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Regreso a la casilla de salida.

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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Jue Sep 15, 2011 1:14 pm

Natharion es la clase de persona a la que le gusta saber exactamente todo lo que pasa. Por más que intentaba atar todos los cabos la falta de información en aquella situación llevaba a su mente a un callejón sin salida tras otro. Informaciones a medias, conjeturas, visiones que podían ser ilusiones en su totalidad, en parte o totalmente ciertas. Por no hablar de que su hermana estaba ayudando a un sacerdote a rescatar a una orca aunque aún no sabía por qué. Ante esa situación el plan de Molly de entrar de manera alocada y poco reflexiva a rescatar a una orca totalmente desconocida se le antojaba hasta una buena idea, por lo menos no había miles de hilitos sueltos por todas partes en ese plan. A Nathan puedes decirle “Vienen 100 dragones a comerte” y se quedaría tan tranquilo, porque al menos sabría a qué se enfrenta y en qué circunstancias pero en ese momento, lo único que quería es que todo el mundo se calmara, guardasen silencio y le explicaran desde el principio todo. Era evidente que Sisa y el tal Tomas tenían toda la información que el caballero quería. Por eso decidió aceptar la palabra de su hermana, primero saldrían de ahí, pondría a salvo a Molly y después exigiría respuestas. Dejó la mente libre de preguntas por el momento. Primero Molly. Se dijo a si mismo tres veces.

Molly estaba asustada y hecho de haber levantado la voz mientras la abrazaba no era de ayuda. Era normal, era una chica muy lanzada que parecía no temerle a nada pero Nathan sabía que la mayoría de las veces no era valentía lo que la impulsaba si no más bien un desconocimiento general de las consecuencias a sus actos. Esa actitud debería chocar contra una personalidad tan lógica como la suya…Pero lo cierto es que, y el primer sorprendido era él, era algo que siempre encontraba encantador. Muchas veces incluso reconocía en ella un código de caballero más puro que el que cualquier caballero, él incluido, se atrevería a seguir. Lo que había hecho ese día era una de esas veces. La abrazó con más fuerza y volvió a sonreír. Por qué negarlo, su cercanía le reconfortaba sobremanera. Estaba totalmente sucia, ni un centímetro de su cuerpo parecía haberse librado en la caída anterior, pero no importaba, acercó su rostro hasta el de ella y acaricio su mejilla con la punta de la nariz. Sin darse cuenta de que la joven no daba crédito a sus ojos al ver que el cabezalata era una chica.

-Lo sé Molly, sé que es una chica. La reconocí desde que escuché su voz, podemos fiarnos de ella, es…Como si tuviéramos la misma sangre-
Añadió en broma, dando por hecho que Molly ya se había dado cuenta de que eran hermanos. Molly se giró y le miró con ojos suplicantes.”No me gusta esta ciudad. ¡Huele mal y todos son muy desagradables! Hasta los cabezalat....digo los... los que tienen las armaduras como tu.... hasta ellos son tipos desagradables. ¿De verdad naciste aquí? No te pareces a ellos.” Dijo.

-No mi amor, no nací aquí. Soy de Thonomer una ciudad vecina. Y la ciudad no huele mal…estamos en las alcantarillas- Sonreí- Pero no te preocupes, saldremos de aquí ahora mismo.-

Tomas había comenzado a aplicar una especie de luz neblinosa sobre la orca que parecía recobrar el sentido. Aún así estaba débil y apenas podía andar. Sisa y el propio sacerdote la ayudaban mientras Hiliar se había adelantado unos pasos por el túnel y parecía haber recuperado el buen humor.

-Nunca había pensado que las alcantarillas estuviesen tan concurridas, he visto tabernas con menos ambiente-

Nathan llevaba la espada desenvainada y no se alejaba de Molly más de dos pasos. Dedicó a Hiliar una mirada fría de advertencia ya que deducía que ese sujeto era el preso del que le hablaron, el condenado a muerte por violación. No le haría nada por ahora…Lamentablemente si surgía cualquier otro imprevisto necesitaban toda la ayuda que fuera posible pero no lo perdería de vista. El hombre por su parte también parecía comprender que el caballero no era su amigo. Y al poco también decidió dejar de intentar hablar con Sisa, después de que esta le explicara como despellejar la caza con “todo” lujo de detalles.

