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Mensaje por Bennett el Sáb Ago 18, 2018 5:15 am

Siguiendo mi escape de la tienda que se había quemado, saltando troncos caídos, cortando enredaderas y maleza que se atravesaba en mi camino con mi espada corta, pronto llegue a un punto de la jungla por el que jamás había pasado. Lo sabía porque este lugar en específico, no era nada como lo que había visto hasta ahora, el suelo estaba adoquinado, rodeando un circulo de unos cuantos metros alrededor de algo muy similar a puertas, pero construidas en roca. Me detuve y analice el lugar cuidadosamente, aunque no llegue a ninguna explicación muy razonable, no parecían ruinas, tampoco una especie de templo donde rendir tributo, ni una casa, de hecho, no parecía ningún tipo de edificación que yo conociera.

Que lugar tan extraño... —dije mientras caminaba hacia una de las puertas, la golpee una vez, suavemente, con el mango de mi espada — hmm, no se escucha hueca para nada, me pregunto porque alguien habría construido esto aquí, y con la forma de una puerta, espero esto no sea solo para un chiste estúpido —me rasque la barbilla y me acomode el pelo, ya que parte de él me había caído en la cara por correr tanto, luego camine hasta la siguiente puerta e hice lo mismo, pero esta vez la golpee con más fuerza, de una forma que se describiría "bruta" si hubiesen espectadores.
Para mí pobre suerte en esta noche, parece que los había, o iba a haber.

Entre lo que hace unos segundos eran unos silenciosos árboles creí escuchar un ruido y vi algunos arbustos moviéndose entre la oscuridad. ¿Del mismo lugar por el que yo vine? solo se me ocurrió que alguien estaba buscandome, seguramente el dueño de la tienda, y que estaba enojado. Él o un animal. No sabía qué era ni que tan cerca estaba, pues en el silencio de la noche todo sonido era más evidente.

Decidí rodear el círculo de puertas al otro lado, y me apoye de una puerta, el ruido de pasos se hizo más débil poco a poco, y solté un suspiro relajandome.

Al fin se fue, yo solo quiero dormir... —se me escapó en un susurro, tan bajo que por un momento creí que fue solo un pensamiento.

Justo luego de hablar escuche el chasquido de una rama rompiéndose. Tal vez era por los nervios, el cansancio, el miedo... Pero sonó cerca. Demasiado para mi gusto. Supe que seguramente esto fue gracias a mi susurro y que había sido localizado, lleve mi mano derecha a mi boca y detuve mi respiración, pegándome aún más a la puerta. Entonces...
Sentí un vacío, como si estuviera cayendo para atrás. « ¿¡Qué carajos!? » fue lo único que llegué a pensar justo antes de caer al suelo, pude reaccionar con suficiente velocidad para levantar la cabeza y no golpearse al caer, pero mi espalda se pegó bastante fuerte contra el suelo, y mi peto poco hizo en impedir que una pequeña rama sobre la que caí se me enterrara un poco en la parte descubierta que llevaba del hombro.

Argh... —me queje en voz baja, gruñendo un poco desde mi garganta seca, levante la parte superior de mi cuerpo y arranque el trocito de la rama que se me había clavado, liberando un poco de sangre, pero nada que fuese de preocupación — es como si alguien hubiese puesto la rama justo para que me pasara esto, ¿quién fue el lunático estúpido qué tiro esto aquí? —me pregunté a mi mismo, mientras veía a mi alrededor, una vez se me pasó la corta furia y sorpresa que me genero caer, fue que mi cerebro pareció intentar ordenar los pasos por los cuales pasó esto, y obviamente, encontré una disparidad.

