Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Ayer a las 9:53 pm por Atlas y Axis

» -A quien le pueda llegar a interesar.-
Ayer a las 9:51 pm por Balka

» Strindgaard se ha hecho invisible.
Ayer a las 5:47 pm por Runesha

» Anhouk, la forjafora
Vie Oct 20, 2017 10:04 pm por Anhouk

» Ingeniería Rúnica
Jue Oct 19, 2017 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Jue Oct 19, 2017 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Regreso a la casilla de salida.

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Lun Jun 20, 2011 6:05 am

Había sido un camino largo, tal vez demasiado largo pero por fin llegaban a su destino. Tras girar por una colina el sinuoso río sierpe saludó a la pareja de viajeros con el sonido de su rápida corriente, anunciando a los conocedores de la zona que la ciudad de Tirian estaba ya muy próxima. Unos pocos cientos de metros mas adelante el camino de tierra se tornaba de lisa piedra, anunciando para los que no conocieran el área la cercanía de una urbe de tamaño considerable.

Nathan llevaba buena parte de la mañana cabalgando. .Sentada delante suyo, compartiendo montura, dormía placidamente Molly. Recostada sobre Nathan y rodeada por sus brazos parecía disfrutar de un sueño agradable ya que murmuraba y sonreía. Nathan lamentaba haberla obligado a realizar tan largo camino descansando solo lo justo pero la carta no permitía interpretaciones que no fueran de urgencia. Dicha carta llevaba el sello de la orden de la armadura blanca, era corta y concisa:

El Gran Maestre Alexander Dukov ha fallecido, Tirian llama a sus caballeros blancos a concilio. Es imperativa la máxima brevedad.

Firmado: Capitán caballero Abrahan Malconi.”


Los concilios reunían en Tirian a todos aquellos que portaban ese título “Caballero blanco”. Estos caballeros eran exactamente 200, siempre, ni uno más ni uno menos. Son en su mayoría descendientes portadores de los apellidos de los 200 caballeros originales que formaron la orden primera. “El filo de plata”. Cuando uno de esos linajes se extingue o no continua la tradición de caballería, otro apellido noble forjado en Tirian ocupaba su lugar. Este concilio decidiría quién sería el próximo Gran Maestre, no presentarse era considerado una vergüenza y una falta al deber, tomases el camino que tomases cuando partiste de la fortaleza como caballero.

Nathan no tenía opción, debía participar, aunque la verdad es que le sorprendía que le hubiesen mandado esa carta a él. Su apellido…estaba vinculado a la orden, desde luego pero con su abuelo la tradición se había roto y supuestamente el apellido sustituido por otro según las normas. De hecho en su tiempo en la fortaleza o en su partida, su nombre no aparecía en el pergamino argénteo. Nathan intuía alguna clase de maniobra destinada a ganar apoyos entre ciertos sectores de los caballeros…Ya sabía por boca de algunos de sus instructores lo ajetreado de tales eventos, era de esperar, al fin y al cabo el poder de la aguja era grande y el Gran Maestre una persona que podía tratar incluso con reyes como iguales.

El joven intentaba adelantarse a lo que podía encontrarse en cuanto llegaran. Además aparte del concilio Molly vería el lugar donde…Vale no nació allí pero allí le forjaron, Allí pasó seis años de su vida. Tiempo en el que se hizo hombre. Era posible que observando el lugar aprendiera mucho de él. Ese era el motivo fundamental por el que cuando ella le pidió acompañarle aceptó sin poner muchos peros. No quería tener secretos para ella ni ocultarle sus orígenes y raíces.

Molly se movió un poco buscando una posición más cómoda. Nathan sonrió de lado a lado. Aún se sorprendía de que una cosita tan pequeña pudiera hacerle sentir tan…deliciosamente vivo y feliz con tan poco…Solo con una sonrisa. Cama emitió un ruido, seguramente de disgusto por el cansancio. El joven se llevó un dedo a los labios para pedirle al animal que guardara silencio. El animal obedeció..quizá solo por casualidad..o quizá era más inteligente de lo que parecía. Poco a poco el camino de piedra se ensanchaba y ya era lo suficientemente ancho como para que pasaran 3 carromatos juntos. El río sierpe giró separándose del camino rumbo a regar los campos de cultivo más allá de la ciudad. De nuevo una colina y al llegar arriba….allí estaba. La ciudad de Tirian con sus callejuelas estrechas con casas de piedra de todos los tamaños y formas, caóticas avenidas comerciales, las plazoletas irregulares y…La fortaleza. Un símbolo de poder que hacia que uno se sintiera orgulloso de ser humano. Nathan sintiéndolo mucho por despertarla le dio a Molly varios besos por las mejillas y le sopló pelo y orejas. Quería que viese desde esa colina el imponente bastión. Una vista como pocas. Por las calles principales colgaban decenas de pendones con el escudo de la orden. Sobre un fondo blanco puro salpicados de la representación de estrellas en plata, una espada dorada con la empuñadora formada por la cabeza de dos caballos mirando en direcciones opuestas y a lo largo de su filo una inscripción “Ad astra per aspera”.

-Bienvenida a Tirian –Le-Rain princesa,. mi segundo hogar-

Sonreía con nostalgia pero también con …Algo mucho menos alegre, quizá el peso de algunos malos recuerdos.
avatar
Natharion

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2011 9:54 am

El prado era el más verde que había visto jamás y estaba lleno de puntitos de color, flores... sobretodo margaritas amarillas y amapolas rojizas. Yo estaba sentada de piernas cruzadas sobre un áspero mantel cuadrado de rayas blancas y rojas, observando como las hormigas invadían en fila india mi "mesa" del te.

Una de ellas encontró una galleta de chocolate y la vi hacer estiramientos, preparándose para cargarla a pesar de que era mil veces su tamaño. Suspiré y levanté la vista.... ¿Dónde estaba? Llegaba tarde... y el nunca llegaba tarde. Volví a suspirar y me recoloqué en mi sitio. Frente mi había aparecido Cama, sentada y mirándome con cierta condescendencia mientras tomaba una de las tazas y se la llevaba a la boca.

-No va a venir.

-¡No lo sabes!- exclamé a la defensiva, asustada de esa posibilidad- ¡El nunca ha faltado a una cita!

-Es un caballero... y por lo tanto demasiado caballeroso como para rechazarte por ser un gusano.- prosiguió Cama dándo un par de sorbitos al te- Seguro que está en algun lugar, preparándose para venir a tomar el té contigo y buscando mi formas y escusas para que se pase el tiempo.

Miré a Cama horrorizada. Jamás me había dicho cosas tan crueles.

-No...no es cierto... El me quiere.

-¿Te quiere?- Cama parecía enfadada y dejó caer la taza al suelo, que se hizo añicos.- ¿Cómo te va a querer si nisiquiera sabe quien eres? ....Aun no le has contado que nisiquiera eres una Molly entera...¿verdad?

Me encojí y esta vez no respondí, agachándo la cabeza sintiéndome avergonzada y culpable. Cama rió.... con una risa extraña. No era su risa...

-Me pregunto que dirá....que pensará cuando lo sepa.... Me pregunto si seguirá siendo tan caballeroso o te dejará sola como la sucia gusano que eres.