El extraño y variopinto grupo recorrió los túneles durante unos minutos más hasta llegar a otra de aquellas enormes salas circulares cuyo centro era un enorme depósito de aguas residuales. Nathan tuvo la sensación de haber andado en círculos de nuevo…Si no fuera que la otra sala igual que había visto ya la tenía marcada con una muesca en la pared, y la entrada a esta no tenía señal alguna. Hiliar continuaba varios metros por delante de los demás y se acercó al borde del depósito con curiosidad, lanzando un escupitajo al agua. Se giró sonriendo y encogiéndose de hombros.

-Oye caballero. Tú debes saber para qué sirven estos depósitos…No creo que sea para daros un baño de “superhombres de acero” ¿no? Ah no...¿Cómo era?... “Somos determinación y acero”- Ríe ante su propia broma.

Sin que Hiliar se dé cuenta la superficie del depósito comienza a ondular rítmicamente, al principio de manera imperceptible pero pronto pasa a ser muy evidente. Nathan hace una señal a Hiliar para que se retire pero el hombre continúa con sus bromas.

-Vamos Caballero…saber reírse de uno mismo es muestra de inteligencia.-

Se hace evidente que algo se mueve en el agua del depósito y teniendo en cuenta el tamaño de la sala debe ser algo grande.

-Muévete pedazo de imbécil- Dijo Sisa - Mira detrás de ti-
Hiliar sin perder la sonrisa y pensando que intentaban asustarle por sus bromas se giró con las manos en alto, con prepotencia.

-Qué miedo el agua se mueve…El agua se mueve…Que raro ¿No?-

Sin que a nadie le diera tiempo a decir o hacer nada más, un cuerpo de gran tamaño, alargado como una serpiente salió del agua lanzándose contra el hombre que no tuvo tiempo ni de gritar. La criatura no tenía ojos pero poseía hileras e hileras de enormes dientes con los que mordió la cabeza de Hiliar, con su presa entre los dientes volvió a sumergirse. La superficie del agua volvió a la calma poco a poco hasta que de nuevo el ser volvió a aparecer…Buscando el segundo plato. A pesar de no tener ojos parecía saber donde se encontraban sus posibles presas pues con gran exactitud alargó su cuerpo en un mordisco directo hacia Nathan que gracias a los Dioses pudo esquivarlo y lanzar un tajo al cuerpo de la bestia, sin embargo el ataque no produjo herida alguna, la piel de la criatura, recubierta de suciedad y una extraña viscosidad aceitosa lo evitó. El joven Preparó su escudo y su hermana lo imitó. El ser reculó preparándose para otro ataque.

-Molly, ponté detrás de mi-

…………………………………………………………………………………………………………………………..
Bueno la prueba de la que te hablé. Parece que la leyenda de las alcantarillas es cierta después de todo. Es una enorme sala circular con el depósito de agua (comunicado con las alcantarillas) a nivel de suelo ocupando todo el centro de la sala, como una especie de pozo. El alcance de ataque de la criatura y la posición en la que nos encontramos (En el borde exterior del pozo, un camino de piedra de unos tres metros de anchura) hace que todos estemos a su alcance. Retroceder por donde hemos venido sería lo más corto, pero los caballeros no tardarán en llegar, la otra opción es recorrer unos 60 metros bajo el ataque de la bestia con una orca herida y/o enfrentarse a la criatura a la que voy a llamar…Bob. Qurdarse detrás de Nathan es solo la opción aburrida.
La bestia debe medir unos 15 metros, es como una tenía inflada de esteroides y aunque es ciega parece que algún otro sentido usa para saber dónde atacar. Su piel está recubierta de un montón de porquerías y de una sustancia viscosa que hacen que el filo de las espadas no terminé de ser muy útil.
Bob:
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 22, 2011 10:15 am

Asentí, aun haciendo pucheros y sin soltarme de Nate. Saldríamos de ahí, me lo había prometido. Cuando nos empezamos a poner en marcha yo me agarré con fuerza a uno de los brazos de Natharion, sin perder de vista a la mujer rubia a la que miraba de reojo, tratando de disimular que la vigilaba. Incluso cuando Grotgarian despertó gracias a la magia del cura seguí sin separarme de Nate, sonriendo a la orca desde lejos y preguntándo si estaba mejor.

