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[Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

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[Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Vie Ago 24, 2018 7:44 pm

La mañana había llegado, si bien en la cueva donde pase la noche ninguna luz podía darme, algunos sonidos como silbidos o cantos hechos por ciertos animales lo hacían evidente. Saque mis brazos de mi saco de dormir para rascarme los ojos mientras bostezaba, tenía los labios secos y la flojera que tenía en el cuerpo se traducía más como un dolor de cabeza que otra cosa.

Me puse de pie silenciosamente, sin decir nada aún por mi mal humor, tenía días en los que pertenecía al grupo de gente que disfrutaba despertarse, y días en el que pertenecía al otro grupo, los que podrían asesinar a alguien si eran despertados.

Empecé a guardar mis cosas en la mochila y a organizarme un poco, mi plan, ir a Eblumia para ver que podía comprarme, que fuese de utilidad para sobrevivir, fuese en está jungla o cualquier otro lugar. Un sonido en la entrada de la cueva llamo mi atención, estaba lejos de ella y no podía ver demasiado hacia allá porque me había tirado tras unas rocas de forma que un depredador no pudiese dar conmigo a simple vista; sin embargo el eco era suficientemente fuerte para saber que al menos, se trataba de un animal pesado avanzando. « Aaaaagh... tan temprano y ya hay problemas » pensé mientras pegaba mi espalda a las rocas y tomaba una de mis dagas, asomando tan solo un poco la cabeza… para encontrarme para con un tentáculo cubierto de púas.

¡Ah! —deje escapar mi voz del pequeño susto, a la vez que lo hice escuche como lo que sea que había entrado a la cueva entro en alarma y pego un salto—, « Imbécil, imbécil » me pase la mano derecha por la cara sabiendo que dejarme asustar tan fácilmente solo me hacía dar mi posición todas las veces cuando intentaba ocultarme. Baje mi mano hasta mi cinturón, donde tenía mi látigo y lo tome firmemente, antes de agarrar aire y salir lentamente detrás de las rocas, listo para atacar.

Frente a mi se encontraba un gato fásico, este parecía uno algo joven. Había visto muchos de estos en mi tiempo en el desierto y me encantaban, tal vez no demasiado sus tentáculos, pero igual eran adorables, una vez incluso intente domesticar a uno, pero como lo pueden probar unas cicatrices de mi espalda, no me fue tan bien...

Tranquilo minino, tranquilo… —el gato tenía sus patas firmemente apoyadas en el suelo y sus ojos totalmente fijados en mi mientras sus tentáculos revoloteaban alrededor. Sabía que estaba enojado porque había arqueado su espalda y su pelaje se había erizado, además me mostraba orgullosamente sus dientes, con sus orejas giradas hacia atrás.

Me agache e intente hacer movimientos poco bruscos para que el gato se relajara, inicialmente ni siquiera se movió de su posición, gruñía no muy fuerte, pero el eco del lugar hacía que sus gruñidos resonaran en mis oídos, advirtiéndome que tal vez no iba a mejorar su humor.

Moví una de mis manos a nivel del suelo hacia el gato lentamente, este dio un par de pasos atrás y ajusto su postura como para saltar, poco me agrado esto así que me eche para atrás yo también y decidí empezar a subirme a las rocas, para al menos tener ventaja de estar algo más arriba.

Minutos pasaron entre silencios y el ocasional gruñido, hasta que el gato decidió acercarse por cuenta propia, ya sus tentáculos no se agitaban tan violentamente y no me estaba mostrando sus dientes, dio un zarpazo a una roca y se subió a la primera, mirándome.

« Oh, creo que le gusto. » pensé mientras la duda se mostraba en mi mano, que se movía suavemente atrás y adelante, con el gato siguiéndola con la mirada. Antes de decidirme a intentar acariciarlo, en mi espalda sentí la sensación de pequeñas ardidas, recordándome que sucedió la última vez que intente acariciar a uno. Suspire dejando mi idea inocente de que le agradase al gato y me deslice roca abajo, entonces salí caminando lentamente de la cueva, volteando ocasionalmente para ver que el gato me seguía. La cuarta vez que voltee, justo antes de salir la cueva el gato ya había cesado de perseguirme y se notaba aburrido, lamiéndose las patas.

Debí suponerlo, esas cositas pierden la curiosidad con una rapidez… —me apoye de una de las paredes de la cueva y termine de salir, tenía que ir a Eblumia pero en primer lugar no tenía idea de dónde demonios me encontraba ni a dónde demonios debía dirigirme para llegar —. Bueno… primero lo primero, debo conseguir comida, y sí es para unos días, mejor. —seguí mi camino, esperando poder encontrar algo comestible, que no fuese otro beholder, no supo terrible, pero realmente no quería comer otro más en la vida.

Pase un par de horas abriéndome pasos entre la maleza, buscando rastros de lo que fuese, pero nada. Cada vez que cortaba algo con mi daga, extrañaba aún más mi espada, que hacia el trabajo de navegar en la jungla mucho menos arduo, eran solo exageraciones mías, pero pensaba con firmeza que de tener mi espada, hubiese avanzado al menos el doble de distancia ya y seguramente, algo de comida.

Finalmente, encontré el primer rastro del día, unas heces. Me agache para verlas mejor y deje ir un “síii…” por lo bajo, no todos podrían alegrarse de encontrar, vulgarmente, mierda. Inspeccionando más de cerca y moviendo las heces con la punta de la daga, pude ver restos de insectos y plumas, lo más seguro ahora es que esto fuese el excremento de una gallina de storgronne.

Perfecto… —me dije a mi mismo, mientras pasaba la daga por el suelo para limpiarla con la tierra y hojas alrededor. Me puse de pie y mire a mis alrededores, esperando localizar más pistas.

Camine alrededor buscando señales, curiosamente, no habían huellas, al menos yo no las había encontrado, pero pronto conseguí más pistas, marcas en la corteza de algunos árboles, plantas mordidas, pasto roto. Fijándome más de cerca en las plantas, aún se podía ver ligeramente la humedad en ellas, la gallina se había dado un banquete de insectos.

Avanzando casi que agachado, logre visualizar finalmente algunas marcas en el suelo, no estaban completas, pero cerca, tal vez demasiado cerca, vi otra huella que sí estaba completa. Parecían huellas frescas porque aún tenían los bordes definidos alrededor del diámetro, mi comida, si estaba, estaba cerca.

Seguí el rastro de huellas y "destrucción" en las plantas de una muy hambrienta gallina, hasta que entre unos árboles la encontré,  dándole "mordiscos" a un hueco en el suelo, la gallina dio un salto atrás, retrocediendo ante un gusano de luz que salía de su guarida, posiblemente defendiendo a sus larvas. La gallina camino a un lado rodeando al gusano y agito sus patas delanteras, intentando sostener al gusano con las espinas, que volvió a ocultar su cabeza en su guarida. La gallina siguió insistente, intentando meter una de estas pequeñas espinas para alcanzarlo, lamentablemente para ella, o para el gusano, le salió bastante bien y retrocedió con un pequeño chillido de dolor, con el gusano mordiendo ferozmente la espina de su pata delantera, casi desgarrándola.

La gallina no perdió chance y de un mordisco tomo la cabeza del gusano, aplastándola y cortándola, haciendo que el cuerpo sin vida cayera frente a ella, después de devorar la cabeza empezó a tomarse su tiempo para comer el resto del cuerpo, justo al igual que yo a esperar que ella terminara de comer.

En cuanto la gallina termino su banquete, pareció querer las larvas de la guarida, intentando pasar  su cabeza por el hueco, tras unos 7 intentos pareció comprender que no podía pasar, pero no por eso se iría, se quedo allí, vigilando, esperando que cualquier otro gusano fuese suficientemente estúpido de salir y mirar a la muerte a los ojos.

Bueno, creo que es mi turno. —me acerque unos pasos a la gallina, llamando su atención, sosteniendo mi látigo y jalándolo en el cuerpo para estirarlo. La gallina no reacciono del todo con rapidez hasta que me vio agitarlo un poco, intento correr, pero ya era tarde, di un latigazo hacia ella atrapándola de una de las patas y haciéndola caer. Me acerque a ella y pise cada una de sus patas superiores, mientras jalaba hacia arriba el látigo para mantenerla inmóvil.

Continúe jalando fuertemente, los sonidos del dolor de la criatura poco me complacían y quería acabar rápido con ella, pronto sus patadas empezaron a crujir y terminaron por separarse de su cuerpo, dejándola colgada de mi látigo. La agite y la golpee fuertemente del suelo, aturdiéndola del impacto, y sin más le clave una daga en el cuello para cortarle la cabeza.

Me relaje al pensar que ya la gallina se encontraba muerta, pero aún sin su cabeza y sin sus patas delanteras, se intento poner de pie y correr, sin llegar muy lejos antes de desplomarse. « Tiene más espíritu que tú » dijo una voz resonante en mi cabeza, seguramente yo mismo, siendo sarcástico a mi propia expensa.

Camine hacia el cuerpo de la gallina y la tome de una de las patas, con cuidado de no clavarme nada y lastimarme. Entonces seguí mi camino, la levante más para poder verla  bien frente a mi, cuando se les veía muertas y saber lo deliciosa que era su carne, mis pensamientos se distorsionaban mucho, haciéndola parecer mucho menos horrible.

Está debe pesar como unos 10 kg o una cosa así, con ese apetito que tenía... —nuevamente exageraba, a lo mucho pesaba 6 kg, pero quería convencerme de que tenía comida para al menos dos o sí la estiraba mucho, tres días. ¿Cuánto podía tardarme en llegar a Eblumia, después de todo? Sonreí confidente mientras pensaba todo eso, pero a más lo hacía, más se borraba la sonrisa de mi rostro —. Varios días… muchos días… sí ni sé para donde está… —mire a mi alrededor, árboles, eso era lo que veía la mayor parte del tiempo, pero los árboles no hablaban ni iban a decirme “hey, sigue este camino que por aquí pararas hacia la ciudad en unos días de viaje.”

Bueno, como sea, todo lo que me cruce lo volveré comida, si sigo caminando, llegare algún día, o al menos me encontrare con alguien que esté de paso por la jungla… o me perderé más en ella —dije mis últimas palabras en un tono más decaído, pero analizando lo que dije solo pude sonreír un poco y soltar una carcajada algo seca—, ah, pero yo ya estoy perdido.

Notando que igual no tenía que perder si ya mi situación era esa, continúe caminando, ahora tras la pista de cualquier cosa viva con la que pudiera hablar para pedir direcciones, o quién sabe, tener la suerte de que algún loco en su tiempo se le ocurriera plantar un cartel en plena jungla, apuntando hacia donde estaba la ciudad sumergida.  

Cada tanto, no resistía mirar al cuerpo de la gallina que llevaba cargada, « No-no-no, aún no tengo hambre, no me voy a detener solo para ponerme a cocinar ahora mismo, ni siquiera ha pasado un tercio del día… » a pesar de mis palabras, yo sabía que solo me estaba mintiendo un poco para resistirme a no comer, no tenía tanta hambre realmente, pero no había que tener hambre para comer sí la comida era algo rico. « Hmm… hmm. No pienses en ella, no estoy cargando nada… » el peso en mi brazo decía otra cosa, así que tuve que cambiar un poco ese pensamiento, « Tal vez sí, una roca… sí, eso, una roca. »

Peleando conmigo mismo y pensando cualquier estupidez mientras avanzaba, el resto de mi cuerpo empezó a ponerse en contra mía, empecé a sentir un vacío extraño en el estomago que hace poco no estaba, se sentía casi el doble de pesada la gallina en mi mano, y un olor delicioso invadió mi nariz. Me detuve a inhalar fuertemente aquel olor de una gallina cocinándose a fuego lento, casi que babeándome un  poco, limpiándome la boca con el puño.

Ya, es inútil, creo que preparare un poco aquí, el olor me está matando —me agache listo para sentarme, y por impulso me acerque la gallina que llevaba para olerla, en esperanzas de que el agradable olor entrara de nuevo a mi sistema, pero… nada, claro. La sangre que estuvo escurriendo todo este tiempo solo daba para un olor poco agradable, no intolerable o que me indujera nauseas, pero en definitiva, no se trataba de un olor delicioso. Fue entonces cuando mi cerebro pareció despertar y hacer su trabajo, alguien más tenía que estar cocinando una gallina por ahí, y no estaban demasiado lejos.

Antes de alegrarme, cerré los ojos e inhale aire nuevamente, no para oler aquella gallina cocinándose nuevamente, sino para relajarme y sonreí, aunque solo un poco. Por mis experiencias en el lugar, cada vez que encontraba algo de mi tamaño o más grande, me iba mal. El Cuegle, prender una tienda en fuego, el Goregoose, un fantasma, un Beholder... que me tuve que comer, y un montón de orcos. Entre otras cosas; al menos tenía una seguridad, iba a tener muchas anécdotas que contar si lo que me encontrase también hablaba el lenguaje común.

Dejé escapar un suspiro junto a los recuerdos que se habían acumulado en mi mente de mi poca suerte hasta ahora y abrí los ojos, parte de todo esto era para evitar que más cosas así sucedieran, con mejor equipo y mejores armas, tal vez hubiera podido evitar cada una de esas situaciones, excepto claro, lo inevitable.

Espero no sean orcos... por favor, que no sean orcos —suplique, mientras seguía el olor que tanto añoraba, dando vueltas, guiandome por cuánto menos o más fuerte se hacía el olor a gallina cocinandose.


Última edición por Bennett el Sáb Ago 25, 2018 2:32 am, editado 1 vez
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Sáb Ago 25, 2018 12:21 am

Siguiendo el olor a gallina que tanto añoraba, termine por llegar a un campamento asentado junto a un arroyo no muy grande, habían tres tiendas de campaña, una de color gris y dos rojas. Afuera de las tiendas había un par de chicas, sentadas en los extremos de una vara larga, en la que estaban clavadas tres gallinas justo en el centro, dándoles giros para que se cocinaran con la fogata que tenía justo abajo.

Una de las chicas tenía el pelo de color café, corto, muy corto, parecía salida de un monasterio excepto por sus ropas, su rostro tenía unas cicatrices horrible en la forma de una garra, vestía con una armadura completa de acero, con una capa azul, de donde podía notar el mango de su espada sobresalir. Por quien sabe cual razón, tenía una falda hecha de piel, teñida del mismo azul que su capa sobre su armadura. A pesar de su apariencia algo ruda, se veía poco seria y estaba muy sonriente, posiblemente por la expectación de comer, tal vez, tal vez no, eso es lo que yo creía.

La otra tenía una túnica de color rosado y blanco encima, aunque notablemente con varios parches de otros colores. La túnica se notaba rasgada en todo el medio, mostrando que abajo llevaba un peto de cuero, con pantalones negros y botas de color marrón; a diferencia de su amiga tenía el pelo largo, negro, sostenido en una cola tomada desde arriba. En su mano derecha tenía un sombrero blanco que hacía juego con su túnica, el cual agitaba para avivar la llama de la fogata que estaba cocinando la gallina.

Tenía mucho tiempo sin hablar con otras personas, y no estaba muy seguro de cómo aproximarme, salir diciendo “Hey chicas, ¿cómo va todo? ¿qué cuentan?” imposible, no las conocía, y más importante, ellas no me conocían a mi. Correr y saltar de entre los árboles, mirando ferozmente a todos lados y mentir que se me había escapado algo para preguntar si no lo habían visto, eso sonaba mejor en mi cabeza que lo anterior, pero quería intentar tener una tercera idea de que hacer… ¿esperar que un animal atacará y salir al rescate? ¿si quiera necesitarían ayuda para empezar? Salir silbando y tarareando alguna canción, pretendiendo ser tan distraído o ciego que no note su presencia.

Entre mi lluvia de ideas, me distraje cuando ambas chicas empezaron a conversar.

¿Crees que les falta mucho? tengo hambre —preguntó la de chica en armadura, lamiéndose los labios. Su voz era sorpresivamente suave y relajaba, parecía el tipo de voz capaz de tranquilizar a cualquiera que la oyera por suficiente tiempo, pero ese no parecía ser el caso para su compañía.

No sé, Allai, no sé, ¿me ves cara de fuego? —le replico la de cola, alzando su mirada de la gallina a la cara de la chica a la que se refirió como Allai.

Pues tú encendiste el fuego, además si soy sincera…

La mirada de su amiga mostraba muy poca felicidad, posada fijamente en los ojos de Allai.

Erh —subió un puño a su boca y miro a otro lado para toser, claramente fingiéndolo todo. Su amiga no se molestó siquiera en fingir creérselo por un momento, manteniendo aún la misma mirada sería, su cara estática—. Oye, en cualquier caso, ¿no lo sabrían las gallinas y no el fuego? —le pregunto, un claro intento de desviar el tema y el enfoque de su compañera.

Aún pareciendo poco contenta, finalmente cedió y dejo de mirarla, volviendo a dirigir su mirada a la gallinas.

