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Criaturas Norethianas: Espectro

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Criaturas Norethianas: Espectro

Mensaje por Pereza el Jue Jul 05, 2018 3:43 am

__Devon llevaba diez lamentables, terroríficos y lisonjeros años muertos en aquella mazmorra. Lo único que recordaba de su vida antes de la muerte fueron los años allí encarcelado, encadenado boca abajo, muy a menudo torturado y finalmente el día que le comunicaron su sentencia final; el desmembramiento. Aquellos horribles recuerdos habían acabado siéndole muy útiles son su nuevo no vida. Ninguno de los otros espectros del edificio habían sufrido tanto cómo él y, por tanto, ninguno le igualaba en poder ni resentimiento.
__Ya en su primer año como no muerto se había hecho con el control de la prisión. Provocando que los carceleros evitarán a toda costa los pasillos por los que él transitaba, helando la sangre de todos los reos que sentían su presencia, haciendo a que varios de ellos pidieron voluntariamente ser encerrados en damas de hierro con tal de que el metal les aislara del espectro, y denegando a los demás espíritus atormentar a los nuevos reclusos hasta que y sus gélidas manos hubieran probado su esencia vital. Todos, vivos y muertos, temían y respetaban a Devon.

__Pero todo eso pareció cambiar cuando la banda de Badowski, conocidos saqueadores de la región, fue detenida y encerrada en la mazmorra.
__Al principio, no parecía que hubiera cambio alguno, los celadores que estaban de servicio (Diego, Vasco y los hermanos Tuco) evitaron como de costumbre pasar por la galería oeste, dónde Devon solía atormentar a esas horas los jueves, dónde un gran rodeo al conducir a Badowski hasta su celda.
__Sin embargo, cuando el espectro más temido se enteró de los nuevos internos y fue a reclamar su primera absorción de esencia se encontró con que alguien más ya la había tomado. Cuando llegó a la celda del líder de los saqueadores, éste ni le notó, ya que apenas podía mantenerse despierto, síntoma normal cuando a uno le han absorbió más de la mitad de la energía vital. Hecho una furia, Devon se atravesó el calabozo de norte a sur, de arriba a abajo y de dentro a afuera hasta encontrar a todos y cada uno de los demás espectros que poblaban la zona. A todos los torturó y todos le juraron y perjuraron que ninguno de ellos había sido el responsable. Todos los vivos pagaron aquella noche por la furia, el tormento y la impotencia de los muertos.

__El segundo incidente tuvo lugar dos días más tarde. Como todos los sábados, Devon se dirigió a celebrar el comiendo del fin de semana haciendo una visita a las plantas superiores, allí donde solo había guardias, los borrachos detenidos aquella misma noche y las ratas del lugar. Como era habitual, todos estaban tan silenciosos y asustados cómo era de esperar antes su presencia. Los únicos sonidos que se oían eran las ráfagas de viento gélido que dejaba el propio espectro a su paso, y el castañear de los dientes de los vivos más débiles. Sin embargo, sobre las once, cuando pasaba ante cuarto dónde se almacenaba temporalmente los objetos requisados a los internos, comenzó a oír voces.
__-No, no, no, no. No pienso dejar que te comas a una rata, ¡son compañeras! Te digo que bajamos a la mazmorra otra vez, yo acabó de comerme al Badowski ese y tú aprovechas y le quitas la comid... ¡Cuidado, viene alguien!
__Aquellas voces, aun siendo habladas casi en susurros eran demasiado animadas, demasiado vivaces para ser permitidas en su presencia. De un solo impulso iracundo, el fantasma atravesó la pared, se materializó en mitad de la sala, mandó a volar todos y cada uno de los objetos allí contenidos, lanzó un chillido que digno de una banshee... y descubrió que la sala se encontraba vacía. Allí solo estaban los objetos, las sombras y él.

