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Regreso a la casilla de salida.

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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Dom Jul 17, 2011 4:57 am

Tras abrir la puerta reforzada que daba a las mazmorras propiamente dichas, Nathan se encontró con algo incluso peor de lo que se había imaginado. El guarda derribado contra la mesa y sangrando profusamente, comida por el suelo y una recipiente abollado que parecía haber rodado hasta una esquina sombría tras ser usado aparentemente como arma. Eso le sonaba de algo al joven caballero aunque no terminaba de ubicar exactamente por qué. Pero eso no era lo peor, uno de los presos había cogido el arma del inconsciente carcelero, tenía las llaves y había abierto un par de celdas dejando salir a dos presos más, además como no…la orca no estaba. Cuando el soldado y Nathan entraron el preso armado se lanzó contra ellos maza en alto. Una acción desesperada de quien debía saber que sus minutos de libertad habían terminado o de una persona demente, ya que era evidente que aquel hombre no sabía usar tal arma. A duras penas descargó un golpe descendente hacia el soldado que lo bloqueo expertamente con su escudo, el cual uso también con fuerza después para hacer retroceder al reo que dejó caer el arma en el rechace. Nathan desenvainó su propia arma pero no fue necesario usar ni la suya ni la del soldado pues los tres presos levantaron las manos en señal de rendición. Sin duda preferían el castigo de tres días sin comida que la muerte segura con la que amenazaban los aceros de los hombres de armas. El resto de presos también parecían haber entendido que guardar silencio y bajar la cabeza era su mejor y única opción pues apartaron sus manos de los barrotes y volvieron a las paredes opuestas de sus celdas.

-¿Dónde está la orca? ¿Por dónde ha ido?-

Preguntó el joven a los reos, mientras el soldado recuperaba las llaves y se disponía a encerrarlos de nuevo en las celdas a la vez que soldados recién llegados atendían a su compañero herido. Al principio no parecían estar muy dispuestos a colaborar, seguramente escudándose en que poco tenían que perder y en esa rebeldía típica de aquellos a los que no les queda nada más. El soldado con el que entró se dirigió hacia él.

-A parte de la orca falta un preso más, un tal Hiliar Bromer, detenido por conducta impropia, escándalo público, secuestro y violación. Estaba pendiente de dictarse fecha para su ejecución.-

Eso no le sonó nada bien al caballero. Una persona había entrado y parecía que tres habían salido. Molly estaba con una orca y un violador…la cuestión era dónde y si estaría bien.

-¿Por dónde pueden haber conseguido salir de aquí si ha sido por la puerta?-

Preguntó al soldado, descartando que hubieran podido salir por donde ellos habían entrado. Imposible que hubieran salido tres personas a través de los guardias. En ese momento llegó otro guardia a la carrera y enseguida se acercó al herido que parecía estar recuperándose, después habló para el resto de presentes.
Se presentó como el carcelero al que habían relevado al mediodía y parecía disponer de más información.

-La única persona que ha entrado esta mañana a parte de la orca y los soldados que la trajeron fue una mujer morena del servicio con la comida para los reos y para Arthur….el vigilante del interior. Después llegó mi relevo. Lo que le han hecho a Arthur…tiene que haber sido esa chica…-

Nathan suspiro y maldijo de nuevo mentalmente. Sabía porque el hombre estaba tan seguro de que debía de haber sido la chica y no un preso que se había soltado en ese momento y atacado a ambos...El guardia del interior estaba separado por unas rejas de la zona de celdas, así estaba a salvo de tales ataques, solo una persona desde fuera le hubiera podido atacar así. Cualquier esperanza de que Molly no tuviera nada que ver y que fuera una terrible casualidad se esfumó por completo. La chica morena y pintada del puente…la chica morena y del servicio…Molly era incapaz de distinguir comida comestible de venenosa y pasarse días a base de té y cuatro porquerías que encontrara o pudiese permitirse tras ganar unas monedas en alguna posada o plaza con sus bailes y trucos…pero se había infiltrado como miembro del servicio y liberado a presos de una fortaleza virtualmente inexpugnable delante de soldados y caballeros perfectamente entrenados. Sintió orgullo ante tal hazaña pero rápidamente la preocupación volvió a consumirle. Tomo la palabra el primer soldado.

-El único modo de salir por aquí si no es por la puerta es la salida a las alcantarillas de la ciudad, pero haría falta una fuerza de….Orco…para abrir la tapa de metal…Esa chica….Debía de conocer la fortaleza…-

-O ser la mujer con más potra del mundo…-

Añadió Nath en voz baja de modo que nadie lo escuchó.
Hicieron falta tres hombres para levantar la gruesa tapa al alcantarillado. Nathan y varios soldados entraron a las alcantarillas dispuestos a seguir a los prófugos por las alcantarillas. Nathan esperaba que Molly siguiera bien y ser el primero que diera con ella. Por el bien de la joven y el suyo propio. Aunque no quisiera admitirlo, por muy miembro de la orden que fuera, sabía que incluso aunque fuera su propia hermana la que atacara o amenazara a Molly se enfrentaría a ello a muerte. Caballería, compañerismo e incluso hermandad eran términos que quedaban pequeños ante lo que sentía por esa joven pelinaranja.

………………………………………………………………………………………….

La ciudad se agitó de repente, en cuestión de poco tiempo la ciudad se sumió en un ordenado estado de alerta. Las patrullas aumentaron y se volvieron más concienzudas. Si alguien les preguntaba respondían con evasivas o con el típico “Son unas maniobras rutinarias”, maniobras a las que los ciudadanos estaban más que acostumbrados. A pesar de tal actividad, dos figuras tapadas usaron sin muchos problemas una gran llave con las rejas de la salida de la alcantarilla sur. Una de ellas temblaba y sudaba por el nerviosismo, seguramente por la falta de costumbre a la hora de hacer actos…de dudosa legalidad. La otra sin embargo se mantenía sería y segura bajo su capucha. Una patrulla causó que interrumpieran su labor pero tan pronto como se alejó prosiguieron. El candado de enormes dimensiones se abrió por fin y abrieron las rejas despacio para que el óxido no les delatara. Finalmente dejaron todo tal y como estaba a pesar de que el sujeto tembloroso se negaba a volver a colocar el candado alegando lo mucho que habían tardado en abrirlo.

-Vamos Tomas ¿ acaso esperas que nos encontremos una rata gigante mutada por magia o alguna criatura diabólica aquí abajo para que necesitemos salir tan deprisa, los guardias no patrullan las alcantarillas-

La otra figura ya a salvo de miradas indiscretas se quito la capucha y miró muy serio a su acompañante.

-¿Y si es así?-
Dijo en un tono que causó que un escalofrío recorriera la espalda de su enmascarado amigo. Prosiguieron su camino por los malolientes y sucios túneles en busca de algo muy concreto.