No lo sé, supongo, pero ya sabes —respondió de forma algo floja, pero se veía más dispuesta a conversar—, están muertas, no puedo saberlo.

¡Pero podríamos! —se levantó ella hablando con entusiasmo, olvidándose por un momento de sostener la vara de su lado y dejándola caer, sin darse cuenta, mientras miraba al cielo— ¡Solo tenemos que encontrarnos un nigromante y decirle que reviva a una galli…! na… —bajo la mirada, notando que había soltado su lado de la vara y que las gallinas estaban pegando casi del suelo, sostenidas apenas por suerte de quedar atrapada entre unas rocas su extremo de la vara, su amiga, por supuesto, le miraba con una mezcla entre hostilidad y decepción, al borde de su torpeza.

No tienes arreglo… ¡vamos, muévete, levanta tu lado! —le ordeno agitando la mano en la que tenía el sombrero, Allai se alarmó al oír su voz alzarse repentinamente y se agacho rápido para tomar su extremo de la vara y levantarla de nuevo.

Ajajaja… —intento reírse para pasar el momento, pero ya el espíritu de su compañera había muerto y se notaba que no tenía intenciones de conversar más, ella bajo su mirada, algo apenada por la torpeza que había cometido. Entonces recordó a su otro compañero, y le hablo a él como una forma de refugiarse para escapar de la incomodidad que le traía el silencio—. ¡O-Oh! ¡Sí! ¡Músculoooos! ¿Cuándo vas a cortar más maderaaaa? —preguntó, mirando hacia la tienda gris

« ¿Músculos? » pensé mientras de la tienda salía un gigante de 2.3 metros, con la cabeza totalmente pelada pero una enorme barba rojiza. Un vistazo me basto para saber que él era el Sr. “Músculos”, era puro músculo, el verlo instantáneamente me hizo comparar tamaño con las chicas e imaginar cuántas de ellas eran uno solo de él. Su única vestimenta parecían ser unos shorts negros hechos de piel y un cinturón cruzado en su pecho, donde tenía numerosos cuchillos, todos de distintos tamaños, además en sus manos llevaba un hacha enorme.

Me escondí antes de que el mismo pudiese mirar en mi dirección, pero algo me decía que se estaba acercando a mi, me agache para hacer mi cuerpo menos visible y escuche como su mano chocó contra el árbol tras el que me estaba ocultando, unas gotas de sudor corrieron por mi cara pero cerré los ojos, intentando guardar la calma « Vamos, hay cientos de árboles, ¿por qué vendría justo por este? » pensé algo más relajado, entonces escuche resonar su voz, profunda, algo rosca, pero tranquila.

Este me parece bien, el tronco no es muy grande… creo que me bastará con unos tres o cuatro hachazos… —el gigante se dio vuelta y miro a las chicas, para preguntar por su opinión—, ¿están de acuerdo?

¡Sí, es perfecto! —exclamó con el mismo ánimo de antes Allai, que dejo de ver a Músculos y dirigió su mirada a su compañera, ya sin rastros de la pena que la carcomía antes.

Me da igual, haz lo que quieras —respondió alzando los hombros, sin mirarlo a él o ella.

Bien —el gigante se dio vuelta de nuevo y busco la parte más delgada del árbol, se puso en posición y con una fuerza enorme, empezó a cortar el tronco con el hacha. Justo como el mismo predijo, cuatro hachazos fueron suficientes para atravesar la mayor parte del mismo. Apoyo su pesada mano en el tronco y lo empujo, haciendo un sonido de “crack” que me dejaron solo dos opciones.

Tirarme o ser aplastado.

Claro, tuve que tomar la primera opción y rodar fuera del camino del tronco, quedando a simple vista del gigante aunque aún no tanto de las chicas por una serie de arbustos que se interponían entre su campo de visión y yo.

—me mantuve en silencio cuando mis ojos se encontraron con los suyos, Músculos pareció simplemente no reaccionar a mi presencia y con mucha calma, se dio vuelta.

Hay un espía —dijo en el tono más tranquilo que jamás había escuchado a alguien hablar de que se encontraban espiándolos. Cuando ambas chicas voltearon de un hachazo removió parte de los arbustos que no les permitían verme y para rematar, me apunto con su dedo, como para asegurarse de que me vieran.

¿Qué? ¡Un ladrón! ¡Quiere nuestras gallinas! —se levantó Allai, esto si se sentía más apropiado como reacción para un espía, ya había alguien formando un escándalo. Dirigió su mano a su espada y la saco, apuntándome—. ¿Quién eres? confiesa quién te mando por nosotros y tal vez te deje ir en una sola pie-

Antes de que pudiese terminar de amenazarme, todos vimos a la chica de cola ponerse de pie, comandando las llamas de la fogata con un suave movimiento hacia su mano, concentrándolas como una bola de fuego, la cual apunto en mi dirección. La mirada pasiva y tranquila del desaparecieron de su rostro con más velocidad que un conejo huyendo de un depredador y Allai se alarmó, saltando sobre ella.

¡Noooooo! —gritó mientras se le tiraba encima, empujándola y cayendo sobre ella, haciendo que la bola de fuego se disparase al cielo y al alcanzar unos 3 metros, exploto en el aire.

La explosión alcanzo unas pocas hojas, incendiándolas instantemente. El grande actuó rápidamente y lanzo su hacha, cortando las rama que tenía las hojas encendidas en llamas para evitar que se esparciera, y cuando cayó al suelo, simplemente las aplasto de un pisotón.

¿¡Se puede saber que haces!? —le reclamo enojada, empujando a Allai para quitársela de encima— ¿¡Tienes idea de cuánta esencia me llevan mis hechizos como para que me hagas fallarlos!? ¿¡Cómo te tropezaste para empezar!? ¡No puedes ser tan estúpida! ¿¡O sí!? —quien antes parecía la persona más fría y controlada de todos, ahora era como aquella explosión, asaltando a Allai con preguntas para las que ella ya tenía una respuesta.

¡Te he dicho que incinerar cosas no es la solución todo el tiempo! —le gritó de vuelta, poniéndose una mano en la cintura y apuntándola con una mano, la misma con la que me apunto a mi después— ¡Será un infeliz ladrón, pero no por él puedes quemar todo el lugar! ¡Nosotros también estamos aquí! ¡Se van a enojar los divium!

Su amiga soltó un chasquido entre los dientes, y me miro enojada. Yo estaba inmóvil aún por todo lo que había transcurrido, ni siquiera me había puesto de pie aún.

No… soy un ladrón —fue lo único que se me ocurrió decir, realmente estaba perdido en todo lo que había sucedido.

No me gustan los espías… —dijo el grandulón de su grupo mientras sacaba el cuchillo más grande de su cinturón, poniéndose atrás de mi para evitar que escapara.

Allai ayudo a su amiga a ponerse de pie, y camino hacia mi, para seguir con lo de antes. Me apunto con su espada al pecho y me pidió alzar las manos, lo cual hice.

Revísalo, Músculos —ordenó. Músculos acato la orden y empezó a revisarme, asegurándose de que no tuviese nada más aparte de lo que se veía a simple lista, tomo mis dos dagas y las lanzo a pies de la Piromante, entonces agarro mi látigo e hizo lo mismo.

Está vacío… —le confirmo a Allai, tomándome de los lados con sus enormes manos y levantándome como si nada—. Aunque tiene esto con él —dijo alzando la gallina que llevaba conmigo.

Muy bien… —Allai miro la gallina un poco antes de mirarme a mi y me pego la punta de su espada en mi cuello, acercándose, antes de asaltarme con una tormenta de preguntas—, ¿Quién te envió? ¿Quién eres? ¿Por qué nos espiabas? ¿Viniste a robar nuestra comida?

¿Qué? —intente mirar a un lado, pero no me lo permitieron—. Escucha… ¡escucha! —le dije en un tono algo más alto, pero sin sobrepasarme al entender que mi posición no era muy buena para andarme alzando—, no me mando nadie, me llamo Samael, no los espiaba, yo solo… solo… —me quede callado, en realidad no tenía una excusa para eso.

¿Sólo qué? ¿HM? —dijo intentando sonar amenazante, moviendo un poco su espada, pero no parecía ser alguien a quien se le diera bien la intimidación. Sí no tuviera un monstruo de puro músculo atrás sosteniéndome y una espada pegada al cuello, no estaría ni una gota de asustado.

Ok. Sí, lo admito, estaba espiando, pero no tenía malas intenciones —le respondí, ni yo mismo me creía lo que acababa de decir, sonaba falso, tan falso como un unicornio siendo amigo de un dragón.

¡Mentira! ¡Voy a matarlo! —dijo la otra, acercándose a mi con la disposición suficiente como para cumplir su palabra. Allai atravesó su brazo y la alejó, manteniéndola a raya.

Ya, ya, Zaya. Te dije que incinerar las cosas no siempre es la opción, deberías aprender a usar la diplomacia, como yo —sonrió autosuficiente, algo orgullosa en si misma.

Zaya solo entrecerró los ojos e inclino el cuerpo atrás un poco, casi como ofendida. Incrédula.

Oh, oho, ¿en serio? —le pregunto sarcásticamente, haciendo una gestura con las manos hacia mi—, eres tan buena en tu “diplomacia” como las intenciones que tenía este tipejo espiándonos.

¡Haa! —Allai levanto la mano, cerrando los dedos a excepción del índice, el cual agito de lado a lado negando frente a la cara de Zaya—. ¡Sí, sí soy muy buena en esto! ¡mira! —se dio vuelta, y me agarro fuerte de un brazo determinada, me jalo y me empujo hacia afuera, liberándome de las manos del gigante—, siéntate, Sam… Sameso —me dijo, en la voz tranquilizante que había oído antes.

Preferiría no…

¡Siéntate! —dio un pisotón y me apunto con su espada, casi tirando una pataleta en donde estaba parada.

Suspire y seguí sus ordenes, sentándome en el suelo. No estaba muy a gusto con estos tres dementes, pero de no seguir órdenes me iban a cortar el cuello, quemarme, o romperme todos los huesos uno por uno.

Allai se quedo de pie y empezó a caminar en círculos alrededor mío, finalmente pude explicarme, y penosamente, tuve que admitir que no les había notificado de mi presencia antes porque me puse a pensar demasiado las cosas. Allai solo se estaba riendo a ese punto por todo el malentendido.  Todo parecía estar calmando, a excepción de Zaya, que todavía miraba de mala manera, diciéndome con sus ojos de que aún no me había prendido en fuego solo porque Allai estaba en medio.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Sáb Ago 25, 2018 7:50 pm

Después de otro rato de charla, finalmente decidieron devolverme mis armas e incluso me dejaron quedarme con ellos para esa comida, habíamos pasado de un inicio incómodo a algo mucho más confortable. Pusieron la gallina que llevaba también en la vara para que se cocinara junto al resto, aunque esas ya estaban prácticamente terminadas, y así  comer todos juntos. Después de tanto tiempo sin compañía humana, esto se sentía bastante bien. Excepto por Zaya, que seguía sin intentar ocultar su desprecio a mi presencia.

No puedo creer que hayas pensando tantas tonterías solo para salir, somos humanos, amigo, debemos juntarnos para sobrevivir —me dijo Allai con ambos puños en la cintura—, yo totalmente hubiera salido diciendo el "¡hey, chicas!"

Porque los dos son unos imbéciles —añadió rápidamente Zaya, con tanta velocidad y rapidez en sus palabras que parecía que durante todo el rato que Allai me interrogaba y hablábamos de que había pasado ella solo esperaba la oportunidad de insultarme a mi, a ella, o ambos.

Allai dirigió una mirada a ella, arrugando la cara y poniendo los labios protuberantes, hacia arriba. Se cruzo de brazos intentando, intentando romper la voluntad de Zaya, pero basto una mirada de ella para que la voluntad que se quebrara fuese la de Allai.

Ajajajaja… —volvió a recurrir a su risa falsa, y me miro para ocultarse detrás de otra conversación—. Entonces,  ¿a qué sabe la cabeza de un Beholder? —preguntó, destilando curiosidad de la cara.

Escuchar la pregunta y por consecuente, imaginar morder la cabeza de uno y su sabor, le generaron algo de nauseas a Músculos.

Allai… —dijo en voz baja, mientras sostenía una gallina completa y la mordía, sacándole trozos enormes de carne.

¿Hm? —volteo hacia él antes de entender nada, pero al ver su cara arrugada pocos segundos le tomaron para comprender—, ¡Oh! Sí, sí, lo siento.

Pensando en cosas mientras veía mi gallina cocinarse, se me vino una cosa a la mente, mire a Músculos un momento y me rasque la barbilla antes de atreverme a preguntar.

Oye… tú… —Músculos miro en mi dirección, sin dejar de morder su gallina, tenía un apetito tan grande como su cuerpo—, ¿Te llamas Músculos de verdad? Es decir… Eh.. —gire las manos frente a mi, como intentando seguir mis palabras al no encontrar como explicar el punto de mi pregunta.

No —respondió Músculos antes de que yo pudiera decir algo más—, es un apodo que me puso Allai, porque le costaba mucho pronunciar mi nombre.

Aunque las palabras de Músculos no tenían ninguna mala intención o tono detrás de ellas, Allai no pudo resistir soltar una carcajada corta, entre un punto medio de pena y puros nervios.

¿Y te llamas…? —pregunte.

Músculos dio otro mordisco al pollo, y tomándose su tiempo para mascar bien y tragar, me miro, respondiéndome.

Greirnvalsnufmamm.



El silencio nos consumió a ambos, al final, mi reacción imito la de Allai, y solté una carcajada corta, aunque mucho más seca.

Ya… ya veo… Músculos —al igual que ella, yo tampoco entendí absolutamente nada de cómo se pronunciaba su nombre tras oírlo una sola vez, y preguntarle de nuevo sería como admitir que no había entendido nada de todas formas. En el peor de los casos, hubiese necesitado tres, o cuatro veces para decirlo bien.

Oh, hey, ¿quieres saber cómo obtuve esto? —se apunto a la cara, claramente hablando de sus cicatrices.

Sí, supongo —le respondí aún sin mucho interés, mientras respondía note algo moverse en mi visión periférica, cuando voltee vi una gallina cocinada volar hacia mi como una bala de cañón, pegándome en el pecho y derribándome, aunque causándome poco daño porque igual ya estaba sentado.

Ahí tienes tu gallina. Zoquete. —me dijo Zaya, en su típico tono encantador y despectivo.

Fruncí el ceño no muy contento con su trato, al principio podía entenderlo, pero ya había pasado más que un buen rato y de querer haber hecho algo extraño, lo hubiese hecho. Intente no prestarle mucha atención y me dedique a escuchar a Allai mientras empezaba a comer.

Fue en una de mis primeras aventuras sola, aún no había conocido a Músculos, o a Zaya. Estaba en… en… los Montes Keybak —asintió, afirmándose a sí misma que estaba recordando correctamente donde había sucedido todo—, ya sabes, una nueva, quería conseguir un poni y tenerlo de mascota.

¿Un poni? —pregunte entrecerrando los ojos, realmente no sonaba algo particularmente difícil. Di otro mordisco a mi gallina.

Quiere decir un unicornio —corrigió Zaya, mientras negaba con la cabeza con una mano pegada a la cara.

Es lo mismo —le dijo Allai subiendo los hombros y las manos, antes de volver a mirarme a mi y continuar con su historia—, ajá, entonces, ahí estaba yo, jugando con la niev-err, caminando —se río un poco, intentando tapar la palabra que casi se le escapa—, y en eso, escucho un rugido, graarh —levanto sus manos, poniendo los dedos como garras mientras imitaba la expresión de un animal salvaje—, obviamente me pongo nerviosa y saco mi espada, pero no importa a donde volteo, no veo nada… —dijo, bajando el tono de voz lentamente y encorvandose sin darse cuenta.

Allai permaneció en silencio por varios segundos, tanto que me causo incomodidad el como antes hablaba sin parar y ahora no decía nada, ni se movía. Mire a Músculos, que solamente subió una mano haciendo una gestura para darme a entender que él tampoco sabía que le pasaba a Allai, y aunque no quería, mire a Zaya, que tenía ambas manos en la cara y daba un suspiro enormemente largo, con el cansancio de una madre que le había explicado lo mismo 20 veces a un niño que hacía la misma pregunta una y otra vez.

En cuanto abrí la boca y escapo el más pequeño ruido, Allai salto repentinamente, intentando asustarme, aunque propiamente dicho no me asusto, de todas maneras eche un poco mi cuerpo atrás junto a Músculos, Zaya ni siquiera reacciono. Seguramente Allai había hecho millones de veces y ella ya había pasado de estar harta a solo cansada.

¡Y DE LA NADA! —grito repentinamente— ¡allí estaba! ¡Un monstruo peludo, blanco! ¡Con muchas garras! ¡Un rojanieve! ¡salió de la nada y bam! —levanto su brazo y lo bajo violentamente, imitando un garrazo— ¡me dejo esto en la cara!