Me puse de pie lentamente, cerrando un poco los ojos y rascándome la cabeza mientras caminaba hacia mi espada, que terminó a unos pasos de mí cuando caí al suelo, la tome y la guarde en su vaina, entonces decidí repetir en voz alta como había sucedido todo, porque aún no daba con una respuesta

Mi espalda estaba pegada a la puerta... y... —dije, moviendo mis dedos índices en círculos, tras lo que mire directo a la puerta de roca que tenía en frente — comencé a caer... y caí de espaldas... pero de frente hacia la puerta... —cada vez hablaba más bajo, y más lento, no tenía la más mínima idea de que rayos acababa de suceder —. Ok, como sea, estás cansado, Sam, estás cansado... Esto le sucede a las personas que no duermen... —Me puse una mano en la cara y la arrastré lentamente, presionando un poco sobre mis ojos y comencé a caminar, al dar unos tres pasos recordé que no estaba solo. Recordarlo tan solo empeoro mi humor, ya tenía unos días y había salido victorioso contra toda criatura que me había encontrado hasta ahora en la jungla, no importaba que hubiese allí, si era una bestia la mataría, y sí era un mago pirómano, bueno... De ser una persona, tal vez intentaría derribarlo con mi látigo y huir.

¡Escucha, amigo! ¡Tengo sueño! ¡Yo no queme tu tienda, fueron unos estúpidos huevos de fuego! ¡Sí, huevos de fuego! ¡No me preguntes! ¡No sé cómo demonios hay fuegos de fuego!... ¡huevos de fuego! ¡grah! —me moví caminando hacia un lado, pretendiendo hacerme visible de lo que me estaba ocultando antes, pero está vez con no solo mi espada corta en mano si no también mi látigo, agitándolo un poco listo para golpear a lo que fuese. Pero no había nada, ni hombre ni bestia. Y de hecho, lo que había, era muy distinto a los arbustos y árboles que recordaba, tal vez mi memoria no era la mejor, pero tampoco era un hombre que olvidara que vio hace tan poco tiempo.
Pero qué... ¿qué mierda? —baje los brazos, observando que todo mi alrededor era distinto, lo único que estaba igual era la construcción con puertas de roca —. ¿Ya... Ya me termine de volver loco? ¿Sucedió tan pronto...? No, aún estoy cuerdo, dentro de lo que cabe, no puedo haber enloquecido tan rápido —camine en círculos, literalmente dándole vueltas al asunto, entonces me detuve en seco, y fruncí el ceño, apretando un poco los dientes — grrr... ¡Tú!—apunte a una de las puertas de roca, esperando que fuese la primera que ví al caer — ¡Apuesto a que esto es cosa de magia! Agh... —me lleve la mano con la que sostenía mi espada a la cabeza, y apreté el mango con más fuerza usando el dedo gordo, para tener los otros 4 libres y masajear mi frente.

Di unas pocas vueltas más en círculo, negando con la cabeza suavemente y guarde mi espada, entonces solté un suspiro y mire, con más calma, a las puertas de roca. La magia siempre se me había hecho molesta, más que todo porque jamás pude comprenderla, si bien nunca me senté a estudiarla apropiadamente, eso es algo que había hecho con muchas cosas en la vida y siempre logre al menos entender un poco, ¿pero la magia? ¡nada, nunca!

Bien... Esto... No me sirve de nada pelear con la magia, de todas formas voy a perder... —me acerque hacia las puertas de roca y acerque mi mano a una, ahora reluctante a tocarla — sí esto es parte de la jungla tendré que aprender como funciona también y punto, me guste o no... —apoye mi mano en la puerta de roca, nada sucedió, entonces empuje con un  poco más de fuerza, acercándome, entonces repentinamente sentí como si la puerta me tragara, y escupiera en cuestión de segundos, al "salir" del otro lado, di unos pasos adelante, casi cayéndome al no esperarlo, pero mantuve mi equilibrio. Frente a mí, de nuevo, se encontraba un lugar que del que no tenía ni el más mínimo recuerdo, entonces me di vuelta, con una media sonrisa —. ¿Será qué...? —camine hacia la puerta que tenía justo en frente, y de nuevo, me mandó al lugar al que estaba antes, de la misma manera.

Repetí esto unas cuatro veces más, asegurandome de recordar más y más detalles de ambos lados. Se me había olvidado todo lo malo que había pasado en los últimos minutos, incluso que tenía sueño, por fin, comprendía como funcionaba algo mágico, al menos para mi lo era. Te pegabas a una puerta y la empujas, entonces, ¡repentinamente aparecías en otro lado!

