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Criaturas Norethianas: Esqueleto

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Criaturas Norethianas: Esqueleto

Mensaje por Tanets Iskusstvo el Lun Jul 23, 2018 10:59 pm

Era quizá Meistic, azul en el cielo.

O Yigionath desde el foso, mandando sus oscuros acólitos.

O una obra de la esencia, de la magia pura e interna de los que practicaban las malas artes.

O Kiara jugando en sus dominios, traviesa como siempre.

Lo cierto era que el cielo era oscuro, con salpicaduras blancas por estrellas, una gota azul para Meistic y las Selen durmiendo plácidamente bajo sus alas, resguardadas como polluelos bajo su hermana más sabia. El mármol blanco del mausoleo se veía, como era de esperar, azul oscuro. Como si estuviera cien metros bajo el mar, como si estuviera habitado desde hace decenios por merrow. El césped había adquirido un color aguamarina, y venía otra vez la inspiración del suelo marino, suaves algas acariciando las pezuñas de Suna, quien descansaba afuera, quien bajo la luz se veía verde, o lo más cercano que podía decirse. Y mi piel se veía azul, y todo era azul, todo menos las estrellas, blancas y brillantes en el cielo.

Era una única ventana que iluminaba el ala este del mausoleo, un rayo de luz azul en las criptas, en una hora quizá cronometrada, quizá no. Pero tan pronto como el foco acarició las superficies de madera de los eternos sepulcros, se escucharon uno a uno, en cadena, como una serie de bombas. Los ataúdes en las paredes comenzaron a caer con fuerza, y tétrico como sólo la situación lo podría poner, sus víctimas inertes se alzaban; huesos. Fémures, cráneos, tibias, omóplatos, poco a poco, eran esqueletos, no más de cinco, cada uno con espadas y escudos en las manos.

¿Acaso protegían algo?

No importaba mucho. Eran esqueletos, y eran pocos. Era el momento perfecto para bailar un poco. Alcé los brazos con los abanicos abiertos, los pies en punta, un paso. Uno más, un giro, el ala recogida, y turno chainè. Era un movimiento sencillo cuando lo conocías desde que comenzaste a caminar; ya no mareaba, ni desorientaba. Incluso sabía dónde estaban mis contrincantes; los cinco alineados perfectamente para que mis cuchillas cortaran sus calaveras. Un paso lejos de ellos, y las plumas resplandecían en fuego, fuego que se había vuelto púrpura por la luz de Meistic. Fuego, que en tres giros, quemó la magia que armaba los esqueletos. No eran llamaradas, sino sutiles estelas; sólo lo suficientemente fuertes para quemar. Fue sencillo. Un último paso tras el último giro; Écarté Derriere, y la estancia se iluminó por completo en azul, uno más brillante, antes de volver al suave hilo que entraba por la ventana. Los huesos repicaron en el suelo como pequeñas gotas en adoquín; uno a uno, dejando atrás un vacío sepulcral y el extraño olor a huesos quemados; amargo y oscuro. Sacudí el abanico, una vez más, agitando sus plumas con gracia y delicadeza, dejando atrás el fresco aroma de la lavanda. Era allí cuando uno último se alzaba frente a mí; no lo había notado, o estaba demasiado confiado en que caería con un giro; levantó su húmero, inocente, pues antes de bajar su peligrosa espada, di un paso atrás, solté un abanico al suelo, y el otro lo tomé con ambas manos.

Baila conmigo, amada diosa.

y lo solté a éste también; pero había cambiado. Era más un autómata que un arma, estaba dotado de pequeñas patas metálicas, y su pico se movía casi naturalmente. Moví los dedos con delicadeza, controlando al títere con aquellas cuerdas que provenían no de mi alma, sino de Shiva misma, haciéndolo bailar al ritmo que sólo se escuchaba en mi corazón. Alcé la mano con fuerza, justo cuando el animaterio bailaba bajo el esqueleto, y éste saltó con su extravagante cola hacia arriba, desarmándolo desde su coxal y pasando por su espina, apoyando sus patitas entre las costillas y dando un giro adentro de su cavidad torácica, lo que terminó de romperlo desde adentro.

Y con una reverencia al público invisible, conformado nada más que por mi diosa, di por terminada una presentación más.


Concédeme esta pieza, déjate abrasar por mis llamas.
Piérdete en mi mirada, y nada bajo mi ala.
« Un, deux, trois »
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Tanets Iskusstvo

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