La verdad es que me sentía muy nerviosa, casi histérica, y el asqueroso lodo que me cubría de arriba a abajo había empezado a secarse. ¡Me moría de calor! Por un momento bajé la mirada a mi ropa, a mis piernas. Estaba toda negra. Negra, pequeña y fea.

-De Gusano a Escarabajo...-murmuré. Alcé la mirada hacia Nate- ¿Crees que se me va a quedar el pelo negro para siempre?- otra vez la rubia se acercó demasiado y la miré de reojo- ¿Cómo te gusta más el pelo, Nate, negro, naranja... o amarillo? El amarillo es feo verdad, es del mismo color que el meado...

La mujer nisiquiera escuchó mi comentario, estaba ocupada hablando con Hiliar sobre despellejar conejos o algo así. Suspiré algo deprimida, mirando de nuevo mi cuerpo embadurnado en porquería.

-Me gustaba este vestido...

De vez en cuando Nathan se separaba del grupo y se acercaba a la pared para hacer un raspón en ella... y yo le acompañaba ya que no tenía ninguna intención de soltarme de su brazo. Pasamos bastante tiempo caminando por túneles y cámaras exactamente iguales... yo ya no sabía donde me encontraba. ¿Subíamos o bajábamos? ¿Izquierda o derecha? Me picaba todo el cuerpo por culpa de la suciedad que me cubría y me sentía cada vez más acalorada, casi agobiada.

Ya había dejado de intentar adivinar en que punto nos encontrábamos o hacia donde caminábamos y seguía los pasos de Natharion ciegamente. En una de esas cámaras, no tenía ni idea de si era una nueva o una repetida, Hiliar se acercó a la especie de piscina de agua sucia que había en el centro y escupió dentro.

-Oye caballero. Tú debes saber para qué sirven estos depósitos…No creo que sea para daros un baño de “superhombres de acero” ¿no? Ah no...¿Cómo era?... “Somos determinación y acero”

Me reí, pero vi tan serio a Nathan que empecé a toser tapándome la boca para disimular. Carraspeé y miré a Nathan sintiendome algo culpable por haberme reido.

-Bueno...si alguien se bañara ahí seguro que salía con cuatro brazos...

-Vamos Caballero…saber reírse de uno mismo es muestra de inteligencia.-

Le sonreí a Nathan pero parecía incluso más tenso que antes. ¿Qué pasaba? ¿Le caía mal Hilian? ¿Por qué? Antes de poder preguntarle escuché la voz de la mujer rubia.


-Muévete pedazo de imbécil. Mira detrás de ti.

Hubo algo en su voz que me hizo volverme y mirar, casi tan tensa como estaba Nathan. Hilian seguía sonriendo frente a la piscina de mierda líquida, hacia la que se giró aun bromeando, levantándo las manos.

-Qué miedo el agua se mueve…El agua se mueve…Que raro ¿No?

-....¿Se mueve? ¡Hilian!- chillé agarrándo con fuerza el brazo de Nathan... pero antes de que terminara la frase Hilian había desaparecido.

Parpadeé. Habrí la boca para volver a respirar y jadeé. Un Gusano. No como yo, uno gigante. Uno de los malos. Un gusano gigante había salido de la piscina y se había comido a Hilian. Me estremecí. Le había mordido la cabeza.

-....Nathan....- llamé con un hilillo de voz...

... y el Gusano apareció de nuevo. Abrió su boca llena de dientes y se lanzó hacia nosotros. Cerré los ojos y grité, y fue Nathan quien nos apartó a los dos. Al estar agarrada a su brazo, con los ojos cerrados y las piernas debiles por el miedo, acabé caída en el suelo, temblando. Nathan se colocó delante de mi, levantándo su escudo.

