Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Junglas de Lustria
por Strindgaard Dom Mayo 19, 2019 5:37 am

» [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Amelie Winter Dom Mayo 19, 2019 1:40 am

» Un Dios entre Nosotros.
por Azura Vie Mayo 17, 2019 9:05 pm

» [Priv. Karasu y Dahana] Hierbas Quemadas
por Karasu Vie Mayo 17, 2019 3:34 pm

» Noche de Muerte [Campaña]
por Strindgaard Vie Mayo 17, 2019 12:18 pm

» [Reclutamiento y OFF] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Rimbaud Vie Mayo 17, 2019 3:54 am

» Encuentro desafortunado
por Shirei Jue Mayo 16, 2019 3:23 am

» Reglas de Noreth
por Adorno Azurbanipal Dom Mayo 12, 2019 3:03 am

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Sáb Mayo 11, 2019 4:59 pm

» Nas~
por Alegorn Vie Mayo 10, 2019 1:53 am



Encuentro desafortunado  H8SDUFN
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones
Encuentro desafortunado  SiUh6o7
Encuentro desafortunado  KRfbrcG
Encuentro desafortunado  9fBXn98

Encuentro desafortunado

Ir abajo

Encuentro desafortunado  Empty Encuentro desafortunado

Mensaje por Dahanajan Dess el Dom Mayo 05, 2019 2:28 am

Después de haber vivido la maravillosa experiencia con Karasu llevaba dos días de viaje en dirección a Physis, había seguido los consejos del muchacho de no hacer fogatas en la noche, eso me daba tiempo para ver a mis pequeñas y queridas amigas las estrellas. Seguía jugando a hacer dibujos con ellas "Esa tiene forma de cuervo, como Corvus", "esa otra tiene forma de lobo...", "¿me gustaría tener un lobo?", "lo dudo mucho... si apenas puedes mantenerte viva a ti misma... imagínate hacerte cargo de un lobo... anda Dahana despierta de tus fantasías y duérmete ya que es de noche y necesitas descansar, que mañana será un largo viaje".

Decidí hacerle caso a mis pensamientos y me recosté encima de mi cobija y me dormí profundamente por suerte esa noche fue como una de las pocas que había tenido desde hacía bastante tiempo, tranquila y sin pesadillas. Estaba tan tranquila que me costaba abrir los ojos, todo se movía a mí al rededor, cuando pude abrir los ojos veía borroso pero noté un ligero vaivén del suelo "eso es nuevo", "¿el suelo se mueve?", "¿cómo se puede mover el suelo?"

me obligué a enfocar mi vista lentamente, pero me dolía mucho un punto de mi cabeza y al tocármelo pude notar un dolor punzante -Aaauuu- dije en un pequeño susurro bajando de golpe la mano y notando que tenía sangre en los dedos "¿pero qué narices pasó?".

El día estaba nublado y se notaba que había llovido toda la noche puesto que yo estaba empapada de pies a cabeza, pero eso no fue lo que realmente me extrañó; Lo que realmente lo hizo fue darme cuenta que estaba metida en una jaula empujada por una carreta bastante grande "¿Dónde estoy?", "¿Que hago aquí?" no sabía ni donde estaba, ni que hacía metida en una jaula, ni a donde me llevaban. Pero sabía que si me habían metido en una jaula no eran precisamente amigos míos.

Me acerqué a la reja, parecía algún tipo de metal, “Si es de metal, podré derretirlo con mi fuego, no tengo nada que perder si lo intento” “Si lo consigo podré salir de aquí”. Me concentre mirando mi mano, intenté sacar mi fuego con todas mis fuerzas, pero no sucedía nada. “Venga, vamos, necesito que aparezcas” volví a intentarlo, pero de nuevo nada apareció “¿Pero qué está pasando?”, “¿De nuevo no puedo controlarlo?”, “Esto es extraño”, “tal vez estoy demasiado cansada… ¿será eso?”, “Pero te acabas de Despertar Dahana… se supone que estás descansada”, “¿Por qué no puedo utilizar mi fuego?”.

