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Melodía aullante [Privada con Kaila] (En construcción)

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Mensaje por Skam el Jue Mar 28, 2019 12:20 am

Kabus, aunque no me había confirmado que era él, había dejado clarísimo que lo era. Y que quería proteger a Kaila a toda costa de mí. Lo peor de todo es que si yo estuviese en su piel hubiese hecho exactamente lo mismo, aunque seguramente no hubiera dado tiempo a reaccionar a mi presa. Sabía que no debía contestarle, pero algo en mi interior decía que debía seguir jugando con fuego y quemarme.

- Em…- Susurré antes de tratar de apartar la espada de Kabus con un dedo muy sutilmente, temiendo por mi integridad física –Debo confesar que esta situación me está poniendo bastante cachondo.

Me estaba quemando. Me estaba quemando y lo iba a notar en breves instantes. Pero una vez llegados a este punto, me tenía que tirar al vacío. Me giré un poco sin dejar mi posición en el suelo y en esta ocasión me dirigí a Kaila, sabiendo perfectamente que eso iba a terminar de enfurecer a Kabus.

- Luego te explico lo que es ponerse cachondo, Kaila.

Noté al instante como la espada de Kabus regresaba con fiereza hacia mi cuello y volví a apartarlo sutilmente. Sintiendo como la sangre ya no me llegaba al cerebro. Si había tocado fondo, ya me estaba revolcando en el lodo.

- Oye, guapo, como todas tus espadas sean igual de largas… Igual he hecho mal en fijarme en tu amiga y no en ti.

Por supuesto, mi piropo no aplacó su ira, si no incrementarla. Kabus alzó violentamente su espada, momento en el que yo cerré los ojos, pensando en una rápida y perfecta estrategia para salir huyendo. Sin embargo, en seguida me di cuenta de que Kaila se interpuso entre la espada de Kabus y yo, salvándome la vida.

Eso sólo podía significar una cosa: Mis tácticas ancestrales e infalibles de seducción habían hecho mella en aquella inocente joven. No cabía duda de que se había enamorado de mí y que no tenía reparos en poner su propia vida en peligro para mantener intacto este cuerpo tan sexy que tengo y que debería ser delito poseer.

Su trasero estaba muy cerca de mi cara y me acababa de entrar hambre. Su figura estaba bastante definida para ser tan joven. Tuve que resistir la tentación de levantarme apoyándome en ella y continué en el suelo observando la escena.

Habían empezado a discutir. Kabus no parecía querer ceder ante las exigencias de Kaila y Kaila no estaba dispuesta a ceder ante los deseos de Kabus. Bendita e inocente niña, como me salve la vida se merece el cielo.

Al final, Kabus desistió en su interés por rebanarme el cuello y se dio media vuelta, aún enfadado. Kaila se dio media vuelta, se agachó y se dirigió a mí de una forma muy amable.

- No vuelvas a hacer eso, por favor. No podré contenerle otra vez.

Entonces Kabus dio media vuelta y se colocó a la misma altura de Kaila, para dedicarme una amenaza bastante más consistente que la que su amiga había hecho minutos antes.

- O me encargaré de castrarte.

Acto seguido, coloqué mis manos en la entrepierna, negué con la cabeza impulsivamente, e instintivamente retrocedí unos pasos sin separar mi trasero del suelo.

- No va a ser necesario, de verdad. Mis intenciones eran buenas- No me gustaba mentir, tenía que arreglar esa frase –Admito que no eran castas y puras, pero en ningún momento pretendía hacer nada que Kaila no quisiera. No soy de esos.

Al ver que Kaila me sonrió, proseguí con mis disculpas para tratar de disipar los deseos de castración de Kabus.

- Lo siento, Kaila- Hice una breve pausa. ¿Acababa de pedir perdón por algo? Sí que me había calado esa amenaza –Soy hijo de un licántropo e hijo de Lluuhgua, señora del caos y de los placeres de la carne. Desgraciadamente para ti he heredado de mis padres lo peor de cada uno: Soy un animal descerebrado y soy un indecente y pecaminoso joven. Me gustas, Kaila, por eso traté de besarte. Aunque viendo a Kabus, también he de confesar que me he sentido atraído por él. Es algo que no puedo evitar, está en mi naturaleza. Os pido sinceras disculpas a ambos por mi comportamiento.

Junté las palmas de mis manos y las coloqué frente a mi cabeza, como si estuviese rezando. Cerré los ojos y agaché un poco la cabeza, para hacer más visuales mis palabras de perdón. Esperaba que fuese suficiente para salvar mis partes nobles de un destino cruel.

Escuché un ruido seco. Abrí uno de mis ojos tímidamente y comprobé, aliviado, que Kaila no parecía molesta. Se había sentado de piernas cruzadas frente a mí y me sonrió, escudriñándome con la mirada. ¿Habría aceptado mis disculpas? Me permití levantar un poco más la vista, casi sonriendo de alivio gracias a la reacción de la chica. Kabus permaneció de pie, observándome atentamente. Ya no parecía enfadado, pero me miraba algo extrañado, como si no se hubiera creído del todo mi discurso.

- Skam, no soy una experta en estas cosas, pero... ¿Estás mintiendo?- Me preguntó Kaila, sin dejar de sonreírme- Me das curiosidad... ¿Haces esto con todas las chicas y... Bueno, chicos que te cruzas?
- Por favor, Kaila, si apesta a semen- Soltó Kabus, sorprendentemente acertado. Parecía que no solo sabía hacer daño con sus espadas.
- ¿Que es...? Vale, no, no quiero saberlo.

Relajé mi postura, pues las personas que tenía enfrente ya no parecían reflejar hostilidad. Crucé las piernas, imitando a Kaila y respiré profundamente, pensando en mi siguiente discurso.

- Sinceramente, Kaila… Las personas con las que me junto no necesitan que les enseñe este tipo de cosas- Reí brevemente para aliviar la tensión del momento –Podría decirse que esta es la vez que más me he esforzado para tratar de conquistar a una chica. Pero creo que por mi integridad física y concretamente la de mi entrepierna, desistiré en ello.

