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Mensaje por Bennett el Vie Ago 17, 2018 4:21 pm

Era otro día más en la jungla, a decir verdad, ya estaba empezando a tener una sensación de adaptación a la misma, me encontraba buscando un lugar que pareciera apropiado para dormir, todo con el cuidado que sabía que tener bajo la luz de la luna. Según lo que había dictado mi suerte hasta el momento, la jungla parecía ser el doble de peligrosa en la noche, esos asquerosos gusanos de luz, al principio se me hicieron lindos, regordetes... Hasta que vi uno por delante, nunca parecer cerrar su boca, esa llena de cientos de dientes afilados. No imagino que es ser mordido por uno de esos bichos, y la verdad, quisiera no tener que averiguarlo nunca.

Los minutos estaban corriendo y seguía sin encontrar un lugar que me pareciera agradable para dormir, si bien habían lugares de apariencia apacible, dentro de lo que cabe para una jungla, algo me decía que no debería quedarme allí, tal vez ya llegue al límite y termine de enloquecer, o es un instinto que ha nacido por mi tiempo aquí. No me importa mucho que sea, ya que por defecto suelo hacerle caso, desde que empecé a sentir esa sensación de peligro que me retire, se me ha hecho molesto imaginar que la ignoro, y que alguna bestia me ataque, entonces esa misma sensación recorrería a mi mente, y tal vez incluso llegue a hablar, diciéndome «Te lo dije » Creo que a nadie le gustan escuchar esas palabras, pero suena unas diez veces peor viniendo de mi propia locura o instinto.

En mi caminata encontré un aparente brillo llamó mi atención, no sabía aún que era, pues entre tanta maleza, árboles, ramas, y una que otras raíces gigantes, era imposible diferenciar que era incluso para mí. Lo primero que pensé, por supuesto, fue: «Otro gusano de luz, ¿qué acaso esas cosas lo único que hacen es tener la boca abierta y poner larvas? demo... » detuve mi pensamiento justo antes de terminar la última palabra, tenía miedo de que alguna vez, dijera, o siquiera pasara por mi mente las palabras "deidad" o "demonio" con otras palabras que no fuesen adoración, algo muy malo podría pasarme. Acaricie mis brazos un momento por el frío que me recorrió en el cuerpo al saber que estuve muy cerca de tal vez meter la pata. Seguí caminando hacia el brillo de luz, pero esta vez con una de mis dagas en mano, listo para aplastar a la criatura...

Pero no. No era un gusano de luz, no estuve ni cerca en mis suposiciones, de hecho, no podría haber estado más lejos.

Cuando salí de un montón de arbustos me encontré con algo que no esperaba ver más nunca, al menos no aquí... Una tienda de acampar, con una enorme hoguera al frente, aún con su fuego vivo. «Aah... Así que esto era el brillo » pensé, mientras reflexivamente puse mi mano sobre mi látigo, no estaba pensando en hacerlo, pero ya era una costumbre para mis manos ir directo a mis armas a la mínima señal de vida que encontrará.

Tenía mucho tiempo sin interactuar con otras cosas que no fuesen criaturas, así que me mantuve dudoso si de acercarme o no a la tienda. No sabía cuántas personas podrían haber dentro de tampoco, pero no me había acercado lo suficiente y sí ellos intentasen ver desde adentro a mi posición, el alto fuego de la hoguera me cubriría. Mi presencia no era evidente aún para ellos. Al menos eso pensaba.

Rodee la hoguera cuidadosamente, dando pasos tan ligeros pero firmes como me era posible,  dentro de la tienda no parecía haber nada, entonces algo se movió, y pude ver lo que solo podía describir como dos puntos rojos brillando desde adentro, aparentemente a nivel del  suelo. Trague saliva, y me decidí por hablar.

Hola... ¡Hola! —Dije, alzando mi  voz considerablemente en mi segundo salido, para hacer notar mi presencia a quien sea que hubiese dentro. Espere unos segundos inmóvil, el no obtener respuesta hizo poco en ayudar a mis nervios. Guarde mi daga cuidadosamente en el espacio que le correspondía en mi peto, y opte por sacar mi espada corta de nuevo, junto a mi látigo, el cual sostenía firmemente en mi mano derecha.
Avance unos pasos, poniéndome casi que al frente de la tienda, justo frente a su entrada, sin embargo, al pisar, sentí el suelo un poco diferente. Era una diferencia mínima, casi innotable, pero tenía los sentidos a punta, siempre los tenía cuando estaba nervioso. Baje la mirada por un momento y note cenizas. No estaban solo bajo mi pie, si no que era un camino que iba desde la hoguera hasta dentro de la tienda. Siguiendo el camino con mis ojos, flexione un poco las rodillas, para poder ver mejor dentro de la tienda, primero puse mi espada por delante, y después asome un poco la cabeza, listo para saltar a un lado.

No ví nada. La tienda estaba vacía, al menos en lo que respecta a personas, había una mochila grande, diría que el doble de grande que la mía, parecía que se trataba de un viajero. Unos pocos segundos después de posar mi vista sobre la mochila, sentí algo en la punta de mi bota, y pegué una patada por el susto, a la vez que un corte algo descontrolado con mi espada, golpeando sin querer el techo de la tienda y abriéndolo un poco.

