Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» La Esfinge de los Hielos
por Katarina Ayer a las 9:48 pm

» Empatía [Evento]
por Celeste Shaw Ayer a las 4:15 pm

» Ficha de Anya Bal'Sagoth
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:29 pm

» Un error a la vez [Libre]
por Jan Egiz Jue Dic 13, 2018 9:58 pm

» La protección del gato negro [Privada]
por Brown Hat Jue Dic 13, 2018 6:58 pm

» Adios al hogar.
por Rufus Fortis Miér Dic 12, 2018 11:51 pm

» Presentación
por Capitán Pescanova Miér Dic 12, 2018 10:11 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Miér Dic 12, 2018 10:06 pm

» Con Honor, Sin Wenkunegen
por Kromul Miér Dic 12, 2018 3:23 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Strindgaard Miér Dic 12, 2018 4:18 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


[Campaña] La Ciudad de Oro, Dinas Aur.

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ir abajo

Re: [Campaña] La Ciudad de Oro, Dinas Aur.

Mensaje por Brown Hat el Jue Nov 15, 2018 3:11 pm

Off:
Me imagino que ya lo sabrán, pero por sí acaso, Malina me dejo su personaje, y yo...intentaré, usarla a ella, durante la duración de la campaña. Los posts desde está cuenta veanlos como los de Malina.

Haciendo casi omiso al público que la observaba, Malina se centró en el cuervo, no Earl, sino en su mascota, lo máximo que le ofreció al Cápitan fue una mirada neutra, casi desinterasada, que traicionaba sus deseos de aventura.
Su enfoque en el cuervo se quebró cuando una rubia se acercó a la mesa, pudo escuchar unos pocos comentarios que la envolvían, pero no encontró sentido en ponerse a discutir con otras personas, y no tuvo que hacerlo: la rubia, al hablar y comentar sus intenciones, pareció silenciar a todos por ella.

Observando a la rubia, no pudo evitar sentir un sentimiento de familiaridad que no llego muy lejos al escuchar un revoloteo, miró hacia el cuervo, que ya se encontraba saltando en su dirección.
- ¡Ah! – repuso Malina, observando curiosa al cuervo acomodarse en su hombro; pequeños recuerdos de Ki Nao la invadieron, y no pudo evitar creer que de un momento a otro, el cuervo iba a hablar de verdad, justo como aquel gato.

Falso a sus expectativas, el cuervo hizo todo lo que pudo hacer: chillar, y mucho, tanto que empezó a incomodarla, dibujando una sonrisa nerviosa en su rostro.
La pregunta del Capitán al cuervo la hizo mirarlo de reojo por un momento, se le hizo gracioso como alguien que parecía tan caballeroso hace poco perdió toda decencia en un instante por su mascota, no era sorpresa, sin embargo, pues a veces incluso su dialecto cuidado se veía apartdo ante algunas situaciones o personas. Sus ojos se encontrarón con los de Earl ya que el cuervo no se callaba, y aunque su mirada siguió sin pasar de ser neutra, el hombre pareció comprender finalmente para que ella estaba allí, volviendo a esa actitud amable y ofreciendole asiento con un gesto, el cuervo se tranquilizó ante esto y volvio felizmente al hombro de su amo.

Malina se sentó, estaba en un punto medio de no estar convencida del todo por el hombre que sería el Capitán, tenía apreció por la disposición del mismo, pero no era lo que esperaría de un pirata, y menos cuando el que conoció en la embarcación que había tomado se puso a dispararles a todos sin prevío aviso. Sus pensamientos no pudieron correr mucho más allá, junto a la llegada de un tercero, un hombre con sombreros y pistolas – "Que obvio" – pensó la joven, al mismo tiempo que aceptaba que no podría tener tiempo para ella en una taberna, y menos en una mesa de un hombre que estaba reclutando gente para una expedición.

Todavía sin emitir un comentario real, el momento pareció llegar a ella cuando Earl le ofreció una bebida, la naturaleza algo desinteresada que el hombre tenía con ella por alguna razón la hizo sentirse cómoda, ya podía dibujar dos paralelas hacia él: ambos podrían parecer una cosa, pero seguramente en el fondo eran más otra, y claro, las groserías, todos perdían el control de su lengua alguna vez.
Después de que el hombre de armas se presentara, vio en acción a la rubia,se llamaba Artot y llevaba navegando cinco años, eso sonaba impresivo, especialmente por su apariencia y comportamiento, parecía estar rodeada de piratas que no eran tan piratas. No le prestó demasiada atención, lo máximo siendo tan solo una sonrisa y un saludo alzando la mano cuando Artot se presentó a ella.

Una mesera se apareció por la mesa, preguntandoles a todos que querían, bueno, a todos menos al hombre con sombrero, él se levantó y se fue a otro lado un momento, ¿al baño, tal vez? no importaba.
- Quiero té – movió suavemente los labios, hasta que sus propias palabras alcanzarón su mente más que sus oídos, ni por chiste iban a tener té en una taberna.
La mesera , sin distorsionar la cara, pero callada, tan solo asintió con la cabeza.
- Entendido, señorita – la mesera se dirigió a Artot, Malina ni siquiera llegó a escuchar que pidió está ultima aunque se encontraba casi a su lado, todavía estaba procesando que tuvieran té en una taberna.

Luego de tomar sus pedidos, la mesera se retiró, en ese corto tiempo, Artot procedió a venderse aún más, parecía una persona experimentada en exceso. Intentando no incurrir en una conversación que no era suya, le dedicó su atención al grupo que tocaba, no era la mejor de las músicas, pero era agradable.

La mesera llegó, dandole el vaso de cerveza a Artot, el olor dulce no escapó a la nariz de Malina, que estuvo tentada a solicitar la misma cerveza ahora, pero probar su té borró cualquier rastro de deseo por otra bebida en ese momento. Después de disfrutar de un par de sorbos el vaquero mostró de nuevo su rostro, y justo como ella y Artot, tenía una bebida en mano. Y un hacha en la otra. Malina alzó la ceja, apunto de preguntar sobre esto, pero una niña se acercó por detrás al vaquero y empezó a tirar de su gabardina, justo como hacen los niños y niñas pequeñas cuando están a punto de rogarles a sus padres que les compren algo.
La pequeña le agradeció al hombre, algo de quitarle un cerdo de encima, Malina se imaginó a la pequeña aplastada, de verdad, por un cerdo súper grande y pesado que no se podía quitar de encima sola. La pequeña que parecía consciente de como le miraban los demás y le reclamó al vaquero que no le gustaba eso precisamente, calló luego de advertirle y su mirada cayó justo sobre el Capitán, una alegría jovenil pareció invadirla mientras se presentaba, casi como admiración.
Después de su corta y precisa introducción, ojeo al vaquero, al Capitán, y después a mí, no me dijo nada ni tampoco me observó demasiado, solo lo suficiente, el último blanco de sus ojos fue Artot, a quien le ofreció tanta atención como a mi.

El grupo que se estaba formando se le hacía cada vez menos apropiado para el trabajo y más extraño, pero eso era justo lo que la mantenía ahí, le parecía interesante ver y poder ser parte de lo que fuese que le podría ocurrir a un equipo como este. Luego de saborear más de su té, miró al Capitán y finalmente decidió dirigirle la palabra, yendo directo al punto.
- ¿Y cuando partimos, Capitán Earl? – preguntó sin miedo ni previo aviso, impaciente por zarpar a lo que el destino le ofreciera.
avatar
Brown Hat

Mensajes : 8
Link a Ficha y Cronología : Erivaeck

Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.