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La protección del gato negro [Privada]

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Re: La protección del gato negro [Privada]

Mensaje por Katarina el Vie Feb 01, 2019 7:06 pm

La noche dejo paso al día, y el pequeño grupo se preparó para la hora de la verdad. Los tres, seis técnicamente si contaban a Kirara, Cotton y Tuhna, avanzaron subidos en sus respectivos camellos, hacia la pirámide que podía verse perfectamente por encima de las dunas, con su punta dorada brillando por los rayos del sol. Pero nadie había mencionado un pequeño problema, un pequeñísimo fallo en su glorioso plan. ¿Cómo iban a entrar exactamente, pasando por delante de los incontables no-muertos que sin duda desbordarían la pirámide? O puede que en realidad ya supieran como y Katarina fuera la única pringada con la que no habían compartido el plan.

Por suerte para ellos, el ejército Akhardiano ya se había movilizado, por lo que los no-muertos se estaban preparando a su vez, formando en limpios pelotones delante de la pirámide, cubriendo su entrada, lo que indicaba cierto grado de inteligencia, cierta capacidad que incomodaba a la nigromante.

-¿Es la única entrada?- preguntó la elfa.

-No, hay otras, para aquellos que sepan buscarlas.-
respondió la gata, con ese extraño eco en la voz que indicaba que no era ella la que hablaba, sino su pasajera. No parecía haber guardias protegiendo o patrullando el resto de la pirámide, pero Kat podía ver perfectamente esa especie de buitres sobrevolando la punta, vigilando desde las alturas. Tendría que pensar en algo para solucionar eso, pero primero, se dedicó a contar los soldados enemigos. Unos veinticinco mil, pero había algunos más grandes, que sin duda no eran humanos… bueno, que nunca lo habían sido más bien. Luego se sentó en el suelo y saco el pequeño cristal, que cabía en su mano y dijo las palabras mágicas.

-Moshi moshi, 'xtra squoshi.- y la gema se tiño de negro, antes de enseñarle una cara algo distorsionada por la geometría del cristal. Un hombre moreno, de pelo negro como el carbón estaba al otro lado.

-¿Grupo 5-C? Estáis unas cuantas horas por delante de vuestro reporte.-

-Si si, en cuanto a esto, aún no hemos entrado, solo llamaba para informar del ejército que tenía delante.-
y de repente, tenía todo el interés del hombre.

-Vigila tus alrededores 5-C, no sabemos si los magos enemigos tienen alguna capacidad para detectar la comunicación. Informa.- realmente esperaba que la magia de escrutinio hubiera mejorado un poco en miles de años, pero realmente no dijo nada, no era el momento de cuestionar como de horrible eran las herramientas que le habían dado.

-No más de veinticinco mil no-muertos, ordenados limpiamente en pelotones, además de alguna especie de pájaros no-muertos. Que tenéis por aquí ¿buitres? Lucen del tamaño correcto. Y algunos de los soldados no-muertos son demasiado grandes para ser humanos.-

-Perfecto 5-C, ¿algo más sobre esos no-humanos?-

-Son difíciles de ver desde aquí, podrían ser piedra o hueso, pero algunos son tan altos como un troll, y otros un poco más, como un gigante. También veo formas más exóticas, como un escorpión o serpientes. Oh, y carros.-


-Bien, voy a apuntar golems. Esas serpientes podrían ser lo que ha estado atacando a los exploradores, ve con cuidado 5-C, atacan de improvisto desde debajo las arenas.-

-No te preocupes, podría decirse que tenemos a una diosa vigilándonos.- dijo con su mejor sonrisa y cerró la conexión magica con un muy confundido oficial de comunicaciones, que sin duda se fue directo a hablar con su comandante de las últimas novedades del ejercito enemigo.

Y el trío de aventureros avanzó, a pie, dejando detrás los camellos. Katarina se alarmó al ver a esos buitres no-muertos avanzar hacia ellos, pero pasaron de largo, aparentemente haciendo simplemente una patrulla. Espero secretamente que no encontraran a sus camellos, antes de fijarse bien en su alrededor. En como el aire que rodeaba el grupo vibraba y se ondulaba a su alrededor. La gata notó a su mirada, y le guiño el ojo sin parar de susurrar. Así que la diosa gatuna le había enseñado un truco nuevo. ¿Algún tipo de espejismo que afectaba también a los no-muertos? Que miedo.

