Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ficha de Mivam Durotar
por Mivam Hoy a las 5:50 am

» Urna
por Amelie Winter Hoy a las 2:27 am

» [Priv. Karasu y Dahana] Hierbas Quemadas
por Karasu Ayer a las 4:50 pm

» Ficha de Shirei y Baku
por Alegorn Ayer a las 1:47 am

» Rastro sin huellas [Privado]
por Eshed Dylan Ayer a las 12:36 am

» Miedos [Privada con Celeste Shaw]
por Kromul Jue Mar 21, 2019 9:34 pm

» Asfet.
por Skurk Äsping Jue Mar 21, 2019 7:10 pm

» Un Dios entre Nosotros.
por Strindgaard Jue Mar 21, 2019 4:59 am

» Misión Fallida: Hijra de Shirei y Baku
por Shirei Jue Mar 21, 2019 4:53 am

» Fuego y Hielo
por Dahanajan Dess Jue Mar 21, 2019 1:53 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


[Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Ir abajo

Post 5 - Encuentro con la Alianza del Velo

Mensaje por Lamb el Mar Mar 05, 2019 4:22 am

La noche seguía su curso en la ciudad de Erenmios, el Puño Negro trataba de hacer valer el toque de queda impuesto en la ciudad y actuando con violencia a cualquier indicio de insubordinación, la Alianza Velada había logrado causar suficiente distracción como para alejas las atenciones de las granjas donde se llevaría el intercambio por lo que sería posible regresar por el mismo puente con el huevo antes de que la guardia de la ciudad volviera a custodiarlo, los contrabandistas se encontraban a medio camino de su destino esperando aprovechar las falsas riquezas que ahora poseían, por otro lado los bandidos escapaban para tratar sus heridas, ningún tesoro valía más que sus propias vidas y el trabajo en equipo era algo que les permitía sobrevivir en estos momentos difíciles. Otros grupos hacían sus movimientos al mismo tiempo tratando de sacar provecho de la situación de caos y desorden en la ciudad.

Al salir del granero el viento soplaba un suave pero helado viento que recogía un aroma húmedo en el ambiente, el único sonido en el ambiente era el mover de las hojas junto con los propios pasos de los ahí presentes y la visibilidad era pobre por la obscuridad, haciendo que solo se vieran siluetas para los ojos no adecuados a la obscuridad de la noche. El camino fue tranquilo mientras recorrían las granjas cercas del rio, si alguno desviaba la mirada hacia el granero donde el intercambio había sucedido pronto vería que las farolas se extinguían al terminarse el poco combustible que las alimentaba mientras daba la apariencia de que el lugar se desvanecía en la obscuridad. Pronto el panorama fue substituido por el puente de piedra, el sonido del rio, un olor saludo traído por el viento y la vista a los imponentes muros que contrastaban con el deterioro de lo que debían proteger.

La llegada a la ciudad solo trajo más silencio, no parecía haber rastro de la guardia ni de nadie más cercas, los muros y las casas ocultaban la poca luz que el cielo brindaba y un olor a polvo generalizado cubría aquella zona de la ciudad mientras más adoquines se quebraban bajo los pies. Aun sin el toque de queda eran horas donde uno no esperaba ver gente despierta en las calles, pero al llegar al negocio de la Tetera de la Señora Freona ver la parte trasera del mismo pudieron encontrar al mismo hombre encapuchado que les había encomendado plantar la aguja encantada y obtener aquel huevo que ahora portaban. -Parece que todo ha salido bien, me informaron de su éxito con la aguja.- Dijo la figura al verles llegar con una voz claramente fingida. -Solo tienen que entregar el huevo y pueden recibir lo que les prometí.- Pero ante la negativa de la dríada la figura solo bajo la cabeza lanzando un suspiro cansado. -Supongo que esto termina nuestro trato. Les daré una advertencia, hemos visto un incremento en el interés de cosas relacionadas con dragones. Además, hemos escuchado de más avistamientos de dragones en todo Geanostrum. Quizá eso les salve la vida.- La voz del sujeto se escuchaba algo molesta, pero al mismo tiempo algo frustrada, antes de que pudieran decir cualquier otra cosa el encapuchado se internó en la obscuridad, casi como si se fundiera en ellas. Volvían a estar solos, sin recompensa más halla del propio huevo y una extraña advertencia.
---
-OFF aquí-
Lamb
Lamb