………………………………………………………………………………………….
La orca estaba herida, no de gravedad pero tenía varios cortes y contusiones. Había pasado sus primeros momentos gritando y golpeando los barrotes con rabia pero había terminado por aceptar que eso no serviría de nada. Entonces una pequeña humana había entrado y portaba algo que olía a comida…y olía muy bien. Ese olor le recordó que hacia dos días que no comía nada. Entonces un ruido sordo seguido de otro más apagado. La chica se acercó a su celda y la abrió con la llave presentándose como Molly Maggot…un gusano y sin pararse a esperar respuesta prosiguió hablando de las cloacas. Pareció buscar algo por la zona.Se arrojó al suelo para comer de el la comida que había quedado desparramada tras el golpe de la joven humana.
Un par de bocados después sin embargo la humana la llamó, había encontrado una tapa de metal y le pedía ayuda. Estaba débil pero al final con la ayuda del humano que se había liberado consiguieron moverla. En ese momento el ruido de una llave hurgando en la cerradura de la puerta hicieron que tuvieran que bajar rápidamente. Aquel hombre lanzó las llaves que fueron recogidas por otras manos. Pero nadie más podría seguirles ya que parecía que la tapa contaba con alguna clase de mecanismo de cierre y, apenas tocaron el húmedo suelo tras bajar por las escalerillas de metal, esta se cerró dejándolos en la penumbra de el subsuelo construido en piedra de Tirian, solo iluminado por pequeños huecos enrejados cada varios metros por los que se colaba algo de luz pero no mucha.

-Mi nombre es Grotgarian, te doy las gracias por tu ayuda humana…pero debemos salir de aquí rápidamente, la oscuridad no es segura-

El humano también aprovechó para presentarse tras dar un repaso lento y concienzudo con la mirada a la joven sirviéndose de la penumbra para no resultar muy obvio.

-Si, gracias hermosura…pensaba que moriría allí…hay tantas cosas que quiero probar antes…Gracias…Yo soy Bromer, Hiliar Bromer….Un placer-
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Mar Jul 19, 2011 9:22 am

Fue increible. Esa tapa de metal era demasiado pesada para cualquiera.... pero ella la levantó. Vale que le costó esfuerzo y aquel tipo de ojo claros y yo le ayudamos... ¡pero seguía siendo increible!

Nos lanzamos a las alcantarillas conforme escuchamos pasos que se acercaban y la tapa se cerró tras nosotros, dejándonos en medio de la oscuridad y el mal olor.

Una voz ruda y fuerte resonó en la oscuridad del pasillo. Por su potencia supuse que debía de pertenecer a la orca.

-Mi nombre es Grotgarian, te doy las gracias por tu ayuda humana…pero debemos salir de aquí rápidamente, la oscuridad no es segura-


-Si, gracias hermosura…pensaba que moriría allí…hay tantas cosas que quiero probar antes…Gracias…Yo soy Bromer, Hiliar Bromer….Un placer--se presentó también el preso que se había liberado.

-Si...es una lata no poder hacer cosas... y... wow! Grot...Grotgarian! Que nombre! Bonito... y fuerte. Me gusta!!


Les sonreí a ambos mientras comenzábamos a caminar. Más adelante, algunas luces se filtraban por pequeños huecos enrejados. ¿De donde vendría la luz? ¿De las letrinas? ¡No queria verle el culo a ningún enlatado mientras cagaba! Aparté la vista de los huecos y me fijé en mis compañeros.

Ella era grande y fuerte, de un verde extraño pero que la hacía parecer muy... grande...e incluso exótica. Bonita como esas amazonas perdidas de las que algunos juglares cantan. ¿Sería una amazona?

-Tienes hijos?- le pregunté con curiosidad, de nuevo con la idea del bebe verde perdido en un lado del camino.

Un sonido raro, parecido a una risa, me hizo mirar al hombre. Sonreía de forma tensa y le brillaban los ojos. Me sonaba de algo.... su mirada.... su sonrisa... Tragué saliva al recordar las clases de piano. Jack también tenía los ojos claros.... pero ese hombre no era Jack. Tenía que olvidarlo.

Agité la cabeza y la peluca se me desenganchó y cayó al suelo. Di un respingo y luego un suspiro triste cuando al agacharme vi que la peluca se había llenado de porquería. Lastima... era una de mis preferidas... levantándola con dos dedos y con un rápido vistazo la consideré irrecuperable y la dejé de nuevo en el suelo.

Con una pequeña carrera me reuní con mis dos compañeros que se habían detenido a esperarme a poco mas de un metro. Sonreí y me agité con los dedos los mechones naranjas. La orca parecía sorprendida... ¿sería por el cambio de pelo o esque hasta entonces no me había reconocido como la chica de la puerta?

En ese momento recordé las cosas que había dejado escondidas en la lavandería... y de nuevo di un suspiro triste echando una mirada al pasillo oscuro que dejábamos atras. Mis armas....mi ropa....mis medias!!!!.... mi té!! No tendría que habermelos traído....como los iba a recuperar ahora? No era que el vestido negro y blanco que llevaba ahora no me gustara... pero le tenía un cariño especial a esas medias.

Bueno....siempre podía volver a colarme...puede que incluso nathan me ayudara la segunda vez si se trataba de recuperar mis cosas y no de liberar a un prisionero... después de todo, si la orca no había podido reconocerme con la peluca puesta.... ¿porque iban a hacerlo ellos si aparecía sin peluca?

Poco a poco las alcantarillas fueron ensanchandose y llegamos hasta una encruzijada mal oliente con cuatro caminos. Una rata se paró en medio de ellos y nos miró, como si nos retara a elegir uno de ellos, unos segundos para después desaparecer correteando por un agujero.

-Yo.... no conozco las alcantarillas...y vosotros?-les eché una mirada....no...no parecían conocerlas tampoco-Por donde vamos?


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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Jue Jul 21, 2011 5:55 am

Las armaduras metálicas resonaban por los túneles a la vez que las antorchas iluminaban las sucias paredes y aguas de aquel subsuelo, también se podían escuchar las quejas de algunos de los soldados tras haber pisado seguramente algo muy poco agradable. No, definitivamente cuando un par de días antes había iniciado el viaje hasta la ciudad, Nathan no se imaginaba que terminaría persiguiendo a Molly con la mierda hasta el cuello…literalmente. Para ser alguien a quien no le gustan especialmente los guardias parecía hacer siempre todo lo posible por hacer que estos la persiguieran pero esta vez la gravedad de la situación era extrema. Bueno quizá se las habían visto en situaciones peores pero habían estado juntos y el caballero siempre había sabido que se encontraba bien. Era esa impotencia e incertidumbre lo que hacía que todo aquello le resultara mil veces peor.

