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El Cuervo sobre el Muerto

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El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Katarina el Mar Ago 28, 2018 8:13 pm

Katarina estaba en Halteese, en algún lugar perdido de Valashia, concretamente, abriendo la puerta del mausoleo después de haber emborrachado al guardia y haber tomado prestada la llave. Le echo una última mirada a la puerta, para asegurarse de que no se había equivocado, Reuven.

La elfa anduvo tranquilamente por el desértico pasillo, conjurando un poco de magia en las puntas de los dedos, dejando que se filtrara lentamente para el lugar. Para hacerlo correctamente, tendría que haber pasado días vertiéndola para hacer la cripta suya, pero… estaba demasiado impaciente, además de considerar cosas como montar una guarida en una tumba extremadamente siniestro.

No, si sus intentos anteriores habían fallado, era porque había escogido huesos demasiado frágiles, de existencias demasiado débiles o pasajeras. Pero ese héroe parecía ser lo suficientemente importante y poderoso como para que su propio ser supliera las carencias de su técnica, de haberlas. Luego podría estudiar el no-muerto reanimado y compararlo con su propia técnica para refinarla. Era un plan perfecto.

Abrir el sarcófago le costó más de lo que estaba dispuesta a admitir, y aun así solo consiguió abrir un hueco de como un palmo, lo suficiente como para confirmar que allí dentro había un esqueleto con la regalía que correspondía a un noble héroe.

Energía necromantica rodeo a Kat, mientras su gata espectral vagueaba, durmiendo en el cielo como si estuviera posando en un cojín invisible. La energía recorrió su cuerpo, consumiendo su energía, anatema a la vida, hasta que la canalizo hacia el montón de huesos que tenía delante. Un humo verde salió de sus manos y se escurrió hacia el interior del sarcófago, como atraído hacia la muerte. La nigromante unió los huesos con cuerdas invisibles de manera anatómicamente correcta, llenando los huecos anteriormente ocupados por tuétano de energía, lentamente, asegurándose de que su esencia permeara. No le bastaba un alzamiento vulgar. Quería hacerlo bien, ya que tenía los mejores materiales, haría el mejor trabajo posible, tal era su obligación. –Yo te concedo un ancla, yo te concedo ojos, orejas, lengua y pies. Álzate, Sir Daniel Reuven, pisa esta tierra una vez más, bajo mi mando.- Según su maestro, pronunciar el nombre del muerto ayudaba enormemente a devolverlo con sus capacidades intactas, aunque claro, eso normalmente no era posible con el campesino medio o cuando se alzaban huestes enteras. ¿Pero para seres concretos y poderosos? Era simplemente ideal, además del motivo por el que muchos necromantes preferían matar a nobles caballeros de uno a uno, para no confundir los fiambres.

-Parece que funciona.- añadió Kirara, pero ella ya lo notaba, podía sentir una pequeña burbujita en su mente, que sorbía muy lentamente su energía, podía notar los huesos cubiertos a rebosar por su energía moviéndose a causa de una voluntad que no era del todo suya. Habría sido muy fácil asaltar la recién despertada mente, controlarlo a voluntad como un títere, pero una parte de ella consideraba engorroso despertar a no-muertos para cumplir su voluntad si luego tenía que controlar todos su movimientos uno a uno, no, lo dejaría así.

A la otra parte de ella le repulsaba que sus motivos para no hacerlo hubieran sido puramente lógicos, pero no podía negar que había sido un éxito rotundo, y prácticamente estaba dando saltitos de alegría.
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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Reuven el Sáb Sep 01, 2018 10:22 pm

__La cetrina esencia se esparció por el pétreo sarcófago adhiriéndose a la osamenta allí contenida. Su productora fue manipulándola, tirando de ella, obligando a huesos a unirse en articulaciones, inundando cada tejido óseo de aquella magia, de forma que recuperase su antiguo poder de producirla. Y una vez el hechizo fue completado, y todo estuvo en su sitio, una consciencia fue convocada.

__Dan despertó. Su último recuerdo era estar tirado en un campo de batalla, con sus propias tropas pasándole por encima y una flecha clavada en la cabeza y ahora, de pronto, se encontraba en un oscuro y silencioso lugar, con una extraña elfa dando brincos delante suyo.
__Lo que más le sorprendió, sin embargo, era lo tranquilo que estaba. Algo le hormigueaba por todo el cuerpo, así que apartó su vista de aquella elfa eufórica  y la dirigió hacia sí mismo, descubriendo en el acto su nuevo estado de esqueleto. No se asustó, se quedó mirando el movimiento de cada una de sus falanges al mover las manos. Y lo aceptó. Como ya he dicho, lo único que le sorprendía era lo tranquilo que se encontraba. Había muerto y ahora no era más que un esqueleto reanimado, por algún motivo, eso sonaba lo suficientemente normal como para mantenerse sereno.