-Molly, ponté detrás de mi.

Me moví a cuatro patas, temblando como un flan, hasta colocarme justo detrás de el aunque alejada unos cuantos pasos. El Gusano volvió a atacar y me encojí cuando esuché el quejido de Natharion y el sonido metálico de su escudo.

¿Cuanto aguantaría? La chica rubia tambien tenái su escudo y su espada preparados, pero aun así, juntos, seguían siendo mucho más pequeños que el Gusano Gigante. Grotgarian aun estaba herdia y no me imaginaba a Tomas luchando contra.... nada en absoluto. Si al menos las espadas no resbalaran en la porquería aceitosa que cubría al Gusano...

....¿aceitosa?

Algo aceitoso es que tiene aceite, ¿no?

Y el aceite se puede quemar.

Aun temblando un poco me puse en pie. No dejaria que Nathan luchara solo, hasta quedarse si fuerzas y que el Gusano le.... crujiera la cabeza con los dientes como había hecho con Hilian. Eché a correr por el pasillo por el que habíamos llegado. Estaba oscuro...pero estaba segura de haber visto varias antorchas mientras caminábamos. Torcí a la derecha. Pasillo. Luego a la izquierda. Pasillo. Derecha de nuevo. Más pasillo. Volví a girar y esta vez vi un resplandor a lo lejos. ¡Una antorcha!

La cojí con un gesto de triunfo y me giré para volver por donde había venido. En ese pasillo me paré, jadeando. Miré a un lado y a otro.... ¡¿¿Por donde había venido??!

-¡¡¡¡¡¡NATHAAAAAAAAN!!!!!

El eco de mi voz me repitió, como si me estuviera haciendo burla. Había corrido mucho, Nathan no me oiría desde allí. Suspiré y... decidí confiar en mi suerte. Eché a correr. Giré a la derecha. Si no hubiera llevado la antorcha no habría visto la cascadita de agua sucia y me habría caido por ella. Mal empezábamos.... ¡pero no iba a rendirme! Volví sobre mis pasos y esta vez fui a la izquierda. Corrí por un largo pasillo y a la derecha. Vi uno de los raspones que había hecho Nathan. Izquierda. Encontré un largo tunel y escuché algo. Golpes metálicos, voces. ¡Eran ellos! ¡Lo había conseguido!

Envalentonada por mi pequeña victoria, regresé corriendo sin tenerle miedo esta vez al Gusano Gigante. "Solo hay sitio para un Gusano en este lugar, forastero", quise decirle... aunque cuando llegué, corriendo y sudando bajo esa capa de mugre negra, con la antorcha en la mano, y la lancé hacia la cabeza del bicho solo grité.

-¡¡¡FUERAAAAAAAAAAAAAAA!!!
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Jue Oct 13, 2011 3:54 pm

El poderoso envite de la criatura resultaba casi imposible de bloquear pero no había tenido más opción que poner toda su fuerza y habilidad con el escudo en intentarlo ya que Molly estaba detrás de él. La ciega bestia podía saber de alguna manera por donde se movían pero no el modo adecuado de atacar, sin duda un caballero de dos metros con armadura pesada y un peso total de casi 120 kilos no era lo mismo que comerse a un tipo delgado y , aunque estuviera mal decir algo negativo de un muerto, atontado. El sonido de choqué resonó por la sala alarmando al resto de los allí presentes, el joven emití un gruñido a modo de queja ante el dolor del impacto que le hizo retroceder casi hasta la pared. Solo una técnica muy depurada con el bloqueo evitó que se rompiera el brazo y solo el filo del escudo evitó que aquel engendró lo mordiera y le arrastrara hasta el agua donde, sin duda moriría.
Shezhard aprovechó para lanzarse contra el gusano desde su costado y descargar su espada con todas sus fuerzas, con el flanco tan expuesto y ya estando sobre aviso sobre la viscosidad que lo recubría, esta vez la espada si causó una herida profunda aunque debido a su tamaño era poco probable que le causará algo más que dolor y una leve molestia. La bestia se irguió emitiendo ensordecedores gruñidos de dolor amplificados por el eco del lugar, de la herida comenzó a brotar un líquido negro y grumoso cuyo hedor era cien veces más insoportable que el de la alcantarilla en la que se encontraban, ya de por si asfixiante. Aquella peste afectaba incluso a la vista haciendo que los ojos del caballero lagrimearan en un intento de defenderse y lo peor era que al agitarse por el dolor aquella cosa estaba rociando esa sustancia…¿Sangre acaso? Por todas partes.