¿Un rojanieve? ¿qué es eso?

En realidad… —interrumpió Músculos— se llaman Nieveroja. Son animales que como Allai dice, tienen pelo blanco, son más o menos del tamaño de un caballo grande... tienen un gran olfato y oído. Les decimos Nieveroja porque allí donde caza uno, encontrarás sangre en la nieve —dijo seriamente, cruzándose de brazos.

¡Sí, eso! —apunto a Músculos mientras hablaba y continuó parloteando— ¡caí al suelo sangrando…! Pensaba que era mi fin, y entonces, tan de la nada como el roj-Nieveroja, salió este grandulón y me salvo —se levanto, para darle palmadas en la espalda a Músculos.

¿Tú la salvaste? —dirigí mi mirada a Músculos, ligeramente impresionado pero intentando no mostrarlo de que se hubiera encargado de lo que fuese ese monstruo, que yo en realidad me estaba imaginando como un Cuegle peliblanco con garras.

Sí… aunque no lo hice solo. Allai solo tuvo suerte de que estuviéramos tras su huella y pudiéramos saltar sobre él, o le hubiera arrancado la cara de un mordisco…

Estuviéramos… ya veo. Vikhars.

Músculos asintió y Allai se lanzó a su puesto, cayendo sentada de golpe.

Ajá ajá —movió una de sus manos—, luego de eso intentaron saquearme, pero en realidad yo no tenía nada encima —se río orgullosamente, como si hubiese burlado a alguien—, así que solo me tomaron y me llevaron con ellos para tratar mis heridas, por suerte el que se hizo cargo fue Músculos, los otros tipos me estaban viendo muy raro, y no iba a dudar en darles una lección —se golpeo el puño, poniendo una cara algo más amenazante.

¿Estás diciéndome que estabas andando en una montaña nevada donde rondan vikhars y otros animales, y lo único que tenias encima es tu armadura y una espada?

¡Estaba buscando comida!

Arrugue un poco la nariz y mire de reojo a Zaya, que estaba mirándome con una cara que decía “¿ahora me entiendes?”, después de verla a ella mire a Músculos, y me comí otro trozo de la gallina, ya estaba lleno, así que alcance por mi mochila para guardarla allí dentro.

¿No comerás más? —me pregunto Músculo, algo extrañado de que yo comiese incluso menos de lo que Allai o Zaya lo habían hecho.

No —le dije mientras me pasaba las manos por la boca para limpiarme— debo guardar comida para mi viaje.

Oh, sí, no nos has dicho, ¿a dónde te diriges? —me pregunto Allai, recordando que se le había pasado eso.

Eblumia.

El grupo se quedo callado ante mi respuesta y se miraron entre ellos, Allai sonrío y se levanto de un salto.

¡Aah! ¡así que esas eras las direcciones que querías! ¡nosotros también vamos para allá! —exclamo excitada— ¡acompáñanos!

Aunque no tenía intenciones de permanecer demasiado tiempo con ellos, la verdad es que seguía sin saber que camino seguir para llegar a Eblumia, y ellos… bueno, Allai, me estaba ofreciendo casi que llevarme, no necesitaba muchas neuronas para saber que responderle.

Claro. Iré con ustedes, seré de utilidad.

Espero —añadió Zaya, no perdiendo oportunidad.

Ambos vimos al otro, con hostilidad flotando libremente en el espacio que había entre nosotros. Allai no le estaba prestando mucha atención a mi enemistad con Zaya, ella estaba feliz porque ahora tenía a alguien más en su grupo.

¡Sí, otro! Soy irresistible —giro un puño alegre, y se coloco entre Músculos y Zaya, dándoles una palmada en la espalda a cada uno. Con la fuerza que lo hizo Músculos claramente ni se inmuto, pero Zaya casi se cae, volteando y viendo furiosamente a Allai.

No hagas eso… —le dijo enojada.

Ah… ja, sí, claro —puso las manos al frente para calmarla, aunque más como una forma de defenderse en caso de que fuego repentinamente fuese a volar en su dirección.

No me agrado mucho escuchar eso de que era irresistible, no tanto por el hecho de decir que era difícil negarse a algo que ella dijera, porque sí tenía aires extraños a una líder y aún en su estupidez, desbordaba un poco de carisma, sin mencionar que cuando la emoción no se había apoderado de ella, su voz era como un tranquilizante natural, tal vez así es como había sobrevivido hasta ahora sin que Zaya la intentara quemar viva.

No, escucha —le dije, para aclarar las cosas desde temprano—, no tengo intenciones de permanecer con tu grupo por siempre, solo hasta llegar a Eblumia —tosí un poco para continuar—, claro, voy a ayudar tanto como me sea posible hasta que lleguemos, pero… eso, no me quedare por siempre —termine de comentarle algo nervioso, no estaba muy seguro de la reacción que tendría.

Um… —dejo de concentrarse en Zaya y me miro, antes de alzar los hombros cerrando los ojos, despreocupada—, es una lástima, pero te puedo entender, ¡la aventura! ¿cierto?

No demasiado… pienso volver a la jungla cuando consiga lo que pueda de el mercado de la ciudad.

¿Y qué quieres? —me pregunto curiosa.

Mejor equipo, claro —le respondí sin dudar.

No, no —negó con su cabeza y los brazos— me refiero a que quieres hacer con tu vida, ¿para qué te quedas en está jungla? ¿hay un tesoro oculto o algo así? ¡deberíamos compartirlo! —su aparente talento para conseguirse cosas salió a flote, ya estaba intentando meterse en el bolsillo algo que no existía.

Erh… no —rompí sus ilusiones del tesoro antes de responder su otra pregunta— quiero… quiero… —me quede pensándolo un momento, en el total vacío. Quería dinero... mucho dinero, usarlo para poder viajar a donde quisiera, pero ellos ya lo estaban haciendo sin tener ninguna fortuna.

Me quede callado pensándolo, suficientemente tiempo como para que Allai se sintiera confundida y subiera los hombros viendo a sus compañeros. Músculos se levanto y entro a su tienda, mientras que Zaya hizo lo mismo entrando a la suya. Por su parte, ellos habían perdido el interés. Allai solo se quedo rondando frente a mi mientras yo pensaba, mostrándose increíblemente paciente. No parecía tener demasiado que hacer.

Ah —volví a mi, notando que Músculos y Zaya se habían cansado de esperar—, lo siento, me puse a pensar otras cosas.

¡A mi también me pasa! ¡tranquilo! —afirmó, intentando confortarme.

Quiero… mucho dinero —respondí finalmente. Una respuesta básica, tal vez la más básica y común en este mundo.

Allai se cruzó de brazos, poco impresionada, y se paso la mano por el pelo suspirando.

No tan excitante como yo creía, hum —bajo su mano hasta su cuello, sobándolo—, pero bueno, supongo que no es criticable.

Allai se dio vuelta y camino hacia las tiendas, entrando a la de Zaya, pronto se empezaron a oír los gritos de Zaya diciéndole que se largará y dejara de molestar junto a las risas de Allai, generando un contraste un poco extraño.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Dom Ago 26, 2018 4:20 am

Luego de un rato de descanso, Allai, Zaya y Músculos empezaron a guardar las tiendas para seguir su camino, yo me quede afuera todo el rato mientras ellos descansaban para no abusar de su confianza.

Al salir, me quede viendo a Músculos, que aún seguía con su escasa vestimenta, por no decir que no llevaba absolutamente nada, una idea bastante mala en una jungla llena de quien sabe cuántas criaturas peligrosas. Mi mirada incomodo bastante rápido a Músculos, que me pregunto sin más que sucedía.

¿Sucede… algo? Lo siento, yo soy… ya sabes, no le voy a tu lado —su voz era algo condescendiente, un intento de suavizar sus palabras para evitar herirme.

¿Ah? Ah… ¡Ah! —negué rápidamente con la cabeza, al entender porque camino se estaba yendo Músculos—. No, no, no es nada de eso. Yo tampoco le voy a ese equipo —pause un momento, considerando mis posibilidades, y levantando las manos—, creo.

Entonces, ¿por qué la mirada tan intensa…? —pregunto alzando una ceja

¿No te vas a poner nada? —le pregunte yo a él, dejando algo extrañada a Allai que estaba escuchándonos hablar.

Músculos se quedo viéndome unos instantes, antes de mirarse así mismo, confuso, y volverme a ver.

Pero estoy vestido…

¿Qu-pfft, claro que no. Tienes el pecho desnudo, y las piernas... y los brazos, ¿y si te araña un animal? ¿o te muerde? ¿no tienes armadura? —le pregunte, señalando cada una de las partes que mencionaba.

Oh, eso —dijo tranquilamente—, no puedo usar mis pieles aquí… mucho calor… —levanto su hacha, y la apoyo de uno de sus hombros— si una criatura me ataca, todo lo que morderá será el frío filo de mi compañera…

¡Sí! ¡yo te cubro! —salto Allai detrás de él agitando su espada, pensando que hablaba de ella.

Hablaba del hacha.

Oh —bajo su espada y la guardo en la vaina de su espalda oculta por su capa, con una expresión decepcionada.

Zaya terminaba de cerrar un par de mochilas, las cuales tiro sobre el brazo de Músculos, el cual las acomodo de una forma confortable para llevarlas. Allai cargo su propia e insistió un poco en arrancarle una del brazo a Músculos para ayudarlo, pero este la mantuvo a raya con su mano, hasta que se rindió. Yo cargue la mía y partimos todos juntos. Definitivamente, la jungla se sentía menos peligrosa, menos pesada, menos todo, andar solo y andar en compañía era muy… muy diferente.

El grupo avanzaba bastante rápido, Músculos hacia un trabajo corto y fácil el de deshacerse de la maleza que estorbaba, Zaya miraba atentamente a su alrededor, dando la impresión de estar lista de prenderle fuego a lo que sea que saliera sin avisar antes y Allai… ella sí no iba haciendo demasiado además de caminar al igual que yo; solo que ella iba cantando felizmente, a todo pulmón. La verdad, tenía buena voz de canto, pero Zaya se notaba visiblemente irritaba cada vez que Allai subía un poco la voz.

Todos quieren una aventura, ¡una aventura! ¡Una ventura con recompensaaaas! Porque somos… ¡Pirataaas! —canto fuertemente, para el disgusto de Zaya que le pego con el sombrero para hacer que se callara.

Haz silencio. Atraerás atención indeseada —la regaño—, además, ¿quién rayos es un pirata?

Aburrido —se cruzo de brazos—, sí viene algo mejor, más comida para nosotros, no nos va a atacar nada al ver que somos tantos, los animales no son estúpidos.

Pero tú sí —argumento Zaya—, no necesitan ser estúpidos o listos, solo necesitan estar hambrientos.

No sé si lo saben pero… hay un grupo de orcos , encontré 5 de ellos antes. No sé si habían más o no…

¿Qué? ¿orcos? —pregunto Allai alarmada.

Sí… no sé de que te sorprendes, ¿no lo recuerdas? —Zaya miro en su dirección—, ya te lo había dicho. En la jungla hay patrullas de orcos que hacen parte de la selva sus territorios y de paso diviums, en las islas flotantes.

Me detuve al escuchar a Zaya, que siguió caminando de largo junto a Allai, pero se detuvieron a verme.

¿Sucede algo? ¿escuchaste una cosa? —se me acerco Allai, mirando a los alrededores, intentando localizar cualquier cosa.

No… solamente, uh, ¿qué islas flotantes? —pregunte, viendo a Zaya.

Zaya suspiro, inclinando la cabeza y susurrando unas palabras tan bajo que fue incomprensible que pudo haber dicho.

Debí suponerlo… que ser tan ignorante —se puso su sombrero en la cabeza, y comenzó a explicar— ¿Conoces la historia de este lugar?

La verdad…

Espera, no respondas. Es obvio que no —dijo con cierta énfasis en el obvio, claramente estaba disfrutando de poder tratarme como alguien ignorante, no estaba sonriendo ni nada similar, pero se notaba en su tono de voz… no me agradaba, pero está vez al menos tenía razón de hacerlo—. La jungla en realidad son un montón de enormes islas que flotan sobre la tierra y se desplazan... pero muy lento, tanto que simplemente al estar en ella no lo notarías. No se sabe porque ocurre-

Magia —la interrumpí, saltando ya a conclusiones.

Tal vez… —dijo fríamente, algo molesta de que la interrumpiera—. ¿Puedo? Bien... una leyenda dice que en la jungla hubo una guerra, que mato miles de criaturas y personas de todas las razas, toda la sangre derramada sobre la tierra la asqueo, de forma que las islas se alzaron al cielo.

Eso explica algunas cosas... he creído pasar días en ciertos en donde parecía que no había ningún sol, supongo que estaba en una isla con otra flotando encima o algo así pero jamás lo note por tantos árboles y hojas.

Quizás. No lo sé, pero no importa —se dio vuelta y siguió caminando, Allai tardo un poco más en seguirla y dio una corta carrera para llegar hasta ella.

Camine atrás de ellas, llegando a trotar un poco para no quedarme muy atrás. « No me he encontrado ningún divium... tal vez he tenido mucha mejor suerte de la que he podido apreciar hasta ahora » pensé, todo lo que me contó Zaya me dejo reflexionando algunas cosas sobre la jungla. « Sería fabuloso tener alas como los diviums, poder volar… cuantos problemas no me ahorraría eso… » mire a las espaldas de Allai, que antes me había preguntado que quería.

Oye, Allai.

¿Sí? —volteo con su típica cara alegre.

¿Sabes cuanto vale un… no lo sé. Algo que vuele.

¿Eh? Uh, pues, un pajarito, sí lo atrapamos, no cuesta nada —apunto con sus dedos a mis alrededores, mostrándome unos pocos nidos que había de un árbol a otro.

No, quiero decir algo grande… que pueda montar.

¡Oh! ¿quieres una mascota? ¡que lindo! ¡yo también! ¡de hecho he estado pensando en conseguir muuuucho dinero para comprarme un Niomowang y ponerle Zaya Jr.! —levantó los brazos, caminando de espaldas.

¿Qué? —pregunto Zaya, creyendo, o tal vez esperando, haber oído mal.

Na… nada, nada —tosió falsamente para cubrirse de nuevo— pues, erh, depende, pero no te vas a bajar de varias miles de monedas, Sam.

Mi cara se arrugo al escuchar “miles”, a lo mucho tenía una decena encima. Allai noto esto con facilidad, no es que fuera difícil, la había arrugado bastante.

¿Qué? ¿no tienes dinero?

Para comer… —dije algo desanimado.

¡Pero sí vamos a Eblumia! —me dio un golpe en el pecho para “animarme”, algo ruda, pero era su manera de hacerlo— ¡comercio, amigo, comercio! ¡llévales algo! ¡véndelo! ¡reúne!

Vender… Supongo que podría vender pieles —me puse una mano en la cara considerándolo, no tenía nada encima ahora mismo, pero era inevitable encontrarme con criaturas tarde o temprano.

Dijiste haber enfrentado un Cuegle, ¿no es así? —me pregunto Zaya, sin dejar de caminar.

Así es, ¿por?

Los Cuegle adultos tienen tres ojos, con el azul ven el presente, el rojo les permite ver el pasado, y uno tercero verde de su frente, ver el futuro. Sus ojos son un material bastante querido por coleccionistas o alquimistas... aunque no sé porque, he oído que tener los ojos no provee ninguna de las capacidades, pero si le hubieses arrancado los ojos, ya tendrías algo que vender.

—me quede callado al saber esto, ni siquiera es que hubiese la posibilidad de buscar el cuerpo muerto del Cuegle, que dudaba igual siguiese allí; pero sí estaba de nada servía, había destruido sus ojos a latigazos.

Y los Beholder… en su ojo central poseen un cristal mágico, es muy difícil retirarlos sin matar uno... pero es posible. Hacen colgantes con eso que te protegen de ser petrificado, así que puedes imaginar su precio.

Carne —dijo Músculos sin más—, puedes vender la carne, la comida vale dinero…

De la manera en la que lo estaban haciendo sonar, puede que no hubiese una cueva con un montón de oro tirado y un guardián de gran poder cuidándolo, pero habían miles de tesoros más en la jungla, la mayoría, si es que no todos de ellos, las mismas criaturas que la habitaban. A este punto, ya me estaba entrando duda sí acompañarlos o no a Eblumia, ahora, una parte de mi quería quedarse a cazar para poder llevar cosas que negociar. Claro, de hacerlo quedaría en el mismo dilema de no saber llegar, y tampoco sabía cuáles eran mis posibilidades de encontrar gente amable de nuevo. Aún así ir con ellos y llegar no significaría como volver una segunda vez, ¿o sí? No tenía manera de saberlo.