__La chica frente a lo que debía de ser su tumba, una hermosa elfa, aparentemente joven, de pelo plateado, piel pálida y ojos purpuras y brillantes, freno en seco sus altos y, tratando de recuperar la compostura, se sacudió un poco la ropa, tosió y con aire magnánimo exclamó:

__-¡Bienvenido al mundo de los vivos, Sir Reuven!

__Dan se quedó observándola. Estaba claro que aquella chica era la nigromante que le había levantado de la tumba (bueno, en realidad seguía sentado en ella). La revisó de arriba a abajo. Aquella muchacha de buen ver, con una voz tan angelical no se parecía en nada a la imagen mental que tenía de los nigromantes: malvados hechiceros de nariz y barbilla larga, con gorros picudos como cuernos, y una terrible risa malvada (fruto, sin duda, de años de entrenamientos), siempre con planes de dominación mundial.
__Sea como fuese, aun en su sereno pensamiento, Dan decidió allí mismo su destino. Había vivido su corta vida con el único objetivo de no defraudar a su padre, sucediéndolo en la tarea de defender Halteese del invasor y en la primera prueba de verdad había fallado. Ahora aquella elfa le acababa de dar una segunda vida, le había elegido a él, a Daniel Reuven, específicamente y ya fuera defender de nuevo Halteese o conquistar el mundo, juró allí mismo a todos los dioses que no fracasaría de nuevo.

__-Han pasado... unos... cientos de años.- continuó la elfa con tono inseguro. Que el esqueleto se quedara observando sin dirigir la palabra parecía ponerle nerviosa.

__-¿Qué he de hacer?-preguntó finalmente Dan, con una argentina voz que le sonaba ajena.

__La nigromante no subo qué contestar. Ladeó su cabeza ligeramente hacia la derecha tratando de pensar una respuesta, pero su plan no llegaba tan lejos, en realidad solo quería comprobar su poder.

__-Eres una poderosa nigromante que me ha despertado, ¿verdad?-dijo el esqueleto tratando de ayudarla- Algo querrás que realice. ¿Algún plan para conquistar el mundo tal vez?

__-No realmente. Haz lo que quieras. Eres libre.-respondió la elfa. Y por su parte la conversación pareció finalizada.

__Esa respuesta sorprendió a Dan mucho más que el verse tan tranquilo. Lo cual hizo que dejara de estarlo. ¿Libre? ¿Acaso le habían revivido sin propósito alguno? ¿Iba a pasar el resto de su no-vida sin propósito? ¡No! Eso no tenía ningún sentido, debía haber algún error. Puede que los siglos de diferencia hubieran provocado que no se hubiera entendido con su nueva señora.

__-Mejor empecemos de nuevo-Dan salió de su pétreo sarcófago y adopto esa posición de noble que le habían inculcado desde niñez, siguió dando un tono caballeresco a su voz-Me presento ante voz como Sir Daniel Reuven, mi señora. ¿Puedo conocer el nombre de aquella que me ha levantado de mi descanso eterno, a quién serviré durante el resto de mi desdichada muerte?

__-Katarina Galathël-respondió rápida la elfa, visiblemente incomoda por el devenir de los acontecimientos. Necesitaba cambiar de tema y deprisa-Debemos hacer algo respecto a tu aspecto. Pero es de noche... Toca esperarse... ¿Por qué no compruebas cuantas de tus habilidades y fuerzas conservas? Vamos fuera, aquí no hay espacio.

__Dan miró su cuerpo de nuevo, la probablemente en su día brillante y lustrosa armadura con la que le habían hecho enterrar no era más que un trozo de hierro oxidado del que colgaban harapos apolillados, sus huesos apenas podían mantenerla encima suya, es más, la mayoría había quedado atrás cuando salió del sarcófago de piedra. Allí dentro había también lo que se podía identificar como una espada y un escudo, y aunque en el último Dan aun podía diferenciar el escudo familiar entre la herrumbre, las armas estaban aún en peor estado que el traje. Ciertamente, necesitaría nuevo equipamiento fuera cual fuera su misión.
__En cuanto a la segunda parte... Lo cierto es que tenía miedo. Sí, cierto, había sido un guerrero de renombre en su época, "El Campeón de Halteese", y había sido educado en el combate desde pequeño. Pero lo cierto es que vivió en una época de paz hasta el momento de su muerte, en su primera batalla. No creía poder impresionar a su nueva señora en una demostración de ese tipo porque él no era nada fuera de lo normal. Aun así, era su primera orden, no podía negarse a obedecerla. Así pues, siguió a la elfa hasta la salida del mausoleo y una vez allí, rezó a todos los dioses, y en especial a Kiara, para que le dieran suerte.

