Conectarse

Recuperar mi contraseña




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Empathos [Celeste]

Ir abajo

Empathos [Celeste]

Mensaje por Balka el Lun Ene 14, 2019 8:47 am



- Interludio -
Tarta de manzanas verdiazules



____Al tercer intento la tarta no sabía a quemado. Tampoco sabía mucho a manzana, que era su ingrediente principal, pero al menos resultaba comestible. Dulce, y eso era todo lo que necesitaba.

____Celeste se lamió los dedos con leve asentimiento, una nota de orgullo en el rostro. La tabernera rió campechana a su lado, limpiándose las manos en el mandil mientras la felicitaba. En lo que la joven había tardado en intentar sus tartas ella había hecho y cocido una hornada entera de pan, más el menú del día que se serviría en el salón que consistía en estofado de cerdo con verduras repartido en varias cazuelas de barro, más sus propias tartas de manzana, siete u ocho; era una taberna concurrida.

____Pero a la joven divium le daba igual haber tardado tanto. Ella no era cocinera, ni repostera. Tenía los conocimientos necesarios para no morirse con sus propios platos, pero nada más. Por eso se sentía contenta, satisfecha con su trabajo, y un pequeño sentimiento de emoción la recorrió al pensar qué carita de sorpresa pondría él.

____Aquella mañana muy temprano había bajado al mercado, el frío del invierno resultando vigorizante. Buscaba manzanas y éstas probaron ser difíciles de encontrar, porque la temporada ya había pasado. Al final se topó con un mercader proveniente del Este, que le vendió un saco de manzanas verdeazuladas por un precio sospechosamente razonable. Eran pequeñas, y tendría que usar mayor cantidad, pero eran más dulces que las manzanas normales. El hombre dijo que procedían de unos campos al Este donde el invierno siempre llegaba más tarde.

____De vuelta a la taberna Celeste buscó a Ennid, en la cocina como siempre. Aquella mujer gorda y entrañable era la encarnación de una matrona, y siempre daban ganas de abrazarla porque a uno le recordaba la propia madre. Aunque no tuviese nada que ver. Olía cálida y a pan y la joven le sonrió de verdad.

____-Mi niña, claro que te han costado menos, estas manzanitas están ya en las últimas. -comentó con su voz grave y afable; aún así sonrió con aprobación.- Pero no te preocupes, pequeña, son manzanas del Bajo Bharden. Allí la fruta siempre es de calidad y tiene colores raros. ¿Te puedes creer que un día vi peras naranjas? ¡Naranjas!

____A Celeste le resultaba extraño que alguien la hablase con esa cercanía y cariño, y no sabía muy bien cómo reaccionar ante ello. La mujer reía, temblándole la papada, pero no esperó respuesta alguna de ella. La agarró por un brazo y le puso un delantal sucio en las manos. Celeste contuvo las ganas de soltarse de un estirón y alcanzar el cuchillo sobre la mesa de la cocina, por puro instinto más que otra cosa.

____Y así, la pelirroja se había pasado toda la mañana entre el calor de la cocina y la charla perenne de Ennid, que siempre parecía tener una anécdota sobre todo. Una mujerona curiosa, aquella.

____Y todo por él. Siempre. O al menos muy a menudo. Qué le iba a hacer, si se había convertido en el eje principal de su vida.

____De modo que Celeste subió las escaleras de dos en dos, impaciente, entusiasmada, con la tarta entre las manos cubierta por un paño. Todavía tenía que enfriar un poco más, pero ella no podía esperar. Entró en la habitación en silencio, sin que los ocupantes se diesen cuenta, salvo por el pequeño niño pelirrojo que jugaba con las hijas de Ennid.

____El crío giró la cabeza, casi por instinto, y le ofreció una de aquellas sonrisas que, durante unos instantes, se convertían en todo el mundo de Celeste. Se puso en pie con la torpeza propia de un niño de tres años y corrió hacia ella, sus alitas negras moviéndose al compás de la emoción. La joven dejó la tarta con cuidado sobre un mueble y le abrió los brazos con una sonrisa. La única sonrisa pura que tenía y tendría durante mucho tiempo, y que sólo era para Adrien. Porque él era lo único puro que había en su vida.

____-¡Mamiiiii!

____Lo aupó y lo abrazó, cubriéndolo de besos, aspirando su aroma de bebé a través de otros olores como el de la harina propia o el del humo de la chimenea frente a la que él había estado jugando. Su hijo. Su pequeño tesoro. La risa de Adrien reverberó en la estancia, encantado, sus manitas al cuello de la mujer, y durante unos segundos sólo fueron ellos dos.

____-Buenos días, Celeste. -la saludó Merner, el hermano de Ennid. Era un hombre enjuto sentado en una silla al que le faltaba una pierna, vieja herida de guerra.- Aunque ya casi es mediodía.

____-Me ha costado más de lo que esperaba, la verdad. El que dijera que la tarta de manzana es sencilla se merece una... -dudó, mirando a los niños presentes.- un castigo. Eso.