El sonido de un par de hachazos de Músculos me hicieron volver a donde estaba parado, y recordé que principalmente, aún si me pusiera a cazar, no tenía una gran manera de hacerlo, no tenía espada, ya ni siquiera tenía mi túnica, que poco hacía, pero era algo menos en mi posesión. Puede que la segunda vez tuviera que volver solo a Eblumia, pero definitivamente eso sería más fácil que simplemente quedarme ahora atrás e intentar cazar algo como estaba ahora.

Saque una daga de mi peto y empecé a marcar ciertos árboles, intentando que fuesen cortes suficientemente distintos que pudiera discernirlos de simplemente los garrazos de un animal en ellos. El grupo me vio, sin prestar demasiada atención, seguramente ellos no eran nuevos a esto de ir marcando el camino para no perderse.

Así que finalmente usaste el cerebro para algo, “hombre de la jungla”, que milagro —comentó sarcásticamente.

Ja ja —respondí de forma igualmente sarcástica, mientras continuaba marcando todo árbol que podía.

Luego de caminar otro rato más, llegamos a uno de los círculos donde se hayan las puertas mágicas. Pero está no estaba sola, en ella, había un par de orcos custodiándola. Me lleve una mano en la cara, suspirando.

Uno de los orcos media aproximadamente 1.90m, de piel verde más oscura que la de su compañero, de pelo marrón largo y desatendido, reminiscente de una melena, de ojos rojos intensos y con una sonrisa de autoconfianza, tenía una placa de acero triangular en el pecho y otra en la espalda, conectadas por cuerdas y ajustadas por cinturones a su cuerpo. Tenía un mazo enorme de madera con varios clavos de hierro clavados en el. Agito su mazo orgullosamente, y alzo un puño, aunque no entendimos ni una palabra de lo que dijo, era obvio que nos acababa de retar a una pelea… o nos había amenazado de muerte. No importaba, ambas cosas tenían una pelea por el medio.

El segundo orco era más bajo que el otro, casi 1.80, tenía una armadura completa de cuero y pieles de animales, compuesta por un peto, guardabrazos, pantalones y botas. Tenía el pelo corto y los colmillos muy sobresalientes, con una cara de mucha amargura, mostrando ninguna emoción de vernos, ni siquiera había emoción de combatir. En su cinturón llevaba dos sables, que fue veloz para desenvainar y hacer una corta demostración de sus habilidad con los mismos, dando una danza de cortes al aire.

El grupo se organizo a la señal de Allai, que no fue más que apuntar al frente y un grito, no muy sorpresivamente, Zaya se quedo atrás, Músculos se paro adelante, y Allai se quedo en medio, pero solo mientras sacaba su espada, luego de hacerlo repentinamente ella y Músculos cambiaron lugares. Yo solo supuse que era porque Músculos no llevaba armadura.

Yo saque mi látigo y una de mis dagas, aunque jamás había peleado con ellos y no estaba adaptado a su forma de pelear en equipo, no era la primera vez que tenía que pelear improvisadamente con alguien por mis días antiguos en la banda. Me puse casi paralelamente junto a Músculos, unos pasos más adelante, pero atrás de Allai.

¡Sí se van ahora, no les haremos nada! —les grito Allai, en guardia con su espada.

No hablan nuestro lenguaje… —intentó decirle Zaya desde atrás, antes de verse interrumpida por los rugidos de de uno de los orcos, que salió corriendo hacia Allai y pegó un salto para aplastarla con su mazo.

Allai esquivo ágilmente saltando atrás, la distancia justa solo como para no ser aplastada e intento darle una estocada en la cara al orco, que se echo para atrás violentamente, alejándose de ella.

El orco miro a su compañero de sables, y algo le dijo, tras lo que el de los sables asintió la cabeza y comenzó a caminar para un lado, moviendo de forma algo ominosa sus espadas. Yo siempre he considerado a los orcos guerreros estúpidos, incapaces de táctica o estrategia alguna, pero estos parecían querer probarme que estaba en lo incorrecto.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Dom Ago 26, 2018 9:07 pm

El orco de mazo rugió, en un intento bastante efectivo de hacernos mirar en su dirección, mientras lo hacíamos, el más pequeño de sables corrió hacia Allai, pero en vez de atacarla clavo los sables al suelo, en las hendijas que habían entre cada adoquín, levantándolo del suelo y lanzándola hacia ella.

Aunque logre atrapar el adoquín con el látigo, Allai ya había reaccionado antes y se había tirado a un lado para esquivar la piedra, sin esperar que ya el mazo del otro orco estaba allí, lanzándola de un violento golpe en el pecho.

¡Allai! —Músculos intento estirar un brazo para atraparla, pero el orco más grande no se lo permitió cargando hacia él, obligándolo a bloquear y haciéndolo retroceder poco a poco porque en una competencia de fuerza directa, Músculos estaba en desventaja— Bastardo… ¿Zaya?

Zaya por su lado estaba girando sus brazos, concentrando esencia para generar llamas, las cuales intentó disparar, pero el orco con sables le salto encima, empuñando uno de los sables a la inversa intentando clavárselo en la cara. Pude detenerlo atrapando su muñeca con mi látigo, comprándole suficiente tiempo a Zaya para que pudiera alejarse del otro sable.

¡Arde, maldito orco! —con las llamas concentradas frente a sus puños como una pequeña bola, empujo ambos brazos hacia adelante disparando chorro en llamas continuo.

El orco empezó a saltar lateralmente, mientras Zaya lo perseguía con el fuego intentando alcanzarlo, pero se vio obligada a detenerse cuando vio al orco a espaldas de Músculos, de seguir disparando sus llamas, tan solo quemaría la espalda de su compañero.

Por esto es que le dije que debía usar armadura… —corrí hacia el orco jalándolo de una muñeca aún, y le tire una de mis dagas para obligarlo a alejarse de Músculos y que no pudiera apuñalarlo por la espalda.

El orco se alejo de Músculos para esquivar mi daga, pero no dudo en saltar hacia mí para pelear, lo único que tenía ya de armas era otra daga más y al estar cerca, no había ninguna tensión en el látigo por lo que era casi como si estuviera libre la muñeca del orco, quién me asalto con una lluvia de 7 cortes, alcanzándome con todos ellos, pero solo tres me provocaron pequeños cortes en los brazos porque el resto habían impactado en mi peto y en mis guardamuslos.

Avanzando para ponerme presión encima y que no pudiera esquivar más sus cortes, me dio un cabezazo haciéndome perder el equilibrio para tumbarme y en cuanto caí sentado al suelo salto para atravesarme con ambas espadas, pero Allai lo tacleo de un lado, haciéndolo caer rodando no tan lejos de mí.

¡Jajaja! ¡estaba esperando por eso! —rio girando su espada, mientras sangraba de la frente.
¡Cállate! ¡muévete a ayudar! —le ordenó Zaya, que aún estaba recuperándose de haber gastado inútilmente su esencia.

Allai me dio la mano para ayudar a levantarme y recogí mi látigo, sacando la daga que quedaba en mi peto, Allai se puso al frente sosteniendo su espada y le grito de vuelta a Zaya.

—  ¡Ayuda a Músculos! —apunto con una mano, la cual volvió a poner sobre el mango de su espada— ¡este es mío! —se quedo en silencio por un momento, acordándose de mi existencia— ¡y de Sam!

Zaya dudo un poco antes de correr, pero al ver como Músculos apenas sostenía atrás al orco del mazo, corrió en su dirección para ayudarlo, concentrando más esencia. El orco de sables grito algo, tras lo que el del mazo enseguida dejo de empujar atrás a Músculos y se alejo de él, corriendo hacia unos árboles.

Por nuestro lado, Allai combatía fieramente contra el orco, el sonido de acero chocando y sus espadas cortando nada más que el aire era todo lo que se escuchaba, yo esperaba cuidadosamente por un lado por el momento en el que pudiera atacar.

Ese momento llego bastante rápido, ambos chocaron armas contra las del otro y se quedaron allí empujándose, al saber que intentar retroceder seguramente solo daría la oportunidad de dar un tajo al que no se retirara. Sí bien Allai estaba perdiendo en fuerza, lo cual no era sorprendente ante un orco, se estaba manteniendo suficientemente bien, y en el pequeño espacio entre ambos di un latigazo, apuntando directo al ojo del orco. Este salto atrás para evitar ser cegado, y en ese instante Allai aprovecho de apuñalarlo en el hombro derecho, enterrando un poco de la punta y después cortando violentamente a un lado para abrirle un tajo; el orco dejo salir un gruñido de dolor y dio varios saltos atrás para alejarse de nosotros, cubriéndose de una serie de latigazos de mi parte con su brazo izquierdo.

Por su lado, Músculos perseguía al orco del mazo, dándole hachazos para impedir su avance entre los árboles, en un intento de bloqueo el hacha de Músculos quedo atrapada en el mazo del orco, que cayó al suelo al estar fuera de balance cuando bloqueo el ataque. Músculos levanto su hacha teniendo el mazo atrapado en ella y miro al orco, ahora inofensivo en el suelo…

Se acabo —se acerco Zaya, con una bola de fuego entre las manos.

Allai y yo ya teníamos al de sables derribado, con ella apuntando su espada a su cuello y yo no muy lejos de ella, listo para ir por sus ojos sí hacia algo raro.

Bien… creo que es todo… —me relaje, viendo que ya los teníamos bajo control, eche una mirada rápida hacia Zaya y Músculos, entonces, siguiendo la mano del orco que la movía suavemente a través del suelo creí ver algo, casi como sí un brillo me lo indicara— ¡No, cuidado! —les grite, pegando carrera hacia ellos y alarmando a Allai que estaba cerca de mi, lo que le permitió al orco que tenía apuntado con su espada empujarla la espada que le apuntaba y rodar lejos para salir corriendo.

Músculos volteo en mi dirección, mientras Zaya se mantuvo concentrada en el orco que estaba tirado en el suelo, quien aplasto un pequeño hilo, oculto entre el pasto y unas hojas. En el silencio que provino después de mi grito, se escucho un chasquido para los que estaban más cerca de la trampa. Un tronco bastante macizo se desprendió pocos árboles más allá de en los que estaban Zaya y Músculos, sostenido por una cuerda haciendo que tuviera un movimiento igual al de un péndulo, impactando con toda su fuerza en el pecho de Músculos, lanzándolo sobre Zaya, a quién apenas le dio tiempo de desaparecer las llamas de su mano pero no apartarse del medio, quedando aplastada la parte inferior de su cuerpo por el de Músculos.

¡Aaaagh! —se quejo Zaya del dolor al caer con Músculos encima de ella.

El orco se levantó del suelo e intento darse a la fuga, logre tomarlo de una pierna con el látigo y aunque me arrastraba incluso solo la fuerza de su pierna al intentar correr, me sostuve de un tronco intentando que no avanzara, Allai corría hacia él poco contenta y le salto encima, enterrándole la espada sin ninguna piedad en el área que el triangulo de acero descubría. El orco cayó al suelo rugiendo del dolor, pero en una muestra del espíritu de los de su raza igual intento ponerse de pie, agitándose para sacarse de encima a la guerrera.

El salvaje intento llevar una mano a su espalda para agarrar a Allai, quien apenas pudiendo mantenerse de pie sosteniéndose a su espada, intentaba empujar todo su peso para clavarla más profundamente. Con la daga que me restaba le salte encima al brazo del orco como quien llega cansado a su casa y vuela por su cama, clavándosela entre dos dedos. Músculos no se había puesto de pie aún, tirado a un lado tras rodar para quitársele de encima a Zaya, que estaba cojeando hacia nosotros apoyándose de uno de los troncos.

El calor que consumió el lugar se obvio para mi, pero no para Allai que seguía peleando furiosa sobre la espada del orco agarre a Allai de un brazo y a su espada, jalándolas fuertemente para quitarla de encima, me vio furiosa en un momento, como preguntándome que rayos intentaba hacer.

¡Prominencia! —grito Zaya apuntando al orco con una mano, con una voz casi gutural que resonó en el lugar, su furia contenía todo el poder de un incendio forestal, prácticamente se podía ver las llamas rugiendo en sus ojos, listas para incinerar todo con lo que entraran en contacto con ellas.

Bajo el orco la tierra empezó a brillar en un intenso rojo, tras de lo que ella emergieron llamas, impactando contra todo el cuerpo del orco, lo único que superaba el sonido de las llamas ardiendo furiosas era el grito de dolor del orco que las recibía, pronto se vio envuelto en ellas, terminando con una pequeña explosión que apenas empujo su cuerpo arriba unos cm y lo dejo caer.

Cuando el hechizo había pasado, los alrededores del orcos eran cenizas, con pequeñas llamas aún encendidas alrededor en la tierra. El cuerpo del orco permanencia inmóvil tras haberse desmayado del dolor, destilaba humo, y las placas de acero de su cuerpo estaban aún rojas, ardientes. Desde donde estaba, se podía ver como la parte del orco que miraba al suelo estaba totalmente negra, casi podía escuchar como aún ardía su cuerpo. No me atreví demasiado a ver, y escuche el sonido de algo cayendo pesadamente y con poco control al suelo, Zaya estaba sobre sus rodillas, agotada tras el hechizo.

Allai y yo ignoramos el cuerpo del orco y corrimos hacia ella para sostenerla, aunque estaba agradecido, no quería tratar con Zaya cansada y enojada a la vez, Músculos aún seguía tirado en el suelo, así que deje a Allai ayudándola a ella mientras yo socorría al gigante.

¡Zaya! ¡Zayita! —la sostuvo Allai, intentando encontrar su cara bajo su sombrero— ¡Zaya!
¡Calla! —le grito, aún con la misma expresión de furia en su cara, tras lo que bajo su rostro nuevamente—. Estoy bien… estoy bien… solo estoy cansada…  —le dijo entre jadeos, sosteniéndose bien de Allai para evitar que sus rodillas se encontrarán de nuevo con el suelo.
Eso… eso me alegra —suspiro Allai, encontrando reconfortante que su amiga estuviera bien, incluso entre sus gritos— pero hey, hey, Zaya, hey.

Zaya la miro a la cara, evitando hablar para recuperar su aliento. Hizo una pequeña mueca para señalar que la estaba escuchando.

¿Ibas a hacer tu hechizo conmigo ahí? Que mala, vaya amiga que tengo —le saco en cara Allai, Zaya lo sintió como si hubieran agarrado el tronco que le pego a Músculoso y se lo pasaran lentamente por la cara.
Tú… ¡largo! ¡no necesito ayuda! ¡ugh! —la empujo, dejando caer su espalda contra un tronco y deslizándose lentamente abajo, para sentarse a descansar.

Yo me encontraba junto a Músculos, tenía una contusión enorme en el pecho, con ciertos raspones alrededor, no estaba muy seguro de que hacer porque no tenía mucho a mano, así que tan solo lo agite un poco sosteniéndolo del brazo.

¿Músculos? ¿cómo te sientes? ¿te rompió algo?
No… no sé —me dijo con la cara arrugada—, duele un poco… déjame… ya me pondré de pie… —intento levantar su tronco lentamente, pero lo empuje abajo, impidiéndole moverse mucho.
No —le dije firmemente, con una expresión enojada en la cara—, no te muevas —voltee atrás, donde estaban Allai y Zaya— ¿Tienen algo en sus mochilas? Lo que sea.
Yo… —alzo débilmente su mano Zaya, con su cara entre sus piernas—, también se de Hidromancia… sólo déjame descansar y le aplicare algo de hielo…
¡Oh, oh! —se me acerco Allai, abriendo mi bolso.
¿Qué haces?
¡La carne de gallina recupera esencia! —dijo mientras sacaba lo que quedaba de mi gallina, que no me comí completa, corto un trozo con su espada y la tiro descuidadamente sobre mi mochila de nuevo sin ver mucho, corriendo de vuelta a Zaya—. Di “aaah”

Zaya se quedo mirando a Allai por un momento, llevando sus ojos de la carne a ella y de ella a la carne. Frunció un poco el ceño, y abrió la boca para protestar.

Yo puedo comer sola, ni pienses en-

Prestando ninguna atención, Allai intento forzar el trozo que corto en la boca de Zaya, quien empezó a pelear con ella para evitar que se lo metiera en la boca. Por los pequeños y cansados gritos de Zaya y Allai diciéndole “¡abre la boca y comételo todo!”, además de los pequeños sonidos que hacían en su “lucha”, incluso yo, que estaba observando lo que sucedía, pensaba mal.

Uh… bueno, calma, Músculos —le dije sin dejar de mirarlas a ambas—, pronto te van a ayudar con eso —voltee a verlo, para mi sorpresa, Músculos tenía ya su tronco arriba. Claro, él estaba en el suelo y así no podía ver nada, y aunque era ridículo pensar cualquier cosa rara, él lo hizo, actuando casi como un analgésico natural a través de sus oídos—.
Debía ver… instintos… —dijo seriamente, yo no era un vakhar, así que no podía saberlo, pero no me extrañaría que ese fuese el caso.