__-¿No has cogido la espada? Lo cierto es que da igual. Haz unos estiramientos y corre un poco, a ver qué tal te mueves.

__Y tal y como ordenaron, Dan se puso a saltar correr. Una interesante forma de empezar su no-vida.


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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Katarina el Jue Sep 06, 2018 9:33 pm

Había generado ella solita una situación de lo más incómoda. Es decir… el no-muerto medio obedecía órdenes, cierto, pero no hablaba, a duras penas era lo suficientemente listo como para usar armas correctamente. Y allí estaba el suyo, hablando de manera perfectamente coherente, con ideas lógicas. No sabía si aún tenía memoria, pero no esa parte tampoco era imprescindible. Y no solo eso, sino que además, a juzgar por sus movimientos, no tenía nada que envidiar a un cuerpo de carne y hueso. Seguramente sería más frágil, eso sí, pero la nigromancia tomaba el papel de músculos y tendones. Tenía ciertas dudas sobre si el cuerpo se regeneraría, y hasta qué punto ¿repararía fisuras, o recuperaría también huesos rotos? Pero no lo haría herirse para satisfacer su curiosidad, le enseñaría a manipular su esencia nigromántica en vez de eso, por si acaso su cuerpo no se regeneraba naturalmente.

Es decir, aparentemente era buena, pero creía que no tanto.

Era negra noche, y el guardián no se despertaría de su comatosa borrachera en un montón de tiempo. De manera que, a pesar de haber dormido durante el día en el carro que la había traído, echo también una cabezadita. Al fin y al cabo, no podría hacer nada hasta que le consiguiera al esqueleto algo para parecer…menos huesudo. Estaba pensando en una capa larga, botas, guantes y una máscara. Pero no parecía… adecuado. Había alzado un guerrero, uno que usaba espadón, mandarlo a la batalla en telas no solo sonaba como una falta de respeto, sino peligroso.

Así que cuando al día siguiente, a primera hora, dejo al esqueleto para ir de compras al pueblo, visito al herrero. Era un tipo bajito pero musculado, demasiado alto para ser un enano eso sí.

-Buenos días.- dijo con su voz cantarina, provocando que el hombre se girara y la examinara. Usualmente, la impresión habría sido diferente, pero no estaba allí como una aventurera, ni siquiera como una trovadora, así que no llevaba el laúd, ni las dagas. No a la vista al menos. Y había dejado su armadura de cuero detrás, cambiándola por un vestido más adecuado para una joven. Era simplemente una extranjera. -¿Tenéis armas y armaduras?- con un gruñido, el hombre le indico que la siguiera al mostrador, y ante ella, empezó a dejar armas. Un arco, unas dagas, un estoque… No tenía mal ojo, pero hoy no. –No no, quiero un espadón, a dos manos.- El hombre la miro de arriba abajo, parándose brevemente en sus orejas. Estaba convencido de que no podría usarlo. Sinceramente, tenía razón, pero había pedido lo que había pedido, así que se lo trajo.

¿Era lo que necesitaría el esqueleto? Ni idea, pero era buen acero, y a pesar de que pesaba mucho, muchísimo, la opinión de Kat era que estaba equilibrada. Era un pueblo de unas… 500 personas, con un castillo, y dado que este era el único herrero que había visto, también debía encargarse de las armas, así que era…razonable encontrar cosas decentes.

Lo siguiente fue la armadura, aunque tuvo que pedirle al herrero otra vez, una armadura de placas. No hizo falta especificar el género, puesto que aparentemente solo había para hombres. Katarina observo durante un buen rato una armadura en concreto. No tenía demasiado donde escoger, la verdad, habría… tres en total, y todas ellas hechas a partir de piezas separadas, pero había escogido las que menos se notaban. Con un poco de magia para cambiar las diversas tonalidades de plateado, se vería perfectamente como un único set, aunque puede que tuviera que borrar ese blasón de algún modo.

De manera que una muy cargada elfa, que por suerte había tenido la previsión de alquilar una mula, se dirigió al cementerio a pie, con su fiel y equino animal cargando el montón de cachivaches que había pedido. Aún tenía comida para varios días, así que no se pasó por la taberna para reabastecerse. Podría hacerlo más tarde con Sir Esqueleto, pensó, sacándole una risita.