Mensajes : 48
Link a Ficha y Cronología : Lamb

Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona

Mensaje por Rimbaud el Mar Mar 12, 2019 2:27 am

El alejarse del granero le resultó igual de perturbador que llegar hasta él. La sensación de que la lucha no había acabado, sino que recién acababa de comenzar no lo dejaba en paz. Miró hacia atrás un par de veces, quizá más de las necesarias, para estar seguro de que el orco y sus compañeros no lo seguían, y notó cuando las luces que iluminaban el gran depósito se apagaron, diluyendo en las sombras toda la estructura, como si se la hubiera tragado la noche.
A medida que se hallaba de regreso en las puertas de la ciudad no pudo evitar pensar también en los contrabandistas a quienes les entregaron la bolsa con dinero. ¿Cuánto tiempo tardarían para notar que todo ese pesado tesoro no era más que piedras sin valor? Ellos habían visto el rostro de Amelie, la reconocerían seguramente, la muchacha destacaba demasiado. El caballero no pudo evitar mirarla de reojo mientras pensaba esto. «Oh, pequeña ninfa. No sabes en lo que nos hemos metido

Por una providencial suerte la puerta de la ciudad por donde habían salido a los campos de labranza seguía vacía. Ninguno de los implicados en el intercambio sospechaba que era obra de la Alianza Velada, quienes habían tenido que causar una distracción para alejar a los guardias. Al entrar en la ciudad los pasos de los cuatro formaban ecos en el silencio de las calles. No era raro suponer que había toque de queda, el caballero lo había notado una vez comenzaron su viaje hacia el granero, pero se preguntaba si los demás pensarían igual que él, pues no parecían lo suficientemente nerviosos, ni parecían saber qué era lo que les esperaría en caso de que alguien del Puño Negro los encontrara a esas horas deambulando por los viejos adoquines.
Al llegar finalmente a la posada de la Señora Freona, se hallaron con todo apagado y cerrado.
Veamos si la puerta de atrás está abierta.
En la parte posterior de la Tetera no hizo falta golpear la puerta, pues el mismo hombre que les había ofrecido el trato y les había enviado a una lucha segura los esperaba.
Al verlos el hombre encapuchado les hizo saber que ya había tenido noticias sobre el éxito de la misión.
Me imagino que tus informantes no sabían que nos esperaría una emboscada. —le comentó, pensando en que si tenían gente para observar el desarrollo de la situación, estaba claro que también habían visto a los hombres llegar antes que ellos—. En fin, al menos estamos vivos.
No era la primera vez que hacía un trabajo como aquel, así que prefirió no decir más, pues, al poner tu espada al servicio de alguien, sabes que tarde o temprano tendrás que usarla.
El encapuchado finalmente solicitó el huevo, y la sorpresa se reveló tanto en su rostro como en el del caballero cuando Amelie se negó a entregarlo a menos que estuviera ahí en el momento de la transacción. Algo dentro de él comenzó arder. No era la rabia que esperaría por no recibir su paga luego de un trabajo bien hecho, sino una especie de clamor al notar la fiera convicción de la muchacha, una que iba más allá de la avaricia o la terquedad, ella de verdad quería saber si la cría de dragón iba a estar bien donde fuera que la enviaran. Algo válido viniendo de una ninfa, que fueron engendradas para proteger la flora y la fauna de Noreth.
Rimbaud no pudo evitar sentir una punzada de admiración por la muchacha, que pronto fue reduciéndose hasta dejarle un frío vacío al notar que aquello inevitablemente lo iba a poner en riesgo. Las palabras del encapuchado se lo rectificaron. Su vida estaba en riesgo.
El hombre de la Alianza se retiró con las manos vacías, el caballero miró a los demás, sus rostros a medio iluminar por la noche estrellada parecían pensar en lo mismo.
Debimos cobrar por adelantado —musitó para calmar los ánimos. No fuese que no le molestara que no les hubieran pagado, sino que parecía irse también con ello la oportunidad para adentrarse en la Alianza Velada, quienes parecían estar en contra de Brahms, y por ende, se trataba de las personas con quien debería estar.

Amelie parecía contrariada al notar que era su culpa que nadie hubiera recibido paga. Agachó la cabeza comentando en que no confiaba en aquel hombre. Ante el razonamiento de Tentrei ella solo atinó a decir que se trataba de una corazonada.
Quizá tengas razón —dijo mirando a Amelie—. Quizá no. —Se cruzó de brazos y miró hacia la salida del callejón por donde se había deslizado el encapuchado—. Lo sabremos pronto.