Finalmente, Allai logro su objetivo de hacer que Zaya se comiera el trozo de gallina, casi a la fuerza, Allai la dejo en paz y se acerco a ver como se encontraba Músculos, pero yo no podía quitarme la mala impresión encima de cómo nos miraba Zaya, especialmente a Allai, pensando sí realmente iba a usar la esencia que recuperase en hielo para aliviar el dolor de Músculos, o sí sufriríamos el mismo destino que el orco.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Lun Ago 27, 2018 4:26 am

Luego de que Zaya descansara un rato recuperando su esencia con mayor ritmo gracias a que había consumido algo de carne de la gallina de storgronne, se puso de pie, limpiando un poco sus ropas y se acerco a Músculos, revisándolo cuidadosamente. Mientras revisaba hecho un par de vistazos alrededor, buscando algo, al no encontrarlo se rindió y miro a Allai, mientras liberaba algo de frío en el pecho de Músculos para aligerar su dolor.

¿Y el cuerpo del otro orco? —preguntó, mirando de reojo a Músculos para asegurarse de no estarse sobrepasando con el frío, ya que la hidromancia poco bien se le daba comparada a la piro, que era su principal.
¿Eh? Ah, escapo —respondió Allai sin más. Zaya no hizo mucho al principio, pero en un momento de descontrol al saber lo que eso significaba, sin querer puso una capa de hielo poco gruesa en el pecho de Músculos— ¡Oye, ten cuidado con lo que estas…
¿¡Escapo!? —aparto su mano de Músculos, agarrando a Allai de los hombros— ¿¡Y por qué rayos no hablaste antes!? ¡y tú tampoco! —me apunto enfurecida.
—  ¿Qué tiene? Calma, ¡huyo, porque me tenía mucho miedo y le ganamos! —con su mano derecha alcanzo por mi muñeca y me jalo hacia ella, para poder abrazarme colocando su brazo por encima de mis hombros— ¿cierto?
Bueno… no sé sí era porque te tenía miedo… pero sí, le ganamos, y huyo.
¡No sean estúpidos! —se levantó Zaya regañándonos— ¡era un orco! ¡los orcos no huyen! ¡cuando pelean saber hacer dos cosas! ¡uno: pelear hasta la muerte, o dos: reagrupar más de los suyos y volver a pelear, hasta la muerte!
Pero… ¿no es eso lo qué es huir? —le pregunto Allai, algo encogida por los constantes gritos de Zaya hacia ella y hacia mi.
¡No…! ¡o sí! ¡pero no interesa! ¡no podemos quedarnos aquí!

Lo gritona que Zaya podía ser era desesperante, sus gritos retumbaban en tus oídos y luego en tu cabeza, permaneciendo allí, y recordándote con cada grito nuevo los anteriores. Me puse la mano en la cara, tapando disimuladamente uno de mis oídos mientras daba sus primeros gritos, pero pronto empezó a tener razón, los orcos eran una panda de imbéciles orgullosos que vivían por nada más que la batalla, y sí uno no había aceptado su muerte allí donde estaba, es porque quería volver con más. Ya teníamos un rato parados donde estábamos, debíamos seguir nuestro camino, o enfrentar quien sabe cuántas cosas verdes casi todas de 2 metros.

Tiene razón —admití, para el gusto de Zaya y el disgusto de Allai, pero sobretodo el mío—, debemos irnos ya, sí estaban asentados no muy lejos ya deben estar en camino, y no estamos en optimas condiciones para combatir —tome de un brazo a Músculos, al cual ayude a ponerse de pie.

Zaya camino y comenzó a inspeccionar puerta por puerta, intentando recordar la correcta. Tardo un par de minutos, llegando a atravesar unas cuatro o cinco puertas pero al parar en lugares que no eran, regresaba. Cuando finalmente dio con ella, volvió a través de la puerta y llamo nuestra atención chasqueando los dedos.

Es esta. Vamos, muévanse.
Bien… vamos, grandulón —me levante, acompañando a Músculos.
Estoy bien, en serio. Creo que ya se me paso el dolor —dijo, con una voz algo carraspera, estaba algo apenado de lo ayudasen tanto, posiblemente porque no estaba acostumbrado a mi aún, y normal, no teníamos ni siquiera dos días conociéndonos.

Allai se quedo atrás viendo al suelo por unos segundos, Zaya pisoteo el suelo impaciente, llamando su atención.
¿Qué haces? ¡Muévete! ¿¡qué parte de orcos viniendo no haz entendido!?
¡Ya voy, ya voy! —le respondió mientras desenvaina su espada con una sonrisa, la expresión de impaciencia de Zaya desapareció de su rostro mientras expresiones de confusión se dibujaban en mi rostro y el de Músculos— ¡Tengo una idea! ¡soy una genio! —tomo su capa, y clavo su espada a través de la misma, rasgándola un poco, tirando un trozo frente a una de las puertas— ¡Así pensaran que nos fuimos por ahí! ¡ajajaja! —río orgullosa, agitando su espada.
¡Eso es…! —se recompuso Zaya, antes de continuar—. Es aceptable… —dijo en un tono calmado y bajo.

Allai sonrío más para si misma de haber recibido la aprobación de la quejosa de su compañera, corrió hacia nosotros, y todos juntos atravesamos la puerta, uno por uno, para parar al otro lado, donde nos esperaba… lo mismo, más árboles y raíces gigantes, suspire poco emocionado y el grupo comenzó a avanzar, aunque se veía exactamente igual, caminamos muy poco antes de que pudiese escuchar agua fluir.

Agua… ¿habrá un río cerca?
Yo no escucho nada.
Yo tampoco —miro Músculos a Allai, asintiendo ambos uno para el otro.
Ni yo… sin embargo —añadió Zaya—, está en lo correcto, no muy lejos de aquí a la derecha hay un arroyo, o un río, no recuerdo —mientras caminaba, se tomo un momento para voltear a verme—, ¿tan buen oído tienes?
Supongo… se me hace fácil discernir ruidos, así que mientras haya silencio y no se escuchen otras cosas aparte de lo normal, puedo escuchar apenas lo que es diferente, algo así —intente explicarme, pero no encontraba las palabras ni la forma correcta de hacerlo. Para mi suerte, ellos parecían comprender que quise decir, ahorrándome tener que pensar una mejor manera de ponerlo en palabras.

Seguimos caminando entre los altos árboles, aunque estuvimos callados un buen rato, Allai no pareció soportar mucho más el silencio y saco conversación, hablando de cosas relativamente mundanas, Zaya no le respondía demasiado, así que conversaba mayormente con Músculos. Yo estaba consumido en mis pensamientos, en esta parte de la jungla había una flora que no había visto antes ni de por casualidad, o al menos, no recordaba haberla visto, muchas de las flores tenían una fragancia dulce, horriblemente dulce. Al final del camino había una planta enorme, no era un árbol, pero era casi del tamaño de uno, de colores vibrantes y llamativos: rojo, amarillo, por supuesto verde, y morado. Poseía varios tentáculos  bastante delgados, pero increíblemente largos rodeando árboles, con rosetas en la punta de cada uno de ellos.

Pasamos por un lado de la planta, sin prestar mucha atención. Repentinamente sobre Zaya cayeron una serie de huesos de algún animal grande, y cuando miro arriba, de donde habían caído, vio como uno de los tentáculos de la planta se “soltó” del árbol del cual se sostenía, y cayo intentando aplastarla.

Músculos dio un salto adelante y empujo a Zaya fuera del camino, recibiendo el tentáculo sobre su espalda, el cual venia con suficiente fuerza para hacerlo doblar sus rodillas. En cuanto el tentáculo se poso sobre Músculos, empezó a recogerse hacia adentro para abrazarlo más.

¡Músculos! —Allai corrió en su rescate, proporcionando un tajo descendiente al tentáculo, cortándolo con relativa facilidad. Otro de los tentáculos intento ir hacia donde Allai. Dudando de la efectividad que pudiera tener, di un latigazo hacia el tentáculo, que no pareció recibir más que un daño superficial, que sin embargo lo hizo doblarse hacia adentro, parecían reaccionar incluso al más mínimo contacto.

Voy a…
¡No Zaya, vámonos! —corrió Allai, jalando de la mano a Músculos para que corriera con ella, yo corrí tras ellos, dando latigazos para detener los tentáculos de la planta que nos perseguían, todos doblándose hacia adentro engañados de haber atrapado algo al sentir el látigo golpearlos.

Nos alejamos todos de aquella planta maldita, y paramos un rato para descansar por la repentina carrera
Hmmm —se paso la mano por la espalda, al despegar los dedos, podía notar que tenía una especie de pesgoste sobre ella—, ¿qué es esto…?
Zaya se acerco para ver, tomando la mano de Músculos.
No sé que sea, pero no te preocupes, parece que es solo algo que segregaban los tentáculos para retener lo que atrapaban más fácilmente. Ya te limpio.
Ohhw, que buena —Allai se llevo las manos a la cara, siendo tocada por el gesto de Zaya, tanto que tardo en notar que la misma había tomado su capa y con eso fue que limpiaba la espalda de Músculos— oye, que… ¡hey!
Oh, calla. Solo tienes la capa por tenerla, no sirve ningún propósito importante.
¡Cómo te atreves! —le dio un jalón a su capa, sacándola de las mano de Zaya—  ¡Verse bien es parte de la aventura! ¡y claro que sirve un propósito!
¿Ah, sí? —preguntó en un tono ciertamente sarcástico, pero tratándose de Allai, una parte de Zaya sabía que ella de seguro tenía una respuesta honesta para eso.
¡Sí! ¡me hace ver súper genial cuando sopla el viento! ¡dile, Músculos, dile!
Músculos no dijo nada, sin saber de que estaba hablando Allai.
¿Ustedes siempre están discutiendo? Nunca he visto tantas riñas entre dos personas…
Es solo cuando Zaya es mala conmigo —explico Allai, o al menos eso quiso hacer ella, en mis ojos y posiblemente los de Músculos y Zaya misma, eso era todo el tiempo.
Da igual… sigamos, no quiero pararme aquí…

Todos estuvimos de acuerdo con Zaya y seguimos avanzando, no paso demasiado tiempo para que Allai abriera de nuevo la boca, quejándose de que ya tenía hambre, no la culpaba, yo también tenía, pero no podíamos detenernos aún porque no era un lugar suficientemente abierto para pararse a comer. Mientras caminábamos, unas gotas empezaron a caer, se empezaron a escuchar truenos, tan solo un par, no muy fuertes, pero siguió un tercero, que rugió con tanta fuerza a través de los cielos que parecía podría partirlos a la mitad, Zaya comento cómicamente que tal vez había una Deidad enfurecida, aunque a Allai le pareció gracioso—y fascinante, que Zaya hubiese hecho un chiste, a mi poca gracia me hizo, helándome un poco el cuerpo, y deteniéndome un momento.
De… ¿de veras? —pregunte, con mi voz algo rota.
¿Hm? —me vio, arrugando la cara—, supongo, es una posibilidad.
Me mantuve callado y esboce una sonrisa, mientras emitía una risa corta, corta y nerviosa. Seguí caminando.
Sam, no me digas que… —se me acerco Allai mientras caminaba— tienes miedo…

La sonrisa de mi cara no desapareció, pero se notaba en mi mirada que estaba algo más atento a todo. No le respondí a Allai, no quería confirmar sus sospechas ni arriesgarme a negarlas y que la mentira me saliera mal, mi temor a las deidades era una debilidad mía que prefería se mantuviera en secreto hasta la tumba. Ante mi falta de respuesta, Allai pego su cara más hacia mi, buscando la mía.
¡Sí tienes miedo! Tiene miedoo, tiene miedooo —canto levemente, mientras hacía con sus brazos como si fuesen pequeñas guadañas, imitando una gallina.
No… —dije en una voz algo temblorosa, trague saliva e intente recomponerme, para sonar más firme y determinado—. Claro que no, no seas estúpida.
¡Es tarde! ¡es obvio que estás asustado! —puse mala cara, me había descubierto, yo no era el mejor de los actores, pero esperaba que Allai fuese tonta para esto y poder salvarme—. ¡Pero no te preocupes! ¡a mi tampoco me gustaban los truenos de chiquita!

La sonrisa termino de borrarse de mi cara y abrí algo la boca inconscientemente, pasaron unos segundos antes de dejar escapar un pfft y negar eso, ¿miedo a los truenos? ¿quién demonios le tiene miedo a un sonido? Allai creía firmemente que yo, intente negarlo de nuevo, pero caí en la realización de que mientras ella pensara que ese era mi miedo, no pasaría jamás por su mente que lo mío se trataba de las deidades, así que le seguí la corriente, intentando actuar que actuaba, lo que hacía a mis palabras salir monótonas y mis expresiones corporales bastante secas. Mi mala actuación en actuar tan solo vendió más a Allai, para mi suerte, en convencerla de que los truenos eran mi temor. Mientras hablábamos, justo como lo habían advertidos los cielos cayo el diluvio, lo que nos obligo a todos a correr para buscar un lugar donde ponernos, cruzándonos por una cueva.

¡Ahí! —apunto Músculos, que fue el primero en verla. Corrió hacia allá y lo seguimos, metiéndonos todos adentro para protegernos de la lluvia.
Una vez dentro de la cueva nos acomodamos, Allai y Zaya sacaron lo que les quedaba de sus gallinas, que no se habían comido completas aunque más de lo que yo de la mía. Yo también saque lo que quedaba, al principio me extrañe porque recordaba haber dejado un poco más, pero luego recordé que Allai había cortado un poco. No le di mucha importancia.

Todos miramos a Músculos, que sí había acabado con toda su comida y los tres cortamos pedazos iguales de la gallina de cada uno, para darle algo de comer a él. Mientras comíamos, mirábamos afuera, la lluvia no parecía ceder, al contrario, cada vez caía con más fuerza y empeoraba… no sabía que tanto más faltaba para llegar a Eblumia, y aunque bastaba preguntar, me sentía un poco mejor no sabiéndolo que conociendo la respuesta, que yo me imaginaba como días, 10, tal vez más.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Mar Ago 28, 2018 4:06 am

Aún seguía comiendo, yo masticaba mucho más lento que Allai y Zaya, la verdad, y por supuesto, que Músculos. Ellos ya habían perdido el interés en mirar afuera, pero yo seguía observando la lluvia que no cesaba, las gotas que no dejaban de caer, limpiando todo sobre lo que caían. Allai se veía incomoda por el silencio, inquieta, balanceándose sentada e intentando juguetear con piedritas que conseguía tiradas. En un momento dado de no soportar ya ni un minuto más de silencio, se levanto y empezó a hacer estiramientos como sí pretendía ponerse a hacer ejercicio allí donde estábamos, todos la miramos, pero ninguno le pregunto nada y la dejamos tranquila. Esto iba un poco en contra de sus planes, así que finalmente dejo salir un suspiro, y se sentó más cerca de Zaya. Después, otro suspiro, y otro más…

¡Ok! ¡ok! —dijo Zaya como al séptimo suspiro de Allai, era casi igual de molesto que escucharla hablar sin parar sobre lo que sea, se digno a mirarla y a hablar con ella, en esperanzas de que la dejara en paz—. ¿Qué quieres?
Habla conmiiigo —le suplico, casi que poniéndosele encima e intentando poner ojos de gatito adorable.
No te sale —recorrió una de las cicatrices de Allai con su dedo índice, suavemente—, ni te va a salir, jamás. Tal vez sí fueras una antropomorfa. Habla con Músculos.
Pero Músculos se durmió… —hizo una mueca y hablo suave, intentando sonar más tierna, insistiendo en poner los ojos de gato aún.
Despiértalo —le propuso, algo cortante.

Allai tiro una corta pataleta sobre Zaya, pero al verse ignorada se le quito de encima y se acostó en el suelo, rodando de un lado a otro. Zaya sonrío de que la había dejado en paz de nuevo y tomo una posición de meditación, para hacer lo que yo no podía: relajarse. Mi mente estaba presa aún en el chiste de las deidades, y la fuerte lluvia, como ninguna otra que había visto hasta ahora en la jungla me dejaba poco lugar para tranquilizarme, cada gota al caer me recordaba eso, cada trueno surcando los cielos.

Me puse de pie, y al ver a Allai ahí tirada, muriendo del aburrimiento, decidí proponerle algo para que ambos nos distrajéramos.

Allai —la llame, no pareció escucharme porque seguía girando de un lado a otro en el suelo— Allai… —se detuvo, y dirigió su mirada a mi— ¿Quieres practicar?

Mis palabras fueron como un rayo de luz en la oscuridad para Allai, que se levanto de un salto y no perdió tiempo en desenvaina su espada instantáneamente, mostrándome un animo a combatir algo preocupante, por un momento, me recordó casi al mismo que tienen los orcos.

Espera… calma —subí mis manos, retrocediendo unos pasos para evitar que Allai empezara a combatir desde ya— ¿crees que Músculos se molesto si tomo su hacha?
¿Eh? Eh… —giro su espada, pegando la punta al suelo— creo que sí, es como su novia, o algo así, es súper extraño —me hizo unas señas con los dedos, y me dio su espada—, pero tranquilo, ¡conmigo no se enoja! —corrió junto al cuerpo dormido de Músculos, y tomo su hacha, subiendo el pulgar.