De manera que el grupo avanzó sin problemas durante unos diez minutos, acortando cada vez más la distancia que los separaba de la gigantesca pirámide hasta llegar a su base, hecha de una piedra marrón, pero extremadamente lisa, hasta el punto en el que tenías que tocar la piedra para notar los surcos donde se habían unido los bloques de piedra para la construcción de esa obra titánica. La gata tenía la mirada fija en la piedra, como absorta, y ahora mismo, literalmente pegados a la fortaleza enemiga, no era el mejor momento para distraerse pensando en pescado o algo así.

-Bien, ¿y ahora?- preguntó la elfa, completamente perdida. ¿Dónde estaba esa maldita entrada secreta? Y entonces la mujer ahora habitada por una diosa gatuna volvió en si, dio unos tres pasos a la derecha y toco la esquina de una piedra, luego repitió el proceso dando dos pasos a la izquierda y finalmente alcanzo uno de los bloques superiores con un salto. Los tres puntos donde Mitty había tocado se iluminaron de un intenso azul, y los bloques de piedra empezaron a reordenarse, dejando paso a un estrecho pasillo de piedra completamente oscuro. Lucia…sospechoso, muy sospechoso, y que todos salvo el enano tuvieran que agacharse para caber, dejándolas en una posición comprometida lo hacía aún más sospechoso. Pero era una trampa… demasiado rara y compleja para ser una trampa, es decir, podría haberlos matado directamente horas antes mientras dormían, así que no, Katarina opto por la opción más lógica y obvia. Esa diosa era demasiado zoqueta como para darse cuenta, puede que hasta estuviera borracha, pero no podía asegurarlo, no tenía ni idea de cómo se emborrachaba un dios. Miro al enano e inmediatamente asumió que ella iba a ser la voz de la razón en ese grupo, por lo que le tocaba ir primero. Con un suspiro, Katarina se metió en el dichoso agujero.

____________________


-Comandanteeeee.- el mismo hombre que había estado hablando con la elfa hacia unos minutos se dirigió hacia la tienda de oficiales. Los guardaespaldas no lo llenaron de virotes como un puercoespín, pero al contrario que con cierto héroe, esta vez fue porque ya conocían al hombre y sus excentricidades a la hora de informar de las últimas novedades.

-Dime, Frank.- respondió un agotado miembro de las fuerzas Akhardianas, que se preguntaba por enésima vez porque diablos le había tocado a él un trabajo tan problemático.

-Ha llegado un informe del grupo encargado de explorar la pirámide, señor.-

-Poco importa ahora mismo, salvo que consiguieran matar al Rey Negro, ya me informaras de la distribución de la pirámide cuando hayamos barrido al ejército.-
si lo conseguían, tenía sus dudas con ese cabezahueca hasta arriba de poder divino entre sus filas.

-No han entrado aún, señor, informan del ejército que hay delante.-
Oh, eso era diferente.

-¿Y bien? ¿Qué dicen?- la información a pocas horas de la batalla seria crucial y, con suerte, más verídica que el montón de informes que ya tenía sobre su mesa.

-La elfa al cargo informa de unos veinticinco mil no-muertos, entre los que hay carros, algún tipo de pájaro no-muerto y lo que podrían ser golems de varias formas, incluidas las serpientes del resto de informes.- el comandante se rasco la barbilla, pensativo. Por más que los elfos tuvieran buena vista, típicamente aquellos sin experiencia exageraban los números, pero estaba dentro de las previsiones y el resto de informes, así que se fiaría del número.

Y en cuando a carros, pájaros y golems, tendría que creérselo, esas cosas se veían o no se veían, pero eso generaba una oleada de problemas en si mismos. Para empezar, los carros, que barrerían a su infantería como si nada, lo que implicaba que tendría que usar a sus lanceros defensivamente, y arriesgarse a que sirvieran de más bien poco o nada contra no-muertos porque eran malditas lanzas o centrar su magia y proyectiles en los carros, en vez de contra esos goles que sin duda le darían tantos problemas. Y si usaba sus reservas, sus escaramuzadores estarían desprotegidos, por lo que sin la más mínima duda, esos pajarracos se lanzarían contra sus cañones o tropas de proyectil.