No había más que hacer. La noche seguía su curso y al menos dentro de la Tetera no aparecería nadie con intención de robarles el huevo. ¿O sí? Al menos el caballero se fijó en que nadie los siguiera.
Una vez en su cuarto no pudo evitar pensar en lo que les esperaría al siguiente día, pero aún tenía algunas horas por delante y era necesario descansar.


Un atardecer, senté a la Belleza sobre mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la insulté.
Rimbaud

Diálogos - «Pensamientos
#556B2F
Rimbaud
Rimbaud

Mensajes : 28
Link a Ficha y Cronología : Eclosión

Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona

Mensaje por Egil el Mar Mar 12, 2019 5:22 pm

Ubicación: Granero --> Camino de vuelta --> Tetera.
Interacción: Tentrei, Amelie, Rimbaud, Encapuchado.
Mención: Señora Freona.

Con un pesado suspiro durante el viaje de vuelta quebré el silencio que parecía haber afuera durante los primeros minutos de caminata. A mí parecer todos pensábamos lo mismo, nuestros cerebros seguían en alerta, gritando que todavía había peligro escondido allí afuera, en las sombras.
Aunque intentaba ignorar el pensamiento, cada vez que Rimbaud miraba atrás sentía ansiedad en la forma de pequeños tics en su cuerpo. Por cada vistazo atrás pensaba más negativamente, creyendo que de un momento a otro este gritaría "¡Cuidado!" y comenzaría otra pelea.

Pero la advertencia nunca llego. Por mucho, lo prefería así, supongo que todos. No me resistí a echar una mirada al resto, pensando cosas distintas por cada uno. Tentrei todavía tenía esa cara pesada, como si toda su alegría y ánimo fuesen solo adrenalina que se había ido una vez pasado el peligro. Se me hacía molesto, o más bien incómodo, puede que una parte de mí estuviese esperando que el divium comenzara a hablar y removiese la tensión del ambiente. O la empeorara.
Amelie por su lado iba abrazando al huevo con todo el amor del mundo, no me hubiese parecido extraño si por casualidad, en un momento de curiosidad por ver atrás, la hubiese encontrado dándole palmaditas y/o besos al huevo. La forma en que lo sostenía le causo algo de ternura, pero la ternura se veía removida por algo de preocupación cuando se le pasó por la mente que quizás, solo quizás, quisiera quedarse con él por un apego creado en el camino de vuelta.
Rimbaud no iba menos centrado que ellos, pero si parecía más atento hacia sus afueras que solamente adentro. Parecía, porque era solo una impresión mía que decidí tomar como cierta al ver su andar, casi controlado, como si estuviese pensando "pie izquierdo adelante, levantar pierna derecha, pisar con pie derecho...". Todo mientras como buen caballero flanqueaba a Amelie en toda curva o cambió de dirección que tuviésemos que tomar en el camino de vuelta.

Avanzando todavía en la oscuridad, sentí una vibración al lado de mi pierna que me hizo tensarme, pero intenté disimularlo lo más posible del resto por lo que no reduje mi paso ni me detuve en ningún momento. Sabía que era, la espada estorbando, el acero vil, siempre hambriento desangre. Supuse que una mera puñalada no bastaría para satisfacer este tipo de metal.
Aunque agradecía no tener la vocecilla molesta del arma en mi cabeza cuando realmente estaba falta de "comida", no estaba libre de preocupaciones. Con el recuerdo de la puñalada y la imagen de Amelie abrazadita al huevo no pude evitar pensar que ahora además de ser enemigos del Puño Negro—todos lo eran en este lugar—también lo éramos de ese orco, sus amigos y el grupo al que perteneciesen. Presa a dos depredadores distintos.

Agarre aire y di otro suspiro, más pesado y hondo que el anterior. Con suerte nuestra única compañía hasta la Tetera sería el eco de nuestros pasos, de los cuales ya casi tenía grabado el ritmo en la mente.

