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Criaturas Norethianas: Estrige

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Criaturas Norethianas: Estrige

Mensaje por Boxy el Miér Ago 15, 2018 10:21 pm

-Vigile usted, buena señora.- dijo el granjero al que Snack se había camelado. Su mujer había desconfiado a más no poder nada más verla, como detectando su golfería a kilómetros, pero se había relajado una vez simplemente había pedido un sitio para dormir y aceptado encantada el granero. –Desde que una aventurera se propuso expulsar a todas las estriges del bosque cercano, que salieron de este y empezaron a asaltar los alrededores. Cierre bien la puerta y vigile. Lo siento mucho, pero las gallinas dormirán dentro con usted, el otro día una de esas cosas se llevó a una. No se preocupe, no podra entrar en el granero.- Uno de esos animales, que se encontraba picoteando a su lado soltó un cocook, como si hubiera entendido el funesto destino que el hombre había descrito, como la cena de una abominación.

El granjero se fue a hacer sus cosas, dejando a la extraña pareja allí, cuando aún faltaban un par de horas para la puesta de sol, con las gallinas picoteando a su alrededor. –El granjero sospechara si encuentra que alguna de las gallinas falta por la mañana, maestro.- Dijo Snack, sin siquiera mirar, y pudo oír perfectamente como la viscosa y chorreante lengua del mímico se retiraba poco a poco, alejándose de las gallinas.

Las horas pasaron lenta y aburridamente, hasta el punto en el que Snack estaba segura de que no pasaría absolutamente nada, aunque obviamente, con la suerte que tenía, eso no pasó. Debía ser media noche cuando oyó un par de gruñidos fuera, raspando la madera. Y esa estúpida caja estaba debajo, levantando la madera que mantenía bloqueando la puerta. –Snack, baja, lucha.- Su cuerpo se movió solo, incapaz de rechazar una orden directa. Desplegó las alas a la vez que desenfundaba la espada, frenando su descenso y encarando a la primera de las figuras en entrar al granero. Su maestro estaba a su lado, pegado a la pared, siendo un maldito cofre, por lo que la estrige no le hizo ni caso, si la había visto siquiera. Esa cosa era feísima y rechoncha, y atentaba contra el buen gusto de toda súcubo, aunque tenía unas larguísimas garras, así que no se confiaría, por si acaso, su maestro la castigaría si moría inútilmente. Esa cosa atacó, abalanzándose hacia ella, y ni siquiera entonces su maestro hizo nada, aunque no tardo en entender el porqué. Una segunda estrige entró por la puerta, y el mímico se lanzó hacia esta, cerrando sus mandíbulas alrededor de su pecho, con la cabeza dentro y sonaron una serie de asquerosos crujidos a medida que los consecutivos mordiscos penetraban en su carne, destrozando completamente sus huesos. Ella ya estaba acostumbrada, pero su rival claramente no, a juzgar por cómo se giró alarmado y recibió una estocada en toda la cabeza como recompensa, cortesía de la mejor súcubo de todo noreth según su maestro. No era como si lo hubiera dicho nunca…con palabras al menos, pero ella estaba segura de que era porque aún no entendía un concepto tan grande como el continente entero…seguro.

Ante sus ojos, la estrige a la que había atravesado la cabeza empezó a agitar los dedos, a pesar de que debería haber estado completamente muerta, solo para ser envuelta en una larga y viscosa lengua y devorada por el mímico. La primera seguramente debería haber empezado a moverse también, pero era difícil cuando literalmente eras un montón de papilla en el estómago de alguien.
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Boxy

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