Alcé la vista y di un respingo. No era Cama. Frente a mi, sentado y con una larga copa de cristal en su mano, el me sonreía. Sentí un dolor agudo. Bajé de nuevo la mirada.... estaba arrodillada sobre los trozos afilados de la taza de té rota.

Algo movió mi pelo, un aire que llevaba un olor familiar, y empecé a sentir algo en mi piel.... ¿Besos? La pradera se desvaneció y me sentí abrazada contra algo duro. El culo me dolía a horrores.

-Mmmmm?

-Bienvenida a Tirian –Le-Rain princesa,. mi segundo hogar

Abrí los ojos legañosos y aguanté la respiración. ¡Era la ciudad más grande y brillante que había visto nunca! ¡Hasta el sol parecía más grande! Al fondo, las altas torres de un enorme castillo pinchaban el cielo. Desde allí, se extendían hacia nosotros miles de casas y plazas, fuentes, tiendas e incluso algun parque. Sonreí emocionada... ¿iríamos al parque? ¡Seguro que había perros!

-¡Ah! ¡¿Porqué has tardado tanto en despertarme!? ¡¡Tengo que prepararme, estoy horrible!- exclamé entre emocionada y nerviosa. Salté del caballo y, aunque aun estaba algo aturdida por el reciente despertar y casi me doy con la nariz en la tierra, corrí hasta la maleta que cargaba Cama, quien seguía los pasos del caballo mientras masticaba y remasticaba algo.

-Tranquila...se que no eras tu...- le susurré al oído cuando me acerqué. Le sonreí y ella agitó la nariz.

Abrí la maleta y empecé a rebuscar en ella. Kit de maquillaje....¿donde estaba el kit de maquillaje? Ah, bajo la peluca azul. Cojí mi espejito y di un suspiro triste al ver que con el viaje se había roto, viendo mi reflejo en el partido y dividido por la mitad. Tuve que esforzarme más que de costumbre en el maquillaje por culpa de la rotura del espejo. Por fin, cuando ya Nathan parecía tan impaciente que podría haberse ido dejándome ahí, terminé y guarde de nuevo el maquillaje y el espejo roto en la maleta.

Labios naranjas, sombra de ojos azul, colorete rosa, base blanca, una pestaña postiza verdosa (la otra no la pude encontrar) y perfilador negro. Sonreí y miré a Nathan.

-Ya estoy. ¿Vamos?

Volví a subirme a su caballo, sentándome de espaldas a el y apoyándome en su regazo. Su placa de armadura se había enfriado pero pronto volvería a calentarse al contacto con mi cuerpo. Torcí el cuello para mirarle y le sonreí, el tambien sonreía... pero parecía un poco triste.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Mar Jun 21, 2011 10:14 am

Nathan no terminaba de comprender a qué se debía tanto interés en maquillarse y ponerse guapa para entrar en la ciudad, además ella siempre lo estaba incluso aunque terminará de despertar. Aprovechó para echar un vistazo más exhaustivo a la ciudad, intentando captar las diferencias que se habría desde la última vez que estuvo allí. La ciudad había crecido bastante en pocos años y por lo visto se estaba intentando organizar las calles, las más cercanas a la fortaleza de hecho ya seguían unos patrones que al joven caballero le recordaban a su Phonterek natal. Algo más le llamó la atención enseguida. Estaban levantando lo que parecían las bases de una muralla y había torreones equidistantes salpicando las afueras de la ciudad.

Molly volvió a subir llamativamente maquillada al caballo y le miró. Consiguiendo como hacia siempre que él también sonriera, sin rastro de amargura ya.

-Claro que si, seguro que tenemos tiempo de sobra para ir al parque y a donde quieras-

Con un simple orden Yorsuek se puso de nuevo en marcha bajando por el camino a paso tranquilo. Pero antes de que llegaran a las primeras casas unos fuertes ruidos llamaron su atención. Desde un prado cercano un par de jinetes tironeaban algo grande atado con cuerdas a sus monturas. Aquella cosa se resistía, revolvía y luchaba pero a pesar de su tamaño no podía resistirse a la fuerza de los caballos. Terminó en el suelo y era arrastrado por la hierba, las tierras y las piedras sin cuidado alguno. Los jinetes se dirigían al mismo acceso al que se dirigían Molly y Nathan por lo que pudieron ver muy bien qué era exactamente eso que arrastraban, ahora por el camino de piedra. Era un orco.

Los jinetes se detuvieron a la entrada donde un grupo de sargentos lanceros de la orden custodiaban el acceso. Había una pequeña estructura de madera y tres grupos de empalizadas colocadas de tal forma que para entrar a la calle debías rodear la primera y entrar por el hueco que dejaban las otras dos. Algunos lanceros observaban al orco prisionero y le daban con la parte roma de sus lanzas mientras los jinetes explicaban al oficial al mando las novedades. Por lo que Nathan recordaba y sabía, los jinetes debían de ser miembros de la telaraña…y habían perdido a un miembro del grupo…Las patrullas de la telaraña siempre constaban de grupos de tres jinetes. Cuando llegaron a dicha entrada un par de hombres les cortaron el paso pero de manera normal, sin malas maneras. Incluso parecían dispuestos a ignorar al camello y el extraño aspecto de Molly. Aunque desde luego sus miradas se detenían en ella a menudo.

-Saludos viajeros. ¿Qué asuntos os traen a Tirian?-

Preguntó uno de ellos. Nathan respondió mostrándoles la carta que había recibido. Carta que los sargentos reconocieron enseguida, seguramente no era la primera que habían visto hoy ni sería la última. Rápidamente se cuadraron y al hacerlo el resto de los hombres que estaban pendientes del orco y los jinetes se cuadraron también saludando al caballero.

-Salve, caballero, bienvenido de nuevo a Tirian. Si hacéis el favor de indicarnos su nombre y apellido para el registro…-

En ese momento y sin dejar al sargento terminar la frase el oficial del puesto, sin duda un veterano, tomó la palabra colocándose al frente.

-Disculpad la inexperiencia y falta de conocimiento de mis hombres, Âla Mors. Me temo que son demasiado jóvenes para recordar la gloria del pasado. Es un honor volver a teneros entre nosotros-

Se hizo a un lado dejando libre el paso a la ciudad pero Nathan tenía preguntas que hacer.

-¿Qué ha ocurrido con este cônâmen? ¿De dónde ha salido esa criatura?-

Preguntó señalando al orco..que visto de cerca…Era una orca.

-La telaraña la localizó un par de millas al este, al otro lado del Sierpe. Estaba sola pero consiguió derribar a uno de los jinetes…Un buen soldado…-

Esas palabras preocupaban a Nathan. ¿Desde cuando los orcos se acercaban tanto a Tirian?

-¿Es un caso aislado? Podría ser una exploradora…-

-Es el primer caso del que tengo noticia Âla Mors, voy a ordenar duplicar la telaraña-

El oficial saludó a Nathan volviendo a su trabajo. Seguramente a avisar de la incidencia a la fortaleza. El sargento que había hablado antes volvió a hacerlo.

-Caballero, si me lo permitís os indicaré algunas direcciones. La mayoría de los caballeros han venido solos y ocupan las habitaciones en la fortaleza pero si deseáis algo más tranquilo para vos y vuestra Dama la posada del Puente de plata os queda muy cerca. Si deseáis algo más…-

Nathan se había quedado pensando en el tema de la orca y la miró con un toque de desdén.