Cuando llegamos a la posada encontramos todo cerrado y sin ninguna luz obvia. No sé que me esperaba, la verdad, además de las puertas abiertas.
Por supuesto —negué suavemente con la cabeza y volteé los ojos, antes de escuchar la propuesta de Rimbaud y asentir, siguiendo al grupo a la parte trasera.
Al llegar atrás encontramos que nos esperaba una figura encapuchada, estuve a punto de subir las manos y ponerme en guardia, antes de recordar quién, o más bien qué nos había contratado. Sí, una figura encapuchada.
-Parece que todo ha salido bien, me informaron de su éxito con la aguja.- Dijo la figura al verles llegar con una voz claramente fingida.-
«Mal actor.» pensé al instante en cuanto lo escuché, no podía discernir si era totalmente a propósito porque le daba igual o realmente esa era su mejor capacidad de cambiar su voz.
-Solo tienen que entregar el huevo y pueden recibir lo que les prometí.-
«Por favor.» asentí en silencio, cuanto menos, eso puede ser que nos quitará el peso de encima cuando el orco y compañía volviesen por venganza.

Pero claro. Las cosas no irían así. El pequeño temor que tuve antes se hizo realidad en cuanto Amelie se negó fervorosamente a entregárselo. Apreté los dientes para no decir nada, mientras la veía argumentar de ida y vuelta con el encapuchado que finalmente se rindió, bajando la cabeza y dando un pesado, cansado suspiro. No pude evitar conectar con ese suspiro, casi estuve seguro de que salió de mi boca y no de la suya.
-Supongo que esto termina nuestro trato. Les daré una advertencia, hemos visto un incremento en el interés de cosas relacionadas con dragones.-
Ni lo mencione... —dije secamente mirando hacia Amelie, que desde mi punto de vista, claramente era una persona regida más por el honor que por la razón.
El encapuchado añadió una advertencia y una especie de consejo el cual yo no comprendí. Con unos pasos atrás, su figura pareció derretirse en las sombras, dejando que la noche lo consumiera justo como consumiría el silencio al lugar.
Debimos cobrar por adelantado.
Baje la mirada al suelo, no en tristeza sino en calmada furia, pequeña, pero presente. Cuanto menos, Amelie parecía estarse arrepintiendo un poquito de lo que hizo. Un comentario sorpresivamente lógico de Tentrei bastó para que la mujer tuviese que cambiar de razones a sentimientos. Una corazonada no era algo que yo daría como explicación, pero ella mucho más empática, tal vez demasiado por como evito mirarme a los ojos, imaginé que podía percibir mi molestia.
O tal vez tenía mala cara y nadie me lo había dicho.

Miré a otro lado para evitar verla también y tan solo seguía dentro al resto, persiguiéndolos de un lado a otro para ver que iban—o íbamos—a hacer. Tuvimos un pequeño desvió que nos permitió conocer a la dueña, una señora enana.

Una enana. Y dueña de una posada. Había características en común que tenían los enanos con los dueños de tabernas, y aunque no podría poner mi dedo sobre todas, podía listar la presencia de alcohol, y una fiera actitud para tratar con gente que les molestaba. ¿Qué quería decir eso?
Que nada más ver a Tentrei, su reacción fue maravillosa, diría que incluso apropiada. Si no hubiese estado malhumorado, puede que hubiese estallado en una corta risa tras escuchar la amenaza dada con la voz más tranquila y fastidiada que había escuchado jamás.

Hice una suave reverencia por reflejo más que nada a la Señora antes de partir, o de que nos cerrará la puerta en la cara. Con eso, la poca juventud que le restaba a la noche se deslizaría entre nuestros dedos justo como lo hizo la recompensa sino íbamos a dormir pronto.
Todos estábamos cansados, así que nos encaminamos al cuarto y una vez allí comencé a quitarme las piezas de armadura que me restaban encima y las acomodaba como me era posible en mi bolsa, mirando con cara de poco amigos a cualquier otro presente que se encontrase despierto, intentando dirigir hostilidad para impedir que siquiera, se les ocurriese robarme mientras dormía.

Cuando ya estaba costado en la cama con los ojos cerrados, intentando detener mis pensamientos (inútilmente) para dormir, empecé a repasar lo sucedido en el día, y cuando llegué de nuevo al desagradable punto en que Amelie discutió con el encapuchado, abrí pesados los ojos y levanté el tronco, viendo hacia las camas donde recordaba que estaba el resto.
¿No debimos cobrar la mitad? Sí, Amelie se quedo con el huevo —dije con toda intención de hacerle saber que todavía seguía enfrascado en eso—, pero Tentrei colocó la aguja. Técnicamente cumplimos con la mitad del trato, y a ellos debería interesarles más la información que puedan sacar de rastrear a esos contrabandista que el huevo… encapuchado de pacotilla... —entrecerré los ojos desviando la mirada a un lado. Puede que solo estuviese buscando excusas—no, de hecho, era eso, las estaba buscando.