Al principio tuve algo de duda sobre dejarla tomar el hacha de Músculos, pero era cierto que se le veía muy paciente con Allai, y a diferencia de Zaya, rara vez le protestaba por cualquier cosa que hiciera. Di unos pasos atrás para dejar suficiente espacio entre nosotros. Agite un poco la espada de Allai para adaptarme a su peso, no había demasiada diferencia con mi espada corta, pero igual no podía decir que fuese lo mismo.

¿Listo? —me pregunto con el hacha apoyada de uno de sus hombros. No se veia muy capaz de cargarla por el peso de la misma forma de Músculos, lo cual me inspiro algo de confianza.
Sí, eso cr…

Apenas había dicho “sí” Allai ya había agarrado carrera hacia mi, frenando casi que con un derrapado y dando un corte descendiente con el hacha, el cual esquive por los pelos, Allai se posiciono y empujando el hacha con las manos y una pierna, dio un corte lateral seguido de ese, obligándome a saltar para esquivarla, y después a agacharme por el siguiente tras ella haber girado. Sonrió, aparentemente contenta de no haberme dado todavía, mientras yo solo reconsideraba si había sido buena idea retarla para empezar, ni siquiera pusimos reglas, no sabía cuando iba a detenerse, y sobretodo no sabía que ella pudiera usar un hacha de ese tamaño. Tal vez no tenía la fuerza de Músculos para blandirla de un lado a otro violentamente, pero lo compensaba con una habilidad impresionante que no sabía que tenía blandiendo esa arma. Me levante y ella alzo el hacha, dejándola correr apoyada de su sombro y luego empujándola adelante con el cuerpo para dar un tajo descendiente, me tire a un lado girando, y corrí hacia ella, con la intención de darle una estocada.

El primer en sangrar, ¡pierde! —comento, echándose para atrás de un salto y atreviéndose a usar el pequeño rebote de su caída para impulsarse adelante, esquivando sin ningún miedo la estocada y empujándome con su hombro para sacarme de balance.

Di un pisotón atrás para no caerme, y vi a Allai saltando hacia mi para darme un golpe con la mano derecha, habían otras formas de esquivar, pero a mi cuerpo solo se le ocurrió doblarse hacia atrás, dejando a Allai seguir de largo. Apoye la punta de su espada en el suelo para poder acomodarme y me di vuelta, dando un corte diagonal desde abajo para obligarla a guardar distancia.

Allai negó con su cabeza, tomo una postura como si sostuviese ella su espada, e hizo una demostración a manos vacías para mi, intente repetir el movimiento, y aunque la mueca de su cara no me dio mucha confianza de que lo había replicado muy bien, ella solo subió sus hombros como que daba igual, subió el pulgar… y salió corriendo contra mi, intentando tomarme por sorpresa, di un corte horizontal para intentar alcanzarla, pero ella solo se lanzo rodando debajo de mi corte para esquivarlo y llegar de nuevo al hacha que había dejado en el suelo, le tomo unos segundos levantarla por el peso ya que no podía manipularla con tanta facilidad si estaba toda descansando en el suelo sin más, pero no me atreví a acercarme de todas formas, fuese a intentar algo extraño o sorprenderme de nuevo. Tras levantarla, corrió hacia mi y dio un corte en la forma de una U, al final de su corte giro el hacha para cambiar la orientación del filo y volvió a dar el mismo corte pero en reversa, tras lo que pego un par de giros dando más cortes, casi como un tornado alzándose sobre mi. Por lo pesado, inicios algo lentos y saber que no podía cambiar sus movimientos de un lado a otro así sin más, pude esquivar sin demasiados problemas los ataques, pero no pude acercarme de todas formas para darle ningún tajo, la roce una vez con la punta de la espada en la espalda, pero como ella giraba, la punta se vio empujada y simplemente siguiendo de largo.

¿No crees qué estas exagerando? —le pregunte mientras daba saltos atrás, uno tras otro y ella giraba sin parar acercándose— si me das con eso vas a sacarme un brazo, o la cabeza…

Allai no parecía muy preocupada por eso, no pareció ni siquiera escucharme, en su mente solo estaba el objetivo de ganar el duelo, así que siguió avanzando girando, aunque ya empezaba a marearse, en un intento de detenerla sostuve la espada con ambas manos y di un corte justo como el que ella me había mostrado antes, mi movimiento se vio mejor, pero lo hice a mal momento, la espada choco con el hacha, y por la fuerza que Allai había acumulado en sus giros, la espada salió volando. Ella se acerco a una pared para que en uno de sus giros el hacha se clavara contra la pared fuertemente, deteniendo sus vueltas. El eco generado por el golpe entre ambas armbas, y sobretodo el del hacha pegando contra una de las paredes de la cueva, despertó a Músculos de su sueño y desconcentro a Zaya, que miro en dirección al ruido

¿Se puede saber que demon..

Zaya vio volando la espada volando por los aires, rebotar del techo de la cueva y empezar a caer sobre ella. Se tiro a un lado girado y la espada cayo allí, sin más. La miro por unos instantes algo pálida por el susto, y al verificar que se trataba de la espada de Allai, la miro con furia.

¡Allai! —le grito, Músculos se giro, los ruidos del metal chocando y el hacha clavándose fuertemente contra la pared no parecieron incomodarlo, pero los gritos de Zaya, sí— ¿¡Ya ni siquiera sabes usar tu maldita espada!? ¡me podías matar!
¡No fui yo! —soltó el hacha, e intento apuntarme, pero solo termino apuntando al vacío por estar mareada de los giros.
¡Sí, como no!
No —di unos pasos al frente, con ambas manos adelante, cruzándolas y descruzándolas para como una forma de negación—, dice la verdad. Fui yo… técnicamente. Lo siento.
¿Tú? ¿y se puede saber qué hacías con la espada de Allai? —pregunto, no de mejor humor aún.
Nada —era una clara mentira, pero no le dije eso por el hecho de mentir y ya, si no porque no quería tener que explicarle que estaba haciendo, como empezó y como paso todo.

Zaya arrugo la cara, insatisfecha por mi respuesta, pero decidió dejarlo allí, en la cueva cada uno de sus gritos generaba eco y así ella también se veía afectada por alzar la voz. Allai se me quedo mirando incrédula, no tanto por como le mentí a Zaya si no por como esta no me dijo nada más, casi como preguntándose “¿de verdad? ¡sí hubiera sido yo me estuvieran formando lio!”
Mire a Allai, y suspire, luego me quede con la boca abierta, al tener la intención de preguntarle, pero no me atreví, al menos no al primer intento.
¿Por casualidad estabas intentando matarme? —pregunte con absoluta seriedad, porque desde mis ojos parecía muy claro que eso estaba haciendo.
Allai bajo la cara, en realización de lo que había hecho y se puso una mano atrás de la cabeza, tras lo que comenzó a reírse apenada.
Lo siento, lo siento, se me olvido que solo debía ser un cortesito —admitió, sin embargo fue rápida para intentar suavizar todo—, pero tranquilo, yo estaba en total control de mis giros, ve, ve —enseñó con su mano el hacha clavada en la pared.
Seguro… —mire el hacha allí en la pared y la ayude a sacarla para que ella pudiera llevarla de donde la había tomado antes de que Músculos despertara, mientras ella hacia eso y tomaba su espada para guardarla, yo estaba pensando en que más nunca la retaría, más nunca.

Me acerque hacia donde ellos estaban, menos adentro de la cueva, y note que ya la lluvia estaba relajándose y era más suave, una buena señal, una hermosa señal para mi. Salí tan solo un momento de la cueva para mojarme el pelo, restregando mis manos a través de él muy a gusto, hasta que escuche otro trueno y corrí dentro de la cueva, intentando disimular mi paso cuando vi a Zaya y Allai observándome. Al principio pensé que era porque me vieron correr dentro tras el sonido del trueno, pero el hecho de que Allai no estuviese sonriendo ante esto era algo extraño, así que supe que se trataba de algo más, sin saber que era, pero sabía que no era por el trueno.

¿Tengo algo en la cara? —pregunte, solo para ver como la mano de Allai apunto a algo, algo que se encontraba atrás de mí. Me di vuelta frenéticamente, para encontrarme con una máscara.

Se trataba de un Kaora, un ser de cuerpo alargado y flexible, tenia un símbolo bajo el ojo derecho que recordaba a un triangulo siendo atravesado por una flecha. Sus manos y pies se notaban cubiertos de tierra, hojas pegadas y uno que otro insecto. La criatura se acerco a mi, deteniéndose a un lado y mirándome con sus ojos vacíos, moviendo ligeramente las orejas. No reaccione demasiado, llevando mi mano lenta y disimuladamente a mi cinturón, el Kaora hizo poca atención de esto y siguió de largo, posándose algo más allá de Allai y Zaya, tras lo que se sentó, y se dedico a observarnos. Su atención parecía algo más fija en Zaya, pero no estábamos seguros de nada aún. No nos atrevimos a atacarlo, tal vez porque no sabíamos que era o que quería. Las facciones humanas de su máscara, que sus extremidades terminaran en manos y pies, y el vacío de sus ojos rápidamente dejo caer tensión sobre el ambiente, ni siquiera Allai, que era normalmente curiosa y no pensaba mucho antes de hacer las cosas, se movió de su lugar, algo intimidada por la criatura.

H-Hey… —volteo algo dudosa, no atreviéndose a hacerlo más que unos segundos antes de volver a mirar hacia el kaora para asegurarse de que seguía en el mismo lugar, entonces, miro a Zaya otra vez—. ¿Qué es eso?
Yo… no lo sé —dijo algo monótonamente Zaya, no estaba acostumbrada a no tener una respuesta para las preguntas de los demás, especialmente las de Allai, que eran generalmente estúpidas, o de conocimiento común.
Parece pacífico… no le hagamos mucho caso… —mis acciones eran contrarias a mis palabras, tome mi látigo, y lo estire, negándome a sentarme mientras el kaora estuviera allí.

El Kaora no fue indiferente a mis acciones, pero aún así, no se movía, permaneciendo inmóvil como una estatua, tan enigmático como lo que cruzaba su mente en esos momentos.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Miér Ago 29, 2018 1:25 am

Después de otros minutos de silencio mientras terminaba de escampar, continuamos intercambiando comentarios casualmente cada cierto tiempo, sin que ninguno pudiera resistirse a echar una mirada ocasional hacia el Kaora, fuese de reojo, o volteando directamente, de forma descarada. No es que la criatura no supiera que estábamos en alerta por su culpa, pero poco parecía importarle, puede que no estuviera planeando nada y simplemente quería cubrirse de la lluvia también, o puede que quisiera algo.

Allai se puso de pie e intento empezar a bromear para relajar el ambiente, pero en uno de sus movimientos sin querer piso la pierna de Zaya, con relativa fuerza, lo que provoco un grito de dolor de ella. Zaya apretó los dientes viendo a Allai retirar lentamente su pie y echarse atrás con la cara que siempre ponía al meter la pata, y paso lo que siempre pasaba: la piromante estallo.

¡Allai! ¡Fíjate por donde diablos pisas! —miro a otro lado molesta, sin querer ubicando sus ojos sobre el Kaora, al cual había olvidado en su pequeño momento de furia, la criatura ahora estaba de pie, y caminando hacia ella.

En esos momentos Músculos estaba despertando, bostezando audiblemente para todos en la cueva y acariciando su barba al mismo tiempo que su cabeza. Levanto su tronco y rasco sus ojos, viéndonos, claro, con flojera. Como todos estábamos mirando en la misma dirección, él no presento resistencia en hacer lo mismo, y sus ojos se posaron en el kaora, al principio no discernió bien de que se trataba porque solo vio una cara humana y ya, pero al fijarse bien definió la forma de lo que estaba viendo, y reacciono… de mucha mejor manera que todos nosotros, por no decir de forma normal.
Un kaora… —comento pasando a mirar a Zaya, y después nuevamente la criatura—, sabía que esto pasaría algún día… atrajiste una de esas cosas…

Zaya no quería apartar su vista del animal porque se estaba acercando lentamente, pero se había detenido en cuanto Músculos hablo. Como había cesado de avanzar hacia ella, Zaya volteo, agarrando a Músculos de un brazo.
¿Qué? ¿sabes qué es… —apunto al kaora, viéndolo de reojo otra vez— eso?
—respondió Músculos, aún no estaba completamente despierto, por lo que su mente solo tomo la pregunta de Zaya como lo que sonaba, ¿sabía qué era? Sí, sí sabía. Eso era todo, ella no pidió que le dijera de que se trataba, ni ningún detalle más.
Zaya solo se quedo mirando a la cara de Músculos, que había pasado totalmente por alto el punto de su pregunta. Tras esperar unos segundos y no ver más respuesta por parte de este, lo agito y pregunto de nuevo.
¿Estás ignorándome? ¡Te pregunte sí sabias que es esa cosa!
Y yo te respondí… —le dijo pasándose la mano por la cara y estirando el cuello.
¡No! ¡estoy hablando de sí sabes que…! —se detuvo al ver que solo iba a decir lo mismo que antes, comprendiendo que el cerebro de Músculos parecía haber ido a otro lado mientras el dormía, obligándola a cambiar sus palabras— ¡dime que es esa cosa!

Por cada grito de Zaya la criatura parecía despertar un nuevo interés, dando pasos, y acercándose lentamente mientras estaban distraídos. Yo seguía de pie, y aunque no estaba atento igual que los demás viendo a Músculos esperando por su respuesta, estaba más pendiente. Lo vi avanzar más hacia ella y decidí que esa era la máxima distancia que podía permitirle acercarse a cualquiera de nosotros, estire más el látigo, lo hice girar y di un latigazo frente al kaora para asustarlo. Este tan solo se limito a dejar de avanzar, y bajar la cabeza hacia el suelo, donde había golpeado, entonces la subió nuevamente y siguió caminando, pero ahora más pegado hacia una pared, siendo mucho más cuidadoso y deteniéndose al verme mover más la mano en la que sostenía el mango.
Alto —dijo Músculos estirando una mano—, no es necesario que lo ataques —soltó una risa, él sabía que si bien los kaoras eran extraños, no eran necesariamente peligrosos—. Es... un kaora. Son... son... urrr... en realidad no sé que son, o sí alguien lo sabe... pero no son peligrosos... creo... me han dicho que pueden ver auras.
¿Auras? ¿cómo los practicantes de auromancia?
Músculos no tenía idea de que era auromancia, pero hizo la conexión en aura y auromancia, así que dijo que sí por decirlo, sin saber que de hecho estaba en lo correcto.
Sí, sí, como eso. Les gustan las personas, digo, emociones intensas...
¡Ah! —exclamó Allai golpeando su puño contra su palma, comprendiendo el porque la criatura tendría interés en Zaya—. ¡Por supuesto! ¡le gusta la gente gritona!

La cueva se lleno de silencio una vez que paso el eco de las palabras de Allai. En toda honestidad, de lo que yo había entendido entre los comentarios de Músculos y Zaya, pensé justo lo mismo que Allai, pero claro, yo no iba a decirlo en voz alta con Zaya ahí. Músculos contuvo un “pff”, escapándosele solo un poco. Zaya ya había enfocado su atención en Allai de nuevo, que tan solo sonrió al verse blanco de ella nuevamente.
¿Gritona? No soy gritona —dijo calmadamente, manteniéndose consciente de cada palabra y movimiento que hacia con tal de que Allai pareciera no tener razón—, tú eres muy idiota y a veces tengo que… regañarte.

El kaora avanzo y se puso entre ellas dos, dio un par de vueltas alrededor de Zaya, y se le quedo mirando unos instantes, tras lo que pareció perder interés de que ya no estuviera ni gritando ni preocupada por su presencia, y simplemente se retiro corriendo de la cueva, desapareciendo entre los árboles.
Hey —movió una mano Músculos, llamando por mi atención—, ahora que lo pienso, son animales súper extraños, sí lo hubieras agarrado, o tal vez incluso matado, podrías haberlo vendido en Eblumia, alguien se hubiera interesado, ¿no?
¿Estás jodiendome? —le pregunte algo enojado, parecía casi a propósito que se haya acordado justo cuando el kaora se había ido, mucha casualidad para mi.
No lo sé —intervino, aún manteniendo su compostura para probarle a Allai que ella no era una gritona—, Eblumia tiene reglas para su comercio, tal vez está mal ir a vender cosas tan extrañas allí.
Sus palabras fueron un pequeño confort, algo extraño, porque generalmente cada vez que hablaba y yo estaba envuelto, era algo para hacerme sentir mal o enojado.
¡Ya no está lloviendo! ¡vamos vamos! —apunto fuera de la cueva— ¡antes de que caiga la noche!