-Gracias soldado-

Apretó un poco el abrazo sobre Molly aunque no añadió nada más. Con una orden Yorsuek se puso de nuevo en marcha caminando ahora por las calles de la ciudad. Fue solo cruzar la empalizada y parecía como si lo que estaba pasando a unos pasos con la orca fuese algo irreal. La ciudad estaba muy animada con críos correteando, vendedores ofreciendo sus productos, patrullas hablando animadamente, algunas casas de esta primera zona estaban construyéndose nuevas… Se encaminaron a aquella posada sugerida, el joven caballero pretendía alejar a su amada lo máximo posible del ambiente militar puro y duro y por qué no, tener intimidad.
avatar
Natharion

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Vie Jun 24, 2011 11:56 am

Nos acercamos a las puertas de la ciudad con el paso tranquilo del caballo. Cama seguía a mi derecha, avanzando a la par, y en un momento dado se acercó para olfatear mi mano y mirarme con ojos suplicantes. La pobre debía de estar muriéndose de sed.

-Tranquila Cama, ya llegamos- le dije rascando su cabecita con una sonrisa.

El sonido de pelea me sobresaltó. A lo lejos, un par de tipos a caballo habían atrapado algo enorme dentro de una red, lo habían derribado y lo arrastraban de malas maneras por el suelo. Hice un mohín. Aunque fuera una pieza de caza esa no era forma de tratarla...

Cuando se acercaron a nosotros noté como Nathan se tensaba. Le eché una breve mirada pero su gesto, su ceño fruncido y labios apretados, me hicieron cambiar de idea. Volví a mirar a la red que arrastraban y pude ver unos brazos musculosos, unas manos verdes, unos pies enormes... parecía un humano....un humano extragrande y verde....

Sus captores se habían parado en la misma puerta hacia la que nosotros íbamos y estuve a punto de saltar del caballo cuando vi que empezaban a golpearle con las armas. Agarré el brazo de Nathan.

-¡Le están pegando!

Nathan lo arreglaría. Se plantaría frente a ellos y les haría apartar las armas y soltar al pobre verdoso. Mi corazón se aceleró, listo para la acción, cuando llegamos a la puerta.

Y Nathan me dejó sin palabras.

Me giré para mirarle incrédula mientras el saludaba a los enlatados guardias y preguntaba por cosas y palabras raras que ni me sonaban. Mientras tanto, los jinetes seguían golpeando al pobre verdoso... ¡y Nathan no hacía nada! Solo preguntó sobre el verdoso, un orco...aunque hablaban de "ella" y bien mirado parecía que tenía tetas...

De nuevo uno de los jinetes descargó un golpe arrancándole otro quejido a la orca. Le miré con el ceño fruncido, enfadada.

-Déjale de una vez!! No ves que no se va a levantar!!??

El jinete me echó una breve mirada antes de volver a descargar un golpe. Apreté los dientes y habría saltado del caballo si Nathan no me hubiera sujetado. Sus brazos se apretaron a mi alrededor y le miré. Sus ojos estaban fijos en la orca derribada, con un gesto de desdén nauseabundo.

Finalmente entramos a la ciudad, que ya no me parecían tan bonita y luminosa como antes. El gris de la piedra del suelo estaba más apagado, quizá por mi estado de ánimo. Me mantuve un rato callada y cabizbaja, entre enfadada y deprimida. Me sentía decepcionada... y jamás antes me había sentido así con Nathan. Incluso sus brazos a mi alrededor me incomodaban y tras unos minutos no aguanté más y me escurrí de ellos, saltándo del caballo y regresando con Cama.

-Cama tiene sed.- dije quedamente, sin mirarle. Agarré las riendas de Cama y la dirigí hacia una fuente cercana, donde me senté a esperar mientras ella bebía.

Mi mirada estaba fija en el camino que habíamos recorrido, mirando las puertas de la ciudad aunque no podía verlas. ¿Qué iban a hacer con la orca? ¿La matarían? ¿La encerrarían? ¿La torturarían? La mirada de desdén de Nathan aparecía una y otra vez en mi cabeza, dándole el mismo aspecto que el resto de los enlatados, por eso, cuando volví a hablar lo hice aun sin mirarle.

-¿Qué van a hacer con la orca? ¿Dónde se la van a llevar?

Tal vez... tal vez aun pudiera hacer algo. Si Nathan me decía donde la iban a encerrar, podría colarme en las carceles y liberarla. Después de todo...¿que mal había hecho? Las palabras de Natharion aun me enfadaron más y esta vez le miré con el ceño fruncido, culpándole con la mirada como si hubiera sido el mismo quien hubiera maltratado a la orca.

-¡¿Qué mal ha hecho?!- exclamé exaltada- ¡¡Solo pasaba por aquí!! ¡Nisiquiera se dirijía a la ciudad, solo pasaba! ¿Que ha matado a un jinete? ¡Tal vez si no le hubieran atacado no tendría que haberse defendido!

Volví a darle la espalda y me levanté. Me dolía la cabeza del enfado. Cama ya había terminado de beber y volví a tomar sus riendas.

-Estoy cansada, Nathan, ¿podemos ir ya a la taberna?

Y hacia allí me encaminé, de nuevo con la mirada fija en el suelo frente a mi.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Sáb Jun 25, 2011 3:52 am

Nathan ya sabía que Molly reaccionaría así, por eso se había puesto tan tenso al acercarse al puesto de control. Simpatizaría con aquella orca y con cualquier cosa a la que trataran de esa manera…era de suponer. Nathan había seguido la senda del paladín al salir de Tirian, su indiferencia no significaba que compartiera esos métodos de tratar a un prisionero ni mucho menos pero desde luego lo que no iba a hacer era increpar a unos hermanos que habían visto morir a un compañero a favor de una orca sin más datos, para eso Tirian tenía mecanismos, admás esos soldados habían perdido a un amigo desde a saber cuantos años….Aquellos jinetes seguro que conocerían a la familia del soldado caído y tan pronto les dispensaran acudirían a contarle la noticia. Molly seguramente ya había colocado la etiqueta de cabezalatas violentos a los guardias y el de víctima indefensa a la prisionera…Sin conocimiento de causa ni nada más que su inocencia como juez, jurado y verdugo. Y claro, ya de paso por qué no colocarle esa etiqueta a su caballero acompañante.
Seguramente la joven esperaba que diera un par de órdenes con voz potente pidiendo que liberaran a la prisionera o que dejaran de golpearla y se le ofreciera un trato digno. Lo que Molly no sabía es que los soldados le debían respeto no obediencia y que seguramente, tal interpelación solo le hubiera servido para enemistarse con los guardias y no le hubiesen ahorrado ni un solo golpe a la orca. Ni en Tirian ni en ninguna ciudad humana. Rara era la familia que no había perdido a un familiar o conocido por culpa de ataques de orcos…Se comportaban como bestias, atacaban como bestias y se les trata como a bestias.