Cuando terminé de hablar, vi claramente como Kabus se acercaba a mí. Cerré los ojos y apreté la mandíbula, buscando alguna otra excusa para calmar su sed de sangre. Sin embargo, me relajé al instante cuando, de repente, noté un par de palmaditas en mi espalda. Kabus parecía complacido ante mis palabras.
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Mensaje por Kaila el Jue Mar 28, 2019 4:08 pm

Sonreí orgullosa y alzando ligeramente la barbilla ante las palabras de Skam. Aunque no estaba segura de comprenderlas del todo, si parecían dar a entender que yo... bueno, que requería cierto.... ¿esfuerzo? Y eso era bueno, ¿no? Aunque por otro lado también me sentía un poco tonta por no entender de algo que todo el mundo parecía saber. Tendría que hablar de esto con Kabus cuando estuviéramos a solas.

Antes que ver, noté como Kabus caminaba hacia Skam, pero no me preocupé. La forma en la que se movía, el ruido de sus pisadas y su respiración apuntaban a que estaba tranquilo..., o al menos todo lo tranquilo que Kabus podía estar cuando había considerado a alguien una amenaza potencial para mi integridad física.

Con una amplia sonrisa, comprobé como Kabus daba dos palmaditas en la espalda de Skam y me miraba de forma sería, aunque con una leve sonrisa en los labios. Parecía haberle perdonado la vida... al menos de momento.
Kabus no se detuvo mucho junto a Skam, sino que siguió andando hasta colocarse junto a la hoguera que seguía ardiendo a unos pocos pasos de nosotros. ¿Tendría frío? Si fuera así, no me extrañaría debido a su manía de ir descamisado.... tal y como también hacía Skam.

Me incliné un poco hacia Skam y hablé en susurros, con la intención de que Kabus no se enterara de lo que pretendía decirle.

- Creo que acaba de perdonarte la vida... Al menos por ahora, pero yo que tu no me fiaría demasiado de él. Es un poco... maníaco.- sentencié con una sonrisa divertida.
- Por una chica como tú me jugaría la vida mil veces si consiguiera un beso tuyo. Puedo enfrentarme a cualquier monstruo sin miedo, pero Kabus....- un gesto de... ¿miedo?... ¿respeto?, tiñó sus ojos

Volví a sentarme derecha, sonrojándome aunque no tanto como las veces anterioroes, con las manos apoyadas en las rodillas y escudriñando a Skam. Ciertamente podía oír la canción que lo acompañaría. Parecía ser alguien con grandes planes, aunque con una facilidad tremenda para meter la pata. En su actitud se veía la altanería y la arrogancia, pero también se reflejaba la seguridad de quien tiene claro que conseguirá lo que se propone; sus cicatrices y sus brazos respaldaban esa misma seguridad de victoria.

- Los problemas esos de memoria.... ¿Por qué los tienes? ¿Tu también hiciste algún tipo de...trato?.- le pregunté con clara curiosidad y bastante ansiosa. Me mordía el labio nerviosa e inquieta: carecer de recuerdos era algo que a lo largo del día acababa preocupándome bastante. O eso creo.
- Oh, no, eso es...

Una carcajada seca y corta me llega desde la posición de Kabus, interrumpiendo lo que Skam iba a decir y obligándome a alzar la vista hacia él. Estaba de pie frente al fuego, de brazos cruzados y observando algo hasta que nota como mi mirada enfadada se posa en él, momento en el cual me mira con una de sus irritantes sonrisas.

Es entonces cuando un leve olor a chamuscado llega hasta mi nariz.

- Oh no..

Levantándome de un salto, y tropezando en el proceso, voy tan rápido como puedo hasta donde está Kabus, el cual me acaricia la mejilla cuando paro a su lado. Ni siquiera intento apartar los restos calcinados de mi comida. Maravilloso.

- Podrías haberme avisado.- le recriminé enfadada.
- Eso no habría sido tan divertido, pequeña.- me dijo sonriendo y dándome un leve tirón de la oreja.
- Te odio.- le dije molesta.
- Te equivocas, me adoras.- me respondió con una amplia sonrisa que no hizo más que enfadarme todavía más.

Le di un puntapié en la espinilla, el cual probablemente me dolió más a mi de lo que le había dolido a él. Me giré para disimular el gesto de dolor, cosa que a decir verdad, era inútil. Tanto Kabus como yo podíamos sentir el dolor, aunque atenuado, que sufría el otro.

- ¿Quieres que te de un besito en el pie para el dolor?.- me sugirió Kabus, ahora sentado junto a la hoguera y riéndose de mi.

Lo volví a mirar enfadada y, es entonces, cuando me di cuenta de que Skam estaba junto a nosotros. Debería haber venido cuando hice un inútil intento de salvar el pescado en una desesperada e infructuosa carrera. Miré a Skam algo avergonzada por la escena.

- Esto en parte es culpa mía... Dejad que cace algo para compensar que se os haya echado a perder la comida.

Lo miré con curiosidad, sin saber que decir exactamente.

- Vaya, un perro cazador. ¡Maravilloso!.- exclamó Kabus alzando los brazos y con una sonrisa divertida en el rostro.


Kabus habla  
Pensamiento Kabus audible para Kaila


Kaila habla
Pensamiento Kaila

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Mensaje por Skam el Jue Mar 28, 2019 8:24 pm

Suspiré aliviado, observando como Kabus se alejaba hasta la hoguera. Kaila, por su parte no parecía querer despegarse de mí y seguía observándome con curiosidad. Se inclinó un poco hacia mí y no pude evitar pensar de nuevo en robarle un beso. Pero resistí la tentación. La resistí porque anhelaba más la supervivencia de mis partes nobles que la de un beso con una chica, aunque fuese una tan guapa como Kaila.

- Creo que acaba de perdonarte la vida... Al menos por ahora, pero yo que tú no me fiaría demasiado de él. Es un poco... maníaco- Me soltó, sonriendo, en un susurro que inspiraba confianza e intimidad.

Aproveché ese halo de intimidad que me había brindado la joven para jugar con fuego una última vez, rezando para que su amigo no tan imaginario no me escuchase.

- Por una chica como tú me jugaría la vida mil veces si consiguiera un beso tuyo- Susurré -Puedo enfrentarme a cualquier monstruo sin miedo, pero Kabus...

Hice un gesto de terror al pronunciar su nombre y un escalofrío me recorrió el cuerpo. La chica se enderezó de nuevo, sonrojada. No parecía molesta por mi comentario, eso era buena señal. Prosiguió en un tono más formal, aunque parecía que lo que estaba diciendo era importante para ella.