De golpe escuché una voz masculina de la carreta que empujaba mi jaula — ¡Vaya! Se despertó la pequeña niña durmiente — Era un chico joven, se notaba que era un poco mayor que yo, pero no mucho “¿y este idiota?”, “¿Se cree que por tenerme encerrada en una jaula puede llamarme como se le dé la gana?” tenía el cabello largo y castaño, bajo el cual, aquella mirada verdosa hacía que se me helara el cuerpo.

No sabía decir si era porque evidentemente él era uno de mis captores o por ese tono frío y calculador, por no hablar de la malicia y  repugnancia con la que acompañaba en cada palabra que me dirigía. Tras dedicarme una media sonrisa que, lejos de darle dulzura alguna a su rostro solo lo volvía más inquietante, añadió— ¿ya intentaste usar tu magia?, ¿Cómo te fue?, ¿mm?— En ese momento me senté en una de las esquinas más alejadas de él abrazándome las piernas con mis brazos mientras temblaba no sabía si del miedo o por el hecho de estar empapada, pero algo sí tenía claro,  quería salir de ahí lo antes posible, me sentía muy vulnerable y la voz incesante del chico lo empeoraba

— aahh, Entonces si lo hiciste… ¿Sabes lo que es el metal de Siderita? ¿O lo que hace?, —¿Qué me interesa a mí lo que sea eso?”, “quiero salir de aquí”, “¿Por qué mis poderes no funcionan?” miré hacía el paisaje  intentando no pensar en la situación en la que estaba metida lo único malo que la voz del chico resonaba de fondo y no lo podía sacar de mi cabeza tenía la voz gruesa pero, aunque así fuera, el eco de sus palabras sonaba frío, sonaba como si quisiera hacerme daño.

Intenté concentrarme en el paisaje mientras él hablaba, estábamos en un  bosque, con árboles altos y gruesos, a la carreta le costaba avanzar — Es curioso como un simple metal… puede anular todo tipo de magia— Lo miré entre sorprendida y asustada, “¿Eso significaba que mis poderes nunca funcionarían ahí?” “¿eso significaba que no tendría escapatoria?

Mi mirada pareció complacerle puesto que su sonrisa se volvió una risa burlona que disfrutaba con mi miedo y su mirada clavada en la mía estaba mucho más fría que antes —haciéndote tan frágil como un humano cualquiera… Así que niña no vuelvas a mal gastar tus fuerzas… Porque no vas a salir de ahí…O al menos hasta que nosotros queramos—. De repente el joven se calló puesto que la carroza se detuvo.


Si entiendes el sacrificio 
y entendes el dolor
entonces ya eres dueño
 de tus sentimientos
"Espero que lo entiendan"
#ffffff -> dialogo
#f22222 -> Pensamiento
Dahanajan Dess
Dahanajan Dess

Mensajes : 15
Link a Ficha y Cronología : Dahana

Mi historia

Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Encuentro desafortunado  Empty Re: Encuentro desafortunado

Mensaje por Shirei el Jue Mayo 16, 2019 3:23 am

El guantelete del uniformado se alzó en el aire, interponiéndose entre aquella carreta y el camino de tierra húmeda que transitaba. Las gotas de sudor caían por su frente mientras su casco y pechera color rojo y negro eran bañados por la luz del sol.

Con unos cuantos resoplidos los caballos que tiraban del carro se detuvieron frente a la rústica torre de guardia que se alzaba a un lado del sendero, levantando montones de lodo con sus pesuñas. Con unos bufidos similares el conductor bajó de la carreta, un tipo gordo y barbón, cubierto por un tapado de cuero negro que parecía estar asándole por la forma profusa de transpirar que tenía.

