y lo había logrado, la cita era la noche del día siguiente, por lo que Bony había pedido a su tripulación que el barco estuviese impecable, cañones limpios y visibles, cada quien en su puesto, nadie en la cubierta… finalmente el día siguiente y su respectiva noche llegó, Bony se encontraba dentro de su camarote arreglando las últimas bitácoras y cartas náuticas, O´Connor pidió pasar. -¿Capitana?-

-Pasa…- pidió en seco la fémina.

-Lamento su retraso, no debe de tardar.-

-Es alguien de negocios, cosas tendrá por hacer-, musitó mientras tronaba los dedos de sus manos, estaba ligeramente molesta, tal vez, era chocante que la hiciesen esperar, era algo con lo que no estaba de acuerdo.

En cubierta, Sandy se paseaba observando las estrellas, llevaba el sombrero de Bony y un abrigo de pieles mas ostentoso que el de su hermana menor, el silencio casi sepulcral de media noche, inundó el lugar, hasta que una voz hizo acto de presencia detrás de la pelinegra, sobresaltándola de inmediato. - Siento mucho haberla hecho esperar, señorita Sandokan. Tuve que encargarme de un asunto que no podía dejar de lado – Sandy se giró de improviso, no había estado haciendo la guardia como se debería. -¿P-Perdón…?- Respondió Sandy con cierto nerviosismo y confusión. - Encantado de conocerla… mi nombre es XV, pero muchos me conocen como The Devil o El Diablo, como usted prefiera – Hasta ese momento, la humana cayó en cuenta, sacudió la cabeza llevándose la mano diestra a la frente un tanto aliviada. –Oh… ¿Eh?, ah, sí, sí… Primor, te equivocas de Sandokan, es mi hermana con quien deseas hablar. Por Belthalas, casi me matas de un infarto.- La chica se dirigió a la puerta del camarote principal, pero poco antes de tocar la puerta, Bony salió acompañada del divium, ambos habían escuchado las voces en cubierta, Sandy se quedó estupefacta ante la presencia de los dos. –Eh, creo que te buscan, Bony…-, la hermana menor echó una mirada furtiva a la mayor, y esta se dirigió a los camarotes secundarios, O´Connor con un gesto familiar hizo una reverencia a “El diablo”, Bony no pudo evitar observarlo de pies a cabeza, no se inhibió en analizar cada aspecto que del sujeto emanaba, llevaba ropas formales y hasta cierto punto finas, sí… definitivamente debía pertenecer a la nobleza, o al menos algo tenía que ver con esa gente, casi por inercia comenzó a idear el valor de cada cosa que llevaba puesto el individuo, finalmente tomó la delantera a  O´Connor y elevó la mano diestra de manera natural.- Un gusto conocerlo… XV- Dirigiose entonces al camarote, e invitó a XV a pasar, detrás de él O´Connor le hizo compañía, por seguridad y cierta desconfianza, Bony no era capas de aceptar un encuentro a solas con un extraño.

Una vez dentro del camarote, Bony se sentó en su asiento, subió los pies a la mesa cruzando el derecho por encima y apoyó el brazo diestro sobre el respaldo. -¿Algo para beber? ¿Vino, whisky, ginebra, ron, cerveza?- Si bien, Bony no era muy conocedora de modales y etiquetas, en su barco ella hacía lo que quería, así que tomó una postura un tanto despreocupada, mas que nada para sentirse ella misma segura de la situación, O´Connor parecía cuidar de la puerta sin quitarle la vista al recién llegado. –Creo que ya conoces a O´Connor, es… mi mano derecha, maestre y consejero náutico.- El divium asintió con la cabeza. –Un gusto volver a verle señor.- la fémina colocó las botellas sobre la mesa, ahora mismo se encontraba limpia, sin papeles, mapas o cartas sobre ella. –Bien, soy toda oídos, hábleme acerca de su empresa y la cruzada que desea dar inicio con nosotros…- Aseguró echándose el cabello hacía atrás para después usar sus manos de apoyo como almohadillas.
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