____-¿Tarta? -preguntó la cabecita pelirroja recostada en su pecho, alzándose de repente con un brillo glotón en los ojos.- ¿Hay tarta?

____Adrien meneó con entusiasmo el caballito de madera que tenía en la mano. Celeste sonrió con amplitud. Las chiquillas frente a la chimenea también la miraban con esperanza, aunque más comedida. Nitta y Vitta, así se llamaban las gemelas de ocho años de Ennid. Unos nombres bastante raros. Merner torció el gesto con suspicacia pero no dijo nada.

____-Adivina qué. ¡Tengo tarta!

____El placer en el regordete rostro de Adrien fue palpable, y soltó un gorjeo de felicidad. Celeste rió, dejándolo de nuevo en el suelo para alcanzar la tarta, aún cubierta por el paño de tela. Se acuclilló frente su hijo, que la observaba con suma atención chupándose el dedo. Destapó el postre con un gesto teatral que hizo que el crío aplaudiera torpemente, inclinándose para ver mejor aquello por lo que estaba aplaudiendo. Al menos tenía buen aspecto, pensó ella. El sabor era ya otra cosa.

____-¿La comemos?

____-Claro, para eso la hice.

____-¿Tú?

____-Yo misma.

____-Oooohhhhh. ¿Sabe rico?

____-No sé, habrá que probarla ¿eh?

____-¡Siiiiii! ¡Y Vita y Nita y Mener y mami también! -exclamó, señalándolos.- ¡Todos comen!

____Celeste sintió una punzada de orgullo en el pecho y se emocionó. Algo estaba haciendo bien en la vida si su pequeño era capaz de compartir sin pensárselo dos veces. Y algo dulce, nada menos, cosa que a él le apasionaba y de lo que podría alimentarse exclusivamente si ella no peleara por lo contrario. Había hecho la tarta para él, y le hubiese importado un pepino que las niñas quisieran un trozo si Adrien decía que era sólo para él y nadie más. Pero el niño era más amable. Era bueno. Oh Dioses, había sido tan difícil llevarlo dentro, tuvo tantas dudas y miedos. Y sin embargo aquí estaba con sus rizos saltarines y aquella sonrisa de bebé que prometía convertirse en uno de los gestos más hermosos que ella viera.

____¿Cómo sería su hijo, dentro de diez años? ¿O de quince? Celeste apostaba todo lo que tenía a que sería un muchachito educado y atento, amable con los que lo necesitasen. Inteligente. Oh sí, el crío ya daba muestras de ello. Y, por supuesto, nada parecido a ella. Sin oscuridad ni resquemor, sin una Lilith propia. Sin la sombra de esa soledad fría que a veces asomaba a su alma. Fuera cual fuera la vida que le tocara vivir a su pequeño, estaba segura de que no se adentraría en sus mismos caminos. Y pensar aquello la hacía muy feliz.

____Hoy, había decidido, sería feliz. Mañana sería otro día, mañana ya se preocuparía por el encargo que le habían pagado, ya pensaría en cómo seguir manteniendo a Adrien fuera de peligro, lejos de cualquier cosa que pudiese empañar su límpida mirada mientras ella se ganaba la vida. Pero hoy era para sonreír con toda la cara y reír con todo el estómago y jugar a cualquier cosa frente a la chimenea, mientras el invierno cristalizaba fuera y ellos disfrutaban de aquel experimento de repostería. Las puertas en la parte trasera de su mente permanecieron firmemente cerradas, porque hoy no era para ella.

____Besándole la frente a su hijo se dirigió hacia la mesa y dejó allí la tarta. Con una floritura que arrancó exclamaciones en los más pequeños, sacó un cuchillo de la nada y sonriendo cortó el asunto con precisión cirujana. Todos se quedaron mirando el interior, y Merner rió.

____-Es verde. -dijo el hombre.

____-Es azul. -comentaron las gemelas al unísono, sorprendidas.

____-¡Ez duhze! -exclamó Adrien con la boca llena.

____Centrados en el aspecto no vigilaron las sorprendentemente ágiles manos del niño, que había hundido los dedos en el relleno y masticaba alegremente encaramado en la silla. Las chiquillas enseguida le imitaron y pronto se armó una pequeña revolución de risas y quejas, porque Vitta había cogido un trozo más grande que Merner y Nitta quería el trozo que no lucía demasiado quemado y Merner clamaba por servilletas y platos y cubiertos y Celeste, que debería de poner orden, se dedicaba a comerse su propio pedazo con Adrien sentado en el regazo, los pecosos mofletes del pequeño pringados del dulzor de las manzanas verdiazules.

____Los ojos de la joven mujer, azules como el hielo más puro, brillaban hermosos con una calidez que le nacía directamente desde el estómago y se expandía por su pecho.

____Sí. Hoy ya era feliz.


{ - sin perder la ronrisa... }
¿Qué está bien y qué está mal? Dime.
¿Qué ética tiene la llave de lo moralmente aceptable?

{ ...pero perdida en ella - }

Diálogo - #d65151
Balka
Balka

Mensajes : 238
Link a Ficha y Cronología : Ficha / Crono

Nivel : 2
Experiencia : 67 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.