Cuando Molly se bajó del caballo para coger las riendas de Cama con la excusa de que tenía sed…Ni siquiera le miró, ni después, ni siquiera mientras esperaba sentada a que la montura bebiera, en silencio….después preguntó por el destino de la orca. Natthan estaba recordando cómo le entrenaron a base de castigos físicos y psíquicos a mantener la compostura en cualquier circunstancia, a cerrarse al exterior mostrando solo determinación y acero. Recordaba el entrenamiento en el río. Tres días enteros sin beber teniendo el sierpe a dos pasos sin poder siquiera mirarlo. Pero la actitud de la chica le dolía directamente en el corazón y en el orgullo. Pensaba que al menos ella le conocería lo bastante como para saber que no era merecedor de ese trato, que sabría de sus muchos defectos y sabría que si se comportaba así, tendría motivos Pero aguantaría su silencio si eso era lo que ella creía que se merecía. Tampoco la obligaría a tocarle buscando su calido contacto como anhelaba. Se permitió bajar la mirada al agua y respondió a la pregunta.

-La llevarán a la fortaleza y allí le preguntarán sobre qué hacía en territorio de Tirian. Le recordarán que los de su especie no son bienvenidos en territorio humano. Después corroborarán lo que le saquen con la información de la telaraña…Después se la juzgará, si es el caso o se la meterá en los calabozos como prisionera de guerra-

Molly continuó elevando la voz lo que causó que algunos se giraran curiosos aunque no podían saber sobre qué tema hablan

Nathan no quiso comentarle su preocupación sobre el tema. Los orcos no son muy listos pero de ahí a acercarse tanto en solitario a los humanos sin motivo…Solo de paso…resultaría poco creíble. Sería como si un pirata se acercara a una base de la marina y les dijera que solo pasaba por ahí. El joven pensaba que podría ser una exploradora de un grupo mayor. La ciudad de Tirian no estaba bien defendida, la fortaleza si, pero la ciudad…El único mecanismo que tenía la ciudad de defensa era la anticipación que otorgaba la telaraña.

Nathan sin embargo se vio en la necesidad de corregir el error de la joven. cuando dijo que la no se dirigía hacia la ciudad, solo pasaba….Molly era tan inocente que debía de pensar que lo que pasa fuera de la ciudad ya es problema de nadie y que los reyes y nobles gastan el dinero en proteger los caminos y las fronteras porque…les sobra. También debía corregir el resto de sus afirmaciones. Afirmaba sin conocimiento. La respondió en tono neutro, ni enfadado ni con tono de superioridad.

-Si fue capturada fue porque estaba en territorio de Tirian, dentro de sus límites como ciudad, la telaraña solo patrulla dentro de esos límites. No puedes saber si solo pasaba, fue atrapada a solo dos millas…muy cerca para ser un paseo casual, podría venir a saquear alguna granja o a cualquier cosa. No sabes si los jinetes la atacaron o fue al revés, un hombre ha muerto y no deberías mancillar su memoria sin conocimiento. Imagínate que fueron atacados…ese hombre habría muerto en acto de servicio.Ls orcos son tratados así en todas partes, en muchos sitios incluso ni se hubieran molestado en traerla con vida, -

Molly se dio la vuelta e inició la marcha, aún sin mirarle en ningún momento. Por lo menos así no podía verle los ojos, tras haberle dado la espalda e iniciado de nuevo el camino sin esperarle, lucían apagados. Una oscura idea pasó por su cabeza. Quizá no era la clase de caballero que Molly quería a su lado…Quizá no era la clase de hombre que ella creía que era. La inocencia que a él le gustaba en ella podía no estar compensada y que ella encontrara su seriedad y sentido común como algo determinantemente negativo. O peor aún que pensara que por desconfiar de los orcos ya es como la mayoría. Yorsuek pareció notar el desánimo de su amo y giro su enorme cabeza para jugar con el pelo del joven.

Al final de la calle en la que están un enorme letrero indicaba la posición de la posada. Nathan había perdido la noción del tiempo inmerso en sus pensamientos y por una vez Molly no se había desorientado. La posada era un establecimiento de piedra con una segunda planta de madera y tejado de pizarra. Parecía ser un buen sitio donde descansar. Ante la puerta alzó la vista para buscar la mirada de la joven, necesitándola incluso sabiendo que si en ella veía desilusión…Curioso que le importara más lo que ella pensara que el hecho de si tenia o no razón.
avatar
Natharion

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Lun Jun 27, 2011 11:40 am

Mientras caminaba hacia la posada que nos habían indicado en la entrada, las palabras de Nathan aun resonaban en mi cabeza. "No deberías mancillar su memoria" "En muchos sitios no la habrían traido con vida" "Demasiado cerca para ser solo un paseo, solo dos millas"

Caminaba sin mirarle, con los labios apretados. Sus palabras y sus razones me recordaban a las de soldados que en el pasado me habían pillado robando comida y me habían encerrado. ¿Y si la orca solo buscaba algo de comer? ¿Y si había algun bebe orco esperando el regreso de su madre? ¿Tendría ese bebe verde tanta suerte como la tuve yo, y pasaría alguien dispuesto a cuidar de el?

Tenia que liberar a la orca cuanto antes.... y para eso tenía que deshacerme de Nathan.

Me paré frente a la puerta de la posada y solo entonces volví a mirarle despues de todo el trayecto. Me sorprendió su gesto de tristeza....y me sentí culpable. ¿Habría sido mi enfado lo que le había puesto triste? Estuve a punto de disculparme pero de nuevo recordé su tono y su mirada de desden hacia la pobre orca.

-Si no nos conocieramos... si en una noche de guardia me hubieras encontrado a mi, sin conocerme, cojiendo el pan de la despensa de tu jefe. ¿Qué habrías echo?- dije hablando muy rapido y sin apartar la mirada de el, buscando algo en sus ojos que no había encontrado en los ojos de ningun otro guardia. Compasión.- Una orca sola.... ¿y si ahora hay un bebe verde a un lado del camino y no hay caravana de circo que lo ayude?

Volví a darle la espalda y empujé la puerta de madera de la taberna, que chirrió al abrirse. El panorama que me esperaba dentro me sorprendió. No había resacosos peleones, no había borrachos dormidos por las esquinas, las mesas estaban limpias de cualquier vaso, resto o comida y el salón estaba muy iluminado gracias a las ventanas, tambien limpias, de las paredes. Incluso olía bien.

-¿Seguro que esto es una taberna...?- le pregunté a Nathan en voz baja...Si lo era...desde luego debía de ser cara.- ¿Te harán descuento por ser caballero?

Nos acercamos a la recepción tras la cual nos esperaba un tipo canoso vestido como el anfitrión de una fiesta noble, en lugar de un calvo y malhumorado grasiento posadero.

Guardé silencio, dándole vueltas a mi plan, mientras Nathan pedía la habitación. Mi mirada se posó en una de las ventanas del salón. El sol pegaba fuerte y habían extendido sobre esa ventana un toldo de tela verde. Más allá, se veía la plaza y una enorme fuente de agua.

-¿Podría haber ventanas?- pregunté de pronto. Cuando les miré, supuse que acababa de interrumpir la educada conversación entre ambos. Sonreí mirando a Nathan y señalé la ventana del toldo.- Me gustaría poder ver la plaza desde arriba...

Nathan también sonrió... y menos mal que dejó de mirarme para pedir esas ventanas, porque si no me habría visto la culpabilidad en la cara. Seguramente se enfadaría por lo que iba a hacer... ¡pero tenía que hacerlo, lo entendiera el o no!