Molly volvió sobre los pasos del grupo por el túnel por el que habían entrado, el caballero sintió auténtico alivio al saber que al menos ella estaría a salvo, incluso ser echa prisionera por la orden era mil veces mejor que terminar como Hiliar y siempre podría intentar que la soltaran de alguna forma después…De alguna manera…Bueno eso si lograba sobrevivir él mismo a la criatura, cosa que no estaba nada clara.

-Se guía por el sonido hermana, alejémonos de Tomas y que solo oiga nuestro acero presagiando muerte- Dijo el caballero al darse cuenta de que cada ataque iba seguido de un ruido metálico de su armadura o del de su hermana y que parecía no detectar al sacerdote y su túnica de tela.
-Ya me he dado cuenta…No me trates como a una novata…Y ahórrate las frasecitas de “superhombre de acero”.-Respondió la chica rubia obedeciendo, seguramente sonriendo por la broma bajo el yelmo.

Lo que si estaba claro es que con la chica a salvo, Natharion podía esquivar sin miedo, atacar, moverse como él sabía gracias a su duro entrenamiento y Sisa le acompañaba en sus movimientos en una especie de baile de dos perfectamente coordinado. Cada uno conocía los movimientos del otro y su modo de pensar. Por unos momentos parecía que había esperanza, la criatura solo embestía contra las paredes y su largo cuerpo se llenó de pequeños cortes que lo volvían cada vez más frenético y menos acertado. Pero entonces la bestia pareció darse cuenta de que así no iba a ninguna parte, dejó de atacar de golpe y pareció calmarse o concentrarse.
Tomas ayudaba a la orca a llegar hasta el túnel contrario al que habían entrado y que prometía, con una tenue luz, una cercana salida. Apenas avanzaban un par de metros de cada intento mientras los dos hermanos atraían su atención pero poco a poco ya casi estaban. Entonces los ataques cesaron, el sacerdote se giró para ver que había pasado y lo que vio le causo un escalofrío por toda la espalda. La Bestia abría su boca y sacaba una especie de lengua al aire girándose hacia donde se encontraban él y Grotgarian. La pareja de caballeros comenzó a golpear sus armas contra sus escudos pero a pesar del ruido la criatura no se volvió hacia ellos. Estaba usando la lengua para “olerles” como haría una serpiente. El sacerdote dejó caer a la orca y levantó sus manos para intentar un último conjuro de protección…Pero no salía…no le quedaban energías.

-Maldición, estábamos tan cerca…-Dijo el sacerdote maldiciendo por primera vez en muchos años, sabiendo que cuando el gusano embistiese sería el final…Y no solo el de su vida o el de la orca…Sería el final de muchas cosas. El hombre cerró los ojos, su última visión fue la de los dos hermanos intentando llegar hasta él y Grot…Pero no llegarían.

-FUERAAAAAAAAA-

Un grito le hizo volver a abrirlos. Una antorcha en llamas en el aire y.... La sala entera se iluminó mientras la criatura y el depósito ardían con fuerza. El gusano se retorcía, sus sonidos eran espantosos pero sonaban a gloria pura. Cayó golpeándose contra el suelo y tras aquello el peso de su cuerpo, ya sin vida a causa de las heridas, lo hundió en las aguas residuales.
Natharion corrió hasta su amada y la abrazó con fuerza, Sisa, que había vuelto a quitarse el yelmo la miraba como si la hubiera evaluado mal y le dio una golpecito en la espalda.