No es que ninguno de nosotros supiera que era hora realmente, pero nos habíamos detenido un buen rato en la cueva e igual estábamos descansados, sobretodo Músculos. Todos agarramos nuestras correspondientes mochilas y partimos camino. Durante el camino Músculos iba agitando su hacha, Allai y yo nos miramos al otro, algo preocupados de que de alguna forma se hubiese dado cuenta que la habíamos tomado sin nuestro permiso. A Zaya por suerte le daba igual, y no tenía razón para acusarnos. Pronto Allai no pudo resistirse más, así que tomo todo su coraje para preguntarle, verla dudar tanto para hablarle a Músculos y sabiendo el por qué me hizo darme cuenta de que solo me había mentido con eso de que con ella no se enojaría y su pulgar subidito.

Heeeey hey, Músculos —se acerco a él, haciendo un pésimo trabajo en disimular—, ¿qué tienes? Te ves nervioso.
Yo ya no tengo más comida conmigo —miro hacia unos árboles, creyendo haber visto algo, pero siguió al no notar más movimiento—, y no puedo quitarles más comida de sus gallinas, no les queda casi nada…
Oh —sonrió aliviada—, que alegría.
Músculos alzo una ceja viendo a Allai. ¿por qué ella se alegraría de qué ya no tuviese comida? Eso era un comentario algo pasado de rudo, pero él no desconocía a Allai, y sabía que muchas veces decía cosas que no eran al confundirse o simplemente no terminaba de decir las cosas completas.
¿De qué hablas? —preguntó para asegurarse.
Allai se alarmo un poco por la repentina pregunta, se le había ido la lengua.
Nada… —clavo la mirada al suelo, desviándola lentamente más allá para evitar la de Músculos, entonces observó un conejo escondiéndose, pego carrera a toda velocidad al verlo, sacándome una daga del pecho y dejando algo perplejo a Músculos.

Allai corrió varios árboles tras el conejo, y con una precisión enorme lanzo la daga, lastimando una pata del conejo, para alentarlo y después rematarlo con un severo corte de su espada.

Nosotros seguíamos donde ella nos dejo y la vimos volver sonriente, levantando al cuerpo del conejo muerto de las orejas con una sonrisa, me entrego mi daga aún llena de sangre, y le dio el conejo a Músculos. Músculos levanto su mano algo dudoso, pero al ver a Allai estirar su brazo a él ofreciéndoselo, lo tomo, para él había sido un regalo que Allai le hizo y ya por buen corazón, y tal vez eso era cierto, pero yo pensaba que la verdad era que eso solo fue una forma de disculparse de Allai.

Al seguir caminando todos juntos, Allai se dio vuelta un momento y me guiño el ojo con el pulgar arriba.
No sé si es una descarada o sí es muy inteligente… —dije en voz alta, creyendo que lo estaba pensando.
¿Quién?
Oh… nadie —desvié la mirada.
Zaya no hizo más caso a eso, no era el tipo de persona que le insistiría a otro sí se negaban una primera vez.

Continuamos nuestro camino, hasta que llegamos a una zona más abierta. Zaya miro al cielo y decidió que ya era demasiado tarde para seguir avanzando en la oscuridad, era momento de asentarnos y descansar hasta que el sol volviera. Los tres montaron sus tiendas y yo tuve que recurrir a mi saco de dormir, que solo deje tirado en una de las tiendas.

Junto a Músculos salí a buscar ramitas, hojas secas y cualquier otra cosa que pudiera servir para montar una hoguera, yo traje una sola rama grande, que ya se habían caído de su árbol y unas ramitas pequeñas con muchas hojas. Músculos se estaba tardando más que yo, ya habían pasado 10 minutos más desde que había vuelto con la últimas ramitas, nos empezábamos a preguntar si se había perdido y Zaya estaba maldiciéndolo, literalmente, en tres idiomas distintos: común, elfo y orco. Sus maldiciones fueron efectivas, casi como si se tratasen de una invocación, Músculos regreso arrastrando 5 ramas enormes, que se notaban habían sido cortadas por su hacha.

Los dos, más Allai, acomodamos todas las ramas para la hoguera, entonces me di vuelta y camine hacia mi bolso que estaba tirado sobre mi saco de dormir, para sacar mi pedernal, encender tanta madera iba a ser difícil…
O no. Sentí calor venir detrás de mi, y por supuesto, como el ambiente se ilumino, me di vuelta para encontrarme la hoguera más que encendida.

¿Qué? —se me salió el pedernal de las manos, cayendo frente a mi y rodando tan solo un par de pasos— ¿cómo encendieron todo eso tan rápido?
Duh —respondió Allai, mostrando lo obvio que era.
Oh…oh, sí —recordé; buscar mi pedernal ya era algo que hacía por reflejo cuando quería encender una fogata. Había olvidado la existencia de Zaya. Me agache a recoger la piedra y la guarde en mi mochila de nuevo.

Todos nos sentamos alrededor de la hoguera, en línea. Músculos estaba pelando al conejo y se puso a cocinarlo cuando ya el resto de nosotros estaba comiendo lo que le quedaba de la gallina. Cuando el conejo de Músculos ya se había cocinado y empezaba a comerlo, salió—como siempre, Allai con una de las suyas para avivar la situación.
Muy bien chicos —se puso los puños en la cadera— ¿¡saben qué hora es!? —grito, inclinándose repentinamente.
El volumen…
Oh, sí —se agacho, poniendo una mano al lado de su boca— ¿saben qué hora eeees…? —susurro.
Zaya arrugo la cara, Allai claramente estaba mofándose de ella.
Hora de historias de terror —respondió ella su propia pregunta, pero poniendo una cara fría e inexpresiva, todo lo opuesto a la que siempre solía tener.
¿Qué? No, es hora de decidir los turnos de guardia en la noche.
¿Quéee? —se quejo—. Eso podemos dejarlo después de contar historiiiiias.
No —se mantuvo firme Zaya, mirando a Allai con el ceño ligeramente fruncido.
Allai arrugo la cara y después frunció el ceño, mirándola de la misma forma de vuelta, mantuvieron un combate de miradas poco duradero cuando Allai cambio su cara de nuevo, había tenido una idea brillante.
Sí aceptas, yo haré mi turno de guardia, más el tuyo —abrió los brazos—, así podrás dormir sin parar toda la noche.
No —respondió sin pensar, al esperar que fuera una propuesta sin valor o estúpida. Al ponerse a considerarlo cuidadosamente, cambio de opinión—, espera… bueno. Está bien, pero no esperes historias largas de mi parte —miro de reojo en mi dirección y luego a Músculos—, ni de ellos —finalizo, enganchándonos con que nosotros tampoco podíamos excedernos porque ella quería irse a dormir pronto y degustar cada hora de sueño que iba a tener.
¡Hecho! —extendió su mano hacia adelante. Como la dejaron colgada, simplemente agarro la mano de Zaya de todas maneras y la movió arriba y abajo.

Así decidieron entre ellas dos que tomaríamos turnos contando una historia de terror, cada uno de nosotros. A Músculos ciertamente le daba igual tener o no que hacerlo, y aunque yo quería protestar que era una idea estúpida—claro, era una idea de Allai—no tenía esperanzas de ganar en una discusión igual. Zaya ya había hecho un trato, y algo me decía que no le importaba lo suficiente aún como para que ella no fuera capaz de encenderme en llamas solo para obtener unas horas extras de sueño.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Miér Ago 29, 2018 4:36 pm

La primera de todos nosotros en contar una historia de terror iba a ser Allai, si bien ninguno estaba esperando que fuese a siquiera decir una historia real, todos sabíamos y estábamos de acuerdo que iba a ser la más fantasiosa de todas las que iban a contarse esa noche.

Allai se arrastro aún sentada hasta quedar sentada frente a nosotros, de espaldas al fuego. Agarro su capa y la puso hacia adelante, solo por si acaso de que de alguna manera fuese a agarrar fuego; y empezó a “preparar” el ambiente para contar.

Erase hace una vez… —levanto las manos y movió los dedos, intentando darle un toque ominoso a todo, hablando en una voz algo más profunda que estaba forzando de su garganta para sonar “monstruosa” — hace millones de años…
¿Millones de años? ¿y tú qué sabes de qué paso hace millones de años? Es obviamente una historia falsa y apenas estamos empezando, tú no tienes ni medio siglo viva, es estúpido, tal vez sí fueras una enana, o elfa, o…
Allai arrugo la nariz, y le pego el dedo índice de la boca para callarla.
Oh Zaya, haz silencio, ¿qué va a ser una aburrida como tú de historias de terror? —alejo su dedo de ella, y siguió con su relato—, hace cualquier cantidad de años… en Tirian-Le-Rain, ubicada en el centro de Thonomer, un muchacho cualquiera de una familia pobre intento unirse a sus líneas , para unirse a la caballería más poderosa de todas y volverse uno de esos poderosos guerreros de elite a los cuales pocos atreven enfrentarse. Ese muchacho, tras años de entrenamiento, por fin gano el derecho a unirse a la caballería, y con ello el acceso a la biblioteca del lugar, que es grandota, ¡enorme! —abrió los brazos totalmente convencida, cómo si la hubiese visto con sus propios ojos, entonces empezó a bajarlos lentamente—. La biblioteca, sin embargo, tenía secretos oscuros entre sus libros, información sobre guerras, armas… allí, encontró un libro de necromancia y se hizo consciente de la existencia del acero vil, capaz de tolerar la magia, y si se tratase de magia nigromante y profana, amplificarla.

Allai se inclinó más hacia nosotros, y empezó a hablar incluso más bajo.
Aunque poca atención le prestó al libro al inicio, dicen que el libro estaba bajo una maldición, y al haberlo leído, ya era tarde para él. Repentinamente empezó a sentir celos de otros de sus compañeros de la orden, guerreros más capaces que él o de familias con mucho dinero, gente que, según él, no habían trabajado tan fuerte como él para llegar a donde estaba. Con el paso del tiempo, capaz vez que tenía la oportunidad, buscaba el mismo libro en la biblioteca, y leía más y más, incluso llegando a practicar la necromancia en secreto…
¿Y después…? —preguntó, parecía mucho más interesada ahora que parecía haber magia envuelta en todo el asunto.

El rostro de Allai dibujo una sonrisa al ver que tenía capturada la atención que quería, y volvió a su historia.
No satisfecho con su avance lento en la magia, pronto decidió buscar la manera de poner sus manos en acero vil, para expandir sus poderes. El que fuese tan difícil de conseguir y que no pudiera obtenerlo sin que nadie más lo notara no ayudo en nada, mandándolo más y más abajo en el pozo de ira que tenía. Finalmente, su oportunidad vino a él, una serie de demonios estúpidos se atrevieron a atacar Tirian-Le-Rain, y pronto se vieron derrotados y asesinados por tan solo un pequeño grupo de la orden comparado a los números que traían los demonios con ellos. Uno de ellos tenía lo que aquel muchacho deseaba, una espada, hecha de puro acero vil…
La tomo, y empezó a blandirla como suya, pronto la espada empezó a hablarle, susurrarle cosas en la cabeza. Hambrienta de sangre y sin nadie de quien tomarla, el guerrero pronto tuvo que ir por la nula cantidad de tontos que se atreverían a ser malhechores en una ciudad protegida por la Orden, esto solo pudo contener atrás la sed de la espada por unos instantes, viendo que no tenía como alimentarla, se deshizo de la espada… pero cada noche, ella volvía, estaba allí otra vez, incapaz de separarse de su nuevo portador.
Sí… ese es un efecto conocido de el acero vil, aunque pocos conocen que tan grave es, realmente, yo misma no estoy segura.
Sin nadie ni nada a lo que arrancarle sangre, el arma sumió en la locura al guerrero, que termino por asesinar a la familia de uno de los caballeros de la Orden. ¡Lo descubrieron! —clavo los puños al suelo— ¡fue perseguido! —se nos acerco más, poniéndosele casi encima a Músculos que era el que estaba sentado entre Zaya y yo— y claro, iba a ser ejecutado… con su última gota de sanidad, o tal vez la pérdida de lo que le quedaba de cordura, mato a su caballo, y decidió atravesarse con su propia espada… pero no, no fue para escapar en la muerte, sí no para usarla como escudo…
Nadie sabe que paso realmente, pero dicen que tomaron su cuerpo y lo enterraron como una última señal de respeto a alguien que había pertenecido a la Orden, en vez de quemar el cuerpo. Su espada… se deshicieron de ella. O al menos eso ellos creían…

Allai miro a Zaya, quien era claramente la persona a la que más quería asustar, y repentinamente la tomo del brazo.
Atravesarse con su propia espada no era más que otro de los sucios trucos de un nigromante, su último hechizo, el máximo hechizo... volverse un no muerto. El guerrero se transformó en un liche y escapó de su propia tumba, viéndose pronto reunido con su espada, que siempre volvería a su maestro. Desde entonces, dice que mora las tierras de Thonomer como un jinete que monta un caballo traído del más allá, blandiendo la misma espada con hambre por sangre que jamás termina…

Al terminar su historia todos nos quedamos callados, esperando ver si tenía algo más que decir. Zaya estuvo a punto de decir algo, pero Allai repentinamente se puso de pie, y puso su mango sobre la espada, riéndose de forma forzada y sacando la lengua.
Y yo… ¡soy hija de ese hombre, y tengo su espada! ¡waaa! —desenvaino la suya, y la agito para luego dar un tajo descendiente que detuvo a pocos centímetros del hombro de Zaya.
Zaya mantuvo una perfecta cara de póker, mirando de Allai a su espada de reojo, empujándola a un lado con los dedos.
Predecible —dijo cortante—, además, acabas de decir que blandía la misma espada, no puedes tenerla tú. Y los nigromantes no pueden hacer eso, es claramente falsa.
— Ow, maldición —envaino su arma y se sentó algo desanimada, más que nada por no haberla asustado que por otra cosa, ya que incluso con lo que le había dicho Zaya, ella seguía creyendo que la historia era cierta
Admitiré que fue interesante, al menos…

Allai levanto la cabeza, alegre de haber escuchado eso e intento abrazarse a ella, pero Zaya la evito poniéndose de pie porque era la siguiente en línea en contar una historia. Se paro sobre nosotros y dio un largo suspiro que mostraba su total desanimo en tener que hacerlo, se paso las manos por las cara y miro su tienda, pensando que hacia todo esto para poder dormir el resto de la noche.
Una vez había un Anam… que enfrento un dragón, y perdió. Fue asesinado… fin —dijo de mala gana.
Allai parecía emocionada, nada más iba Zaya por la palabra “dragón” y ella ya estaba totalmente metida en la historia, pero ante el final tan anti climático se levanto, lista para protestar
¡Muy corto!
Te dije que no esperases nada largo.
¡Eso ni siquiera fue una historia, buuu, buuu! ¡sí tú no cumples con tu parte del trato yo no cumpliré con el mío! —se cruzo de brazos e hizo una mueca, antes de darse vuelta y darle la espalda
Zaya se quedo mirando la espalda de Allai y suspiro.
Bien… bien… por amor a… —se paso los dedos por los ojos, ella solo quería dormir—. Siéntate, la contaré apropiadamente.
¡Sí! —se dio vuelta y se sentó, totalmente lista para oír.
Una vez existió un Anam, como sabrán, son unas criaturitas pequeñas y gordas, de color rojo o azulado, en ciertos casos suelen tener motas del color que no tienen. Solo viven hasta los 50 años, y al llegar a los 10, tienen que pasar por un ritual en el que dejan la edad infante, y se hacen adultos —aprovecho para añadir otro comentario, viendo a Allai—, tal vez a ti te haría bien uno de esos —siguió rápidamente en su historia, sin dejarle chance a Allai de responder—, este ritual consiste en pelear contra una criatura, que sí ustedes me preguntan, debería ser cualquier cosa más grande que ellos… pero en fin. Este anam en particular decidió enfrentar un… aahh… —se llevo una mano a la cara, sin poder creérselo ella misma— un dragón… o al menos alguna criatura con parentesco a estos…
¡Quiero uno de esos! ¡qué valiente es! ¡y tan joven! ¡es como… como…! — vio sus manos, y se apuntó a si misma— ¡como yo!
Aunque era una oportunidad perfecta para insultar su inteligencia, Zaya opto por no hacerlo, entrar en un argumento con Allai podría prolongarse, y ese tiempo era tiempo que ella no permanecería descansando.
Sí, claro… bueno, como sea, no se sabe cómo demonios lo logro, pero el anam regreso con un hueso de draco, para portarlo como arma el resto de su vida. Esto solo inicio un ciclo de tragedias… primero el anam fue capturado, y claro, puesto a venta. Un ocioso de los dragones con sueño de grandeza lo compro y lo volvió su mascota, dispuesto en embarcarse en la búsqueda de uno creyendo que su victoria ya era segura, y que tendría la gloria y fama en el bolsillo. Pero el iluso no sabía nada… La criatura nunca derroto ningún dragón, simplemente se la entrego un mercader andante, que tenía un hueso draco entre sus posiciones. Uno esperaría un hueso draco de tener un precio enorme como para darla de gratis y de paso a una criatura que seguramente no volverías a ver, pero dicen que esto es justo lo que el mercader quería, el pobre anam no sabía que aceptar el hueso solo traería derramamiento de sangre.
Primero, su captura no paso por alto a los suyos, anams enfurecidos por la captura de uno de sus más jóvenes, pero el supuesto mejor de su guerrero no era algo que ellos pudiesen permitir. Invadieron la pequeña villa donde se llevo a cabo la venta, pero ya era tarde, su compañero no estaba… en venganza, pelearon contra todos los lugareños y hubieron perdidas de ambas partes, terminando por exterminar toda vida del lugar, quedando vivos solo un par de anams de más de 100 que habían.
El destino del guerrero no fue muy diferente… en su camino, finalmente encontró un dragón al que enfrentar, pero claro, su anam nunca había combatido con ninguno realmente, y la batalla fue como puede esperarse, un total fracaso. El hombre murió, y en los últimos respiros de vida del anam, se dice que vio al dragón transformarse en la misma persona que el dio el hueso, lo tomo, y se fue, dejando al anam morir en el lugar donde se había librado la batalla.