El posadero, o como se llamara en esa posada tan rara, le entregó solemnemente unas llaves y se despidió deseándonos una feliz estancia. Subimos las escaleras y segí a Nathan hasta la habitación con el número de la llave. ¡Qué util era saber leer! ¡Yo me habría pasado media mañana probando la llave en las cerraduras antes de dar con mi habitación!

La habitación de nuevo me sorprendió. La cama tenía unas sabanas blancas, limpísimas y arregladas, que no pude resistirme a tocar boquiabierta. Blancas y suaves, e incluso olían bien. El colchón era el mas blando y ancho que había visto en toda mi vida. Ya estaba levantando una pierna para subirme a la cama y ponerme a saltar cuando llamaron a la puerta.

Me alejé de la cama como si me hubieran pillado haciendo alguna travesura y Nathan abrió la puerta. Un chico entró con las bolsas de Nate y con mi maleta, diciendonos que nuestras monturas ya habían sido llevadas a las cuadras.

Rapidamente saqué el gorro de dormir de Cama de mi maleta y se lo tendí al chico.

-Puedes llevarle esto a Cama? No puede dormir sin el.

El chico me miró de forma extraña y luego miró a Natharion con cara de confundido. Finalemnte cojió el gorro con lentitud y se marchó, no sin antes mirarme de nuevo como si se preguntara si estaba bien de la cabeza. Miré a Nathan y me encojí de hombros, sonriendo.

-Tengo sueño...y hambre....- traté de que mi voz siguiera sonando jovial- Nathan...podrías traerme algo de comer?

Me acerqué para darle un beso en la mejilla.

-Lo siento...- susurré. Tal vez el pensara que me disculpaba por el enfado de antes....pero en realidad era por lo que estaba a punto de hacer.

Regresé a la cama y me senté en ella, deshaciendo las sabanas y acomodándome frente a ellas. Miré a Nathan sonriendo hasta que salió de la habitación. Me quedé quieta, escuchando sus pasos que se alejaban por el pasillo.

Salté de la cama y me dirijí a la ventana. Estaba limpia y en buenas condiciones así que la pude abrir sin ningun problema. Me asomé y miré abajo. Ahí estaba el toldo de tela verde...

Corrí hasta mi maleta y empecé a rebuscar en ella. Cojí mis dos espadas, mis orquillas, una capa larga, una peluca y mi botella de té. Una vez me coloqué y sujeté la falsa melena negra sobre mi cabeza y me cubrí con la capa, regresé a la ventana y sin pensarmelo dos veces, salté.

El efecto de la gravedad, la sensación de caer al vacio me llenó de hormigas el estómago y a punto estuvo de arrancarme un gritito histérico. Por fortuna no me dio tiempo y caí pesadamente sobre el toldo. El golpe no fue suave, pero la tela era lo suficientemente gruesa y resistió.

Sin esperar a que vinieran curiosos a preguntarme si me había caido o tirado, brinqué con mis piernas doloridas de la tela y eché a correr por la calle. Los soldados llevarían a la orca a una fortaleza... tenía que encontrarla.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Jue Jun 30, 2011 10:37 am

Continuaba habiendo reproche en sus gestos y sobre todo en su mirada. Fue en la misma puerta de la posada cuando se giró por fin hacia el para confirmar los peores pensamientos de Nathan. No era uno de sus enfados tontos porque la hubiera tratado como si fuera de cristal ni porque le hubiera hecho algún regalo que no creía merecer o porque hubiera tirado las setas que había recogido y habían terminado comiendo las que el joven había recolectado. “Racismo setil” lo había llamado. Esta vez no era un enfado adorable, realmente había tocado una convicción maestra dentro de la inocente ética de la hermosa chica. Ojalá pudiera simplemente sonreírla y decirle que tenía toda la razón del mundo. Que esperara en la habitación mientras él entraba en las mazmorras y liberaba a la orca de sus malvados captores y la devolvía a su pueblo donde les darían una fiesta y...Pero no podía, sencillamente porque la orca podía ser el enemigo. No aprobaba que se tratará mal a un prisionero, incluso el código de honor de las guerras exige un mínimo en este asunto. Simplemente los orcos no hacen migas con los humanos, ni casi con ninguna raza salvo raras excepciones y solían portar muerte y destrucción. Ha sido así desde siempre. Un humano en territorio orco no hubiese recibido un trato ni la mitad que aquella prisionera. Pero Molly era demasiado buena para aceptar la espiral de odios en la que se movía el mundo.

Él podía comprender como se sentía, el mismo había bebido con un orco algo de tiempo atrás. Al principio se habían enfrentado pero al final con una cerveza pareció que nada hubiera pasado. Había viajado por Noreth y compartido mesa con elfos y enanos. Incluso cama con una Horige. Si hubieran sido Molly y Nathan quienes se hubieran encontrado con la orca y esta hubiese sido buena como defendía la joven, incluso la hubiese ayudado. Pero en esas circunstancias lo primero era sospechar y pensar en los tuyos. Nathan había abrazado los ideales del paladín. Proteger al indefenso y ayudar al desvalido, si. Pero no abrazar la locura y la insensatez.

Cuando Molly se giró le miró a los ojos y le preguntó. Una pregunta incomoda debido al amor que procesaba por la joven. Pero respondió con sinceridad.

-Evidentemente que te hubiera detenido si mi trabajo es velar por que no hagas tal cosa y mas contra mi jefe. Y después si hubiera visto tu necesidad...seguramente habría hecho la vista gorda e incluso te hubiera ayudado dejándote muy claro que robar no es la solución. Si hay un bebe orco y su intención era solo conseguir algo de comida, quizá incluso sin intentar robar...entonces te aseguro que haré lo que esté en mi mano para ayudarla, pero no deberías suponer el bien siempre...hay mal en el mundo-

Dentro del local se respiraba calma y tranquilidad. Ya casi se le había olvidado lo diferente que era el ambiente en aquella ciudad. Sin peleas ni desorden. Se dirigió al posadero para pedir una habitación. Molly pidió sonriente que fuese una habitación con ventana a la plaza. Eran unas habitaciones muy solicitadas pero por suerte quedaba una libre con tal requerimiento. Era curioso que ella pidiera algo tan concreto. Solía conformarse con lo que le ofrecían. El precio no era muy alto, al fin y al cabo no era una posada única con tales características, salvo las posadas del extrarradio era común que estuvieran limpias y cuidadas, la tarea era muy sencilla cuando a cualquiera que armara escándalo lo llevaban al calabozo y con mayor razón si encima eras soldado.

La habitación era muy al estilo de los caballeros. Pocos muebles, mucho espacio y tenia un muñeco donde colocar la armadura que evidenciaba quienes eran los clientes más comunes. Una amplia cama doble con sabanas de un blanco casi brillante. La habitación era iluminada por un gran ventanal que daba a la plaza. Cuando la joven se puso a saltar sobre la cama por un momento a Nate se le quitaron las preocupaciones y cuando al llamar a la puerta dejó de hacerlo sonrió al ver que estaba intentando comportarse. Era el mozo que traía los equipajes seguramente tras ocuparse de las monturas. Parecía mostrar un interés especial por Molly, no era de extrañar pues era un chico de unos 17 años y la joven poseía una hermosura fuera de lo común, o quizá quería ver si la propietaria del camello-llama era extraña a juego con tal montura. Aunque la verdad es que cuando Molly se dirigió a el con una extraña petición. A parte de la expresión de sorpresa sonreía sonrojado. Nathan no quiso decir nada...el también había sentido las hormonas revolucionadas una temporada a su edad.