Allí abajo parecía que ni los guardias se orientaban. Daba la sensación de que algunos incluso caminaban en círculos pues se encontraba con los mismos una y otra vez cuando se supone que al hacer un barrido eso no debería pasar. También sospechaba que él mismo había pasado por el mismo lugar en más de una ocasión. El joven terminó por desenvainar su arma y comenzar a hacer pequeñas señales en cada cruce para evitar perder más tiempo. Molly debía tener el mismo problema y caminar a tientas pero parecía que los Dioses estaban de su parte ese día y era capaz de encontrar una salida antes que la guardia la encontrase a ella.
Pasaron unos minutos y Nathan se detuvo a mirar una marca en una columna del subterráneo. No era una de las que él había ido haciendo para orientarse…de hecho era una marca muy elaborada como si de un símbolo de cantería se tratara. Si, eso parecía pero la forma le era muy familiar. Si, familiar era la palabra exacta. Era una espada alada…pero con alas de murciélago. ¿Qué hacía ese símbolo en un sitio como aquel?. Por suerte o por desgracia una serie de gritos le hizo volver a prestar atención a la persecución. Parecía que habían encontrado algo, sin duda mucho más importante que una marca en una alcantarilla. Siguió las voces hasta llegar a una especie de sala subterránea amplia de forma circular. Solo se podía caminar por los bordes ya que el centro era como una especie de estanque repleto de aguas residuales cruzado por una pasarela de piedra. Cuando de joven había estudiado en Tirian había escuchado sobre estas salas, tenían un propósito desde el punto de vista hidráulico pero eran más conocidas por las historias que contaban sobre que en ellas vivían horribles criaturas. Algunas incluso mencionaban un pez asesino gigante que tenía más de 300 años y se había comido a un estudiante demasiado arrogante de nombre variable según quién te contara la historia. Uno de los soldados enseñaba a los presentes una bola de pelo y mugre que fue rápidamente identificada como una peluca morena. Parecía que iban por el buen camino y a juzgar por el tiempo, estaban ya muy cerca de los prófugos.

Nathan a pesar de llevar una armadura más pesada que el resto hizo un esfuerzo por ponerse en la cabeza del grupo. Confiaba en la disciplina de aquellos soldados pero quizá no lo suficiente como para querer evitar que un ballestazo dirigido a la orca o cualquier cosa pudiese dañar a Molly…Esa era la parte paladínica de sus pensamientos, la otra amenazaba a muerte a cualquiera que hubiese dañado a su princesa, orco, humano, caballero o villano…El joven dejó atrás rápidamente a los demás. Escuchó un ruido de movimiento en el agua y giró en la esquina cercana hacia el…Pero no encontró lo que esperaba.

-¿Pero qué?-

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………
La orca miraba con evidente nerviosismo por los recodos y bifurcaciones, la pregunta de Molly le pareció tan extraña como el resto de la pequeña humana.

-Hija, no, no. Estoy sola…Ahora estoy sola-

Hizo una pausa dejando que su rostro mostrara por unos momentos dolor y pena pero pronto volvió a la tensión y nerviosismo anteriores.

-Deprisa…La oscuridad no es segura, debemos salir de aquí, esta ciudad…Ya no es segura-

Añadió.

Habían tomado un camino al azar ante la imposibilidad de orientarse y era igual de probable encontrar una salida como terminar de vuelta en el punto de comienzo. No fue hasta un poco más tarde cuando Hiliar subiéndose a Grotgarian había conseguido ubicarse un poco asegurando haber podido ver parte del barrio del mercado a través de una de las aperturas enrejadas. El humano se había pegado a Molly desde las presentaciones y trataba de darle tema de conversación..al menos cuando no elogiaba su belleza con bellas palabras y frases que ciertamente desentonaban en el lugar por el que el grupo caminaba.

-Molly, es un nombre precioso realmente, te pega…una joven tan bella ha de tener un nombre a juego a su hermosura.-

Decía, o:

-¿Sabes?. Buscando a una chica como tú es cómo acabé en esa fría mazmorra…Los días de sufrimiento parece que tenían como propósito probar mi determinación para al final recompensarme con tu belleza-

Siempre de forma caballerosa y cortes como cuando insistió en besar su mano como agradecimiento por liberarle.

Un sonido fuerte cortó una de las frases del hombre, sonó como si algo hubiera golpeado el agua con fuerza pero después solo silencio. Hiliar soltó una broma sobre algúna persona con serios problemas intenstinales pero Grotgarian mantenía cerrados los puños con tanta fuerza que perdían hasta el color. Un ruido ahora mucho más flojo pero continuo tomó el relevo del anterior, cada vez se escuchaba más y más fuerte. Era rítmico…Se acercaba…Entonces algo dobló la esquina hacia la que el grupo se dirigía. La penumbra no permitía a ninguno ver qué era, parecía como una sombra desdibujada pero a medida que se acercaba su figura se delineaba, era alguien con armadura aunque esta a penas emitía ruido alguno. No fue hasta que el sujeto estaba a medio camino cuando fue totalmente visible. Armadura de placas, yelmo completo y cerrado que solo dejaba ver los ojos oscuros, un penacho azul a modo casi de pelo y un escudo con el emblema de una espada alada…Molly a esa distancia ya debía reconocer la figura. Pero en ese momento la orca se lanzó contra el caballero como un animal acorralado con esa mezcla de rabia y desesperación lanzándose dispuesta a placarlo.

-NO!…No me harás lo mismo que hicisteis a mis familia MALDITO!!-

El caballero esquivó la carga con una agilidad y velocidad difíciles de creer en alguien con armadura pesada y golpeó con el codo la espalda de Grotgarian que se derrumbó en la sucia agua para después cogerla por el pelo y levantarla lo justo para que no se ahogara.

-Esta orca es nuestra-

Dijo simplemente.


P.P: Hiliar: http://farm2.static.flickr.com/1012/1222259951_a2a6203387.jpg

Grotgarian: http://www.todowow.com/wp-content/uploads/orca-wow.jpg
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Lun Jul 25, 2011 11:15 am

Había juzgado mal a Hiliar...era bastante gracioso! Jamás había oído tantos chistes sobre pedos y alcantarillas, mentalmente me anoté algunos de ellos, y nunca nadie había hecho tantos piropos a un gusano. Bueno...nadie excepto Nathan. Suspiré levemente cuando me acordé de el... si tardaba mucho más en regresar se iría enfadando más y más. ¿Qué historia le contaria? ¿Que fui al mercado? ¿Que me fui de paseo con un gato? Mmmm....lo del gato era menos extraño...había más posibilidades de que se lo creyera...

De pronto me paré sorprendida, y no fue porque Hilian besara mi mano. Fue por lo que estaba pensando. ¿¿Mentir a Nathan?? ...Jamás lo había hecho...jamás había tenido necesidad de hacerlo. ¿Realmente era necesario mentirle? ¡Era Nathan! Por un instante me lo imaginé de pie junto a mi, tieso y enlatado como la mayoria de los cabezalatas que había conocido. Esas armaduras parecían tener el poder de aislar a los que iban dentro de ellas, volviendolos algo parecido a autómatas. Las armaduras los hacían desaparecer, les enfriaba el corazón. ¿Le pasaría eso mismo a Nathan?

Un golpe en la oscuridad interrumpió mis pensamientos. Hilian había estado hablándome de nuevo pero no le había prestado atención. Tras un momento de silencio el soltó otro de sus chistes sobre pedos, pero Grotgarian estaba tan seria que no me reí.

Algo se acercaba, sus pasos rápidos y pesados sonaban cada vez más y más cerca. Tragué saliva y llevé mis manos a la cintura. Mis dedos solo encotraron la tela del vestido de sirvienta.

Mis armas...no tengo mis armas...--murmuré asustada.

Miré hacia adelante, al tunel oscuro por el que nos llegaba el sonido de los pasos. Algo se movía en la oscuridad, alguien.... ¿un cabezalata? No era la primera vez que me encontraba sin arma alguna ante un peligro...pero jamás en mitad de la oscuridad y en una alcantarilla... aunque el miedo se desvaneció en cuanto el tipo salió a la luz.