Negué con la cabeza y me deje caer de nuevo a la cama, aplastándome mientras intentaba disfrutar la cama, porque si no conseguía...mos nada mañana, nos iba a tocar dormir en las frías y deliciosamente peligrosas calles de la ciudad.
Egil
Egil

Mensajes : 24
Link a Ficha y Cronología : Ficha de Egil
Cronología

Nivel : 1
Experiencia : 97 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona

Mensaje por Amelie Winter el Miér Mar 13, 2019 12:56 pm

El camino fue muy tranquilo, no había nadie en la calle, y nuestros pasos repicaban en el silencio de la noche. Todo se hacía cada vez más extraño conforme seguíamos avanzando, Rimbaud no paraba de voltearse para ver que nadie nos siguiera, y con cada sonido de su armadura nos ponía a todos más nerviosos de lo que ya estábamos creyendo que evidentemente si lo hacían, pero siempre era una falsa alarma.

Yo iba asegurándome que el huevo no se fuera a romper y que siguiera a salvo y a mitad de camino porque iba chocando contra mi espala lo volví a poner en mis brazos, pasé una mirada rápida para ver cómo iban mis compañeros, Tentrei iba distraído, como muy metido en sus pensamientos, Rimbaud iba en guardia y Egil iba prestando atención a nosotros.

El regreso se me hizo mucho más corto que la ida al granero, “¿será porque ya nos lo sabíamos de memoria? ¿ o porque íbamos tan en guardia que caminábamos más rápido solo para llegar antes?” fuera lo que fuese el camino si se me hizo mucho más corto. Al llegar a la taberna todo estaba en silencio y a oscuras —Veamos si la puerta de atrás está abierta— dijo Rimbaud guiándonos a todos a hacía allá, efectivamente, la puerta de atrás si estaba abierta, y el encapuchado ya estaba allí esperando su encargo.

Yo lo tenía muy claro, si no pensaba cumplir su palabra, no le entregaría el huevo —Parece que todo ha salido bien, me informan de su éxito con la aguja— dijo el encapuchado con una sonrisa rompiendo el silencio no solo de la noche si no que de la sala en la que nos encontrábamos.

Rimbaud le dijo al encapuchado lo de la emboscada del Orco y que efectivamente casi matan a alguno de nosotros —Solo tienen que entregar el huevo y pueden recibir su recompensa— Y el encapuchado dirigió su vista hacia a mí, se notaba porque extendió su brazo para que le diera el huevo. Por un segundo se lo iba a entregar pero recordé su promesa y quería saber si la cumpliría, quería estar completamente segura que no usaría el huevo en intenciones malas.

—No pienso entregarlo a menos que me cumpla a mí lo prometido, saber dónde dejarán el huevo — Mi rostro se tornó serio pues ese era el tono en el que estaba hablando, no era juego ni era broma, realmente me importaba la seguridad del huevo.

Pero me sorprendió no solo su negativa a cumplir mi promesa, sino que también sus palabras que pronunció después de mi respuesta —Supongo que esto termina nuestro trato, les daré una advertencia hemos visto un incremento en el interés de cosas relacionadas con dragones además hemos escuchado de más avistamientos de dragones en todo Geanostrum. Quizá eso les salve la vida— Se oía molesto, pero ¿Por qué?  Yo solo quería saber dónde quedaría el dichoso huevo, por el bien de este.

Yo no buscaba quedármelo, pero por lo visto así iba a ser si el tipo no cumpliría con su palabra. De repente recordé los motivos por los que todos estábamos ahí, Rimbaud había ido por mí, no entendía por qué pero así había sido, Egil había ido por una recompensa, que claramente no había conseguido por mi culpa y Tentrei solo había ido por la aventura y por si podía ganar un poco de dinero, suspiré, les había fallado no recibirían lo que merecían después de un trabajo bien hecho.

Amelie ¿pero qué has hecho?” “mira a donde te ha llevado tu afán de ayudar a los demás, te olvidaste de los que te rodean” “acaso ellos no merecían su recompensa” Solo las palabras de Tentrei fueron las que irrumpieron en mi cabeza, me mordí el labio, estaba demasiado cansada como para pensar bien.