El caballero esperaba que al estar solos y en la habitación podrían continuar hablando...Solucionar el tema de la orca. No soportaba que estuviera así con él. Se giró hacia ella para intentar dialogar y exponerle mejor sus motivos...pero Molly lo despachó mandándolo a por comida. Supuestamente si tienes hambre bajas al comedor y comes...Nathan interpretó esa frase no como un tengo hambre si no como un quiero estar sola. Bajó la cabeza y salió de la habitación con un simple “Claro, princesa”.

Una vez abajo y tras pedir la comida no quiso subir, se quedó sentado en un mesa bebiendo un poco de vino y mascando un trozo de carne sin mucho ánimo. Cuando subió pasado un rato la ventana estaba abierta y Molly no estaba. Al asomarse pudo ver que bajo la ventana había un toldo que parecía haber sido golpeado por algo. Atar los cabos fue sencillo. Ventana a la plaza... una chica muy lista..Aunque la verdad es que al caballero le había gustado que se despidiera...Debía de verle como un monstruo para ...escapar así de él. Observó por la ventana los alrededores pero debía de hacer rato que se marchó. Se sentó abatido en la cama antes de que su mente de guardia se pusiera en marcha a pesar del abatimiento. Bajó a los establos...Cama estaba allí y llevaba puesto el gorro de dormir. Molly nunca se habría ido sin su montura. Otro hilo quedó atado. La joven había dado por verdadera su fantasía de la orca buena con un hijo...y sabía donde iba a estar esperando ser rescatada. Maldijo en voz baja y ensilló rápidamente a Yorsuek. Esa mujer iba directa a hacer una tontería...y le llevaba ventaja. Molly no tenía ni idea de hacia que problema iba de cabeza. Cualquier rifirrafe con la guardia de cualquier otra ciudad le iba a parecer una caricia en comparación.

Mientras Molly andaba deprisa por las calles cada más mas ordenadas en pos de su misión de rescate es posible que no se percatara de que una figura de negro equipamiento la seguía a una distancia prudencial. Una capa negra y larga ocultaba su armadura aunque el sonido metálico delataba su existencia. Un yelmo cubría su rostro y su pelo blanco ondeaba al viento. ¿Acaso incluso antes de que llegará tan siquiera ante los muros de la fortaleza ya estaba en un lío?.
avatar
Natharion

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Lun Jul 04, 2011 12:41 pm

Ponía todo mi empeño en mantenerme centrada en mi importante misión de rescate, ¡pero aquella ciudad era tan grande y tan bonita! ¡Y había tantas tiendas! Bisutería, perritos, comidas preparadas que solo de olerlas me ponía a babear.... incluso vi un lugar donde hacían tatuajes. ¡Tenía que hacerme un tatuaje!

Suspiré y me obligué a salir de la tienda de los tatuajes bajo la mirada del vendedor, al que no le quedaba un solo centímetro sin tatuar. Primero la orca. Al recordar de nuevo como habían tratado a la pobre, la ciudad volvió a parecerme más gris. Esta vez no me permití volver a distraerme y me dirigí hacia la oscura torre que sobresalía del resto de tejados a lo lejos.

Caminé de prisa, a punto de echar a correr, hacia allí y me encontré con un puente que cruzar, ancho y de piedras grises.... y muy transitado por guardias que no parecían tener la intención de marcharse de el. No me dijeron nada cuando comencé a cruzarlo, de echo no era la única y al otro lado parecía haber un mercadillo montado, pero tuve por seguro que si regresaba por ahí caminando con una orca...

A mitad del puente detuve mis pasos. El sol me cegaba y hasta mi llegaban los sonidos del mercadillo y de los vendedores que lanzaban ofertas a quienes pasaran frente a sus puestos. Mi corazón se aceleró pero meneé la cabeza. ¡Primero la orca! Me acerqué a la barandilla de piedra del puente y me asomé. El agua parecía fluir de forma tranquila y había unos cuantos barquitos parados en unos pequeños muelles de madera. Si conseguía uno de esos barquitos quizá podría sacar a la orca... ¿tendrían vigilado tambien la salida del río? Si esa ciudad era tan repensada como Nathan seguro que si... Fruncí el ceño tratando de dar con una solución, una vía de escape, y sonreí cuando pensé en las cloacas. ¡Seguro que nadie vigilaba las cloacas! ¡Y seguro que había algun agujero de desechos en aquella fortaleza por la que meterse!

Debía de haberme quedado demasiado tiempo parada porque uno de los soldados se me acercó.

-¿Ocurre algo, señorita?- preguntó en un tono tan formal que casi parecía automático.

Le miré sonriendo y negé con la cabeza. Señalé el agua.

-¡Peces de colores! ¡Nunca los había visto tan gordos! ¡Mira, allí hay uno rojo y blanco! ¿Se puede pescar en el río?

-Me temo que no, señorita, al menos no en este tramo. Si desea conseguir pescado puede ir al mercado.- dijo con amabilidad.

-El pescado se come, los peces no.- dije meneando la cabeza. El no pareció entender la diferencia entre ambos así que me encogí de hombros y retomé mi camino.

Al cruzar por el mercadillo no pude evitar acercarme a algunos de los puestos. Collares, pulseras, faldas, pañuelos, brazaletes, anillos... de uno de los puestos tomé un par de pendientes que me prové sin dejar de caminar. Me miré en el espejito de otro tenderete. ¡Eran bonitos! Seguro que también valian lo suyo.... Nathan tendría dinero, se los enseñaría cuando regresara y le preguntaría si se los compraba. Por ahora, el tendero no parecía echarlos de menos.

El mercadillo se acabó y poco a poco el resto de las tiendas también. El camino empezó a inclinarse cuesta arriba, un camino largo y con pocas cosas con las que ocultarse. ¿Me verían llegar desde la fortaleza? Cuando llegué a las puertas del muro de aquella carcel me oculté a un lado para echar miradas al interior. ¡Un patio de armas! No se parecía a ninguna otra carcel que hubiera visitado... normalmente era un pequeño cuartelillo, un agujero oscuro y mal oliente, con uno o dos guardias amargados y muchas veces bebidos. Pero aqui no, debía habermelo esperado si la ciudad era como Nathan, aquí había todo un patio de armas donde un montón de soldaditos entrenaban bajo la vigilancia de guardiascabezalata que permanecían de pie, quietos como estatuas, al fondo y frente a un par de puertas que debían ser la entrada principal.

Me mordisqueé las uñas....no podía pasar por ahí. Si lo intentaba probablemente acabaría echa trocitos y en una sartén. En mi ansiedad bolqué un cubo de madera al golpearlo con la pierna. Un par de cubos vacios...¿que hacían en la entrada? Miré alrededor y pude ver a lo lejos una mujer con un vestido negro y blanco muy entrada en carnes y que parecía rebufar caminando cuesta arriba, cargada con un par de cubos que derramaban agua.

Sonreí y cojí los dos cubos vacios, finjiendo que me pesaban muuuucho, y entré al patio de instrucción. Tenía que haber alguna puerta para el servicio, en alguna esquina, seguro. Así que pasé sin acercarme a los soldados, hacia un estrecho pasillito a la derecha entre el edificio y la muralla. Uno de los soldados que entrenaban me miró. Le sonreí aun resoplando en el finjido esfuerzo.