El guardia observó la extensión de la carreta, había otras dos personas subidas en ella, dos tipos jóvenes que portaban espadas y armadura de cuero color oscuro. Su mirada se detuvo en la jaula que venía enganchada en la parte trasera del vehículo. Sus cejas se alzaron con intriga, pero sus ojos se movieron hacia los del rechoncho sujeto que se le acababa de poner en frente. Y así comenzó un duelo de miradas de unos pocos segundos.

- Buenas tardes. -Dijo el guardia con un tono metálico por detrás del casco - Sus nombres, su origen y su destino. -La mirada petulante del gordinflón parecía seguir las palabras, pero sus expresiones revelaban su poco interés en las mismas.

- Ah pues... yo soy Symias, vengo del cielo y mi destino son los calzones de tu madre. -Dijo el hombre con tono de burla, enseñando una hilera de dientes ennegrecidos cada vez que abría su boca para modular.

Volvió a hacerse silencio, hasta que un guante resonó contra el hombro del sujeto regordete. Un tipo mucho más alto y joven, aparentando no más de veintipico, de cabellos largos y ojos verdes hizo retroceder de un tirón a su obstinado camarada, que cedió e hizo silencio, aun dedicándole su mirada de pocos amigos al soldado.

- Disculpe a Glemm, este calor le hace hervir la sangre.-Dijo el joven con un tono nasal.
- Buenas tardes -acotó mientras estiraba su escuálida mano hacia el guardia, como esperando un apretón. - Esos colores son de Mirrizvak ¿No? Bonita ciudad, tienen buenas casas, todas de piedra y eso.

La mano del joven permaneció en el aire un rato y eventualmente la retiró al no encontrar retribución, acomodándose los flecos húmedos que caían por su alargado rostro.

- En fin... -el ambiente se había tornado pesado de un momento a otro, pero el muchacho mantuvo su tono amable. - ¿Qué necesita?

Los ojos del guardia se hallaban clavados en él tras el visor de metal que cubría su rostro.

- Nombre.

- ¡Ah!-Exclamó con alivio el sujeto al escuchar por fin una respuesta, y de puro instinto volvió a extender su mano.

- Me llamo Aurthur "El árbol" y venimos de... -De repente los caballos relincharon con fuerza. La voz del sujeto se cortó al mismo tiempo que su cabeza cayó al suelo. En milésimas de segundo, el rojizo brazo que sostenía la katana arremetió ahora contra el tipo rechoncho, cercenándole la cabeza del mismo modo y haciéndole ahogar un grito en lo que separaba su cuello de su torso. La refulgente extremidad fue absorbida por el pecho del inmóvil uniformado.

Ambos cuerpos cayeron al suelo junto a sus cabezas y se escuchó un golpe parecido cerca la carreta. Shirei se quitó el casco mientras observaba correr al tercer hombre, un tipo joven, rubio, que corría por el sendero como si su vida dependiera de ello. Esperó por unos instantes mirándole escapar y se encogió de hombros para sí mismo a la vez que se agitaba su cabello, arrojando gotas de sudor en todas direcciones.

"¿Lo vas a dejar escapar?" La voz de Baku sonó dentro de su cabeza.

El joven se hincó con un movimiento pesado y tomó por los cabellos la cabeza de Aurthur, aun goteando sangre que teñía la hierba y la tierra del camino de su mismo color, rojo oscuro. "Te estás ablandando, chico."
- Solo lo necesito a él. -Dijo mientras levantaba la cabeza a la altura de la suya. "¿Y por qué maté al gordo?" La mirada del espadachín se fue hacia el cadáver decapitado de Glemm, cuya cabeza yacía a un lado, aún con su expresión de susto marcada en sus facciones.

- Me caía mal. -Dijo pateando su cabeza, que rodó hacia el camino dibujando una suerte de línea rojiza.

Un tenue sonido metálico le hizo recordar lo que había visto minutos atrás, sin dilación Shirei caminó lentamente hacia la parte trasera de la carreta, manteniendo una distancia prudente entre él y la misma.