-Hey Gram, quien es esa? Es preciosa.-

-Una elfa, ha comprado un arma y armadura para alguien, no la había visto nunca.-


-Huh… eso es caro. ¿Noble?-


-No lo creo, las monedas estaban gastadas y son de varias regiones, puede que sea algún mercader de poca monta.-


-Bueno, creo que le interesara a nuestro señor…buen trabajo.-
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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Reuven el Lun Oct 08, 2018 1:57 pm

__¿Qué hacer cuando eres un montón de huesos revividos y la persona que te despertó de su descanso final duerme? O te ha dejado solo para ir a comprar a la ciudad. O ni siquiera parece tener planes para ti.
__Dan había asumido el fin de su vida en aquella batalla de hace siglos. No tenía una verdadera motivación para volver a la vida. Su último pensamiento fue: "Al menos se acabó el tener que cumplir." y ahora parecía que tenía que seguir con la mentira, con hacerse pasar por un gran guerrero cuando sabía perfectamente que era más bien mediocre. No solo eso, sino que su señora, la persona que le había resucitado, parecía haberlo hecho por el simple hecho de demostrar que podía. Sin plan alguno en mente.
__Ahora, mientras ella descansaba plácidamente esperando el amanecer y Dan descubría que los esqueletos no duermen, el no muerto no podía hacer otra cosa que esperar y pensar.

__¿Qué harían otras personas en su lugar? Puede que explorar el mundo, descubrir cómo su tierra ha cambiado a lo largo de los siglos. Pero a él poco o nada le interesaba eso. Halteese era un llano con un rió al fondo, y siempre sería un llano con un río al fondo. Poco le interesaba ver los cambios entre los lindes de los campos de cultivo. Y mucho menos lo hacía el volver a algún castillo, ya había vivido suficientes años de cortes para hastiarse de ello.
__Un típico propósito que le venía a la mente sería venganza. Acabar con aquellos que le mataron en primer lugar. Pero había pasado demasiado tiempo para tomarla en contra de alguien en específico (además no es que tuviera rencor a nadie, murió en una batalla. ¿Con quién la iba a tomar? ¿Con el arquero anónimo numero quinientos setenta y tres?). Y poco le importaba el quién dominase el territorio ahora mismo como para tomarla con reinos enteros. Su tiempo de preocuparse por esas cosas se había acabado con su muerte.
__Tal vez descubrir su legado, lo que queda de su familia, de los Reuven. ¿Pero de verdad podría quedar algo? Él murió antes de casarse, su madre era demasiado anciana para tener más descendencia, su padre... puede que lo hiciera, pero en su mente le parecía demasiado reacio a la idea de dejar a su madre o tener bastardos. Solo quedaba su hermana, demasiado pequeña por aquel entonces para tener pretendientes y por tanto, sin idea alguna de con quién tendría hijos ya que se habría perdido el apellido. Tendría que recurrir a libros de genealogías para desvelar el misterio y, francamente, siendo no más que un esqueleto podía apostar a tendría que afrontar demasiadas trabas para que se quedaría en saber un nombre y poco más.
__Entonces puede que la única opción fuera volver a morir. Pero no. Dan sabía que en verdad esa no era una opción. No solo estaba el impedimento de que no tenía ni la más remota idea de cómo se mata a un no muerto (el veneno, las dagas o las horcas no sonaban demasiado efectivas ante su óseo cuerpo), sino que él sabía que seguía siendo demasiado cobarde para acabar con su propia vida.

__Su señora se despertó poco después de que cantará el gallo, y no tardó en partir hacía la aldea. "Voy a conseguirte una armadura y arma decente." dijo. Y se marchó, dejando al no muerto solo en aquel cementerio, con nada más que sus huesos.

__La cámara comenzó a iluminarse según el sol se alzaba y atravesaba la vidriera que coronaba la estancia. Los vitrales representaban una escena de batalla con todo el detalle que puede tener un ventanal de su tamaño. Por los colores de los blasones, la lluvia de flechas que cubría el cielo y, obviamente, la localización; no era difícil concluir que se trataba de la batalla en la que pereció.
__-Cristal de Akhdar-observó Dan-Padre no debió de reparar en gastos.
__Se paseó por el resto del mausoleo. A decir verdad era más bien una cripta, ya que tenía una antesala, un largo pasillo cuyas paredes estaban abarrotadas de nichos. Los muros estaban construidos en una piedra oscura, robusta y compacta que Dan no tuvo problema en identificar cómo de las Daulin; podría atreverse incluso a conjeturar quién fue el arquitecto solo con la forma de los falsos arcos en gola que decoraban el espació entre sección y sección del pasillo, muy parecidos a un par de templos inaugurados por el rey en sus días.
__En cuanto a la identidad de sus compañeros de sepulcro, diez por sección, las inscripciones no dejaban duda alguna sobre ellos: los soldados halteeses caídos en la misma batalla que él, sus tropas.
__En un principio, cierto grado de alivio y satisfacción se filtraron en la mente de Dan al ver que él pasillo no era tan largo como él esperaba. Pero al llegar a la puerta final descubrió que en realidad se trataban de cinco pasillos en batería y sus ánimos volvieron a bajar.