Armadura enorme. Pelo azul en el casco. Ese mismo dibujo alado que algunas veces había pintado con carmin de colores sobre la placa de hierro, para desesperación de Natharion. Di un brinco y mi corazón me imitó en mi pecho.

-Nathan!!!

Dejé de sonreir en cuando Grotgarian rugió y se lanzó sobre Nathan gritando. Intenté detenerla, pero fue demasiado rápida.

-No, espera!!! Que te equivocas!!!

Natharion esquivó a Grotgarian y la golpeó haciendola caer de boca al suelo. Luego la agarró del pelo de malas maneras. Yo no podía creer lo que veía. ¿Acaso Nathan se había vuelto de verdad como el resto de cabezalatas? No fue hasta que habló que pude darme cuenta de que no era el.

"Esta orca es nuestra" ¿Nuestra, de quien, quienes? Grotgarian tosió algo de porquería de alcantarilla. Ella había dicho que ahora estaba sola....le había dicho al cabezalatafalsonathan que no le harían a ella lo mismo que a su familia.... estreché los ojos.

- Sueltala...- dije tratando de parecer amenazante.

Desde luego que no la soltaria, no al menos voluntariamente, así que hice algo que hacía años que no hacía. Fijé mis ojos en los suyos oscuros. Parecían pertenecer a algo no vivo, sin alma, pero detrás de todo ese metal había alguien, un hombre, que por muy duro que fuera ahora en algun momento debió de ser un niño...un niño que de seguro tenía pesadillas.

Aun hoy no se explicar como podía hacerlo. Era como tocar una cuerda de guitarra... como accionar una palanca. Yo no sabía lo que estaba viendo, pero le hacía verlo, verlo parado junto a mi.

Alcé una mano y señalé al enlatado.

-A por el- dije, lanzando esa pesadilla contra el.

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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Vie Jul 29, 2011 11:20 am

El caballero miró desde la profundidad de su casco a la joven que le ordenaba soltar a la orca, justo en ese momento el yelmo comenzó a cambiar como si el propio metal obedeciera la voluntad de su portador amoldándose a sus deseos. Una punto negro apareció en el lugar donde tras el metal se encontraría la boca y comenzó a convertirse en una delgada línea oscura, línea que crecía dibujando una sonrisa siniestra. Cuando la sonrisa terminó de dibujarse el metal se abrió como si de una boca real se tratara, una boca negra sin dientes, sin fondo visible, solo oscuridad en su interior. La boca se movía gesticulando y de ella salió una voz sibilante pero fácilmente entendible, si es que no te encogías de puro desagrado al escucharla.

-¿Soltarla? –
Soltó una potente risotada llena de desprecio. Cuando la joven acto seguido clavo sus ojos en los propios sostuvo la mirada y vio como al lado de la chica aparecía otra chica idéntica, pero llena de heridas, cortes y sangre reseca, la nueva Molly estaba blanca como un cadáver y sus ojos...Era eso exactamente lo que era, un cadáver. La magia de Molly consistía en crear una imagen del peor miedo de la víctima, en este caso del caballero y el peor miedo de Nathan era que le sucediera algo malo a Molly.
La falsa Molly avanzaba lentamente señalando al caballero y le hablaba, aunque al igual que solo él podía verla solo él podía escucharla. Le culpaba de su muerte mientras caían lágrimas de sus ojos sin vida.

-¿Por qué? ¿Por qué no estabas? ¿Por qué has permitido que me matara?. Pensaba que me querías, que me amabas. Me prometiste que cuidarías siempre de mí, que nunca me dejarías sola…-
El caballero miraba y escuchaba a la Molly mágica sin que la sonrisa del yelmo se desdibujara ni un segundo. Inclinaba la cabeza prestando mucha atención a cada palabra de la ilusión y cuando esta estuvo cerca soltó el pelo de la orca y golpeó al intangible cuerpo que se deshizo en el aire. La boca en el yelmo comenzó a gesticular y volvió a hablar pero los movimientos de la boca no correspondían con las palabras que de ella salían, era como si realmente solo imitara el habla como parte de alguna broma macabra.

-Los mortales habéis aprendido mucho sobre el uso de las energías de Mundus desde la última vez que caminamos por estas tierras. Eres un espécimen interesante pequeña humana, tu también vendrás con nosotros, serás útil. ¿No es ese el propósito de vuestras vidas?-
El caballero comenzó a caminar hacía Molly lentamente y con decisión. La orca se arrastró con los brazos detrás incapaz de hacer nada más.

-Corre gusano, corre…corre-

Dijo antes de volver a perder la consciencia.
Hiliar que no había podido intuir la magia no sabía de qué hablaba el caballero ni entendió la cara de concentración de Molly. Retrocedió varios pasos para mantener las distancias con el atacante.

-Molly…creo que por esta vez…la orca ha dicho algo inteligente…ya has visto como se ha desecho de ella…No tenemos armas…Escapemos-
Dijo comenzando a correr desandando el camino hecho por el grupo con anterioridad aunque incapaz de orientarse de forma eficaz, mientras el caballero se acercaba más y más a ella. Fue entonces cuando una fuerza mágica comenzó a apoderarse del cuerpo de Molly impidiendo que se moviera del sitio, como si algo sujetara sus pies al suelo, la sonrisa del caballero se ensancho, a los pocos segundos ya estaba a su lado y su mano enguantada se dirigía con calma pero de forma inexorable a su cuello, dispuesto a sentenciar la captura.
Pero en los últimos centímetros la mano se detuvo y la energía que la sujetaba se debilitó, la sonrisa del yelmo se había esfumado, de hecho el yelmo volvió a ser totalmente normal pero los ojos continuaban siendo negros. Una voz comenzó a hablar lenta y pausadamente como si conjurara una letanía, tras él, un caballero de negra armadura arrastraba a un inconsciente Hiliar por el fango y se detuvo un paso por detrás del joven que hablaba.

-No quieres hacernos daño, no quieres hacerla daño, lucha valiente guerrero, recupera lo que es tuyo, enfréntate a él…No estás solo yo te ayudaré. Lucha, lucha, lucha.-
El caballero miraba al joven con miedo por primera vez en sus ojos, su respiración se agitó y en parpadeo desenvainó la espada y atacó como un animal acorralado a lo que más cerca tenía…Molly. Alzó el filo dispuesto a que el primer golpe fuera el último, pero antes de poder asestar el golpe la espada emitió un brillo y calló al agua. El joven continúo:

-No eres bienvenida en este cuerpo criatura del mal, marcha para no volver ¡!JAMAS!!-
Como si la última palabra terminara de dar forma a un conjuro, una onda de energía recorrió el pasillo impactando contra Natharion que, derribado, terminó de espaldas en las sucias aguas.
Del cuerpo una niebla negra comenzó a salir y a tomar forma, miró a los allí presentes y emitió un chillido estridente abriendo sus fauces amenazadoramente para desaparecer como el humo en el aire. El caballero que estaba detrás avanzó apresuradamente y se agachó sobre el joven paladín quitándole el yelmo. Sus ojos volvían a ser azules pero no respiraba.

-Tomas…No respira…Haz algo rápido!!-
Pero el joven llamado Tomas estaba agachado y respiraba sin resuello. Parecía que aquello que había hecho…fuera lo que fuera había agotado sus fuerzas, estaba a punto de desvanecerse también. El caballero comenzó a desabrochar los arneses de la armadura de Nathan con habilidad pero no era capaz de quitarle la armadura solo.

