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Criaturas Norethianas: Qallupilluit

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Criaturas Norethianas: Qallupilluit

Mensaje por Boxy el Mar Ago 14, 2018 11:16 pm

Los mímicos eran criaturas extraordinariamente pacientes, capaces de esperar días enteros sin moverse para conseguir comida, lo que, aparentemente, les volvía excelentes pescadores.

-Yash. He cogido una grade Snack.-
dijo Boxy, mientras tiraba de la caña y un enorme pez salía del agujero en el hielo, directo a las fauces de la caja, que soltó lo que parecía ser un ronroneo mientras masticaba.

Todo había empezado en esa maldita helada ciudad, cuando se habían encontrado con un caballero portando un gato, sonriente encima de una pila de pescado. El (el caballero, no el gato) les había explicado que los había pescado haciendo un agujero en el hielo, así que, como no, su maestro había querido probarlo, y habían acabado alquilando la maldita caña y el maldito carro de perros, aunque su amo había estado un poco decepcionado cuando le había dicho que no podía comerse a ninguno o levantaría sospechas. Y allí la había dejado, en el trineo tapada hasta arriba, tiritando, con los perros, mientras hacía un agujero en el hielo, metía la caña y el cebo y pescaba un pez tras otro como un maldito maestro.

-Snack Snack, este es muy raro.-
cada vez, cada maldita vez que atrapaba un pez tenía que decírselo. Al principio le había parecido adorable, como un niño pequeño, pero después del quinto, estaba harta. Pero miró, por cortesía, solo para ver como su maestro arrancaba del agua un maldito hombre. La figura se estampo contra el frio hielo, y entonces quedo claro que no era un hombre, no exactamente al menos. Demasiado blanco, una cara demasiado…plana, con muchos, muchos dientes. De hecho, lo único que tenia de humano eran esos ropajes destartalados y el cabello negro.

-Maestro, no creo que eso sea un pez…- y… se lo había comido. Su maestro se había acercado por detrás mientras el monstruo le gruñía a ella y le había saltado, cerrando las mandíbulas en el torso. Aún seguía vivo, a juzgar por cómo se retorcía, lo que solo provoco que la boca se abriera y cerrara unas cuantas veces más, provocando una serie de gritos y asquerosos crujidos. Poco a poco, el cuerpo fue entrando en el cuerpo del mímico, de alguna manera, seguramente mágica, puesto que Snack no creía que físicamente cupiera todo el monstruo. Pero era cierto que tampoco había contado con que triturara todos y cada uno de los huesos de esa cosa, a juzgar por el sonido que estaba emitiendo la caja entre ronroneos. Realmente le gustaba la comida que crujía, las zanahorias eran el único vegetal que comía voluntariamente.

-Estoy lleno Snack, nos vamos.- sentenció su maestro, tras eructar lo que parecía una costilla, trepar hacia el trineo. Que notara a todas esas formas arremolinarse en el agujero del hielo no tenía nada que ver, no señor. –Vamos, vamos Snack.- dijo, mientras esta hacia restallar el látigo para mover el trineo.

-Maestro, ¿a qué sabía?-

-A pescado.-
sentenció Boxy, antes de acomodarse en el trineo y no moverse hasta llegar a la ciudad.
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