__Esa misma noche, tuvo lugar el tercer incidente. Devon, molesto más que de costumbre, había variado su itinerario normal, y en vez de descansar en las zonas más profundas como era propio, por eso de dar algo de descanso al personal y no sobrecargar de no muertos las estancias; se paseaba quejumbrosamente por el área sur. Meistic y Kring se encontraban en cuarto creciente y su luz se colaba por los respiraderos enrejados. La idea era, que como aquella bella luz debida de poder dar algo de esperanza a los presos, la aparición inesperada del fantasma provocaría aún más desesperación en ellos, lo que serviría para apaciguar al espectro. Y en efecto, la sorpresa de encontrar a la desmembrada aparición fuera de su horario habitual tuvo un gran efecto en los presos. Pero inesperadamente, no fueron los únicos sorprendidos aquella noche.
__Devon tardó bastante en notarlo. No es algo de lo que uno se dé cuenta tan fácilmente. Al fin y al cabo, él mismo estuvo vivo mucho tiempo, y cuando uno está vivo es algo normal. Pero no cuando se está muerto. Fue al pretender atormentar a Torva, una ratera cuya celda se encontraba al final del pasillo mejor iluminado de la prisión, cuando se dio cuenta. La mujer se había asustado mucho antes de que el fantasma apareciera por su celda, ya que la sombra de éste había revelado su presencia desde que entro al pasillo. Fue entonces cuando Devon cayó en la cuenta. ¿Desde cuando volvía a tener sombra? Tal fue la sorpresa que el fantasma se vio en la necesidad de comprobar que era suya propia realizando movimientos la mar de erráticas y adoptando formas a cada cuál más imposible bajo los rayos de luna para comprobar que efectivamente aquella silueta era suya. Sin embargo, debió de sobrepasarse, porque a la primera nube que bloqueó la claridad, la sombra dimitió de su recién readquirido empleo y no se dignó a aparecer de nuevo al pasar el nimbo, lo que dejo al espectro inusualmente consternado.

__El último incidente, la gota que colmó el vaso, se dio al martes siguiente.
__Los ánimos de Devon habían decaído enormemente desde el anterior incidente. Con la sensación de que se burlaban de él, pero más impotente aún que cuando se encontraba vivo y colgado boca abajo, el espectro había ido descuidando sus rutinas diarias. Aquél día, los reos del tercer no habían recibido su visita matinal; los guardias del ala oeste habían podido realizar la ronda al mediodía sin percance alguno; y lo que era más grave, algunos fantasma se habían aventurado a martirizar al presó que había llegado el domingo anterior ya que Devon no había reclamado aun su primera esencia. Pero a pesar de todo aquello, aquel martes, Devon ni siquiera se dignó a aparecer.
__<<Poco o nada le importaba ya eso al pobre Devon.>> En realidad, sí que le importaba, pero no estaba al tanto de... <<¡No! Nada de eso le importaba ya. ¿Por qué lo iba a hacer? Si algo le había demostrado estos últimos incidentes era todo aquello de lo que se enorgullecía como espectro no eran más que ilusiones. Nadie le respetaba realmente, todo era una farsa y por ello, no merecía la pena seguir esforzándose, seguir intentando...>>
__<<Y con esto ya te he dado el empujoncito, Narrador, sigue tú contando que yo estoy deprimiendo a un fantasma.>>
__Ehm... Sí. Cómo decíamos, Devon se encontraba decaído y se había recluido en lo más profundo de la mazmorra. Desoladores pensamientos sobre la futilidad de existencia le atormentaban, mientras, en la oscuridad de las sombras, le parecía contemplar visiones sobre su vida pasada que le obligaban a recordar, no solo momento, sino sobre todo sensaciones. Recordó su vida antes de la prisión, cuando no era más que un bandido y un asesino; recordó su infancia, cuando sus padres le maltrataban y los demás chicos solo se metían con él. No pudo recordar ni un solo momento de tranquilidad o de felicidad en su vida.  Solo ilusiones y faltas esperanzas que se desvanecían con cada nuevo despertar. Un descanso, lo que realmente quería no era vengarse, era un descanso de todo aquello, volver a dormir, volver a soñar con una vida mejor. Aquella sensación sonaba tan bien...

__Y así, el fantasma se desvaneció, encaminado hacia el descanso eterno. Y en lo más profundo de las mazmorras, allí donde solo el espectro más temido había tenido alguna vez permiso para entrar, se materializar dos siluetas.
__-¡Te dije que podía poner a dormir hasta a un fantasma! ¡El próximo se lo pensará dos veces antes de irrumpir en conversaciones ajenas de forma tan agresiva! ¿Quién se ha creído que es? ¿Eh? Sí, Mico. Tú has estado fantástico con eso de la sombra y los recuerdos. Tenemos que aprender a coordinarnos mejor, pero creo que al próxima vez podremos deprimir hasta al más pintado. ¡Tenednos habitantes de Noreth! ¡Mímico y Pereza dejarán sin motivación hasta al último de sus habitantes!
Ahora... a ver cómo salimos de aquí.


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