Ayudame…necesito darle la vuelta…-Dijo mirando a través de su máscara a Molly.

-Las preguntas pueden esperar…¡Vamos!-

Lo que sale de Natharion: http://kurstokatardecer.files.wordpress.com/2008/11/demonio.jpg
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 01, 2011 9:57 am

Tragué saliva y noté como me temblaban las piernas. Habría salido corriendo pero no podía hacerle eso a Grotgarian. La orca seguía en el suelo, tosiendo, y junto a ella el enlatado que ahora me miraba a mi. ¡Me miraba! ¡Pude ver unos ojos en el casco y una boca enorme, oscura y de metal que se abrió cuando el se rió.

Habría salido corriendo pero no lo hice, mi pesadilla avanzaba hacia el y tenía esperanzas. Siempre funcionaba, siempre había funcionado....al menos hasta aquel día.

Sea lo que fuera lo que el enlatado estaba viendo no le dió el miedo suficiente y con un solo golpe rompió mi magia. Di un respingo al sentir como se quebraba y le miré, jadeando por el miedo y el esfuerzo. El habló con una voz extraña, metálica y rasposa, que me hizo estremecerme.

-Los mortales habéis aprendido mucho sobre el uso de las energías de Mundus desde la última vez que caminamos por estas tierras. Eres un espécimen interesante pequeña humana, tu también vendrás con nosotros, serás útil. ¿No es ese el propósito de vuestras vidas?-

Y avanzó hacia mi. Grotgarian gruñó y trató de levantarse, pero solo consiguió arrastrarse unos centímetros tras el enlatado y gritarme que corriera antes de quedarse inconsciente. Yo era incapaz de moverme, todo el cuerpo me temblaba y no sabía que hacer. No dejaría a Grotgarian... pero la pesadilla no había funcionado y no tenía armas... y peor aún...ahora el enlatado me quería por alguna razón. Las palabras de Hilian terminaron de desmoronarme.

Me giré a tiempo de verle desaparecer por la oscura alcantarilla a la carrera. Cuando le grité estuve a punto de echarme a llorar.

-Espera, Hillian!!! Espera!!! No te vayas!!!- grité con la voz extrangulada por el nudo que se me había formado en la garganta- [color=orange]Ayúdame!!![/orange]

Di un paso para seguir a Hillian, siguiendo mas un impulso que un pensamiento consciente, y de pronto fui incapaz de dar otro paso. Miré mis pies y me revolví. Era como si mis botas se hubieran quedado pegadas en la porquería del suelo de las alcantarillas. Agarré una de mis piernas y estiré con fuerza, tratando de despegar mi pie del suelo. Nada. Y el enlatado seguía acercándose.

Estaba asustada. No tenía armas, mi magia estaba rota y me había quedado sola. Empecé a llorar y entre hípidos le miré. Sorbí por la nariz y empecé a gritarle, tratando de asustarlo aunque fuera solo un poco.

-¡¡Te vas a enterar, bicho de lata!! ¡¡Tócame un solo pelo y vendrá Natharion a patearte el culo!! ¿¡Sabes quien es Natharion?? ¡¡¡Es el guerrero más grande y fuerte de toda la galaxia y será el que te pondrá al revés la nariz de un puñetazo!!!

De nuevo se rió de mi amenzana y cerré los ojos cuando acercó su mano a mi garganta. ¿Iba a morir? Iba a morir... y lo peor es que Nathan se quedaría esperándome en aquella habitación durante siglos. El era capáz.

Su mano no llegó a agarrar mi cuello y abrí un ojo. Detrás de mi escuché una voz y esta vez pude girarme. Mis pies parecían haberse liberado y me aparté del cabezalata de un brinco cuando su espada, una espada que me sonaba a horrores, casi me alcanza. De nuevo miré atrás y reconocí al cura que había estado hablando en la biblioteca sobre cuentos de fantasmas.... detrás de el, un tipo enorme y con una armadura negra arrastraba a Hillian, que parecía inconsciente.

-Que....?-quise preguntar, pero la voz del cura me interrumpió.

Ordenó con voz autoritaria a una "criatura maligna" que se marchara, y con el grito final de su órden lanzó unas extrañas ondas que atravesaron el pasillo en un parpadeo. Me agaché y me cubrí la cabeza con los brazos. Me dió, estoy segura de que me dió, pero fue el enlatado el que salió despedido hacia atrás.

Un humo negro empezó a salir a borbotones de entre las placas de armadura y se arremolinó sobre el enlatado caído. Una boca se abrió en una sonrisa, la misma que antes se había burlado de mi desde el casco.

Historias de fantasmas.... ¿Acaso eso era un fantasma?

La cosa chilló y me tapé los oídos ante el desagradable sonido. Segundos despues, el fantasma había desaparecido en la oscuridad. Me apoyé en la pared de piedra y miré al cura, que resoplaba y parecía a punto de caerse. Sonreí y le salté encima, abrazándole.

- Me has salvado del fantasma!!! Gracias!!!

Mientras lo achuchaba e incluso besuqueaba, el enlatado negro se acercó al guerrero fantasma caído. Solté al cura y casi me caigo de culo cuando le quitó el casco. Era....¡era el! ¿pero porqué?

-Tomas…No respira…Haz algo rápido!!-dijo. El cura apenas podía tenerse en pie y el enlatado me miró a mi-Ayudame…necesito darle la vuelta… Las preguntas pueden esperar…¡Vamos!

Me acerqué corriendo y me arrodillé junto a la cabeza de Nathan. Las piernas se me pringaron de porquería y agarré la cara de Natharion. Sus ojos estaban abiertos, azules, pero no se movía. Ni respiraba.

Volví a llorar, y entre lágrimas traté de ayudar al otro caballero a soltarle la armadura, aunque con la visión borrosa y los dedos torpes era más un estorbo que una ayuda. Gemí entre llantos mirando una y otra vez la cara de Nathan. ¿Se moría? ¿Se había muerto? ¡Era mi culpa!

Me olvidé de la tarea de desatar la armadura, aunque no estaba siendo de mucha ayuda, y volví a abrazarme a la cabeza de Nathan. Apoyé mi frente en la suya, encogiendome y de nuevo gimiendo por el llanto. Intenté llamarle pero solo conseguí balbucear. Agité su cabeza con mis manos. No se movía. No respiraba.... ¡le haría respirar!