- Los problemas esos de memoria.... ¿Por qué los tienes? ¿Tú también hiciste algún tipo de...trato?- Me preguntó, con cierto tono de ansia por saber mi respuesta.
- Oh, no, eso es...- Traté de responderle, intentando explicarle que lo mío era bastante diferente a lo suyo, pero fuimos interrumpidos por una carcajada de Kabus.

Todo parecía indicar, según la actitud de Kabus y Kaila, además del fuerte olor a quemado que me estaba golpeando mis sentidos, que la comida se había echado a perder. Noté como una lágrima quería escapar de mis ojos al sentir que no podría llevarme a la boca esos suculentos pescaditos.

Me levanté poco después que Kaila llegó a la hoguera y empezó a discutir con Kabus, de nuevo. Me acerqué a ellos y observando a la hoguera, traté de reprimir mi angustia. Me dirigí a Kabus y Kaila, para que dejasen de discutir.

- Esto en parte es culpa mía... Dejad que cace algo para compensar que se os haya echado a perder la comida.
- Vaya, un perro cazador. ¡Maravilloso!- Exclamó Kabus, no sabía si con un tono de burla o si realmente se alegraba de mi proposición.
- Soy un lobo, no un perro...- Respondí, rascándome la cabeza y con aún algo de miedo por la posible reacción de Kabus -Pero sí, puedo cazaros a cualquier criatura de este bosque
- ¿Igual que puedes ligarte a cualquier chica del bosque?- Me preguntó, regodeándose por razones obvias y alzando una ceja, a la espera de una ocurrente respuesta por mi parte.
- No todas las chicas tienen a un... lo que seas tú... para amenazarlo con cortarle la parte más preciada de su cuerpo. Así no se puede trabajar tranquilo...

Kabus alzó ambas cejas y asintió, como dándose por conformado.

- En ese caso, sorpréndenos.
- Kabus, no es necesario que haga nada- Trató de rechistar Kaila, pero su amigo le tapó la boca sin miramientos.

Mi cara se me iluminó ante el posible reto planteado por Kabus.

- Os conseguiré la mejor carne de este bosque, contad conmigo se da una palmadita en el pecho La carne de guiverno puede volver a la vida a un moribundo y a gente como yo nos activa todos los sentidos y los multiplica, además su carne tiene un sabor delicioso, mejor que el de cualquier otra carne que hayáis podido probar. Sin embargo, tiene un precio... Es una de las criaturas más peligrosas del bosque de Silvide. Aun así, estoy seguro de que puedo encontraros uno y cazarlo para vosotros

Kaila tenía toda la intención de quejarse, pero Kabus volvió a impedir que abriera la boca.

- Adelante entonces, lobito.

Me transformé en lobo y empecé a olisquear la zona hasta que encontré el rastro del guiverno.

- Lo encontré. Imagino que no querréis acompañarme para mantener a Kaila a salvo, ¿no?
- Aqui te esperamos.

Kabus agarró a Kaila y la obligó a sentarse. El pelirrojo me dedicó una sonrisa que no sabía si debía interpretarla como una amenaza. A Kaila se la veía bastante descontenta por esta situación, aunque decidí ignorarla. Quería causarle buena impresión y eso era lo que iba a hacer trayéndole la carne de guiverno.

- Volveré en un rato- Dije, asintiendo con la cabeza y echando a correr al interior del bosque.

El olor del guiverno me azotó las vías respiratorias insistentemente. Al rato de haber empezado mi carrera, frené en seco al ver que el guiverno estaba justo delante de mi, devorando a un oso con ferocidad. Esto no me gustaba. Tratar con un guiverno justo después de su ingesta era bastante más peligroso de lo habitual, aunque los guivernos fueran ya de por sí una de las criaturas más mortíferas del bosque. Aquel horrendo monstruo levantó levemente su hocico en mi dirección y prosiguió engullendo a su presa con un bufido.

Sin pensarlo dos veces, fui a por él, aprovechando que estaba ocupado comiéndose al animal. Sin embargo en cuando lo alcancé me golpeó duramente con su ala sin dejar de prestar atención a su oso. El movimiento me elevó por los aires y me hizo retroceder unos cuantos metros. Lo intenté de nuevo por la espalda, pero hizo un movimiento similar con la cola. No sólo estaba poniendo esta batalla a su favor, sino que estaba ignorándome por completo, y eso me enervaba.

Regresé a mi forma humana y volví a atacarle por la espalda. El guiverno, visiblemente más molesto por mi insistencia, trató de golpearme más duramente con su cola, pero en esta ocasión la agarre con todas mis fuerzas y empecé a tirar de ella, haciendo que el guiverno se alejase del oso muerto y me prestase atención. El monstruo empezó a gritar y a arañar el suelo con sus garras para tratar de alcanzar a su presa de nuevo, hasta que desistió, dio media vuelta y pegó un rugido tan fuerte que no me extrañaría que Kabus y Kaila lo hubieran escuchado, podía sentir como su aliento me despeinaba la cresta. Aún agarrando su cola, sonreí pícaramente y me abalancé sobre él, dándole un puñetazo en el cuello que lo pilló totalmente desprevenido.

- ¿Qué pasa, lagartija glotona?  ¿No puedes con un simple licántropo?

El guiverno continuó rugiendo y me dio un zarpazo terrible que me arrancó parte de la piel del brazo derecho y de la espalda, haciendo que empezara a sangrar a borbotones. Podría haber esquivado ese golpe si no tuviera la mala costumbre de hablar más de la cuenta. Algo mareado volví a saltar sobre el guiverno, en esta ocasión agarrándome a su cuello y elevándome hasta su lomo con bastante dificultad. El monstruo no paraba de hacer unos aspavientos que por poco no me tiraron al suelo.

Una vez aposentado sobre su lomo, estiré mi cuerpo sobre su cuello y empecé a golpearla la mandíbula con mi brazo izquierdo. La criatura no dejaba de pegar bramidos y de moverse a todos lados, pero poco a poco fue dejando de oponer resistencia. Me transformé en lobo y le mordí el cuello mientras descendía al suelo, arrancándole un buen pedazo de carne que provocó que me bañase en su sangre. Con un par de zarpazos y mordiscos más, el guiverno cayó al suelo con un estruendo, totalmente derrotado. Apenas podía respirar, pero ya no podía moverse. Le liberé de su sufrimiento y empecé a arrastrarlo por la cola para llevárselo a Kaila y Kabus.