-Llego tarde...

Dejó de prestarme atención para parar la espada de su compañero de entrenamiento y yo me interné en ese pasillito. Pronto vi una puerta de madera y allí me metí sin perder un segundo. El olor a comida me hizo la boca agua conforme entré. Debía de ser la cocina...y estaban preparando algo realmente rico. Las tripas me sonaron y me arrepentí de no haber esperado a comer lo que fuera que Nathan me hubiera subido a la habitación.

Me quedé unos segundos parada al pensar en el. A esas alturas ya se habría dado cuenta de mi fuga. ¿Estaría enfadado? Cuando terminara le pediría perdón, Nathan de seguro me perdonaría.

Dejé los cubos a un lado y me paseé por la cocina semi agazapada. Una cocinera enorme canturreaba frente al fogón y no se dio cuenta cuando pasé a su espalda. Salí de la cocina hasta un estrecho pasillo lleno de puertas. Abrí la primera de ellas a la derecha y arrugué la nariz al sentir el olor de la lejia. Era la lavandería... y en una de las paredes había una estantería llena de vestiditos de sirvienta doblados, planchados y limpios. ¡El disfraz perfecto!

Busqué uno que me valiera y me quité la ropa, dejándola escondida bajo un mueble en una esquina. Tuve tambien que dejar mis armas y mi te... no me gustó tener que hacerlo pero supuse que una sirvienta con dos espadas llamaría demasiado la atención.

Una vez con mi disfraz puesto, habiéndome quitado el maquillaje con el agua de la pila y tras recolocar mi peluca oscura sobre mi cabeza, salí de la lavanderia para vagar sin rumbo fijo. Me pasearía por allí, nadie se fijaría en una sirvienta, y tarde o temprano encontraría la entrada a las cárceles.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Vie Jul 08, 2011 11:51 am

La joven Molly había conseguido con suerte e ingenio colarse dentro de la fortaleza pero le llevaría aún un largo rato orientarse por los pasillos de piedra de aspecto idéntico entre si, incluso las antorchas, que descansaban en las paredes esperando la noche o que en los lugares menos iluminados alumbraban con su triste y tenue luz, parecían seguir un patrón de simetrismo casi asfixiante. Sus pasos la llevaron finalmente hasta una de las grandes salas de lectura, si alguien continuase por las regias puertas de sólidas maderas nobles que se veían al fondo de dicha sala llegaría a la gran biblioteca de Tirian. Pero seguramente tal cosa no fue lo que llamó más la atención de la mujer.

En aquella sala a la que había llegado, un hombre joven con túnicas de sacerdote elevaba la voz de forma histérica mientras hablaba con dos caballeros de pesada armadura. Uno de ellos era muy alto, mas que Nathan y llevaba a su espalda una enorme hacha de batalla con forma de águila. El otro, de menor tamaño, gesticulaba mucho y no paraba de tocarse su gran bigote con las puntas de sus dedos como queriendo estirarlo más de lo que ya estaba. El sacerdote convirtió su tono histérico en casi una súplica.

-El maese sabía de lo que os hablo y lo entendía...debéis hacerme caso ahora que por desgracia ya no se encuentra entre nosotros o no dentro de mucho lo pagaremos con dolor y muerte-

El hombre del bigote sonreía con un deje de desprecio en los labios.

-El Maese fue un gran guerrero y un hombre sabio...Pero era muy mayor cuando llegasteis aquí con vuestros cuentos para niños. Si no hubiera sido así, el mismo os hubiera tachado de loco no lo dudéis. Por respeto hacia él se te ha permitido permanecer aquí pero si volvéis a molestar con vuestras historias de fantasmas y brujas...Advertido quedáis-

El sacerdote se marchó con rabia, tristeza y ¿miedo? en la mirada dejando a los dos hombres de armas. De nuevo el hombre del bigote hablo, esta vez hacia su compañero.

-En buena hora llegó la muerte del viejo...Su estupidez a la hora de creerse estos cuentos ha costado a la orden mucho dinero..Tan pronto sea escogido como nuevo Maese tendré que ocuparme en primer lugar de esa estúpida muralla, bastante tienen ya esos pueblerinos con que patrullemos sus calles para que encima gastemos una fortuna en protegerlos de enemigos inexistentes...y aunque existieran..-

El hombre del hacha rió de forma estúpida y añadió.

-Si son tan débiles como para no poder defenderse que no se defiendan-

Finalmente salieron de la sala por la puerta que uso el sacerdote.

................................................................................................................................................................

Nathan a lomos de su imponente montura cabalgaba todo lo rápido que podía por las calles de la ciudad rumbo a Tirian. La gente que caminaba y lo estrecho de muchas de las vías causaban que incluso tuviera que desmontar a veces y guiar al caballo por las riendas. Estaba preocupado, le llevaba mucha ventaja y quizá no podría alcanzarla antes de que cometiera la mayor estupidez de su vida. Intentaba recordar las calles de la ciudad para averiguar por donde era más probable que la joven hubiese decidido caminar rumbo a prisión...prisión para ella, pero podría ser por cualquiera..Con un poco de suerte quizá se habría perdido y llegaría antes que ella. Levantó su cabeza ante la imponente fortaleza que dominaba todo el paisaje....”Menuda mierda”, pensó, ni ella se perdería en esas circunstancias.

Cruzó el puente sobre el afluente del sierpe. Era la ruta mas directa hacia la fortaleza...Habría que probar suerte. Preguntó a los guardias por una mujer de pelo naranja, ropa llamativa y efusivamente maquillada. Ninguno recordaba haber visto a nadie así...y era difícil no acordarse. Uno de ellos habó.

-Hace unos minutos me fije en una chica de pelo oscuro muy atractiva, llevaba una capa que la cubría pero se intuía su belleza, ya se que no encaja mucho pero iba maquillada casi como para dar un espectáculo de circo...y parecía un poco....desubicada...Soltó algo extraño sobre que el pescado es comida pero los peces no...algo así..-

Nathan no podía estar seguro de que fuera Molly aquella mujer pero todo apuntaba a que sí. Comenzó a galopar por las ahora amplias y rectas calles directamente a Tirian. Lo inocente que era esa chica para algunas cosas pero lo espabilada que era para otras. Pudo entrar ya que su estatus de caballero le permitía acceso a la fortaleza y tras preguntar sobre la orca pidió verla. Una petición algo inusual que extrañó al guardia pero finalmente se le permitió tras contarle que era sospechosa de ser una exploradora de un grupo mayor de orcos que podrían rondar Tirian, cosa que no era del todo mentira...Al menos él sospechaba eso.

-¿Alguien más ha pedido hablar con la prisionera?-

Preguntó Nathan al vigilante temiendo la respuesta. El soldado se encogió de hombros.

-Debería revisarlo en el libro, al medio día, hace unos minutos se cambió el turno.-

“Mierdaaaaaaaaaaa” pensó de nuevo el joven caballero. Casi sin querer mirar la celda donde debía estar la orca. Finalmente se asomó para descubrir que sus temores eran....
................................................................................................................................................................