Me incliné y besé sus labios, como tantas otras veces había hecho, solo que esta vez soplé el aire dentro de su boca. Me separé de el para tomar otra bocanada y volví a insuflarle aire tratando de contener el llanto.
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Mar Ago 02, 2011 1:09 pm

Nathan sentía que su cuerpo no respondía, notaba que estaba atado de alguna forma por las muñecas, notaba los grilletes sujetándolo. Incluso abrir los ojos costó un gran esfuerzo, como si alguna fuerza sujetara sus parpados para impedirlo. Observó a su alrededor ¿Dónde estaba? ¿Qué sitio era aquel? ¿Cómo había llegado hasta allí? Se encontraba en un verde campo llano sin obstáculo alguno hasta donde alcanzaba la vista, era la mitad de la nada, ni una piedra, ni un árbol, ni una flor, ni un alma solo verde e igualada hierba. Miró qué le mantenía inmóvil y tardó unos segundos en poder parpadear y obligar a su mente a pensar las opciones posibles…Nada le sujetaba, sus brazos se mantenían en “Y” y podía notar que algo le sujetaba pero…no había absolutamente nada, ni cuerda ni cadena ni liana….Comenzó a hacer fuerza como haría para probar la resistencia de unas ligaduras convencionales y sus músculos temblaron por el esfuerzo pero sin conseguir resultado alguno, lo que fuera que le sujetaba no cedió ni un centímetro. Fue entonces cuando volvió la vista al frente y lo vio. Parado delante suya, dándole la espalda, había un hombre con una armadura brillante de un metal que Nathan identificó como ébano, ricamente ornamentada en plata, con una larga capa gris y plata, un penacho plateado también caía lacio desde la parte superior del yelmo como una cola de caballo. La figura se giró hacia él y le miro clavando unos ojos azules increíblemente profundos en los suyos, era lo único que se veía de su rostro, ahora que se había girado se podía ver el símbolo en su escudo rectangular, una espada con alas negras. El sujeto no habló se quedó mirándole y Nathan le mantenía la mirada hasta que al final no pudo continuar en silencio y comenzó a hablarle y preguntarle con tono severo, sin mostrar miedo aunque lo sintiera.

-¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy ligado? ¿Quién coño eres tú? Responde por lo menos bastardo, ¿fuiste tú quien me atacó en las alcantarillas?-

Nathan contuvo un bufido de enfado que amenazaba con atravesar el muro de seguridad que había levantado. ¿Dónde estaba Molly?... ¿acaso ese tipo también la tenía a ella? No podía preguntar por ella y delatar su existencia si el hombre no la había visto. Entonces el hombre desenvainó su espada y señaló al cielo delante suya. De la espada brotó un haz de luz y en el punto señalado se abrió…Una especie de ventana mágica que mostraba las alcantarillas, ninguna luz iluminaba esa parte de las alcantarillas que se veía y sin embargo se podía ver todo claramente una especie de hechizo de ojo nocturno. Parecía que la imagen mostraba lo que veía alguien… Alguien que caminaba por esos subterráneos sucios y malolientes. El joven observó en silencio al tiempo que intentaba pensar algo que hacer, el hombre le daba la espalda y también prestaba atención solo a la imagen en el cielo.
Las imágenes se hacían repetitivas, túneles y más túneles. Era fácil perderse allí pero fuera quien fuera el que estaba viendo eso sabía a dónde iba, no se detenía en ningún cruce ni dudaba un segundo, ni miraba nunca hacia atrás…hasta que encontró lo que buscaba. La imagen mostraba ahora a una orca, una humana y un humano….

-Molly!!!-

Gritó el joven paladín al reconocer a la joven. Tironeó de nuevo de sus no-ataduras que de nuevo no cedieron ni un centímetro.
Fue testigo impotente del ataque de la orca, de la rápida respuesta del sujeto por cuyos ojos veía todo. Se podía escuchar también, era casi como si el mismo estuviera allí. Molly le plantó cara al sujeto, era tan alocada..Pero noble y valiente. Entonces pasó algo extraño, Nathan notó como si una mano insustancial le atravesara la armadura, la piel, la carne y removiera en su interior. Bajó la mirada ante la desagradable sensación y al volver a levantarla vio delante suyo..a escasos dos metros de él a Molly, su piel estaba blanca, su cuerpo lleno de cortes y heridas y sus ojos…Se le heló la sangre y por unos segundo su corazón dejó de latir. Entonces Molly habló y lo que dijo causó que su corazón volviese a latir una vez más y solo una antes de destrozarse, sin darse cuenta sus ojos estaban llenos de lágrimas.
-Yo…-
Le intentaba responder a Molly.

-Yo…es por mi culpa…Molly…Mi amor…Prometí cuidarte y he fracasado…-

Nathan dejó de hablar y su respiración se volvió pausada y profunda. Comenzó de nuevo a intentar soltarse….Esta vez la fuerza que lo mantenía preso comenzó a ceder poco a poco. El joven emitió un grito de puro dolor, rabia y furia y en un último tirón sonó como si algo se rompiera y quedó libre. En la ventana la falsa Molly había desaparecido y ahora la imagen se acercaba a una Molly que lloraba de miedo, pero Nathan ya no miraba a la ventana mágica, solo miraba al caballero plateado que ahora le miraba y le hablaba.

-Te preguntarás qué te mantenía sujeto e impotente y encantado te responderé a la pregunta…Tu miedo…Tu miedo a perderla…ahora ya eres libre y tu poder puede crecer sin límite…-

El joven no escuchaba, no prestaba atención y desenvainando su espada se lanzó contra el otro caballero que no paró el golpe con el escudo sin esfuerzo aparente.

-Sienta bien ¿Verdad?. Luchar por proteger….por los demás…No te satisface…no puede hacerlo, no como luchar para ti. Nada te ata, nada te limita. Acepta tu legado..Déjame que te muestre lo que podrías ser si te libras de ese lastre-

Nathan notaba como algo en él cambiaba. Algo grande buscaba salir y nada podía impedírselo. El cuerpo del joven se envolvió en unas llamas negras que cambiaron su armadura de forma, sus tatuajes corporales se extendieron por todo su cuerpo, las propias llamas parecían tener forma de…Dragones…Nathan apretó fuerte su espada que emitía al igual que el esas llamas. Lo notaba…Era un poder enorme..Un poder incontestable…y era suyo…Una sonrisa se dibujo en su rostro tras el yelmo…
Entonces cayó en la cuenta. “Si te libras de ese lastre”…Miró hacia la ventana mágica en el cielo y vio a Molly viva…amenazada por..una espada en alto y en la espada el reflejo del atacante…

-Nooooo!!!-

Gritó, la espada titiló con una extraña luz y se soltó de la mano del atacante…Su mano.

-Te he ofrecido un poder inconmensurable y escoges a una….-
Una onda de luz intensa inunda toda la zona y el caballero plateado comienza a desvanecerse.

-La oferta permanecerá en pie hasta nuestro propio encuentro Natharion…Si es que aún vives para entonces y no te mata tu estupidez-
Finalmente desaparece y alrededor del joven la tierra comienza a desaparecer…No hay a donde ir…Todo desaparece y después…Oscuridad. Una voz. Algo húmedo recorriendo su frente…Sus labios…Luz.
Nathan tose y toma una gran bocanada de aire. Mira a Molly sobre él, mira a su alrededor. Un caballero, un hombre y una orca inconscientes y un segundo hombre apoyado en la pared con aspecto agotado. Vuelve a mirar a Molly y sin mediar palabra la besa con fuerza y pasión acariciando su rostro tras el beso como si acariciara la joya más valiosa de Noreth.

-Pensaba que te había perdido…-

El caballero de negra armadura a su lado se arrodilla, separa a los dos y le da un capón a Nathan en la cabeza.