El guiverno pesaba un montón, y sentía como mis fuerzas se iban disipando a cada paso que daba. En cuanto llegué al claro del bosque donde se encontraban la joven y su protector, empecé a encontrarme muy mareado. Con la vista nublada y sintiendo como mis fuerzas habían desaparecido. Posé el cuerpo del guiverno cerca de la hoguera y me desplomé sin dar un paso más.

- Ay... Qué cansadito estoy... Dejadme echar una siesta... El guiverno es todo vuestro...- Musité, sin apenas fuerzas para hablar.

Sin darme cuenta, regresé a mi forma humana y pude sentir unos pasos apresurados hacia mí antes de perder por unos instantes el conocimiento.
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Mensaje por Kaila el Vie Mar 29, 2019 5:42 pm

Observé frustrada como Skam se marchaba en su forma lupina, en busca de aquel ser. No me agradaba la idea de saber de que tipo de bicho se trataba, y mucho menos me agradaba que fuera él solo a cazarlo... o a intentarlo. Bufé mosqueada.
Mas que ver, podía sentir la sonrisa triunfal de Kabus, como si con aquello hubiera conseguido un propósito que tan solo él conocía. Aunque bueno, no resultaba muy difícil averiguar de cual se trataba.

- Esto no está bien Kabus.- le dije mirándolo de reojo, aún con la atención puesta en el camino por el que Skam se había marchado.
- Claro que no, pero ¿qué más da?.- me respondió sonriente.
- ¡¿Cómo que qué mas da?!.- le pregunté alzando la voz, levantándome de un salto y mirándolo todo lo mal que podía. Esperaba que fuera mucho.

Kabus se levantó a su vez y me puso con delicadeza su mano sobre mi hombro, cogiéndome con la que aún quedaba libre de la otra muñeca y acariciándola casi de forma distraída. Parecía tranquilo, y eso solo me enfadaba aún más. A veces tenía la sensación de que lo odiaba, pero era incapaz de recordarlo.

- ¿De verdad te vas a preocupar por alguien al que acabas de conocer? Sobre todo teniendo en cuenta lo que ha hecho...- dijo mirándome a los ojos, con un brillo de diversión oculto en ellos.
- No se trata de eso, no puedes matar o quitarte del medio a todo el que te incomode.- le espeté mientras lo miraba con el ceño fruncido y un poco confundida.
- No puedes saber si hago eso o no, estás sacando conclusiones.
- No.- dije sacudiéndome sus manos de encima.- Se que lo haces; no puedo recordarlo, pero se que lo haces.

Kabus retrocedió un paso, al parecer un poco confundido por mis palabras. Lo miré durante unos segundos, con expresión de enfado y me dejé caer junto a la hoguera, abrazándome las piernas y sin apartar la vista del fuego.

El silencio pareció ocuparlo todo.
No era un silencio absoluto, no, para nada. Los pájaros seguían cantando, el viento seguía meciendo las hojas, provocando su continuo y desgastado roce, y el río seguía fluyendo a unos pocos metros, pero el silencio se imponía a ellos. El silencio de la calma, de algo que suena porque simplemente debe sonar, el silencio que sabes que será interrumpido..., pero que desearías que no lo hubiera sido.

El roce de los pantalones de Kabus al moverse, y el golpe sordo que hizo cuando cayó a mi lado fueron más que suficientes para saber que volvía a estar junto a mi. De forma distraída, me acarició las marcas de los brazos y apoyó la cabeza sobre mi hombro. Su pelo me hizo cosquillas en la mejilla y la vibración de su voz retumbó en mi piel.

- No le pasará nada. Es tan engreído que lo conseguirá.

Le dirigí una mirada furibunda, aun a sabiendas de que no la vería dada su posición.

- Y si no vuelve para cuando la hoguera se haya apagado... iremos a buscarle, ¿contenta?

Sonreí, cosa que tuvo que notar porque al momento se relajó y empezó a maldecir a Skam, a lo cual respondí apoyando mi cabeza sobre la suya y llevando una de mis manos a donde él tenía la suya jugueteando con mis marcas.  No se cuanto tiempo pasamos así, en silencio, apoyado uno sobre el otro y viendo como el fuego se iba consumiendo poco a poco hasta que... El sonido de unas pisadas, el arrastrar de lo que, obviamente, debía ser una bestia enorme, llegaron hasta el claro.

Tanto Kabus como yo nos levantamos de un salto, al tiempo de ver como Skam dejaba cerca nuestra a...a aquel lagarto gigantesco y se desplomaba, aun en su forma de lobo.

Prácticamente salté sobre él al verlo empapado en sangre, mientras pronunciaba lo que parecían unas débiles últimas palabras antes de caer inconsciente, para poco después regresar a su forma humana.

Lo examiné manchándome las manos de sangre, de lo que parecía ser su sangre dada la gran herida que le recorría parte del brazo y se perdía por su espalda. Las manos empezaron a temblarme.  Aquello se escapaba de mis conocimientos que eran... bueno, eran nulos.

- Kabus....- lo llamé con la voz temblorosa. Al parecer el bicho le parecía más interesante que Skam.
- Se lo ha cargado.- dijo dejando que cierta admiración se reflejara en su voz.
- Kabus, ayúdame por favor.

En pocos pasos, Kabus se situó junto a mi y examinó con ojo crítico a Skam

- Está bastante herido, pero se recuperará... Si deja de sangrar por ahí.- dijo señalando la herida que  le recorría el brazo derecho.

Al fijarme, pude ver que de una forma que parecía recordar a los propios latidos de un corazón, en la zona de la clavícula, la sangre salía a borbotones, en un ritmo pausado, pero incansable.

- ¿Qué hacemos?.- le pregunté desesperada.

Con una mueca de fastidio, Kabus agarró la manga de mi camisa y la arrancó de un tirón, rozándome la piel del hombro y provocándome una pequeña herida que pareció ignorar.

- Tapa ahí, con fuerza.- dijo mientras me obligaba a poner las manos sobre la herida y echar mi peso sobre ella.- Yo voy a por agua.

Fue hasta donde estaban nuestras cosas y sacó un cuenco y mi camisa de repuesto, la cual arrojó hacia donde estaba junto a Skam y luego se fue con paso tranquilo hasta el río. Miré nerviosa a Skam, mordiéndome el interior del labio e insegura. Acababa de decidir que no me gustaba la sangre.