__Con total seguridad, pensó Dan, con plena y total seguridad entre los centenares de caídos que hay en aquí, la gran mayoría desearían esta segunda oportunidad, más de la mitad tendrían un objetivo claro con el que aprovecharlo, y al menos una quinta parte de ellos lo merecerían.
__Y sin embargo, allí el único que podía andar, pensar y hablar era él.

__-Toc toc-la cantarina voz de su señora tuvo la bondad de interrumpir su línea de pensamiento.
__Había vuelto relativamente rápido y traía consigo una mula de carga bastante indolente, que avanzaba por los pasillos de la cripta sin oponer resistencia alguna. En su lomo transportaba unos bultos cubiertos de tela. El familiar brillo metálico de una hoja le reveló el contenido de la carga antes del momento de la sorpresa. Instantes después, Dan se preguntó que podrían traer los dos encapotados que trataban de alcanzarle el paso un poco más allá.

__Se movió una capa, se alzó una especie de porra, un sonido seco reverberó a lo largo del pasillo en el momento en qué algo impactó en la nuca de la elfa. Reuven echó a correr. El sonido de sus falanges contra el empedrado alertó a ambos hombres, que palidecieron. Uno gritó, el otro tropezó, el no muerto les alcanzó y extrajo el mandoble de la espalda de la mula que siguió rumiando.
__El gritón se envalentonó y dispuso a atacar con un gesto demasiado amplio. Perdió la mano de la porra y cayó de rodillas aullando. El pasillo era demasiado angosto para un mandoble, la espada de Reuven destrozó el nicho de un tal Falqued y se quedó atorada bajo las costillas de otro tal Alexander. El que tropezó aprovechó para alzarse y huir. No llegó muy lejos, una vez su hoja quedó liberada, Reuven recortó distancias con un movimiento veloz y brusco entrenado durante años, no le hizo falta romper su defensa ya que no tenía, y el tajo final resultó más bien en una estocada que atravesó costillas, músculo y pulmón.


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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Katarina el Mar Nov 06, 2018 2:08 pm

Oscuridad. Dolor. Mucho dolor, el suficiente como para hacerle abrir los ojos, levantándose de golpe en el proceso, lo que provocó una oleada de dolor, esta vez acompañada de mareos. El olor a sangre lleno su nariz, y miro a su alrededor. Su esqueleto, sentado, mirándola, esperando, un cadáver en el suelo, y otro contra una de las paredes, con una mano faltante. No, no un cadáver. Retazos de memoria volvieron a ella, aunque no había demasiado que recordar.

La elfa se levantó de lo que ahora veía, era un sarcófago, y se dirigió hacia el hombre.-Dejaste uno vivo, bien hecho.-

-No diré nada.- dijo el manco, nada más verla acercarse. Recibió una patada en la boca como toda respuesta.

-No sois elfos.- eso eliminaba un culpable, Padre no había tenido nada que ver, no se rebajaría a usar patéticos humanos, los consideraba inútiles, débiles…y estos lo eran, no eran profesionales. –Tampoco sois esclavistas… sois locales, aficionados.-

-¿No me oíste? No diré naghhhasghaa.-
la elfa había cristalizado la sangre del muñón, expandiéndola dentro del propio brazo. Extendió la otra mano, y un chorro de sangre salió del cadáver hacia su boca, sus heridas cerrándose poco a poco.

-Estoy siendo bondadosa. Echa un buen vistazo. No necesito que hables, puedo hacer que hables después de matarte. Te estoy dando una oportunidad de vivir. No sé de quién tienes miedo…-
dijo, acercándose al oído del hombre. –Pero él no está aquí, y dudo que pueda castigarte por toda la eternidad, como una calavera sin cuerpo, por ejemplo...- funcionó, pudo ver su espíritu quebrándose, contándole todo lo que sabía, demasiado rápido, tuvo que hacer que parara y empezara de nuevo, lenta y organizadamente.

-Nuestro amo nos…nos ordena que le traigamos mujeres, para sacrificarlas y aumentar su poder. No hay manera de que podáis…-

-¿Cuántos sois?-
interrumpió.

-Diez y el amo, pero…-


-¿Dónde os reunís?-

-A medianoche, en una cueva que hay a unos pocos minutos hacia el norte.
-

-Entiendo.-

-¿Puedo…puedo irme?-
la elfa lo miro a los ojos, atentamente.

-Lo has hecho antes.- vio la verdad, el miedo, la comprensión sobre lo que quería decir. Un único movimiento de la mano y el cuerpo estaba inmóvil, degollado.