Además el encapuchado me había demostrado que no se podía confiar en él, “[color=#b165eb¿Cómo sabría yo que no quería el huevo para hacerle daño?[/color]” “¿Cómo esperaba que confiara en el para entregárselo si no iba a hacer nada para demostrarnos que el huevo estaría a salvo?

No supe que decir, el tipo salió por la puerta que habíamos entrado dejándonos ahí con el huevo, como demostrando que tenía razón, que el huevo en si no le importaba… pero mis compañeros… ellos esperaban una recompensa no solo que les sería útil, si no que sabía que sí se la merecían… volví a suspirar y al fin pude decir palabra, pero no sin un nudo en la garganta —…Lo… Lo siento… yo… no confío en el— agaché la mirada, no quería ver a ninguno de los tres.

Pensaba que en ese punto me odiarían, o tomarían repercusiones, pero no fue así para mi sorpresa, pero Tentrei me preguntó algo que no esperaba “¿Por qué confío en ellos?” y comencé a buscar en mi mente las razones por las que así era y poder darle una respuesta coherente al alado.

Lo que acabamos de vivir era uno de los motivos principales, pero si tengo que pensar en cada uno…” “Rimbaud me ayudó cuando el barco nos dejó en medio del mar, y no me ha dejado sola desde entonces” “[Tentrei es raro, pero cuando Egil me pidió el huevo él estuvo ahí apoyando mi decisión, además de la pelea que todos estuvimos presentes y batallando juntos” “y Egil…” recordé él porque estaba ahí, y no pude seguir pensando pero si confiaba en él.

Seguí con mi mirada gacha—Porque así lo siento, no necesito más razones que esas— Me atreví a ver a Tentrei a los ojos, él me dijo vagamente que le recordaba a alguien pero se notaba que no quería hablar del tema así que no dije más al respecto y me dio vergüenza preguntar.

Pasé mi mirada sobre los tres, al fin pudiendo mirarlos pero al llegar a Egil regresé la mirada al alado puesto que suponía lo que estaba pensando el caballero —Todos deberíamos descansar, fue una noche muy larga— Nos dirigimos a la entrada de la taberna pero seguía cerrada, uno de los chicos, no sabría decir cual tocó la puerta haciendo que la dueña de esta saliera a abrirnos.

Escuche a Tentrei y a Rimbaud haciéndole preguntas a esta y algo de si te acercas a mis hijas las pagaras, pero no le hice mucho caso, ya que yo fui derechita al cuarto y me tumbé en la cama nada más entrar en este. Mis ojos no tardaron en cerrarse y en un suspiro quedé perdidamente dormida, no escuche nada más que los murmullos de mis sueños.


Amelie Winter
Cronologia de Amelie

color=#8f1b81= Amelie
Dialogo Amelie
color=#b165eb=Pensamiento Amelie
 pensamiento de Amelie
color=#32d929=Lorien
dialogo Lorien
Amelie Winter
Amelie Winter

Mensajes : 35
Edad : 28
Link a Ficha y Cronología : Amelie Winter

Cronologia de Amelie

Nivel : 1
Experiencia : 200 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona

Mensaje por Tentrei Iskusstvo el Jue Mar 14, 2019 8:22 pm

Y el silencio continuó mientras caminábamos. Mi mente se había hecho un lío, una batalla terrible entre mi orgullo y mi deber. Me llevó a repasar lo que había hecho los últimos años. Los caminos que había tomado y a pensar que ésta era mi misión; encaminar a los perdidos. Y luego que no. Luego pensaba que la vida era para vivirla y que los demás podían tomar por saco. Entre un argumento y el otro, siguiendo a los demás por inercia, terminamos en la parte de atrás de la posada. Había una figura encapuchada y mi mente seguía en otra parte. O al menos hasta que escuché el cambio en el tono y la persona se había ido. Y Amelie seguía con el huevo en los brazos. Nos habíamos quedado sin recompensa y todo por su terquedad. Mis ojos se posaron en Egil y luego en ella. Él estaba tan como pensaba conseguirlo; enojado. En silencio, en calma, pero enojado. Ella se veía… ¿Contrariada? ¿Arrepentida?

