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Criaturas Norethianas: Beholder

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Criaturas Norethianas: Beholder

Mensaje por Bennett el Sáb Ago 18, 2018 7:04 pm

Tras haber escapado del poltergeist deje de correr y comencé a caminar para preservar mejor mis energías, en este punto, estaba deseando estaba deseando encontrarme otro conejo, incluso ese de una pata gigante con la oreja llena de dientes, alguna parte tenía que ser comestible.
Durante el camino empecé a anotar más animales, se veían algo estúpidos, ninguno reaccionaba a mi presencia. Salte sobre los primeros tres o cuatro encima para intentar agarrarlos, y entonces sentí su dura textura, no, esto no se trataba de pelos endurecidos por queratina, o caparazones, ni nada por el estilo. Eran roca, animales de roca, y hechos con una perfección aterradora, ¿tal vez este lugar era el de un genio esculpidor?

Seguí avanzando, no sólo eran pequeños mamíferos o aves, también insectos, y fijandome en los alrededores de cada animal de roca, el suelo, plantas y árboles... ya todo el asunto me estaba dando mala espina. Seguí caminando, pero en mucha mayor guardia y a lo lejos, pude visualizar una cueva, y tirada justo frente a la entrada algo que parecía una piedra. «Hmm... huele a problemas, pero si no me meto en líos ahora mismo dudo mucho que la comida venga a mi. Espero se trate de un delicioso osobúho durmiendo, para que el trabajo sea fácil.» pensé.

Seguí mi camino, esta vez manteniendo una posición más baja y escondiendome de un árbol a otro, evitando hacer ruidos, cuando me encontraba más cerca pude visualizar que lo que estaba en frente de la cueva no era ninguna roca. Se trataba de una cabeza parecida a la de un cerdo pero muy distorsionada, tirada boca abajo, con varios de los grotescos tentáculos con ojos abiertos, mirando en 4 direcciones en forma de X, mientras los otros 5 estaban cerrados.

«Tiene que ser una maldita broma... Un observador...» por costumbre del desierto, yo me refería a las criaturas llamadas beholder como observador, puesto que así se referían a ellos mis ex-compañeros de banda. «Calma... Aún no me ha visto... » pensé, sacando una de las dagas de mi peto, me preparaba para saltar sobre él y tomarlo desde atrás, por experiencia sabía que atrapar a un beholder dormido por "la espalda" era una forma de ponerle fin a uno de estos bichos, lo agarrabas de los tentáculos y lo pisabas, para que no pudiera apuntarte con su ojo grande, su verdadera arma.
Claro, la efectividad de este método era solo comparable a su dificultad, llegar a un beholder sin que este te atrapará con uno de sus ojos era una tarea casi imposible, excepto para los más sigilosos de los asesinos.
Yo... lamentablemente no era uno.

Cuando dí un paso adelante para prepararme, correr a toda velocidad contra el beholder y tirar la daga que saque, pise un insecto que había sido petrificado, no parecía muy grande, el crujido que hizo lo que era solo una pequeña estatua llamó la atención de todos los ojos abiertos a mi posición, el beholder despertó, y se dio vuelta, floto un poco a un lado y en cuanto su ojo grande hizo contacto con los míos, empezó a iluminarse, brillando de un intenso color gris que se torno rojo iluminando toda el área como una llama, entonces disparó un láser a mi posición, me escude con el árbol, del cual vi parte tornarse lentamente en roca, salí corriendo al siguiente árbol esquivando un par de láseres más que no me alcanzaron y simplemente golpearon raíces, dejándolas petrificadas también.

Oh no, oh no, oh no... —dije entre jadeos, me asome cuidadosamente por un lado sin despegar mi espalda del tronco del árbol para observar a donde se había metido el beholder, al otro lado me esperaba uno de los ojos de sus tentáculos, y por reflejo, salte en la dirección puesta, pero al caer sentí como parte de mi cuerpo estaba siendo iluminado de rojo, y me basto ver de reojo para notar que el beholder estaba allí, simplemente habiendo usado uno de sus tentáculos para mirar por el lado que me asome a la vez, e incluso, puede que para engañarme y llevarme a donde estoy—. ¡Agh! —le tire rápidamente la daga que llevaba en mano para obligarlo a flotar a un lado y que me diera tiempo de correr detrás de otro árbol, escapando nuevamente su láser, que sin embargo alcanzó parte de mi capa-capucha, tornandola en roca— Maldito... —tome un poco más arriba la capa y la golpee contra el tronco para romper la parte que se volvió roca y que no me hiciera peso, lo cual me dio una pequeña idea.
Corrí de ese árbol a otro para evitar quedarme mucho tiempo en un solo punto y que me atrapase, al confirmar donde estaba el beholder con otro rayo que apuntó a mí, agarre mi capa-capucha y me la quite de un jalón, tome la primera roca que vi del suelo y la puse en mi boca, mordiendola para mantenerla firme, y saque la daga que me quedaba.

Salte afuera, corriendo directamente hacia el beholder, este empezó a flotar para alejarse de mi mientras esquivaba ágilmente cualquier rama o árbol que tuviese detrás, al poder ver en todas direcciones. Espere que el brillo rojo de su ojo alcanzará su punto máximo y en cuanto disparo el láser tire mi capa, que recibió el láser de lleno volviéndose piedra en el aire, en el tiempo que el láser impactaba en la capa, me moví a un lado para tirarle la daga, uno de los tentáculos intento atravesar y desvío ligeramente la daga, pero de igual manera se clavó en su ojo central, un poco por encima de lo planeado.
Los otros ojos del beholder se posaron sobre la daga que se había clavado en el ojo central y después me miraron.

Estás muerto... ¡Vamos, muerete ya! —escupí la roca de mi boca en mi mano y el ojo de la criatura empezó a brillar nuevamente, le lance la roca furiosamente y en el mismo movimiento de lanzado saque mi látigo, haciendo que la punta se moviera a la derecha, pero atravesando un dedo de mi mano un poco más adelante del mango, en la cuerda, para hacer que la dirección se desviará repentinamente hacia el beholder, enrollándose en el mango de la daga, di un jalón abajo haciendo que la daga se arrastrara un poco retirandola violentamente y dañando el cristal mágico que estos tienen en su ojo central, apagando el brillo rojizo a la vez que el beholder floto un poco más hacia mí, antes de caer muerto.

Me pase la mano por la frente para remover mi sudor y tome mi daga, pasándola por el suelo y la punta de mi bota para limpiarla, después camine buscando donde había parado la otra hasta conseguirla y las guarde a ambas, colgué mi látigo de mi cinturón y empecé a caminar para alejarme de esa cueva, donde hay un beholder, seguramente hay más, cuidando algo de importancia para alguien...
Mi estómago volvió a rugir, entonces voltee y vi al beholder allí tirado, muerto. Arrugue la cara, mi estómago decía sí, pero todo lo demás de mi decía que no. Me devolví y tome al beholder de uno de sus tentáculos y empecé a arrastrarlo lejos de allí, al menos parecía la cabeza de un cerdo, pero los ojos no se me hacían tan apetitosos...
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Bennett

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Relatos de un hombre cualquiera en una jungla

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