-Arrodíllate, Sir Daniel. Querías una orden, una guía, aquí tienes la primera. Vamos a acabar con ese culto rarito. Pero antes… te mereces una recompensa-  extendió su conciencia, alzando la sangre hacia ella, bebiéndola, saturando su cuerpo de poder por encima del que era capaz de soportar. Se desvanecería en minutos si lo dejaba a sus anchas, pero no lo hizo. Extendió un dedo ensangrentado y trazo una línea en la cabeza del esqueleto, extendiendo su poder nigromántico una vez más. Esta vez resultó más sencillo. No tenía que buscar un alma, ni alzar de cero un cuerpo. Las construcciones estaban allí, y solo tenía que reforzarlas. Fue sencillo una vez encontró la manera, el cuerpo sediento de su poder por la propia construcción de su hechizo anterior. Interesante… tanto potencial.

Pero su curiosidad para ver cuánto poder podía verter en el esqueleto antes de que se saturara fue cortada de raíz por su pragmatismo. Uso el exceso de poder y ni una brizna más, dejándola a ella al máximo de sus capacidades y a el…seguramente mejor de lo que nunca había estado, al menos en su no-vida..
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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Reuven el Lun Ene 28, 2019 6:46 pm

__La cetrina esencia de la elfa se esparció una vez más por la osamenta de Reuven; arropando sus huesos, empapando sus tejidos, reforzando el hechizo anterior y fortaleciéndolo entero. Pudo sentirlo, una sensación agradable que no sabría explicar con palabras pero cuyos efectos conocía de alguna forma. Sus huesos se estaban fortaleciendo, se hacían más duros, más fuertes, más resistentes pero igual de ligeros.

__-Mi señora-exclamó vehementemente una vez el hechizo finalizo-, por mi...-dudó un momento-Por lo que se sea que me quede, lo cual os debo sin duda a vos; yo, Daniel Reuven, os juro que no os fallaré en esta ni en ninguna otra encomienda que me mandéis en el futuro.

__-Lo importante es que lo hagas lo mejor que puedas-dijo ella, dándole unas palmaditas sobre el cráneo-, y si fallas, asegurarte de no cometer el mismo error. Tienes toda una eternidad para perfeccionar tus habilidades.

__"Toda la eternidad... Eso resuelve una duda" pensó Dan, pero apartó rápidamente ese pensamiento. Sabía qué implicaciones podía tener eso, y no podía pararse a meditarlas ahora. Además sí era verdad, tendría mucho tiempo para pensar al respecto, ahora mismo tenía una misión que cumplir.

__-Bien, antes de nada, esto es para ti.
__Katarina se dirigió hacia la mula, levantando la tela sobre los fardos que cargaba y desvelando la armadura que había debajo. Dan se acercó y la observó con detenimiento. Era de placas, de acero normal, funcional, muchos menos suntuosa que la mayor parte de las que había llevado en vida, casi no tenia adornos. Le hubiera quedado algo pequeña normalmente, pero ahora eso sonaba a ventaja. De cualquier forma, el pensamiento de que con el recien adquirida mejora de resistencia probablemente no necesitará armadura alguna se le cruzo por la mente, aunque, por otra parte, podía figurarse que también tenia que cumplir la función de ocultar su esquelético aspecto.
__-Póntela.
__Rebuscó en los bardos y no tardó en encontrar un gambesón medio aplastado bajo las piezas de metal. Se lo fue ajustando como pudó, sin problema alguno en el costillas, pero en cuanto a los hombros, brazos y, sobre todo, cintura... era otra historia.
__-Parezco un espantapájaros.
__Katarina se acercó al esqueleto y tras agitarlo un poco, trató de ajustarle la ropa sin exito-Necesitas relleno.-y dicho esto se acerco daga en mano hacia uno de los sectarios y sin más preámbulos comenzó a desgarrarle la ropa. Una vez acabo con el habito del primero volvió hacia Dan con los jirones y comenzó a envolverselos alrededor de la columna, en el hueco donde hace tiempo tenia sus tripas. Esto permitió que se le ajustará mejor en la cintura y asi poder ponerse el gambesón y la coraza de forma aceptable.
__Unos pocos arreglos similares y dos pantalones más tarde los cuerpos de los sectarios estaban en ropa interior y no se venía ni un solo hueso se venia bajo la armadura.
__-Perfecto-exclamó la elfa una vez vio la obra acabada, dando unos golpecillos en el torso como comprobación final. Tras lo cuál, se dirigió hacia el umbral que daba a las salida-. Vamonos.