Sí, arrepentida. Se disculpó. Pero con una disculpa no reparas un plato roto. Y…. ¿Y ella no confiaba en él? A Egil y a mí nos acababa de conocer, ¿Por qué habría de confiar en nosotros? La miré fijamente. Mi cola se movía de lado a lado

¿Y por qué crees que puedes confiar en nosotros?

“Porque así lo siento” La respuesta me trajo un recuerdo que me hizo sonreír con malicia.

Me recuerdas a alguien. —dije sin intenciones de explicar, y volví la mirada a Rimbaud— Debes estar más magullado que yo luego de una buena noche. ¿Por qué no vamos a descansar y secuestramos al encapuchado en la mañana?

Él aceptó.

Vamos entonces, grandulón. —Le guiñé un ojo con picardía y caminé hacia los dormitorios. Me detuve un momento, metí la mano en mi bolso recordando la ausencia de uno de mis haladie, suspiré y seguí caminando. Al entrar a la taberna nos conseguimos a la dueña. Quizá ella sabría algo. Evadió la pregunta de Rimbaud, así que intenté hacer uso de mis… habilidades. Le sonreí de lado y fui a abrir la boca para hablar, pero se me adelantó sin vacilar.

No digas nada. He visto a muchos como tú, corazón, no me hagas perder el tiempo. Tengo cosas que hacer. —Se acercó a mí, su amenaza me alertó incluso más que la del encapuchado.— Si te acercas a mis hijas, te moleré y daré los restos a los perros, ¿Entendido?

Asentí. No dije nada más; caminé en el mismo silencio de antes hasta el cuarto. Tiré mi bolso junto a la cama y me dejé caer. Suspiré profundo. Vi a Egil de mal humor, mis ojos se paseaban cada tanto encima de él, aunque intentaba evitar el contacto visual. Luego de un rato, se escuchó su voz en la oscuridad. Lo miré de reojo.

Tranquilo, ya conseguiremos algo. —no lo pude ocultar; mi voz era dubitativa, como si hablarle directamente me causara controversia -que lo hacía-, pero también era cálida. Esa calidez que hace tiempo había olvidado.

Cerré los ojos. A penas hacerlo, tuve la imagen de Tanets en mi mente. Las pesadillas, la sangre. No había tenido tiempo ni ganas de asociarlo. Meistic nos había enseñado un nuevo camino, pude verlo. Tanets ahora poseía en sus manos el mismo fuego que ardía en su corazón, así como yo poseía el viento que llenaba de música.

¿Quizá la luna azul nos está preparando?

¿Volveré, entonces, algún día a su lado?




Tentrei Iskusstvo
Tentrei Iskusstvo

Mensajes : 14
Link a Ficha y Cronología : La Balada Carmesí.

Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Post 6 - Mision 2: Gritos al amanecer

Mensaje por Lamb el Lun Mar 18, 2019 7:20 am

La Tetera de la señora Freona era un lugar donde los extranjeros y la gente de espíritu aventurero podían encontrar trabajo y evadir las molestias asociadas a otros lugares en Erenmios. La señora Freona, la fuerte y oficiosa enana que llevaba el establecimiento con sus cinco hijas establecía una calma entre varios grupos extranjeros y las propias organizaciones que trataban de acaparar el poder para sí mismos.

El resto de la noche fue realmente pacifica, buena parte del cansancio de la noche anterior se había esfumado mientras que las heridas estaban prontas a su recuperación. Apenas llego el día cuando los primeros movimientos en la habitación de la gente que empezaba a revisar sus cosas para luego observar a la gente alrededor y retirarse, algunas de las camas del lugar que habían estado ocupadas cuando fueron reclutados para aquella misión nocturna estaban vacías y sin signos de que alguien durmiera en ellas mientras, otros revisaban heridas de compañeros preocupados al mismo tiempo que fuertes ronquidos interrumpían lo que sería el silencio matutino.

Una vez que bajaran podrían apreciar que había mucha menos gente que la noche anterior, probablemente aun gente dormía en las habitaciones, decidido no hospedarse en primer lugar, salido en la noche atrapado por la guardia o encontrado algún otro lugar mejor para quedarse. Incluso los comensales parecían diferentes esta mañana encontrándose algunas mesas ocupadas solamente por gente local, los cuales parecían ser atendidos más rápido que al resto, aunque algunos de los comensales parecían emocionados con frascos y repartiéndose monedas de plata.

