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Criaturas Norethianas: Diablillos

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Criaturas Norethianas: Diablillos

Mensaje por Varen Tethras el Dom Jul 08, 2018 1:46 am

No diré que creo en la magia, pero he visto suficiente mierda para pensar que existen cosas allá afuera que no tiene demasiada explicación. Verás, nosotros, los enanos, somos un poco tozudos y la verdad, no comprendemos demasiado de ciertas cosas. "La tradición es lo único que importa Varen, nada más"... Eso solía decir mi padre durante nuestros viajes. La tradición enana nos dice que todo, sin importar que, tiene una explicación razonable, cuantificable y que puede ser explicada en términos sencillos. Si, si, se pueden reír, es algo tonto, lo sé. Cuidado con la cabeza amigo, esta caverna se pondrá más pequeña. Culpa a las estalactitas... ¿O eran estalagmitas? Maldita sea, siempre lo olvido. La primera vez que me trague mi barba de la incredulidad, ocurrió en la Cordillera Daulin, tenía unos 12 años en ese entonces, era algo sencillo, íbamos directo a una fortaleza a entregar un grupo de armas que nos solicitaron. De repente, una tormenta de nieve comenzó a presentarse, inusual para esa época del año, pensando rápido como mi viejo suele hacerlo, nos mandó a todos los miembros de la caravana a meternos en una cueva.

Incluso en esa época no me gustaban los lugares pequeños u oscuros. Mi padre dijo que eso era un "mal" por crecer con cielo sobre mi cabeza, en vez de roca, que se me quitaría cuando pudiera trenzar mi barba. Todo iba bien, nada fuera de lo normal, todo tranquilo y sin problemas. Hasta que comenzaron los ruidos... Las cavernas tienen una forma extraña de transmitir los ruidos, las gotas, las rocas y las corrientes de viento. Si, esas se escuchan con claridad. Ahora imagina una risa, no una risa de "Ja-ja-ja" si no una risa de "Introduciré mi pene en tu globo ocular y lo disfrutaré". Muy, muy aterrador. Incluso los enanos más viejos de la compañía de viaje se estaban sintiendo incómodos, así que, la solución fue al mejor estilo enano. Todos tomamos nuestros martillo y decidimos clavar en el suelo lo que sea creía poder jugarnos una broma. Si, este lugar servirá para un campamento, cuidado con aquella zona, parece inestable.

En fin... ¿Por dónde iba? Ah, sí. Avanzamos por la cueva, ojos atentos, martillos en mano y esperando problemas. Los encontramos en una especie de estudio, en el cual había varios círculos extraños, trazados en un patrón especial. Creíamos que era un templo, pero las risas eran fuertes y continuaban resonando, ahí aparecieron esos diablillos. Tenían como 30 centímetros, disfrutando del día de sus vidas, volando como pequeñas alimañas entorno al cuerpo putrefacto de algún animal. Todos preparamos las armas, pero son muy rápidas, en especial a la hora de evadir. Fuera de patear, morder y gruñir como pequeños niños, no hicieron demasiado más que solo ser una inconveniente molestia. Todo lucía mal para la banda de enanos, hasta que Hulaf, uno de los mercaderes, se tropezó y rompió una especie de jarrón o algo por el estilo. Lo que tenía dentro apestaba como no tenías idea y vaya, hizo enfadar a esos diablillos.

Intentaron detenernos, mientras golpeábamos con fuerza cada jarrón, hasta que al final, no quedaron más. Con eso, comenzaron a quemarse y soltar humo, como carne en una vara cocinándose en una fogata. No sabíamos porque demonio pasó eso o porque, luego de revisar el lugar encontramos el cuerpo de lo que parecía ser un adorador o algo, masticado hasta el hueso. Nadie dijo nada, pero a mí me pareció una de las cosas más locas que he tenido la desgracia de presenciar, pero tranquilo, tengo muchas más historias, mejores que esta...




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Varen Tethras

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Historias de un Enano

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