Sus ojos se encontraron con otro par, éstos de un profundo color azul celeste, complementados por una larga cabellera carmesí y una tez blanca levemente bronceada. Las cejas de Shirei volvieron a delatar su sorpresa mientras observaba de arriba a abajo a la chica encerrada.

"Oh, damisela en apuros." La voz de Baku le produjo una leve migraña y se limitó a obviar su comentario frunciendo el entrecejo. La muchacha intentó retroceder, pero fue detenida por los barrotes de la celda, su mirada parecía expresar más sorpresa que cualquier otra cosa.

Decidió ser breve, y la mejor forma que encontró fue...

- ¿Qué has hecho?

La azulina mirada de la chica no se apartó de la suya ni por un instante.

- Le he dicho un mal chiste a un guardia y no le gustó. -Dijo con un tono que ni siquiera alcanzó a ser burlón, casi siendo monótono y natural.

"Joder, al parecer la carreta estaba llena de chistosos." El tono de burla del comentario hizo que el ceño de Shirei volviera a arrugarse, a este punto fácilmente esa podría ser su expresión de descanso. Su semblante de enojo se degradó a uno de fastidio con rapidez. "Que se pudra."

- Tsk... Como sea. -Dijo dibujando un arco con sus ojos mientras daba un giro de noventa grados y procedía a alejarse de la carreta a paso tranquilo, haciendo rebotar la cabeza de Aurthur contra uno de sus muslos ocasionalmente.

Como se esperaba, unos pocos segundos después pudo escuchar algo.

- ¡Espera! ¡No me dejes aquí! -Chilló la muchacha en su dirección.

Shirei se detuvo en seco sobre el lodoso camino, vacilante, alternando su mirada entre el camino y la carreta. "Shirei, no es nuestro problema".

Un minuto habrá pasado, un guante escamoso se aferró a uno de los barrotes de la jaula.

- ¿Qué has hecho? -Volvió a preguntar Shirei, esta vez con un tono más severo, pero con su semblante relajado, para variar.

Nuevamente los ojos de ambos se encontraron.

- Defender a mi familia... y un par de soldados murieron en el proceso. -Dijo la chica sin romper ni por un segundo el contacto visual.

"Miente." El acote de Baku no se hizo esperar y así fue roto el relajado semblante de Shirei, que volvió a fruncirse ni bien la gutural voz del demonio invadió sus pensamientos. Su cabeza osciló en señal de negación.

- ¿De dónde vienen? -Preguntó obviando completamente la respuesta de la chica a su primera pregunta. Esto pareció desconcertar a la muchacha, pero ella no tardó mucho en responder.

- No sé dónde estamos... pero yo vengo de Erinimar.-Las cejas de Shirei volvieron a alzarse con sorpresa. - Me atraparon mientras dormía.

La vista del espadachín se fue hacia el camino por donde había venido la carreta, que se perdía dentro del bosque de Physis. Rápidamente sus ojos volvieron a clavarse en la muchacha.

- Estás en la frontera entre Physis y los Montes Keyback.

Las escamas metálicas del guante dieron unos cortos golpeteos a uno de los barrotes, que sonó con un tono profundo y sumamente extraño para Shirei, quien conocía bien el hierro y el acero, y eso no sonaba parecido a ninguno de los dos. Sus pensamientos fueron turbados por la voz de la muchacha.

- Realmente no conozco de lugares, pero viajaba al Bosque de Silvide... -Dijo con voz suave.

Súbitamente ella levantó su mano y señaló la cabeza de Aurthur, que colgaba por los cabellos de la mano de Shirei - Él me dijo que la jaula está hecha de siderita... -su mano bajó pausadamente. - No sé que sea... pero Él me lo dijo.

"Siderita... pues no suena como algo normal. Puede ser una criatura sobrenatural, Shirei."

La migraña volvió a invadir las sienes del espadachín, que bajó momentáneamente la mirada hacia el lodo que cubría las suelas de sus botas.