Increible... ¡qué increíble! —exclamé emocionado, como un niño que acababa de descubrir algo especial que podría hacer un juguete —. Ahora probare, er... hmmm —me crucé de brazos, viendo las puertas, todas eran iguales, así que no podía decidir basado en mucho más que azar —. Que sea... Está —dije, mientras camine unas tres puertas después de la que estaba usando, al pasar por esa puerta me encontré en un pantano.

No había visto ningún pantano hasta ahora, y aunque la verdad no me fascinaran, después de ver verde y más verde durante días, un pantano era un buen cambio de ambiente. No pretendía alejarme mucho, así que me quite mi mochila y la deje justo al lado de la puerta de roca, entonces di unos pasos afuera, intentando saltar de roca en roca, las que sobresalían por encima del agua. Escuche sonidos que tenía un buen tiempo sin oír... croak, croak... al voltear, observe a una rana sobre una hoja.

¡Una rana! —me sorprendí de ver una, tenía rato sin ver cosas que no fuesen peligrosas, al menos en lo que pura apariencia respecta. Desenvaine mi espada, me agache lo más que pude y la enterré en el pantano, para comprobar la profundidad. La punta choco con algo y al saber que no era tan profundo, me tire con casi gusto al mismo —. Ugh, que asco, creo que debí pensar esto mejor... —una vez dentro, ya no parecía tan asombroso, pero ya estaba dentro, nada podía hacer.

Avance unos pocos pasos en el pantano, moviéndome lentamente porque me aunque yo olvidase que estaba cansado, mi cuerpo no lo hizo, mis piernas se sentían algo pesadas, pero yo lo atribui todo al hecho de que las tenía hundidas, mi cuerpo lo estaba hasta la cintura. Mientras avanzaba, algo pareció moverse entre la densa vegetación del pantano y veo la cabeza de un ganso asomarse, era enorme. Una cabeza era casi del largo de mi brazo, al verla retrocedí unos pasos por reflejo y la mire fijamente, la cabeza del ganso no se movió más y se quedó mirándome. Pensé en simplemente retirarme y me di vuelta, pero al dar unos dos pasos más escuche el horrible sonido que emite, sentí el agua del pantano agitarse y al voltear, vi como la cabeza del ganso se elevaba más y más, pasando un poco, posiblemente, de tres metros de altura.

Esto no podría empeorar... —suspire, en el fondo, una parte de mi esperaba que todo fuese mal, y para probarme incorrecto, pronto el ganso enseño otra cabeza más. Sentí un frío terrible recorrer toda mi espalda de inicio a fin y empecé a dar pasos atrás, lentamente, mientras desenvainaba mi espada —. Tranquilo, chico, tranquilo... —dije, intentando dar pasos aún más largos.

El goregoose movió una cabeza hacia mi, otra hacia atrás y la última aún más atrás, repitiendo el horrible sonido que hizo antes. Entonces la cabeza que estaba más cerca se terminó de estirar tanto como pudo, atacando con s u pico como si fuese una lanza, pude dar un salto a un lado, aunque bastante corto porque el agua no me permitió ir lejos, solo lo suficiente para esquivar su pico y lo apuñale en el cuello con mi espada, aunque solo un poco, esa cabeza se agitó a un lado y me empujo a un lado, casi haciéndome caer, aunque pude mantener el equilibrio, la segunda cabeza ya venía por mí y puse la hoja de la espada horizontalmente, con mi brazo atrás pegado; el impacto del pico de esa segunda cabeza me empujo con facilidad, empujándome hacia atrás. De no ser por el flote que me ofrecía el pantano, definitivamente me hubiese derribado de espaldas contra el suelo.

¿¡De qué están hechos esos picos!? —recompuse mi postura, viendo al goregoose avanzar hacia mí de nuevo, tomé mi látigo y me prepare para el siguiente golpe, en cuanto vi que una de las cabezas estaba suficientemente cerca, me anticipe a la criatura y di un latigazo en esa dirección, no llegue a golpearla por los movimientos aparentemente al azar de la cabeza y lo incómodo que era usar el látigo sin generar movimiento desde abajo, ya que el pantano me lo impedía.