-Menudo susto me has dado…ni se te ocurra volver a hacerlo o te mato..Te resucito y te mato…-
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 08, 2011 10:09 am

Los ojos de Nathan seguían fijos y vidriosos, mirando al techo oscuro de las alcantarillas. Por mucho que le zarandeara no parecía ir a despertar o moverse... y aun así yo me negaba a pensar que pudiera haber muerto. ¿Qué haría si de verdad había muerto? La sola idea era suficiente para bloquear mi cerebro, como una palanca que se activara en mi frente y vaciara totalmente mi cabeza. Estaba llorando tanto que incluso había empezado a moquear. Me pasé el brazo por la cara y bajo la nariz para limpiarme y no llenarle la cara de mocos a Nathan. Entre hipidos y gemidos me incliné una vez más para volver a insuflarle aire... y casi pego un brinco cuando, de pronto, Nathan abrió aun más los ojos tomando una desesperada bocanada de aire, como quien acaba de salir de debajo del agua. Miró alrededor con cara de no tener ni idea de donde estaba y de nuevo volvió a mirarme a mi.

-Lo sien-no pude terminar de disculparme, sus manos atraparon mi cabeza y me atrajo hacia el para besarme.
Cerré los ojos respondiendo al beso como nunca antes lo había hecho, sin una pizca del miedo que solía sentir cuando pensaba en hacer...según que cosas. Cuando su boca se separó de la mía de nuevo gimoteé, lloriqueando.

-Pensaba que te había perdido...

-Lo siento, Nathan, lo siento mucho. No volveré a hacerlo. No volveré a escaparme sin avisar para colarme en una cárcel y rescatar a una orca. ¡Nunca! ¡¡Lo prometo!! ¡No me dejes de querer!- terminé de sollozar abrazándome a el.

Pegué la cara a su fría armadura y seguí llorando, asustada como antes pero por algo totalmente distinto. ¿Y si se cansaba de mí? ¿Y si Nathan El Caballero se cansaba de Molly El Gusano y se marchaba? Yo nunca había hecho nada por el. Nunca le había dado de comer, nunca le había dado mantas en una noche fría, jamás le había salvado la vida... y el lo había hecho conmigo mil veces. ¡Ni siquiera había tenido el valor de revelarle que solo era MedioMolly! Se enteraría...el siempre se enteraba de todo.. ¿qué pasaría cuando se enterara?

El me sonrió separándome un poco de el y acariciándome la mejilla. Yo le miré aun haciendo pucheros y moqueando. Sus ojos azules estaban enrojecidos pero brillaban más que nunca. Sonreí poco a poco y abrí la boca para decirle lo mucho que me gustaba cuando una mano enguantada y negra me agarró por el hombro. El enlatado negro del penacho blanco me apartó de malas maneras y se arrodilló sobre Nathan. Le pegó. ¡Le pegó! Estreché los ojos. ¡¿Cómo se atrevía a pegarle?! ¿Y porqué lo hacía? Había llegado con el sacerdote y el sacerdote me había salvado... Tal vez el fantasma ahora estuviera dentro de su armadura, al menos, era tan negracomo el humo del espectro... ¡Y estaba sobre Nathan! Era mi oportunidad... ¡le protegería! Vi la espada del Nathan en el suelo, entre la mugre, a unos centímetros de mi. Sin pensarlo me lancé a por ella de un brinco, agarrándola con fuerza entre mis dedos para que no se me resbalara por el lodo, y salté de nuevo como una rana sobre el enlatado negro. Caí sobre su espalda, sentándome sobre el a horcajadas, y colocándole la espada en el cuello. Cuando hablé, traté de hacerlo con la misma voz con la que Nathan daba órdenes a los demás enlatados.

-¡Aléjate de el! No vuelvas a tocarle ni un pelo o te corto las orejas y te las...ehm....hago tragar!!-miré a Nathan y luego al cura que seguía jadeando más atrás. Grotgarian seguía en el suelo inconsciente y no muy lejos de ella Hillian estaba igual-¿Quienes sois? ¿Cómo os llamáis? ¿Qué queréis? ¿Qué le has hecho a Hillian, idiota cabezalata? ¿Qué tenéis que ver con el fantasma negro?¿De don-? no pude terminar mis preguntas. De pronto y sin saber como había ocurrido el enlatado negro me había tirado al suelo y me sujetaba con una mano, aplastándome contra la porquería del suelo. Sentí el lodo empapar mi pelo naranja y sentí arcadas. La espada se me había escapado entre los dedos. Su otra mano se cerró en un puño alzado en el aire. Vi venir el golpe y cerré los ojos con fuerza, preguntándome si aguantaría despierta más de un puñetazo.
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Vie Sep 02, 2011 12:00 pm

Natharion no fue consciente de lo dolorido que estaba su cuerpo hasta que intentó levantarse tras el golpe que el hombre de la armadura negra le había dado. Una armadura que nunca había visto y que protegía a una persona cuya voz y mirada podría reconocer entre mil sin dudar. Pero no tuvo tiempo ni de pronunciar su nombre cuando Molly se lanzó sobre ella portando su espada y amenazando su cuello. El joven caballero trató de explicarse pero sus débiles palabras se perdieron en un mar de preguntas histéricas.
Se escuchó un sonido similar al que se produce cuando frotas tu mano con la lana de una oveja y con un rápido movimiento las tornas cambiaron, Molly terminó en el fango, desarmada y a punto de ser golpeada por un guante de acero, pero en el último momento la mano amenazante cambió su trayectoria y cogió la espada de Nathan. Se levantó y tras estudiarla unos segundos limpió la mugre con una tela y se la mostró a la chica peliroja.

-La verdad es que no me lo creía cuando os vi entrar en la ciudad, el Noble Natharion llevando entre sus fuertes brazos a una Dama cual Caballero andante de cuento de hadas. Pero Nimrok no miente…Debes de ser Molly-
Soltó una risa.

-¿Qué te dije sobre las preguntas? ¿Crees que este es el momento para atacar por la espalda a los que te salvan la vida, Molly?-

Tiende la mano al caballero que se incorpora con dificultad y a su vez se dirige a ayudar a Molly.

-Voy a dar por supuesto que no has tenido intención de herir a Moll, Sisa. Teniendo en cuenta que sabes quién es..Y ahórrate los sermones y empieza a responder a las preguntas porque por mucho que me alegre de verte no estoy de muy buen amor ahora mismo -

-Ommmh, siempre tan serio Nata. Solo quería relajar el ambiente. Pero tienes razón, ha sido una suerte por no decir un milagro que llegáramos a tiempo-

El sacerdote caminando apoyándose en las paredes se acercó al grupo.

-Su nombre es Atempo, es lo que los entendidos llaman un Original, una fuerza que ya existía antes de que los Dioses llegaran y reclamaran Noreth para si y para sus creaciones. Y si su poder os ha parecido grande ahora…Os diré sin intención de causaros miedo que no estaba desarrollado ni a una quinta parte de su forma verdadera.-
Sonríe a Molly

-Lamento la confusión pero todo ha pasado tan de golpe…Mi nombre es Tomas-

-No tienes porqué disculparte Tomas, has conseguido salvar a todos y Atempo no ha conseguido a la Orca, nuestras posibilidades siguen intactas-

Nathan abrazó con fuerza a Molly protectoramente pero también buscando el sosiego de su cercanía al recordar que había estado poseído y había sido usado como un simple pelele. También intentaba atar cabos.