- ¿Eres humana? -inquirió sin dilación.

Hubo una pausa. - Sí... -respondió la chica en un tono que lejos de sonar convincente solo levantó más sospechas en la mente de Shirei.

Ella pareció notar esto y se apresuró con sus palabras - ¿Me vas a ayudar o no? -Dijo con un tono de impaciencia bastante notable.

Un sonido nasal abandonó las fosas de Shirei, quien cerró sus ojos por unos segundos.

- ¿Qué te hace pensar que estás en pos de hacer preguntas?

- Mira... si lo que quieres saber es si te asesinaré, la respuesta es no. No podría, aunque lo intentara.- La chica bajó la cabeza, como observando su estado físico. -Puesto que no puedo en mi estado.

Shirei la miró de arriba a abajo, sus ropajes de cuero se encontraban sumamente húmedos, probablemente producto de las múltiples lluvias que habían estado ocurriendo en la zona. Los pensamientos del chico fueron nuevamente interrumpidos.

- Entonces ¿Me vas a ayudar?

Soltando los barrotes el muchacho se llevó su mano a la nuca para rascarse el cuero cabelludo, pensativo. "Esto no nos incumbe, Shirei ¿En serio estás pensándolo?" Él deliberó en silencio por unos momentos hasta que un suspiro pareció poner fin su debate interior.

- Escúchame.

Shirei tomó el mango de su katana con su mano libre y la desenfundó con un presto movimiento de muñeca, haciéndola dar unos cuantos giros en el aire, cortando la brisa cálida de la tarde.

- Voy a romper el candado, tú vas a levantar las manos, vas a salir, despacio, y te vas a alejar por este camino hasta que yo ya no pueda verte. - Sentenció señalando el camino por el que había venido la carreta con la punta de su Oda Nobunaga.

- ¿Y ése camino a donde me lleva? -Preguntó la chica, siguiendo la trayectoria del arma con su mirada.

- No tengo idea.

Los ojos de la muchacha se abrieron como platos - No... no puedes decirme que me vaya por un lugar y ni siquiera sabes a dónde va... ¿Qué sentido tiene sacarme de aquí si voy a morir en el bosque?

Shirei volvió a clavar su mirada en ella. - Tú sabrás.

La voz de la chica titubeó. - Re... ¿Realmente vas a dejarme a mi suerte?-Su tono cambió de uno dubitativo a uno de desamparo.

- ¿Estás hablando en serio?
- Por favor, necesito tu ayuda.
- ¿Me vas a dejar morir a manos de cualquier bestia que me cruce en el camino?


El puño de Shirei tembló, generando un leve tintineo en las escamas de su guantelete mientras éste se cerraba cada vez con más fuerza alrededor del mango de su katana. Con un bufido casi inaudible el espadachín enterró la katana en el lodo con fuerza y se giró hacia la muchacha pelirroja

Respiró de forma exagerada por su nariz antes de hablar. – Mira. No te conozco, no me conoces. No te debo nada, ni tú a mi... y no sé ni por qué diablos estoy pensándolo. -Exclamó.

- Voy a llevarte hasta el poblado más cercano en Physis que conozco. De ahí, si alguna bestia te mata... ya no serás mi problema.

Su guantelete estrujó con fuerza uno de los barrotes, emitiendo un chirrido metálico.

- Y eso será todo, no me interesa saber quién eres, ni qué opinas, ni del plan ni de mí, así que ahórrate todo eso.

Dicho ello Shirei procedió a desclavar su Oda Nobunaga de la tierra húmeda y caminó hacia la carreta, subiéndose casi de un salto al asiento del conductor, lo cual produjo una reacción nerviosa por parte de los caballos, que fueron prontamente corregidos por sus riendas y comenzaron un trote regular a través del lodoso camino.
Shirei
Shirei

Mensajes : 14
Link a Ficha y Cronología : Shirei

Nivel : 1
Experiencia : 200 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.