La primera cabeza aprovechó el momento y me ataco de la misma manera, como si su pico fuese una lanza. Esta vez no tuve la suerte de cubrirme, me dio en el pecho, y me lanzo volando. Fue como sentir un martillo ser lanzado hacia mi pecho, no volé demasiado lejos gracias a que el agua generaba mucha resistencia. El golpe fue tan fuerte que pensé haber abandonado mi cuerpo, y al volver, fue que sentí el dolor y la pérdida de aire.
Como un hombre que está yendo frente a frente con un ganso gigante de cuatro patas y dos cabezas, les puedo decir una cosa: es lo más similar a lo que me he sentido ir contra un terremoto andante.

Mientras estaba hundido en el pantano ganar la batalla ya no estaba en mi mente, la realidad de que ya estaba agotado antes cayó sobre mi de la peor forma, en el peor momento posible, pero no me sentía muy satisfecho con mi vida como para morir si mi muerte en cuestión iba a ser a patas de un goregoose, o como yo lo veía, una cosa. Enrolle mi látigo en mi mano y lo colgué del cinturón, entonces procedí a guardar mi espada.

El goregoose se acercaba lentamente, gracias a que estaba hundido no podía verme aún, pero yo tampoco podía verlo a él, tenía los ojos cerrados y la verdad no tenia idea, ni quería saber que podía pasarme en los ojos si los habría. Espere unos segundos, incluso con el poco aire que quedo en mi luego de tal golpe, sabía que sacar la cabeza era una muerte casi segura. En mi espera, sentí un tremor en el agua y me quedé inmóvil, sin mover siquiera un músculo, entonces saque poco a poco la cabeza, y observé que estaba justo abajo de la criatura, que movía sus cabezas más adelante, buscando por señales entre el agua.
Agarre un poco de aire, solo un poco, y mire a los lados. Estaba cerca de la penúltima roca en la que había saltado antes de saltar al pantano, la peor decisión que hice esta noche. Pero si esa estaba cerca, significa que las puertas también.

Empecé a moverme lentamente, cosa con la que el pantano y el cansancio ya me ayudaban bastante, intentando no hacer ningún ruido, nada que hiciera que el goregoose me encontrará, cuando estaba a solo unos 10 pasos de la roca, una de las patas del goregoose se movió a un lado, estaba a punto de darse la vuelta. Me zambullí de casi un salto al agua y me deje hundir, nadando a ciegas al frente, intentando mantenerme lo más cerca posible del fondo, cuando sentí mi cabeza chocar con algo duro, me abrace a ello y  lo rodee a la derecha, quedando, en mi imaginación, fuera del rango de visión del goregoose. Pegué mi espalda contra la roca y saque la cabeza del agua, solo como para poder abrir los ojos y ver, continúe sacando la cabeza lentamente y agarre aire, no para hundirme de nuevo, sí no porque tal vez lo siguiente que iba a ver sería el pico de una cabeza de ganso gigante yendo a mi a toda velocidad.
Me asomé lentamente para verificar la posición del goregoose y ver a donde miraban sus cabezas, estaba de espaldas a mí, aún buscando, parecía que todos los malditos animales en este bosque no se detienen hasta tener su comida.

Volví a darme vuelta y pose mis manos en la roca, buscando la mayor firmeza posible « Vamos, no me fallen ahora, brazos, ya casi salgo de esta... » me prepare, y me levanté de un salto y con la fuerza de mis brazos para subirme sobre la roca, pero el sonido tan brusco de mi cuerpo abandonando el agua, toda la que derramaba mi pelo y mi ropa llamo la atención del goregoose de nuevo, que volteo rápidamente para verme sobre la roca, apoyado de mis brazos y mis rodillas. « Agh... por favor, basta... » pensé, al ver a ambas cabezas levantarse y abrir sus picos, anunciando su felicidad de haber encontrado su cena de nuevo con sus horribles sonidos.