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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Katarina el Dom Feb 03, 2019 1:51 pm

Parecía haber escogido bien. Incluso aunque el hechizo predispusiera a las almas alzadas hacia un modo más… servicial, como sospechaba, podía ver perfectamente el libre albedrío, la inteligencia, los juramentos tenían poder, y ella no habría podido forzar uno. ¿Un contrato, aunque fuera unilateral? Seguramente sí, pero aunque el efecto fuera el mismo, eran fundamentalmente diferentes.

Pero era tan serio… no solo formal, serio serio. Así que decidió relajarlo un poco con unas pocas palabras. ¿Qué eran unos pocos errores, de los cuales ningún daño permanente había derivado, frente a la experiencia de toda la eternidad?

Pero lo primero era no ser quemado en la hoguera por todo eso de ser una abominación nigromántica, así que era hora de ponerse la armadura que había comprado. ¿Quién hubiera pensado que una armadura completa de placas fuera tan cara? Desde luego no ella. Pero incluso cuando el esqueleto estuvo acorazado, no acababa de lucir…correcto, demasiado suelta aquí y allá, se inclinaba de manera rara, mostrando una falta de musculo anormal. Así que uso la ropa de los tipos a los que acababan de matar, total, no iban a necesitarla, e hizo un apaño dentro de su siervo, de manera que no solo no se veían huesos, sino que la armadura se movía de manera mucho más natural. Y una vez arreglado eso, solo quedaba una cosa que hacer…

Era de día, pero ya algo tarde, así que en teoría, llegarían temprano, pero no excesivamente temprano, lo ideal para hacer una pequeña exploración. Aunque, sinceramente, la cueva seguramente les costaría un poco de encontrar, entre los caminos oficiales y los de animales, así que Katarina se vio obligada a usar su arma secreta. Su adorable, esponjosa y dormilona arma secreta. Abrió su bolsa con cuidado y empezó a dar golpecitos con el dedo a la bola durmiente que era Cotton. El murciélago protestó, bostezo e inmediatamente empezó a protestar porque tenía hambre, chirpeando alrededor de la cabeza de la elfa. Katarina sonrió, sacando una manzana y pelándola con una de sus dagas, mientras le preguntaba una pequeña duda.

-¿Has visto a tu compañera de aventuras pequeño?- Y Cotton contestó con un chirpido de negación. Bueno, no importaba, su gatita espectral a veces hacia eso, cuando descubría algo o alguien interesante. Ya volvería, sin duda. –Bien pequeño, necesito que encuentres una cueva por mi ¿vale?- Dijo, pinchando un trozo de manzana y sujetándolo en el aire ante un alegre Cotton, que empezó a chirpear sin parar, afirmativamente. Le iba a dar esa manzana, por supuesto, pero el premio de otra si la encontraba estaba implícito. Cinco minutos más tarde, una bola blanca aleteaba por el bosque, buscando la cueva, al igual que la nigromante y el esqueleto. No tardarían mucho, puede que Cotton fuera un poco cabeza de chorlito, pero era sorprendentemente capaz para ser básicamente una bola de algodón con alas, especialmente cuando se ponía serio y se replicaba. Y nada había que pusiera a Cotton más serio que la promesa de deliciosa fruta como recompensa…

Ahora que lo pensaba bien… tendrían suerte si cuando volviera no tapaba el sol con todos sus Cottons…
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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Reuven el Lun Feb 11, 2019 7:36 pm