-Esa…cosa…Ese Atempo…¿Era lo que controlaba mi cuerpo?-

-Así es, A diferencia de otros originales, Atempo no tiene un cuerpo propio, utiliza otros cuerpos que considera útiles. Por eso es especialmente peligroso. Si ha escogido el tuyo es porque debes tener potencial joven caballero, aunque no creo que eso ahora mismo te sirva de consuelo.-

-No, la verdad es que no…Gracias por la ayuda…Te debó la vida y más importante, la vida de Molly-

El caballero mira a Molly con esa mirada de “Es la cosita más maravillosa del mundo” El sacerdote levantó las manos restándole importancia.

-Es mi deber y…No creo que hubieras golpeado a tu amiga…El conjuro llegó tarde…pero ya no tenías la espada en la mano-

Nathan suspiró y recordó las palabras del hombre de la armadura mientras estaba siendo controlado. ¿Era parte de la posesión? ¿Un truco mental?¿Ese Atempo ofrecía algo real o había bebido de los peores recuerdos del Caballero? Daba igual, jamás renunciaría a Molly por fama o poder.

-Como sea…puede que nos hayamos librado por ahora de nuestro enemigo pero tenemos que salir de aquí antes de que nos encuentren los de la armadura blanca-
Mira al Nathan.

-Bueno, el resto…No te lo tomes a mal hermanito-

Nathan frunció el ceño confundido.

-¿Cómo que antes de que nos encuentren?. ¿No estáis con la orden?¿Qué coño..?-

El caballero al que Natharion llamó Sisa se quitó el Yelmo mostrando su rostro y dejando caer largos mechones de pelo rubio. Miró a su hermano.

-No hay tiempo para explicaciones Nata. Debemos sacar a la orca de aquí y rápido. Te prometo que después tendrás tus respuestas y te complacerán. Creeme. Os complacerán a los dos-
Mientras esta conversación se producía Hiliar había recup
erado la consciencia y se limpiaba algo de “suciedad” de la cara. Mira al grupo confundido.

-No sé de dónde has salido rubia…Pero estoy contigo-
………………………………………………………………………………………………………………
Bueno parece que Hiliar ya se despierta y no recuerda cómo terminó por los suelos. He de explicar que para ganar tiempo Tomas ha usado una magia de ilusión en los túneles para ocultar ciertos túneles y mostrar paredes como caminos viables…El pobre escogió mal en una intersección y terminó golpeándose con una de las paredes…Shezhard no estaba muy dispuesta a cargar con él…pero Tomas se sentía responsable ya que fue su magia la que lo dejó inconsciente…aunque no fue a posta.
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 08, 2011 12:37 pm

Por segunda vez abrí con cautela un ojo al no recibir el golpe que me esperaba. El enlatado de armadura negra había cojido el arma de Nathan y se había apartado de mi. Limpió la espada y la giró frente a el, observando el brillo metálico. Luego me señaló con ella.

-La verdad es que no me lo creía cuando os vi entrar en la ciudad, el Noble Natharion llevando entre sus fuertes brazos a una Dama cual Caballero andante de cuento de hadas. Pero Nimrok no miente…Debes de ser Molly-

-Espada chivata....- murmuré mirando con rencor el arma. El enlatado rió y me encogí enfurruñada cuando empezó a darme lo que me parecía un sermón.

-¿Qué te dije sobre las preguntas? ¿Crees que este es el momento para atacar por la espalda a los que te salvan la vida, Molly?-

-¡No haber pegado a Nathan!- repliqué levantando la cabeza, mirandole directamente, tratando de que no se me notara lo mucho que su armadura me intimidaba en esos momentos.

Para mi sorpresa, el caballero negro le tendió una mano a Nathan, y el la cojió para ayudarse a levantarse mientras le hablaba con toda familiaridad. "Sisa", le había llamado, que nombre más extraño... y que situación más rara. Los señalé a ambos.

-¿Lo conoces? ¿es amigo tuyo?- pregunté, aun sintiendome temblar y con la garganta seca.

Nathan me ayudó a levantarme y empecé a sacudirme el fango del vestido de sirvienta, que había quedado practicamente irrecuperable. Eché una mirada inquieta alrededor mientras Nathan y el enlatado oscuro empezaban a discutir.

-Voy a dar por supuesto que no has tenido intención de herir a Moll, Sisa. Teniendo en cuenta que sabes quién es..Y ahórrate los sermones y empieza a responder a las preguntas porque por mucho que me alegre de verte no estoy de muy buen humor ahora mismo -

Algo se había movido en una esquina oscura.... empecé a darle tironcitos a Nathan del guante.

-Ommmh, siempre tan serio Nata. Solo quería relajar el ambiente. Pero tienes razón, ha sido una suerte por no decir un milagro que llegáramos a tiempo-

Carraspeé pero apenas logré hacerme oir. El cura se acercó a nosotros, aun jadeando.

-Su nombre es Atempo, es lo que los entendidos llaman un Original, una fuerza que ya existía antes de que los Dioses llegaran y reclamaran Noreth para si y para sus creaciones. Y si su poder os ha parecido grande ahora…Os diré sin intención de causaros miedo que no estaba desarrollado ni a una quinta parte de su forma verdadera.-noté que el sacerdote me miraba y le imité, tragando saliva.-Lamento la confusión pero todo ha pasado tan de golpe…Mi nombre es Tomas-

-Hay algo en...

-No tienes porqué disculparte Tomas, has conseguido salvar a todos y Atempo no ha conseguido a la Orca, nuestras posibilidades siguen intactas-

Di un pequeño brinco cuando escuché un chillido en el pasillo. Era una rata...solo una rata... pero mi corazón latía tan fuerte que estaba mareada. En ese momento Nathan me abrazó y dejé de prestar atención a la conversación y a los rincones oscuros. Nada malo podía pasarme mientras estuviera entre sus brazos, protegida, cálida, y cerré los ojos apoyando la cabeza en su pecho de metal.

Me quedé así, deseando que el tiempo se detuviera y contando los latidos de mi corazón que poco a poco se iba tranquilizando. Solo volví a abrir los ojos cuando noté que Nathan se removía.

-¿Cómo que antes de que nos encuentren?. ¿No estáis con la orden?¿Qué coño..?-

Era la primera vez que escuchaba a Nathan decir una palabrota y le miré con los ojos como platos.... y aun los abrí más cuando el enlatado negro se quitó el casco. Di un brinco apartándome de Nathan, con un chillido y señalandola boquiabierta.

-¡¡Es.....es una chica!! ¡¡Mira Nathan!! ¡¡El cabezalata negro es una chica!! Una chica muy bruta... pero una chica!!

Entonces me fijé en ella. Era rubia, guapa... y tenía el mismo gusto que Nathan al vestir. ¿Y si le gustaba a Nathan? Miré al paladin preocupada y me agarré a el de nuevo, suplicándole con los ojos.

-No me gusta esta ciudad. ¡Huele mal y todos son muy desagradables! Hasta los cabezalat....digo los... los que tienen las armaduras como tu.... hasta ellos son tipos desagradables. ¿De verdad naciste aquí? No te pareces a ellos.- lo abracé fuerte, mirando de reojo a la mujer rubia.- Vamonos, Nathan, vamonos de aqui, porfa.
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