¡Ah! —Exclame al notar lo que había hecho en el techo —. Lo sien... —Calle mi boca al ver que lo que había pateado se trataba de una serpiente,  pero no era una cualquiera, por alguna razón, está emitía calor de su cuerpo. Al ver sus intensos ojos rojos, supe al instante que se trataban de aquellos brillos que ví fuera de la tienda. Di unos saltos atrás al ver a la serpiente arrastrarse hacia mí, no parecía muy contenta de mi presencia, la verdad se movía muy rápido, pero no lo suficiente como para representar una amenaza para mí. Entre los saltos observe que la misma dejaba un rastro de cenizas al moverse, por un momento pasó por mi mente que la serpiente había atravesado la hoguera en una línea recta, así sin más, pero era una idea bastante ridícula. Se hubiera quemado, ¿no?

Ante la insistencia de la serpiente yendo tras mí, no tuve más opción que tirarle mi espada corta como un proyectil, demostrando una sorprendente agilidad, la serpiente lo esquivo, pero yo me encontraba dando un latigazo, el cual le alcanzó justo en la cabeza. En ese momento saqué una de las dagas de mi peto y la lance, atinandole más o menos en la mitad de su cuerpo, continúe azotandola, hasta que murio. Pise su cabeza, solo por seguridad de que sí había una gota de vida aún, no pudiera morderme, y me agache, para retirar mi daga de su cuerpo. Entonces camine hasta mi espada y la tome también, guardandola en su vaina.

Mientras recogía mi espada, se me hacía raro que allí donde la serpiente se moviera dejará un rastro de cenizas. Toque la punta de mi daga, estaba caliente... Como si la hubiese puesto cerca de  fuego por unos segundos. Le di pocas vueltas al asunto, cuando escuche un ruido extraño y me di vuelta, frente a mis ojos estaba allí la serpiente, volviéndose cenizas, como si la hubiese incinerado. Abrí la boca algo sorprendido, incrédulo ante lo que acababa de ver.

¿Una serpiente que se hace cenizas...? ¿estaba hecha de fuego? ¿qué rayos acabo de ver? —me pregunte a mi mismo, no me llevo mucho tiempo llegar a una conclusión, era obvio que acababa de ocurrir —. Acabo de... Acabo de matar a la mascota de un mago... ¡Un piromante de paso! ¡Agh! ¡Va a quemarme a mi cuando vuelva! ¡O peor... —detuve por un momento mi tormenta de palabras, llevaba allí un momento, de hecho me estaba molestando casi desde el instante que la serpiente abandonó la tienda, un olor a quemado. Pero este no provenía de la hoguera, entonces me di vuelta, y vi  como una parte de la tienda había agarrado fuego — (...) —me quedé callado un instante, parecía que las cosas solo iban de mal en peor. Mi escala de "doble de peligrosa" durante la noche se hizo obsoleta. Las noches en la jungla son el triple.

Viendo la tienda agarrar fuego poco a poco me absorbió un momento, estaba ocupado pensando en lo horrible que era esta noche, pero pronto volví a mi y reaccione, entre corriendo a al tienda, aprovechándome de que había agarrado fuego era desde la parte trasera, y tomé el bolso que allí se encontraba. Al levantar  el bolso me encontré con una serie de huevos, de un color rojo intenso, la proximidad hacia obvia que los huevos irradiaban un calor enorme, y por el lugar donde había agarrado fuego la tienda, diría que eso fue lo que la incendió en primer lugar. Estuve tentado a tomar uno, y de hecho acerque mi mano lentamente, pero antes de llegar a uno de ellos cayó en mi brazo un trozo de tela de la tienda quemada, provocando una quemadura pequeña
¡Argh! —retiré mi brazo rápidamente y golpee a un lado el trozo de tela, haciendo que cayera mientras terminaba de quemarse. No fue muy agradable sentir el calor así, pero me recordó que la tienda se estaba quemando, por lo que opte por salirme, jalando el maletín conmigo, una vez afuera note que una esquina del maletín se había quemado, y no agarrado fuego solo por estar hecho de un material mucho mejor y más resistente que la tienda.

La tienda término de desplomarse, y tire el maletín a un lado. No era mío, y vine a la jungla en primer lugar para abandonar ciertas cosas que había hecho en el pasado. El maletín definitivamente no era algo que creció en un árbol, o que salió del suelo, así que no me pareció correcto tomarlo. Ni siquiera ver que había dentro.

Espere unos segundos, observando cómo el fuego de la tienda caída hizo probablemente una mayor hoguera que la que estaba afuera, y también una mucho más descontrolada. No me convenía en lo más mínimo que se expandiera un fuego y causara un incendio forestal. Por suerte, el fuego poco a poco fue muriendo, primero volviéndose más bajo que el de la hoguera y después apagándose. Entre las cenizas y las llamas, habían sobrevivido los huevos.

Retrocedí unos pasos, y busque varias rocas, pequeñas, medianas, y una que otra grande, entonces rodee los huevos con las rocas y usando mi espada, empuje algo de tierra alrededor. No estaba seguro si eso impediría que siguieran quemando y se iniciara otro fuego, pero esperaba que sí.
Entre la oscuridad de la noche, aunque en el lugar donde yo estaba se encontraba bien iluminado gracias a la hoguera, escuche unos pasos, no era difícil diferenciar el sonido de pasos al de fuego ardiendo, y pegue carrera, huyendo del lugar para evitar encontrarme a lo que en mi mente, era un mago pirómano muy enojado conmigo.
Bennett
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