__No se hizo de esperar demasiado. Comenzó con un lejano sonido parecido al de un colmenar que se fue haciendo más y más fuerte hasta volverse un  ensordecedor griterío. Una nube compuesta por más de una docena de murciélagos negros dirigidos por uno blanco, todos ellos chillando estruendosamente.
__La elfa sonrió, abrió su bolsa y sacó otra manzana, procediendo a pelarla de nuevo.
__-Solo tengo fruta para uno.-avisó, y, al instante, todos los murciélagos negros se volatilizaron en pequeñas explosiones de humo negro, dejando solo al blanco, que siguió volando y chillando alegremente alrededor de su cuidadora. -Guíanos.
__Unos cinco minutos siguiendo al murciélago dirección noroeste y se toparon con los rastros de un sendero entre los matorrales, y andando el sendero ascendieron por un pequeño montículo que luego dio paso a una gran dolina por la que discurría el agua en pequeñas cascadas. Era ya tarde, pronto el sol se pondría, y como siempre en Ujesh-varsha, en las regiones más bajas comenzaba a formarse esa neblina que cubría el paisaje en la noche y la madrugada. Así, al comenzar el intrincado descenso hacia el interior del socavón, pudieron notar como la temperatura descendía.
__Una vez abajo, no tardaron en divisar la entrada a la cueva, bastante más grande de lo que esperaban, o al menos más grande de lo que esperaba el esqueleto. Prácticamente era tan grande como la colina que acababan de bajar, pero con el escarpado terreno y la alta vegetación, casi no se divisaba si no estabas frente a ella.
__Avanzaron con cuidado, pronto sería la hora indicada para la reunión, y en aquella cueva resonaba cada gota de agua que caía. Katarina indicó al murciélago que se resguardara en su bolsa de nuevo, y él, obediente, se enrolló dentro dispuesto a seguir con su siesta. Pronto descubrieron que la resbaladiza pendiente de roca que componía la entrada, daba paso a una escaleras y a un camino empedrado allí donde empezaban las estalagmitas, con piedras mágicas iluminando el camino cada ciertos metros uno vez se adentraban más. Desde luego aquel lugar estaba sorprendentemente acondicionado.
__Desde que habían penetrado en la cueva, ambos habían estado buscando con la mirada algun recoveco dónde esconderse, alguna galería secundaria o paralela donde esconderse y observar sin ser vistos, pero por ahora, en los primeros 100 metros, no se habían topado con nada parecido, ya que la cámara principal no era sino una gran cavidad, producto del desprendimiento del techo, por donde discurría el agua hacia el interior de la tierra y por donde el camino asfaltado serpenteaba continuamente en buscar del pasaje más seco.
__Fue al llegar a esta cámara cuando oyerón voces resonando desde la entrada, los sectarios estaban llegando.


Fin del comunicado
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Re: El Cuervo sobre el Muerto

Mensaje por Katarina el Sáb Feb 16, 2019 9:17 pm

Siempre se le hacía raro ver a los dobles de Cotton, como si algo en el fondo de su mente le dijera que algo tan adorable no podía tener una magia con tanto potencial para el combate. Pero al murciélago no le importaba, y seguía creando dobles. Al menos hasta que lo soborno con fruta, porque puede que fuera adorable, potencialmente legión y algo tonto, pero sobretodo era un glotón. Katarina  borro de su cabeza las imágenes de un montón de adorables murciélagos devorando el mundo como un enjambre de langostas y siguió a la cantarina y flotante bola de pelo blanco hacia la cueva que había encontrado.

O más bien, el jodido agujero en el suelo por el que cabía un maldito dragón. Puede que en realidad si hubiera un dragón allí abajo, en cuyo caso sinceramente no podía culpar a los locales por formar una secta de sacrificios rarita…no demasiado al menos. No había dragones, al menos no durante el tiempo que bajo por la cueva, que empezaba siendo…bueno, una cueva, pero luego de repente estaba empedrado, con lámparas incluso, pero esas lámparas eran piedras mágicas. Si, muy por encima de lo que uno esperaría de un pueblucho. Lo que llevo a Kat a suponer que no era una nueva propiamente dicha, sino de que de alguna manera se había derrumbado un cacho de suelo, abriendo una entrada a… lo que fuese que era eso.

Y eso era malo, muy malo, porque sacrificios en una cueva siniestra era…bueno, malvado pero razonablemente seguro. ¿Pero sacrificios en un lugar sellado, empedrado, mágico y antiguo? Puede que allí hubiera algo más peligroso que un montón de idiotas rezándole a la nada. Y esa idea no le hacia la más mínima gracia. Pero para su desgracia, ya habían llegado a la cámara principal cuando empezaron a escuchar voces detrás suyo, así que no les quedo más opción que entrar y esperar que no estuvieran a punto de ser comidos por un dragón milenario o algo así.

No había ningún dragón, por suerte. La sala estaba, efectivamente, empedrada, pero completamente, suelo, paredes y techo, y de manera mucho más fina, con las piedras perfectamente colocadas. A su vez, la sala parecía una especie de anfiteatro, con una zona central presidida por un altar y gradas alzándose en círculos. Katarina no pudo evitar fijarse, mientras empujaba a su esquelético compañero hacia la parte superior de una de las gradas, que el altar tenia manchas de sangre seca. Realmente esperaba que fuera eso la fuente de esa sensación, ese arañazo en lo profundo de su mente que, sin embargo, le resultaba tan familiar.

Nunca tenía tanta suerte, pensó, ya prácticamente tumbada detrás de una de las gradas de piedra, cuando los primeros sectarios empezaron a entrar en la sala, sus pasos repiqueteando en las pulidas baldosas de piedra. Había doce, y a juzgar por como una de las mujeres era prácticamente arrastrada entre gritos y pataletas, una de ellas no estaba allí voluntariamente. Cosa que llamaba aún más la atención sobre la otra, perfectamente calmada en el centro del grupo, rodeada de un aura siniestra.
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Re: El Cuervo sobre el Muerto

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