La figura de negra capa que había estado siguiendo a Molly se detuvo antes de la salida del mercado. Allí en la sombra de un edificio observó el ir y venir del camino hacia la fortaleza. Observó con especial interés a un caballero sobre un animal blanco que parecía llevar mucha prisa y a un sacerdote joven que bajaba con cara de haber perdido a un familiar. La figura se colocó al lado del sacerdote y este habló.

-Están demasiado ocupados mirándose el ombligo, si tan solo levantaran la cabeza podrían ver lo que está por venir-

-¿Qué te esperabas?. Son caballeros, lo suyo es pelear contra dragones y salvar a damiselas en apuros no salvar almas..eso es cosa vuestra...sacerdote-Respondió la figura.

-Habrá que hacerlo ahora mismo...o podría ser demasiado tarde-
Sentenció el sacerdote.


avatar
Natharion

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Jue Jul 14, 2011 10:17 am

Encontré el baño, dos trasteros, de nuevo la cocina, la despensa ( de la que aproveché para cojer algo que me llenara el estómago), el comedor y una armería.... pero ni rastro de la orca. Resoplé apartándome un mechón oscuro de mi peluca, que empezaba a picarme en la cabeza. ¡Todos los pasillos parecían igual!....O eso...o estaba pasando por los mismos una y otra vez.

Estaba a punto de darme la vuelda y desandar lo andado cuando escuché el eco de unas voces en las paredes de piedra. Me asomé a una sala nueva, una llena de estanterías y mesas enormes y largas con velas, y pude ver a tres tipos que parecían discutir algo. Un cura, un bigoteslargos y un gigantón con un hacha enorme. El cura parecía muy alterado y sentí curiosidad.

Parecía desesperado cuando nombró a un "maese" y habló de desgracias, dolor y muerte y solo consiguió como respuesta una burla por parte del bigoteslargos, que de nuevo se estiraba del bigote. No fue demasiado amable e incluso lo acusó de loco por ir contanto "historias de fantasmas y brujas". ¿Fantasmas y Brujas? ¡Me encantaban esas histórias! Por unos momentos de olvidé de la orca y de la importante misión que me había llevado hasta allí. Quería hablar con el cura y preguntarle, ¡tenía que contarme esas historias! ¡Y yo luego le contaría alguna otra!

El sacerdote se marchó con cara de frustración por una de las puertas de la sala. No podría seguirle sin que los dos enlatados me vieran pasar, así que esperé con la esperanza de que se marcharan enseguida.

Cuando el bigoteslargos volvió a hablar fruncí el ceño. Desde luego... era la persona más desagradable que había visto nunca. Al parecer iba a ser nombrado nuevo "maese", ya que el otro estaba muerto, y lo primero que iba a hacer era quitarle las murallas a la ciudad, cosa con la que su enorme compañero estuvo de acuerdo. Definitivamente no me caían bien esos dos... y para colmo se marcharon por la misma puerta que el cura. No podría seguirle sin que me vieran y preguntarle por esas historias.

Suspiré. Me quedaba sin cuentos de miedo... pero... ¿no había ido hasta allí por algo? ¡Ah, si! ¡La orca!

Esta vez no pasé mucho tiempo merodeando antes de que otra sirvienta me encontrara. Parecía enfadada y me riñó mientras la seguía hacia las cocinas. Parece que iban mal de personal y tiempo y algunas de las chicas nuevas no habían ido... y los soldados tenían que comer.

Cuando volví a entrar en la cocina se me hizo la boca agua por los olores sabrosos que salían de las cazuelas humeantes. De pronto me vi cargada de bandejas y platos que parecían haber salido de la nada y me empujaban para que me diera prisa en servir la comida.

Me afané en dar honor a mi disfraz y por suerte nadie se planteó que pudiera no ser una sirvienta. Acompañada por dos chicas más con las que compartí los comentarios y pellizcos de algunos soldados, servimos la mesa en un tiempo record y nos reunimos de nuevo en la cocina. Me sentía bastante orgullosa de mi misma.... una idea se me cruzó en la mente. ¡Tenía que abrir una taberna! o mejor... ¡Una tetería! ¡La mejor tetería del mundo!

Salí de entre mis pensamientos justo para escuchar las quejas de una de mis "compañeras" sirvientas. parece ser que tenía que bajar comida a los presos y al guardia que los vigilaba.... y era un lugar demasiado oscuro y maloliente como para que el paseo fuera agradable. Me adelanté con una sonrisa.

-¡Yo lo haré!

Todas se callaron y me miraron extrañadas.

-¿Tu?- preguntó con desconfianza la que hace segundos se quejaba.

-Yo.-asentí sonriendo- No me importa hacerlo.

Ellas se miraron entre si.

Deja que la nueva se encargue, así se va curtiendo!

-Vale, nueva, toma esto.- dijo de forma que parecía que me hacía un favor....realmente me lo estaba haciendo...-Tendrás que esperar hasta que hayan terminado para volver a subir los platos. Ten cuidado con el suelo, está tan lleno de porquería que resbala.

Tomé las bandejas y un cubo con rancho bastante menos agradable que la comida que le había llevado a los guardias....excepto por un rico plato que supuse sería para el vigilante. Tipico.

Me despedí y seguí las indicaciones que me dieron las sirvientas para llegar a las mazmorras. Conforme me acercaba, como me avisaron ellas, noté el olor. Olor a miedo y tortura. ¿estaría aun viva la orca?

El vigilante me abrió la puerta y me recibió con una mirada de hambre. Le sonreí y le di el plato de comida. El se sentó en una pequeña mesa de madera oscura para devorar hambriento la comida. Me daba la espalda. Ahora o nunca.

Con un quejido de esfuerzo, giré para tomar velocidad en el golpe y estrellé contra su nuca el pesado cubo de rancho. La comida se esparció sobre el, la mesa y el suelo. El dio un quejido quedo y cayó al suelo. Conseguí las llaves de las celdas de su cinturón.

Agarré al guardia por los pies y pasé nerviosa frente a las celdas, de las que empezaron a salir manos y suplicas de libertad. Pobres....nadie merecía estar en un lugar así. Finalmente encontré una celda en la que había algo grande tumbado en el suelo. Me acerqué y la distinguí. Aun estaba atada la pobre.

-Hola.

Ella alzó la mirada y yo le sonreí.

-Tranquila, he venido a ayudarte.

Abrí la celda con las llaves del guardia y lo metí al interior de la misma arrastrándolo. Me acerqué a la orca que parecía sorprendida y empecé a probar llaves en los grilletes que llevaba.

-Me llamo Molly, Molly Maggot. Soy un Gusano. Encantada. ¡esta es!- los grilletes se abrieron con un chasquido- Vamos, te sacaré de aquí. Buscaremos las cloacas...va a oler mal, así que mejor tápate la nariz.

La orca parecía aturdida, confusa, pero me siguió cuando la tomé de la mano y tiré de ella fuera de la celda. De nuevo las manos se extendieron y no pude hacer oídos sordos a las súplicas. Dejé las llaves en las manos mas cercanas a mi.

-Libera tambien a los demás.

Dicho esto, salí corriendo con la orca. El corazón me brincó de miedo en el pecho cuando escuché pasos que venían de la escalera cercana. Alguien venía, ¡tenía que salir rápido!

Me di la vuelta y corrí tirando de la orca, sin soltar su mano, buscando casi desesperada la zona de desechos, la boca de alcantarilla o algo por donde colarnos y huir.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.