Eventualmente fueron llevados a una mesa por una de las hijas de la señora Freona, una madura enana con un vestido azul con un delantal blanco con algunas pequeñas manchas purpuras y un largo cabello obscuro. -Saludos, mi nombre es Briez, en un momento les traigo su desayuno, si desean algo más puedo tomar su orden ahora o en cuanto les traiga los aperitivos.- Tomo el pedido de Rimbaud para luego recordarle de pagar antes de que le llevara la comida solicitada, mucho más substanciosa que el simple desayuno de los demás que se llevaría a comer en la habitación.

El desayuno consistió en huevos sazonados con hierbas, algo de pan con queso de cabra y el especial de la mañana bizcochos untados con jalea de bayas salvajes recién hechas. -Mis hermanas y yo recogimos las bayas nosotras mismas.- Decía mientras trataba de quitarse un mechón de cabello que insistía en cubrirle parte del rostro cada que se descuidaba. -Algunos dicen que las bayas salvajes de esta área son...- Pero antes de que Briez pudiera terminar sus ideas, un grito estallo de la calle fuera de la tetera, Era difícil entender la palabras casi inintengibles del llanto, pero con algo de atención podían distinguirse las palabras "ayuda" y "familia" entre el escándalo.

Algunos deciden salir a la brumosa mañana para ver lo que está sucediendo en las calles, se puede ver a un grupo de ciudadanos corriendo para asistir a una mujer de mediana edad que se ha colapsado en medio del camino, llorando histéricamente, agarrando a un niño pequeño entre sus brazos magullados y sucios. Tentrei observo a los alrededores esperando encontrar un culpable de la situación, mientras Amelie, así como otros peatones se acercó a la mujer tratando de preguntarle lo que sucedía, pero solo obtuvo como respuesta sollozos que hacían dudar de si realmente le había escuchado. Al ver la situación Egil se acercó a la mujer poniendo su mano sobre su hombro e instarle a que se calmara y poco la mujer empezó a recobrar la compostura y levantarse de forma algo torpe, el niño en sus brazos también parecía tener algunos golpes, pero respiraba.

Pasaron unos minutos antes de que se terminara de calmar, pero una vez que lo hizo ya se había reunido una considerable cantidad de personas que escuchaban a la mujer quien fijaba su mirada en Egil. -Mi familia necesita ayuda, alguien debe de rescatarlos. Apenas pude saltar a una carreta para escapar con mi hijo Bo, mi granja de turba está a una hora de aquí en la Turbera. Me llamo Millivent Moss. Conduci lo más rápido que pude, pero pude ver como se los llevaron al este. Esta mañana mi marido e hijos fueron atacados por goblins. Deben de rescatarlos a ellos y a los trabajadores si pueden.- Aun parecía tener una mirada perdida mientras recordaba aquello, parecía que se volvería a echar a llorar de nuevo en cualquier momento. Mientras Tenrei pudo divisar un par de hombres vestidos con una armadura de escamas negras esmaltadas que hacian juego con sus cascos de forma similar a cuencos, se veia que portaban espadas y porras junto a escudos de lágrima en sus espaldas.

Cualquier habitante de la ciudad reconocia la heraldica de aquellos escudos negros, un campo sinope con un puño apretado enguantado en sable. Sus portadores se acercaron a la multitud y algunos al notarlos se empezaron a alejar lo mas discretamente posible mientras que otros se detuvieron a ver mientras la distancia. -¡Dejen de bloquear la via publica! ¿Qué diantres pasa aquí?- La gente se empezó a dispersar hasta que llegaron a donde la mujer la cual se puso frente a ellos para repetir su historia a lo cual los guardias solo giraron la vista y suspiraron como si estuvieran haciendo más de lo que debían. -No es nuestra jurisdicción, lo que pase fuera de los muros no es nuestro problema.- La mujer parecería que volvería a entrar en crisis en cualquier momento a lo que el otro guardia saco un papel de uno de sus bolsillos y lo extendió ante Egil con una mirada amenazante. -Tu, investiga el asunto.- En cuanto leyera la nota podria ver que era un pagaré que daba derecho a su portador a 10 kulls de plata de los cofres de la ciudad por servicios prestados -Circulen o los haremos circular.- La gente empezó a marcharse mientras unos poco se movían con la señora Millivent a la orilla de la calle para examinar al niño y ver en que podían ayudarle.
---
-OFF aquí-
Lamb
Lamb

Mensajes : 48
Link a Ficha y Cronología : Lamb

Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.