Nada más llegar Kabus, vertió el agua que había traído sobre Skam, parte de ella fue a parar a su cara y a otra parte a la herida, limpiándola y empapándome las manos.
Skam tosió cuando el agua entró en sus vías nasales y gimoteó un poco.

- Kaila, no estás haciendo la suficiente fuerza.- me regañó Kabus, para acto seguido apretar él con tanta fuerza que hizo que la espalda de Skam se arqueara, queriéndose incorporar y gritando de dolor.  Me encogí impresionada por el grito y miré asustada a Kabus.- Así tienes que hacerlo.

Skam se volvió a quejar cuando me apoyé por completo sobre su herida e hizo el amago de levantarse, pero por suerte para mi no con tanta fuerza como la vez anterior. Lo miré preocupada mientras Kabus se dedicaba a hacer trizas mi camisa de repuesto, cortándola en tiras.

- ¿De verdad eran necesarias tantas molestias, lobo estúpido?.- dije entre dientes mientras me esforzaba por mantener la presión sobre la herida.
- Si cuando te dije que nunca me había esforzado tanto para conquistar a una chica era verdad. Nunca había cazado yo solo a un guiverno.- dijo con la voz queda.

Casi al instante me sonrojé, más avergonzada porque había escuchado lo que yo había dicho que por sus palabras. Pero Kabus fue rápido, muy rápido. Casi sin esfuerzo, lo levantó para que se incorporara, arrancando un nuevo gemido de dolor de la garganta de Skam y haciéndome a mi retroceder hasta caer de culo.

- Agárralo, estúpida.- dijo Kabus con un gruñido.- Esto le va a doler.

Antes incluso de poder responder a su orden, Kabus ya había trasteado en sus heridas provocando que Skam berreara como un descosido, como si el dolor fuera lo único capaz de sentir. Efectivamente, el silencio del que antes hablaba había sido cruelmente asesinado por los gritos de Skam.

- O haces que se calle, o lo callo yo.- amenazó Kabus con una sonrisa divertida.

Sin pesármelo dos veces, arrebaté uno de los trozos de tela que Kabus había hecho con mi camisa y lo introduje en la boca de Skam. Sus gritos se vieron amortiguados casi al momento y Kabus asintió satisfecho mientras seguía curando a Skam y comenzaba a vendarle la herida tirando con fuerza de las vendas improvisadas.

Lo fui ayudando en lo que buenamente pude hasta que Kabus dio por finalizado su trabajo y se levantó sacudiéndose las manos. Luego, me obligó a ir a lavarme la sangre al río mientras él se quedaba junto a Skam. Tardé medio segundo en limpiarme y volver junto a ellos, aun temblorosa.

- Quédate con él mientras se despierta y no, yo iré preparando la cena.- dijo con una sonrisa sádica mientras desenfundaba su espada e iba hacia el bicho de inmensas proporciones.

Asentí y me senté junto a Skam, abrazándome las rodillas y esperando a que despertara sin quitarle el ojo de encima.


Kabus habla  
Pensamiento Kabus audible para Kaila


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Mensaje por Skam el Sáb Mar 30, 2019 2:29 pm

Ignorando el paso del tiempo, desperté, con un amplio bostezo. Estaba recostado en el suelo y parecía que mis heridas habían sido curadas. ¿Kaila? ¿Kabus? Vaya, quizá los había preocupado demasiado con mi aspecto. De repente, Kaila aparece en mi campo de visión y se inclina sobre mí, visiblemente preocupada por mi estado.

- ¡¿Estás bien?!
- Ahora que te veo tan cerca, mucho mejor…- Sabía que no debía seguir flirteando con ella, pero le dediqué mi voz más seductora, mirando a sus bellos ojos con una sonrisa.
- ¿Sigues con tus intentos de ligar estando moribundo?- La cara de la chica se había sonrojado con mi comentario.
- Depende… ¿Surten efecto?
- Sinceramente… No lo sé, creo que nunca nadie ha intentado ligar conmigo- Hizo una pausa y se dirigió a Kabus, bromeando -¡Kabus! ¿Ha intentado alguien alguna vez ligar conmigo?
- Sí, y están todos muertos- El comentario tan frío de Kabus solamente provocó que abriera los ojos como platos y tragase saliva.
- Te juro que yo no recuerdo nada- Me dijo Kaila, levantando las manos en señal de inocencia.
- Creo… Que lo de Kabus ha sido una amenaza… Otra más- Respondí, en un leve susurro, temblando aún de terror por él –Con que no te moleste mi presencia, me daré por satisfecho.
- Tranquilo, no te hará nada- Respondió, tratando de calmarme, aunque algo sorprendida por mi última frase - ¿Por qué iba a molestarme tu presencia? Si fuera así te habría dejado morir desangrado.
- A algunas chicas no les gusta que sea tan… Directo con ellas.
- Mientras no vuelvas a sugerir que me masajee alguna parte del cuerpo todo estará bien- Confesó, sonrojada y apartando la mirada. Al cabo de unos segundos me dedica un pequeño susurro -Eres como una canción cochina de taberna.

Las palabras de Kaila me arrancaron una carcajada que me sentó estupendamente hasta que empecé a notar el dolor de mis heridas por el movimiento corporal de mi risa. Amortigüé uno de mis característicos gritos para no preocuparla, y con un leve quejido, traté de calmar mi cuerpo.

- Me has descrito a la perfección, preciosa. Creo que no puedo aspirar a mucho más que eso.
- Que una canción cochina de taberna te describa, no significa que esa sea tu canción- Entonces negó con la cabeza, como meditando lo que iba a decir a continuación -No, ese tipo de canciones no son tu canción.

El énfasis que puso en el “tu” de “tu canción” hizo que algo hiciera clic en mi cerebro. En el de arriba, no en el de abajo. Aunque éste último ha estado más despierto desde que me he encontrado con ella. Con una pícara sonrisa, me dispuse a saciar la curiosidad que me estaba corrompiendo por dentro.

- ¿Y qué canción crees que sería mi canción, Kaila?- Le pregunté, haciendo énfasis en el “mi” tal y como ella había hecho con el “tu”.

Entonces, su rostro se volvió serio y empezó a escudriñarme con la mirada. No dijo nada durante varios minutos. Sólo me observaba. Empecé a pensar que le había molestado mi pregunta, cuando por fin, comenzó a hablar.