Zaya pauso y procedió a sentarse, porque ya no quedaba mucho más que contar.
Ahora hay, algunos supersticiosos que dicen haber visto a ese hombre alguna vez en su vida, ofreciéndoles algo de gran valor a cambio de nada. Y que cada una de las personas que ha aceptado, solo ha enfrentado un terrible destino más adelante.

El resto de nosotros estaba algo más en silencio, como Zaya normalmente era una persona seria, ninguno dudo por ningún momento que la historia fuese verdad. De serlo, lo más seguro es que ahora jamás ninguno de nosotros pudiese aceptar un regalo de un mercader extraño con el que crucemos caminos.

El siguiente era Músculos, que conto su historia desde donde estaba sentado, no fue una historia tanto de terror para nosotros como para él, ya que envolvía un Boggart, así que la mayor parte de la historia fue él contando todas las cosas horribles que se mostraron frente a sus ojos en el encuentro con uno, y como fue salvado por suerte. No tuvo problema en compartir sus miedos con nosotros porque al salir vivo de esa experiencia dice que ya los había superado, pero que un miedo había permanecido: los mismos boggart. Sí uno apareciese frente a él, sería en su propia forma, solo una sombra oscura que permanece quieta sin hacer nada.

El último era yo, pero no tenía demasiado de una historia… así que decidí contarles ciertos de mis días como parte del grupo de mercenarios del desierto, claro, saltándome la parte en la que fui primero un esclavo para ellos durante un tiempo. Uno de los pocos relatos que tuve pareció darles algo de miedo, lo cual fue satisfactorio, parecía ser el único de la noche que cumplió con el propósito de “terror”, aunque las historias del resto habían sido por mucho, más interesantes.

Cuando ya habíamos terminados de contar las historias, Zaya pareció desaparecer de su puesto y entro a su tienda, tan sonriente como jamás la había visto yo, y por las expresiones de Allai y Músculos, ellos. Los tres nos pusimos de acuerdo para los turnos de la noche, que serían Allai-Músculos-Yo-Allai, para darle chance a esta ultima de que descansara un poco más entre sus dos turnos.

La noche paso mientras hacíamos guardia, esperando al siguiente día…
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

Mensaje por Bennett el Jue Ago 30, 2018 2:56 am

Al siguiente día despertamos, yo salí de mi saco, y Músculos y Zaya de sus tiendas, Allai estaba sentada, dormida abrazando sus piernas con su cara entre sus piernas, la hoguera había muerto con un montón de tierra encima que ella probablemente le había echado. A su lado se encontraba un Ashwinder muerto, atravesado en la cabeza por la espada de Allai, clavada firmemente al suelo.

Un ashwinder… —se acerco Zaya para verlo— debió salir de la hoguera, pero parece que se dio cuenta y la mato, eso es bueno… —acerco su mano al cuello de Allai, para asegurarse de que no estuviera caliente y determinar si el ashwinder la había mordido o no.
Al confirmar que solo estaba dormida, aparto su mano.
Todo está bien. Solo está dormida.
Dos turnos… no es fácil… —se colocó al lado de Allai y la miró de arriba a abajo— no recuerdo cuándo fue la última vez que la lleve, pero no se ve muy distinta, no debe ser tan pesada… ¿debería cargarla…? —levantó la mirada, preguntándonos.
No —se dio vuelta y empezó a caminar hacia su tienda para guardar sus pertenencias—, déjala descansar algo más y la despertaremos en un rato. Debemos buscar comida, todos. Después seguiremos nuestro camino.

Músculos asintió y también fue a recoger su tienda, como lo mio solo era un saco de dormir yo ya había acomodado todas mis cosas. Los oí conversar sobre la cacería, así que ya estaba jugando con mi látigo.

Ambos guardaron sus tiendas y Músculos se puso a guardar la de Allai igualmente y a acomodar sus cosas, Zaya camino hacia ella y la agito varias veces, para despertarla. Allai se abrazo a sus piernas algo adormilada y recibió un fuerte golpe en la cabeza, que terminaría de despertarla de golpe.
—  Ahw… —se puso las manos en donde la golpearon— ¿por qué hiciste eso? No te he hecho nada… —se quejo en una voz dominada por la flojera, mientras se sobaba suavemente.
Porque ya es de día. Debemos ir a cazar para segu… oh, espera… hmm… —se tapo la boca con una mano, pensando—. Sí mal no recuerdo… creo… creo que estamos muy cerca de un río… podríamos pescar allí en vez de detenernos a cazar ya…
Comer pescado suena bien, ¿cuánto tenemos sin probar uno?
No lo sé. Pero dije creo, no estoy segura, ustedes decidan.
¡Yo confío en tu memoria! —se levantó Allai estirándose, ya con su típica actitud— ¡pescado, pescado, pescado! —empezó a lanzar su puño al aire, para animar a Músculos, que pronto se le unió, y ambos me miraron fervientemente, en esperanzas de que me uniera a ellos.
Tartamudee un poco, dudoso si de verdad tener que hacer eso.
Pes… —subí un puño, pero solo a la altura de mi pecho— pescado… supongo…
¡Está decidido! —apunto Allai a Zaya, casi como diciéndole “en tu cara”, aunque a esta ultima poco le importo este gesto.
Bien. Como sea.

Allai corrió a recoger sus cosas, tomando las de Músculos y Zaya, corriendo hacia ellos, aunque la distancia no era más de unos 15 pasos, iba algo desbalanceada por ponerse a hacer fuerza tan repentinamente y tener tantas maletas encima.

El par tomo sus respectivas cosas, y todos juntos seguimos caminando, con Zaya y Músculos caminando adelante, Zaya para guiarnos y Músculos para acabar con todo lo que se atravesara en frente que pudiera dificultar—o impedir en su totalidad el paso.

No tardamos demasiado, una hora, tal vez más, tal vez menos, en arribar al río del que Zaya hablaba. No era el más cristalino de los ríos, pero tampoco el más sucio de ellos. Al llegar a él Allai dejo caer su mochila e intento correr para zambullirse en el río sin pensarlo dos veces, Músculo coloco sus manos en sus hombros, deteniéndola.
Espantaras la comida…
Oh… cierto —se detuvo, retirando una de las manos de Músculos de su hombro—, los pescaditos.

Músculos asintió con la cabeza y le entrego su mochila a Allai, mientras se sacaba una de las de Zaya, ya que él cargaba sus maletas siempre. De ella saco un par de frascos de vidrio y me lanzo uno a mi, y otro a Allai. Los frascos estaban llenos de gusanos, aunque no se veían muy vivos. Quien sabe cuántos días tenían allí.
¿Sabes pescar? —me miro Allai, mientras peleaba por abrir el frasco, que lo que hizo fue crujir un poco.
Vas a romperlo —le advirtió.
Atrás, atrás, tengo todo bajo control —coloco el frasco en el suelo y llevo su mano a su espalda, tomando firmemente el mango de la espada.
Zaya se alarmo y le agarro ese brazo para detenerla.
¿Qué planeas hacer? —preguntó, presionándole más el brazo hacia abajo cuando vio que Allai intentaba moverlo de todas maneras.
Abrir el frasco, claro.
¡No vas a darle un espadazo, te dije que lo vas a romper!
No le voy a pegar con el filo de la espada —le aseguro Allai, Zaya se extraño cuando escucho esto, y dejo ir su brazo, cometiendo el error de confiar en sus palabras.

Allai desenvaino su espada, se puso de rodillas en el suelo, levanto lentamente el brazo con el cual sostenía su espada, e intento quebrar el frasco golpeándolo con el mango. Zaya le grito que no lo hiciera, pero no iba a tener ningún chance de detenerla.

Tomando el frasco con el látigo y jalándolo hacia mi logre salvarlo, haciendo que Allai fallara el golpe y su brazo rebotara un poco hacia arriba, temblando por hacerle dado a la dura tierra.
¡Hey! —puso sus ojos en el frasco que había tomado— ¡no hagas eso! ¡mira, mira! —me enseñó el mango de su espada, como si algo le hubiese pasado.
Zaya estaba intentando acercarse a Allai para pegarle en la cabeza, pero como ella no estaba viendo para atrás y moviendo la espada de aquí a allá para mostrármela, no se atrevió a acercarse demasiado y decidió darle una patada en el culo para desquitarse, y se fue con Músculos sin decirle más nada.
¡Ow! —se puso las manos en las nalgas, y se levanto— ¡Zaya, pasada! ¡abusadora! ¡sabía que me tenías ganas! —le grito.

Ella respiro profundo, aguantándose las ganas de tirarle un hechizo a Allai o gritarle de vuelta. Exhalo, y siguió hablando con Músculos, que ya había abierto su frasco y estaba viendo unos gusanos, aunque los que tomo la primera vez se vieron aplastados entre sus dedos.

Yo abrí el frasco que me había lanzado Músculos, y luego de ese, también pelee para abrir el de Allai, ese estaba insanamente duro comparado al anterior, por alguna razón, así que tuvimos que recurrir a Músculos, que finalmente abrió el frasco.
¡Que fuerte! —comento, tomando el frasco de la mano de Músculos—. ¿Quién fue el malvado que cerro esto con tanta fuerza?
Fui yo… —alzo su mano.
Allai lo miro, casi como si la hubiesen ofendido sus palabras.
¡Con qué tú fuiste el malvado! —le dio un golpe en el brazo, no suave, pero tampoco uno que fuese en serio.
Basta, compórtate —Zaya se dio vuelta, y caminó hacia el río.
¿No tienen un cuarto frasco? Aunque… bueno, supongo que esto es porque viajan de a 3, y ahora con un cuarto…
No, no es eso —me dio unas palmadas en la espalda—, Zaya pesca sin gusanos y sin caña.
¿Sin carnada… y sin caña? —alce una ceja, dudoso de que eso fuese posible.

Todos juntos caminos hasta el río, Allai tenía una caña de pescar lista ya en su mochila, una casera, pero servía. Músculos y yo tuvimos que arreglárnoslas, buscando ramas de árbol y darles mejor forma con las dagas y cuchillos, para luego sedal de pesca en la punta. Músculos saco un anzuelo, el cual puso en el extremo del sedal y yo… me quede mirando, se me había olvidado por completo que no tenía un anzuelo, suspire frustado que había preparado media cañada para nada la deje a un lado, optando por usar mi látigo.
¿De verdad puedes pescar solo a latigazos? —me pregunto Allai de pie, esperando que un pescado fuera por su gusano.
Supongo que sí asoman suficiente la cabeza o el cuerpo… —le respondí estirando el látigo, viendo a Músculos pararse junto a Allai y lanzar su sedal también al agua para probar su suerte.

Zaya estaba parada sobre una roca, viendo hacia el río, sin hacer mucho más, verla no hacer nada me hizo creer que Allai nuevamente había exagerado las cosas o dicho cualquier tontería. La maga repentinamente empezó a mover los brazos suavemente en mociones circulares, y a veces arriba y abajo. Continuo haciendo eso a lo largo del tiempo que Allai, Músculos y yo pescábamos.

Pronto la pesca se había vuelto una competencia sin anunciar pero de la que todos sabíamos, para ver quien sacaba más pescados. Yo tenía dos pescados nada más, pero ambos eran grandes; Allai tenía 3, uno de los tres grande y Músculos llevaba 3 la igual que Allai, pero todos los suyos eran pequeños.

Al buen rato de pesca los números no habían cambiado demasiado. Yo seguía igual, Allai había agarrado otro más, mediano, y Músculos saco uno enorme, el más grande que se había sacado hasta el momento. Ambos—especialmente Allai—comenzarón a pelear sobre quien había ganado, tenían la misma cantidad de pescados afuera, Allai decía haber ganado por su mediano y su grande, pero Músculos le decía que él tenía el más grande de los pescados igual.

Al final lo dejaron en empate y encontraron un punto en común con que yo había sido el perdedor y fuimos a guardar y cocinar unos pocos pescados para comer ahora y seguir. Zaya por su lado seguía parada sobre la roca, sin haber dejado de mover los brazos.
¿Qué rayos está haciendo? —mire a Allai y señale a Zaya con el pulgar, mientras masticaba— ¿enloqueció? O… —me detuve a considerarlo un momento, volteando a mirarla— ¿le está rindiendo tributo a alguien?

Allia tenía un pescado en la boca, mordiéndolo con cuidado para no quemarse, e intento explicarme con la boca llena, lo que resulto en que no entendiera ni una palabra de lo que dijo. Iba a preguntarle a Músculos, pero su estado no era muy distinto, solo que tenía un pescado más grande en la boca.

Suspire, y entre los sonidos de cómo masticaba y los de ellos, se empezó a escuchar como agua se agitaba, algo violentamente, volteamos a ver y el agua del río estaba girando formando un torbellino, que estaba atrapando a todo pescado, incluso a aquellos que intentaban escapar de la corriente; Zaya levanto los brazos violentamente y se giro, bajándolos, como si le estuviera haciendo a alguien una lanzada sobre su hombro.

El agua del río respondió acordemente, volviéndose el torbellino un tornado de agua, que se disparo hacia donde estábamos nosotros, cayendo ligeramente más a un lado pero apagando la fogata que habíamos encendido y empapándonos de todas maneras por la fuerza con la que cayó, dejando tirados en el suelo chapaleteando a unos 13 pescados de distintos tamaños.

Aunque visiblemente agotada, camino hasta nosotros con calma y sonrío mirándonos.
Yo gane.
¡Trampa! —la apunto con la daga en la que tenia clavado al pescado— ¡así no se vale, tú no estabas jugando! ¡yo y Músculos ganamos! ¡Samael perdió! ¡y tú estabas descalificada desde el inicio!
Una discusión entre ambas empezó rápidamente después de las palabras de Allai, y Zaya se sentó a comer un par de pescados que Músculos le había dejado clavados en un par de sus cuchillos.
Tras reposar un poco, todos partimos para continuar nuestro camino hasta la ciudad.

[***]

Pasaron días, que no eran muy distintos al resto que habíamos vivido ya. Escondernos de la lluvia, pasar las noches, participar en los juegos extraños de Allai, escuchar los gritos de Zaya, ver a Músculos volver con cantidades exageradas de madera para las hogueras… cada vez que se nos cruzaban animales en el camino intentábamos cazarlos, principalmente yo para ver que podía sacarles de bueno además de carne para comer; pero no puedo negar que ellos me ayudaban en cada uno de esos casos de todas maneras.

Finalmente, después de varios días más de viaje arribamos a Tenla. Me sentía algo inadaptado allí, con tanta gente alrededor; nunca tuve modales particularmente buenos y el único tipo de convivencia que había tenido en una ciudad era mucho más violento, a diferencia de lo tranquilo que era el lugar.

Zaya camino guiándonos y manteniendo la mayoría de la interacción ella sola para evitar que alguno de nosotros dijera algo que no debería y nos sacarán a patadas del lugar. Los magos merrow nos recibieron, y fuimos teletransportados a la cámara del encuentro, donde nos recibieron los heraldos y nos condujeron a nuestro destino.

Nos guiaron hasta la plaza blanca, y allí todos decidimos separarnos para buscar lo que necesitáramos en el mercado, al terminar, volveríamos a reunirnos. Yo pretendía comprarme una nueva espada, de ser posible una con algo que pudiera lastimar a los desgraciados espíritus, y tal vez una túnica nueva; Allai quería un cambio de armadura; Músculos decía que ya era tiempo de darle una compañera a su fiel hacha y Zaya se dirigiría al distrito de la orquídea, en busca de un objeto mágico.
Finalmente habíamos llegado, a la ciudad sumergida, la caverna maldita, la frontera oceánica… como querías llamarle.

A Eblumia.
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Re: [Solitaria] Preguntando se llega a... Eblumia.

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