¿Por qué había aceptado ese maldito trabajo? No, lo sabía, porque el trabajo era sencillo en una nación tan militarizada, no había competencia real, no teniendo en cuenta la infinitésima posibilidad de que pasara precisamente eso. No, la pregunta era ¿Por qué ahora, cuando él mandaba? Maldijo silenciosamente a los dioses y empezó a maquinar.

-Frank, ve a buscar ese paladín. Pregúntale si él y sus hombres serán capaces de encargarse de las fuerzas aéreas enemigas. Tan condescendientemente como puedas…-
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Re: La protección del gato negro [Privada]

Mensaje por Brown Hat el Dom Feb 03, 2019 5:11 pm

Al abandonar la pirámide el grupo hizo su camino a los camellos, Erick, claramente ceñudo, echaba un vistazo cada dos por tres a Mittens, aunque no era realmente a Mittens, sino a quien estaba dentro de ella. No dijo nada.

Una vez en los camellos el enano siguió sospechosamente callado, fallando fácilmente en ocultar su mal humor, pero el estado de una persona no era más que una trivialidad cuando parecían estar haciendo la carga suicida más lenta de la historia. Cuando las sombras del ejército enemigo empezaron a hacerse presentes como sombras en el horizonte, Erivaeck sostuvo más fuerte su arma, mostrando que firmemente creía que les habían mandado a eso, una misión suicida. Que él no tuviese intenciones de morir, o no de morir fácilmente, era otro asunto.

El grupo se detuvo a una distancia decente, al menos una desde la que los mejores ojos con los que contaba el grupo pudiesen ver. Iba a comentar algo alegre cuando la elfa preguntó si de verdad les tocaba entrar por una entrada más guardada que la barba de un enano, pero entonces escuchó esa voz, y volvió a fruncir el ceño.
Si te hubieses podido salir de ese templo por tu cuenta hubiese sido maravilloso... así les avisabas a los del reino para asediar la piramide de una vez y volarla en pedazos junto a Ta'xet de una vez.

Tras su pequeño regaño que seguramente fue ignorado, el enano se quedo callado viendo a la elfa comunicar la situación. No le gustó para nada que fueran 5-C, debían ser 1-A, eran el mejor jodido grupo que tenía ese reino justo ahora; su pensamiento solo fue comprobado cuando el hombre mostró mas interés a todos los detalles que le pasaba la elfa.
Si son golems son de piedra, siempre. O metal si se está sintiendo especialmente atrevido. Los golems de huesos solo son no-muertos muy grandes —dijo el enano en voz alta, tanto para la elfa como para Frank; las cosas como son.

Las últimas palabras de Katarina no fueron de gran agrado del enano, todavía tenía ese pique horrible contra la diosa, pero bueno, se la tenía que aguantar mientras estuviesen en este rollo. Les toco dejar a los camellos atrás y avanzar a pie, a cada paso que daba solo se le ocurría que tal vez marcar una runa Barsten en los camellos y enviarlos a la entrada para que volasen en pedazos los camellos junto a varios no-muertos era excelente idea, pero seguramente le dirían que era un salvaje de proponerlo.

Por alguna razón, los buitres no les hicieron caso, incluso pasándoles por encima y Erick estando seguro de que miraban en dirección a ellos, estuvo a punto de dispararle a uno, pero el brazo de la elfa le interrumpió, al parecer ella sabía porque no les notaban. "Magia", supuso el enano, no era un fanático de la misma, pero al poner pie fuera de las montañas no se tardaba demasiado en darse cuenta de la realidad del mundo.

Al llegar a la pirámide el enano bufó un poco, todavía enojado, pero aceptando por dentro el increíble trabajo que era. Tal vez ya no sería tan buena idea volarlo en pedazos, esto podía servir a un propósito mayor: Karzún. Sí, tomar el lugar a la fuerza...de alguna forma... y cuando acabaran con Ta'xet, clamar el lugar para el verdadero Dios. La elfa, muy centrada en la misión - posiblemente más en sobrevivir hizo la pregunta que el enano esperaba fuese una pregunta grupal, todos querían saber lo mismo, donde estaba la entrada... pero Mittens sabía.

Hmmm... —se rascó la barba, observando a la hörigue y al pasillo abierto, pero más a la felina—. ¿Tuhna? ¿o eres tú, Mittens? —preguntó para estar seguro, si se trataba de Mittens, preguntaría como obtuvo el conocimiento de donde tocar para abrir la entrada secreta.
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