- Tu canción tendría dos voces: una, la que pareces ser; y otra, la que eres. Una frenética, desquiciada e irritante; y la otra grave, sonora y... Peligrosa- Hizo una pausa en su discurso, señalando mis cicatrices- Dudo que todas te las hayas hecho en tabernas por ligar con la chica que no debías, y dudo mucho que tu única ambición sea ligar. No... Tu canción no sería una simple canción de taberna, tu canción sería una leyenda.

A cada palabra de Kaila noté como mis fuerzas regresaban, más y más. Y mi rostro debía estar reflejando un asombro y una admiración absoluta por ella. Cuando pronunció la palabra “leyenda”, con los ojos brillantes de felicidad, me levanté como un resorte y la abracé con efusividad.

- ¡Eso es, Kaila! ¡Tú me entiendes! ¡Mi canción sería una leyenda!

Apenas había terminado esa frase, tuve que soltarla por el dolor de mis heridas y volver a mi posición inicial, tumbado en el suelo. Empecé a toser y no pude reprimir algún quejido de dolor. Mientras estaba regresando a mi postura, pude escuchar claramente la voz de Kabus, quien parecía estar completamente atento a nuestra conversación.

- ¡Atrás esas manos, donjuán!- Exclamó Kabus. Pude escuchar la risilla traviesa de Kaila al escuchar las palabras de su amigo y mi cuerpo sólo supo reaccionar con un escalofrío.
- Sólo sé escuchar la música oculta en las cosas- Dijo Kaila, en un susurro, como si estuviera contándome un secreto.
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Mensaje por Kaila el Sáb Abr 06, 2019 3:51 pm

He de reconocer que su abrazo me pilló más bien desprevenida y la perplejidad que ya se había convertido en un habitual hoy volvió a invadirme. Por suerte… o bueno, quizás no tanta suerte para Skam, sus quejidos de dolor hicieron que la perplejidad fuera sustituida por preocupación.

Mientras le ayudaba a tumbarse de nuevo, pude ver a Kabus observándonos y alzando una de las garras del enorme reptil mientras le gritaba a Skam que mantuviera sus manos apartadas. Me reí, por no llorar, y puse los ojos en blanco ante la actitud de Kabus. A veces me desesperaba… O eso creo.

- Solo se escuchar la música oculta en las cosas.- le susurré a Skam casi como si le contara un gran secreto.

Pude ver como Skam se encogía por las palabras de Kabus, ante lo cual no pude evitar resoplar. Al final lo haría desaparecer por agresivo cabezota… A veces me daba la sensación de que Kabus era un niño grande que sufría rabietas por…

- Me halaga que hayas escuchado esa música en mí.- dijo Skam trayéndome de vuelta y haciendo que abandonara mis pensamientos.- Ojalá algún día cumpla todos mis objetivos y alguien escriba una leyenda sobre mí.
- Las leyendas se olvidan, Skam, pero no las canciones.- le sonreí con complicidad, deseosa de que me pidiera escribir la canción que podía oír en él desde que me habló por primera vez en su forma lupina.

Con cuidado y un gesto de dolor que no fue capaz de ocultar del todo, Skam se reincorporó. No pude evitar quedarme un poquito embobada mirándolo.

- Kaila… He tenido una idea…- lo miré con el ceño fruncido, pero sin poder contener la emoción. Por favor, que me pidiera hacer una canción.- Me has dicho que tú olvidas las cosas…, pero que las canciones no se olvidan.- lo miré expectante, mordiéndome el labio nerviosa.- Y si… hacemos una canción… ¿sobre nosotros?

El rostro se me iluminó y los ojos me brillaron por la emoción, pro antes de que pudiera decir nada, Kabus se acercó a nosotros en silencio desde la espalda de Skam, y se dejó caer junto a él, con una de sus macabras y características sonrisas. En sus manos, llevaba dos trozos de carne que nos entregó a Skam y a mí.

- Vaya, con que no solo le mirabas el culo y las tetas cuando la devorabas con la mirada, ¿eh?.- dijo mordaz mientras le daba una palmada a Skam justo donde tenía la herida.- Vas ganando puntos, chucho.
- ¡Kabus!.- le grité molesta. Si en ese momento lo hubiera tenido a mi alcance le habría dado una buena colleja… Por desgracia, tuve que conformarme con mirarle mal, muy mal, durante unos largos segundos. Luego, y de forma más amable, me dirigí a Skam.- Skam, no voy a hacer una canción sobre nosotros… Voy a hacer tú canción.- le dije sonriendo con cierta picardía bastante impropia de mi.
- Gra…Gracias…Kaila.

Casi pude ver un brillo de emoción en sus ojos justo antes de que agarrara la comida que Kabus le había tendido, tembloroso, y empezara a comer evitando mirarlo. Kabus sonreía con malicia, cualquiera habría dicho que estaba tramando un plan malévolo y despiadado para quitarse de en medio a Skam. Suspiré y negué con la cabeza.

- Gracias a ti por ser mi… ¿musa?.- sonreí divertida. Aquello sonaba raro.- Oh…, y por hacerme ver que Kabus me oculta cosas en lo referente a la biología.- añadí mientras me inclinaba hacia adelante para mirar mal a Kabus y asegurarme de que él veía mi mirada cargada de odio, o que al menos pretendía ir cargada de odio.

Kabus abrió los ojos como platos y parpadeó un par de veces sorprendido, lo cual me obligó a ocultar una risa que luchaba por salir de mi boca.

- ¿Qué…? Yo no… .- empezó a protestar Kabus, pero se calló y dirigió una mirada furibunda a Skam.- Te voy a matar en cuanto ella no esté mirando.- siseó con la voz tensa.- ¿Sabes la de problemas que me acabas de causar?

No pude más y estallé en carcajadas mientras intentaba comer el trozo de la deliciosa carne que Kabus nos había acercado después de prepararla junto al fuego.

- Yo a conocerse a uno mismo no lo llamaría “problema”… Seguro que cuando estés en su cabeza ya no lo consideras tan “problema” si alguna vez Kaila pone en práctica mis enseñanzas.- intervino Skam mientras seguía devorando la carne, al parecer sin prestar atención a lo que decía.

Me quedé sorprendida, a medio bocado de mi comida, notando como de nuevo me iban subiendo los colores hasta las orejas. Kabus, por su parte, dedicó a Skam una mirada silenciosa que pareció hacerse eterna hasta que por fin habló.