Con lo único que me quedaba, que era mi esperanza, aunque a este punto era muy poca, me puse de pie y salte a la primera roca, entonces de esa salte a la primera, y de la primera al suelo adoquinado que rodeaba las puertas de roca. Corrí a ella a toda velocidad para tomar mi mochila e irme, pero el goregoose me seguía, y cada vez cerraba más la distancia.
Mientras corría, voltee y observe tener una cabeza justo atrás, con el pico abierto, desenvaine mi espada y empecé a dar tajos al aire, esperando al menos espantar esa cabeza en defecto de no poder pegarle. Pude escuchar mi espada chocar contra el pico unas dos o tres veces, cuando deje de escuchar y sentir los impactos, ya estaba suficientemente cerca de mi mochila para agarrarla, tomé mi látigo y me gire, el mínimo tiempo que me tomaría darme vuelta era todo lo que necesitaba para apuntar, aunque fuese a un área más que un punto específico, di un latigazo hacia la cabeza que estaba más cerca, obligándola a alejarse a pesar de haber sido un ataque fallido, justo después intente tomar mi bolso, pero la otra cabeza del goregoose no quería permitirlo y me acosaba con pequeñas "estocadas", esquivarlas me dejaba en muy mala posición para tomar mi mochila, desenvaine mi espada corta con mi mano izquierda y cuando la cabeza volvió por otra "estocada", la abrace con mi brazo derecho, tras lo que le apuñale su cuello, por el dolor generado el goregoose retrajo fuerte y rápidamente su cuello, y aunque logre soltarlo, no me dio tiempo de retirar mi espada.

Aprovechando que la bestia agitaba una de sus cabezas y lo poco que retrocedió por el dolor, tome mi mochila, y sin ver, simplemente me lance sobre una de las puertas pegandome contra ella, empujándola desesperado, lo que me teletransporto a otra ubicación de la jungla...

Caí al suelo derrotado, sucio, cansado, mojado... Pero no estaba molesto, no esperaba salir de allí vivo. Gire como un tronco por el suelo y mire arriba, apenas y podía ver el cielo. Me tome unos minutos allí tirado sin más, recuperando al menos un poco de energía. Me levante lentamente, con mi cuerpo yéndose a un lado por mi propio peso, y caí de nuevo al suelo, había usado todo de mi para escapar.

Haa... ha... —intente relajar un poco mi respiración, resistiendome a cerrar los ojos para no quedarme dormido. Tras unos segundos decidí intentarlo de nuevo, y apoyándome del maletín pude ponerme de pie. Vi flojamente a mi alrededor, y simplemente camine sin un rumbo fijo. Cada vez que encontraba demasiada maleza, un tronco caído, o raíces enormes debía desviar mi camino y seguir otro porque no tenía fuerzas ya para subirme a nada. En el tiempo que pase caminando, la fría brisa hizo que la turba que me había quedado en el pelo y algunas partes del cuerpo se endureciera un poco, haciéndome sentir pegajoso, pero no podía pensar en nada más que tirarme a descansar.

Pronto llegue a un punto algo abierto, con árboles en todas direcciones, pero un espacio grande en medio de ellos. Solté mi mochila que llevaba casi a rastras en el suelo y me tiré sobre un tronco a descansar. Mire a los lados y prácticamente me arrastre a recoger unas cuantas rocas, pocas, solo como 5 o 6. Hice un circulo con las rocas y abri mi mochila, para tirar la madera con poca gana y algunas hojas encima de la madera, saque mi pedernal y baje mi mano a la vaina donde guardaba mi espada corta, insistí varias veces con mi mano, tocando de aquí a allá, baje la mirada para ver que estaba haciendo y al ver la vaina vacía, recordé que la había dejado en el cuello del goregoose.

Oh... sí... ese maldito animal... —di un corto suspiro, y alcance por una de las dagas de mi peto, con la cual empecé a pegarle con cuidado al pedernal, para crear chispas y encender una fogata.

Con mi fogata ya encendida, guarde la daga, saque mi saco de dormir y tire el pedernal dentro de mi mochila, entonces la cerré. Tome unas hojas que estaban tiradas en el suelo y las lance al aire, para ver en que dirección soplaba, entonces empece a remover mi peto, y lo puse a un lado cerca de la fogata, en posición contraria de donde soplaba el viento para evitar que la llama fuese a alcanzarlo por cualquier eventualidad y me quedara sin más equipamiento.  Después me pasé las manos por el pelo y parte del cuerpo para limpiarme de la turba, teniendo especial cuidado del pecho, que lo tenía enrojecido en el área del golpe y hasta algo hinchado. Me acomode en mi saco de dormir, y por la primera en muchas noches seguidas que no había tenido un pensamiento de este tipo, pensé « No estaría nada mal amanecer muerto... »
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