- Skam… Kaila tiene 17 años… Que no sepa el nombre de las cosas no implica que ella no… experimente.- dice mientras le dirige una sonrisa tensa.- Pero, vuelve a hacer un comentario mínimamente sexual con Kaila como objetivo y no serán las pelotas lo único que te corte.

Definitivamente, estos dos acabarían conmigo… Eso o usarían mi cara como fogata para asar el resto de la carne.

- ¿Eh? ¿He dicho algo?.- preguntó Skam aparentemente asustado.- Cuando como me centro en la comida y a veces no sé ni lo que digo, pero mi cuerpo acaba de reaccionar ante… ¿He dicho algo que no debía, verdad? Supongo que me he comido otra amenaza de muerte como guarnición.

Pude ver como Kabus ponía los ojos en blanco antes de chasquear los dedos frente a mis ojos, obligándome a reaccionar sacudiéndome la perplejidad de encima.

- Vuelve a meterle la tela en la boca.- me ordenó Kabus con cara de pocos amigos.
-¡NO! Estoy bien, estoy bien… comeré en silencio.

¿Se había sonrojado Skam? ¿Cuándo nos habíamos cambiado las tornas? Caray, si que parecía gustarle Kabus. Este, por su parte, bufó y me lanzó otro trozo de comida que prácticamente me calló en las manos. Seguí comiendo por inercia, pero aun perpleja por el giro tan inesperado de nuestra conversación.


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Pensamiento Kabus audible para Kaila


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Pensamiento Kaila

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Mensaje por Skam el Jue Abr 11, 2019 4:35 pm

No volví a abrir la boca en un buen rato. Comí con tranquilidad toda la carne de guiverno que Kabus me fue dando y escuchaba con atención las conversaciones banales que mantuvieron Kaila y él durante la comida, sin intervenir apenas.

- Bueno, Kaila...- Solté cuando terminé de comer -¿Y en qué habías pensado para componer mi leyenda? ¿Se te ha ocurrido algo mientras comíamos?
- Hmmm pues... En realidad ya tengo toda la canción... Al menos la melodía, solo faltaría la letra- Dijo la chica, sonriéndome y encogiendo los hombros.
- ¿En serio?- Entonces me giré hacia su amigo no tan imaginario -Kabus, más te vale cuidar bien de esta chica, ¡ese virtuosismo no se puede perder de ninguna manera!

Tras mi comentario hacia Kabus, que seguramente sería respondido por alguna mueca de asco, volví a dirigirme a la hermosa aventurera, esperando complacerla con la idea que había tenido.

- Bueno, yo puedo ayudarte con la letra, aunque no sé cantar... No lo he intentado nunca tampoco, pero me gustaría ayudarte de alguna forma.

Kabus me observó con el ceño fruncido durante unos segundos, seguramente pensando en alguna frase para meterse conmigo, pero al final resopló y se dirigió a mí en un tono más agradable del que me había imaginado.

- Y eso que todavía no la has escuchado- Soltó Kabus, que por su tono parecía saber muy bien de lo que estaba hablando.
- Necesito saber cosas de ti... - Respondió Kaila, rápidamente -Aunque estaría bien tener una voz masculina... Canta algo.
- Esto va a ser divertido- Dijo Kabus, riéndose escandalosamente.

Poco pude hacer por ocultar mi cara de vergüenza cuando Kaila me propuso cantar. Sin embargo, en cuanto escuché las risas de Kabus, me tensé y me lo tomé como si de un reto se tratase. A pesar de que nunca había cantado, traté de imitar la manera de cantar que había visto en las tabernas que tanto frecuentaba. Sabía que no era la mejor forma de empezar a cantar, pero por algo había que empezar. Traté de ser conservador, para no desafinar como un gato al que le habían pisado el rabo y tiré de mi astucia e ingenio para improvisar unos cuantos versos que pudieran resultar graciosos y originales.

Por el bosque de Silvide vive el gran Skam,
Un licántropo de belleza sin igual,
Un día, a una aventurera llamada Kaila quiso conquistar,
Mas su amigo Kabus se negó, tratando de sus partes castrar...

Skam era un cabezón y a la chica quería impresionar,
Cazó a un guiverno él solo aunque estuvo a punto de palmar,
Entonces la hermosa Kaila quiso hacer feliz a su donjuán,
Tras comerse a la bestia a la música se quisieron dedicar...


Kaila me sonrió, parecía bastante complacida por mi actuación. Kabus simplemente se acomodó en su sitio, sin decir ni media palabra. Preferí quedarme con la reacción de la joven, ya que, aparte de querer gustarle, ella era la que sabía de música.

- Bueno, esto de rimar se te da sorprendentemente bien- Dijo Kaila, sin dejar esa sonrisa que me estaba cautivando tanto.
- Sí, para una cancioncilla de teta, pero no para una leyenda- Resopló Kabus, interrumpiendo nuestro momento íntimo -Quieres que se te conozca entre las faldas de las nodrizas por ser el protagonista de una canción infantil.

Kaila fulminó a su amigo con la mirada. Definitivamente parecía que no iba a contentar a Kabus de ninguna manera. Estaba empezando a creer que lo único que quería era terminar con esto lo antes posible para tener a Kaila contenta y largarse del bosque de Silvide, lejos de mí. Sin embargo, la contestación de Kaila hizo que volviera a poner todos mis sentidos en ella.

- Lo que él quiere decir es que le falta... Profundidad a la letra- Explicó Kaila con amabilidad, sin dejar de sonreírme -Y cantar desde dentro... Es... Es difícil de explicar... Verás.

Carraspeó un poco y cantó un par de versos de los que yo había improvisado, imitándome. Su voz sonaba un poco apagada y ronca.

- Eso es lo que tú has hecho, cuando en realidad debería sonar más así...

Volvió a repetir los mismos versos, pero esta vez añadiéndole un ritmo distinto, dándole profundidad y haciendo que su voz suene más viva y clara, cambiando el tono rasposo por algo dulce y profundo. Me quedé embobado observándola cantar.

- Kabus, te la voy a robar, me estoy enamorando- Solté sin pensar, pero justo después de decirla, me sonrojé muchísimo, agité la cabeza y traté de cambiar mi frase -Qui... Qui... Quiero decir que cantas muy bien, Kaila. Ojalá pudiera yo cantar así.

Kabus me dio una colleja, resoplando, pero no me la dio demasiado fuerte. Puede que no le haya molestado tanto mi comentario como pensaba. Kaila, por su parte, se sonrojó un poco y agachó la cabeza, para dirigirse a mí de forma algo tímida.

- No suelo cantar. Debo sonar un poco oxidada, pero espero haber... Mostrado bien lo que trataba de explicarte.
- Te has explicado muy bien, Kaila. Trataré de hacerlo lo mejor posible- Le dije, sonriendo, en esta ocasión de forma sincera y pura -Vamos a ver...

Volví a improvisar otros tantos versos, en los que me vi más confiado para expulsar mi voz tras las palabras de ánimo de Kaila y sus indicaciones. Mi voz salió bastante más fuerte que la primera vez y más consistente. Imité la melodía y el ritmo que había hecho Kaila instantes antes. Me noté más cómodo en los graves que en los agudos, aunque como estaba imitando a Kaila, mi voz estaba sonando más dulce de lo normal. Kaila aplaudió divertida y sonriendo cuando terminé mi actuación.

- ¡Genial! Tienes una voz preciosa, pero prueba a no imitar la mía y hacer que suene más... Rasgada, eres un hombre lobo grande, no una chiquilla de voz dulce.

Entonces, volvió a imitar mi voz. Aunque a veces regresaba su voz verdadera, pero se notaba que estaba obligándose a cantar con una voz más áspera.

- Algo así, es más fácil hacer dos voces con la flauta que con la voz.
- Me han dicho muchos piropos, pero es la primera vez que alguien elogia mi voz- Respondí, riendo -Vamos a ver...

Volví a improvisar otros versos centrándome ya en disfrutar de cantar, de mostrar mi voz tal cual era, haciendo pequeñas variaciones a la melodía y el ritmo de Kaila para ajustarlas a mi mayor comodidad. Cuando terminé, me rasqué la cabeza. Creía que lo había hecho bien, pero esperé algo avergonzado a la crítica de Kaila.

- ¡Genial! Ahora, ¿qué tal si...?
- Ahora sacas la flauta y le muestras la melodía que llevas tarareando desde que lo viste.

Sonreí, sonrojado al escuchar la aprobación de Kaila, pero de nuevo volvimos a ser interrumpidos por el cascarrabias de Kabus. La chica fulminó de nuevo a su amigo con la mirada, pero sacó su flauta del cinturón y se la llevó a la boca sin dejar de mirar mal al pelirrojo. Suspirando, cerró los ojos y empezó a tocar las primeras notas. Volví a quedarme embobado escuchándola.

- Joder, Kabus, ¿hay algo que esta chica no sepa hacer bien?- Susurré, tratando de no molestar a Kaila mientras tocaba. Mi comentario fue ignorado por completo.

Entonces, la melodía que al principio sonaba suave y casi melancólica, como los aullidos de un lobo, empezó a tomar forma y ritmo con notas graves que me recordaron a mi relación con mi madre y cómo empecé a sobrevivir tras su abandono. Según fue avanzando la canción empezaron a surgir notas más agudas que acabaron luchando contra las graves, creando una armoniosa lucha entre ambas melodías.

Continué embobado mirando a Kaila. Se me caía la baba con ella a cada nota que tocaba y llegaba a mis oídos. Siempre había sentido admiración por los músicos, pero nunca había sentido algo tan fuerte como en ese momento. Supuse que sería porque, aparte de tener un talento asombroso, quería llevármela al huerto. Entonces, así como quien no quiere la cosa, Kaila se levantó y empezó a bailar al son de la música, que se volvió más frenética, como si estuviera siendo perseguida por un monstruo gigante y al final no tuviera más remedio que enfrentarlo.

Pude sentir la mirada silenciosa de Kabus clavada en mí, al rato de empezar Kaila a tocar. Y normal, mi cara debía ser un poema. Le di un pequeño toque a Kabus para que me prestase atención, sin dejar de mirar a Kaila.

- Kabus, ¿cómo es estar dentro de su cabeza?- Solté, en un susurro para no molestar a la joven, sin apenas reflexionar en lo que estaba diciendo -Si no la odias, has de estar completamente enamorado de ella. No me cabe otra explicación. Esta chica es perfecta.
- Da igual lo que sienta por ella. Hicimos un pacto y debo protegerla- Respondió Kabus, conservador -Estar en su cabeza no es más que parte se ese pacto.
- ¿Te importaría si... A mí me saliera un instinto protector con Kaila? Te prometo que no me sobrepasaré con ella, es un sentimiento puro. Ya que sentimientos impuros no me dejas tenerlos...
- Prefiero que quieras protegerla a tirártela, porque si le haces daño no tendrás mundo donde esconderte.

Justo después de terminar su frase, Kaila finalizó su canción y se nos quedó mirando, como reprochándonos nuestra actitud.

- ¿Me habéis escuchado o estabais cuchicheando?- Preguntó, cruzándose de brazos.

Entonces, me levanté y avancé hacia ella sin decir ni media palabra. Sabía que Kabus no iba a aprobar esto, pero la abracé con ternura.

- No sé si serás la mejor flautista de Noreth, no tengo el poder para decidir eso, pero tengo que confesar que has despertado en mí sentimientos que no pensaba tener, Kaila. Gracias por regalarnos tu música.
- Eh… Hmm... Yo... Esto... De... ¿De nada?- Respondió Kaila, devolviéndome el abrazo, bastante temblorosa.
- ¡Eh, así no se compone! – Exclamó Kabus, lanzándonos un hueso.

Escuché el silbar del aire rozando con el hueso y rompí el abrazo con Kaila para apartar el proyectil con el exterior de mi mano, que se dirigía directo a mi cara. Sin dejar de agarrar a la chica por la cintura, miré con decisión a Kabus, como si le estuviera diciendo que yo también valía para ser su guardián. Entonces, le acaricié la espalda a Kaila con la mano que aún seguía tocándola, mostrándole una sonrisa sincera.

- Kabus tiene razón, pongámonos con la letra. Tu parte ya se ve que la tienes dominada- Sentencié, cortando el abrazo por completo y separándome sin dejar de sonreírla.
- ¡Bien! ¡Pongámonos con la letra!- Exclamó Kaila, que parecía bastante emocionada, acercándose a Kabus y sentándose junto a él.

Asentí con la cabeza y me senté junto a ambos.

- Bien... ¿Por dónde empezamos?


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Color neutro: Skam piensa o relata un suceso desde su punto de vista. También se usa el color neutro para PNJs sin relevancia.

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