-Me gusta tu estilo…-Dijo antes de volver con Tomas y Grotgarian.
El caballero la miró con intensidad y sintiéndose muy orgulloso de su pequeña.
-Ha sido…Increíble…Ese bicho…Vaya…- La besó. –Salgamos de aquí…Ya he tenido bastantes alcantarillas para el resto de mi vida-

La luz del día resultaba cegadora tras aquel sucio y peligroso paseo. Por raro que parezca nadie se fijó en el grupo que salía de las alcantarillas…Todo el mundo, incluido los guardias parecían más pendientes del incendio que se había producido unos metros más allá, donde, una bocanada de fuego desde las alcantarillas había prendido algunos puestos comerciales. Por fin algo les salía bien y pudieron llegar a la casa de Tomas sin percances.
Era una casa de dos plantas de piedra cercana a la boca de alcantarilla de donde habían salido. De decoración austera pero cómoda y amplia. Natharion abrazaba a Molly en uno de los sillones sin saber muy bien que decir ahora que estaban en esa situación. Finalmente habló.
-Un baño…Un Baño bien caliente y después ya podéis empezar a contármelo todo…-
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Jue Oct 13, 2011 6:27 pm

El fuego prendió mejor de lo que esperaba y estuve a punto de caerme a la piscina de llamas que se había formado. De echo, frené justo en el borde y agité los brazos en un intento de no perder el equilibrio. Un poco más y me aso la nariz.

Retrocedí resoplando y de pronto alguien chocó contra mi.... aunque más bien me atrapó y estrujó. La porquería que me cubría hizo un phsssffff muy desagradable contra la armadura de Nathan, pero no me importó. Le abracé fuerte y brinqué un par de veces. ¡Había vencido al Gusano Gigante Malvado! ¡Me sentía invencible! ¡Invencible y sin miedo! Y cuando Nathan me besó le salté encima, colgándome de su cuello y alargando el beso con los ojos cerrados. Y aun me sentí más grande cuando ambos, Nate y la rubia, me alabaron. ¿Sería así como se sentía un caballero como Nathan?

Cuando salimos de las alcantarillas, la luz del sol dañó mis ojos y los cerré con cara de dolor. Parpadeé varias veces e incluso me lagrimearon antes de que se volvieran a acostumbrar a la luz. Casi tenía la sensación de haber pasado una vida en las alcantarillas. A medida de caminábamos, las alcantarillas quedaban más y más lejos y mi épica victoria sobre el Gusano Gigante Malvado se hacía cada vez más irreal. De nuevo me sentía chiquitita y no solté en ningun momento la mano enguantada en metal de Natharion. De vez en cuando le echaba una mirada de reojo, pero dejaba de mirarle en cuanto el me miraba a mí.

Tomas nos llevó a su casa, una casa bonita pero muy vacia, y tanto Nathan como yo nos sentamos en unos sillones. De nuevo, la porquería que me cubría hizo phssffff y sentí casi como si me quedara pegada al sillón. Una vez allí, el silencio se hizo aun más pesado... hasta que Nathan lo rompió.

-Un baño…Un Baño bien caliente y después ya podéis empezar a contármelo todo…-

Agaché la cabeza, triste y arrepentida, dispuesta a confesarme y aceptar su enfado. En ese momento la mujer rubia se empezó a acercar a el y yo me levanté de un bote.

-¡Un baño! ¡Sería fantástico un baño!¿Verdad?- tomé de la mano a Nathan y tiré de el, tratando de arrastrarlo conmigo. Por nada del mundo lo dejaría a solas con la rubia...ni dejaría que la rubia se le acercara ni aunque estuviera yo.

Tiré de el vagando por la casa, dejando a nuestro paso oscuras huellas de porquería y parloteando sobre lo bueno que era el agua con jabón hasta que Tomas me dijo donde estaba el cuarto de baño. Me lancé hacia allí aun tirando de Nathan y con un corto "gracias!" nos encerré en el cuarto de baño, sin esperar siquiera a que caletaran el agua o llenaran la bañera. Una vez allí solté a Nathan y me quedé frente a el, con porquería de los pies a la cabeza, apestando como nunca y con el pelo oscuro y grumoso. Le miré a los ojos y hice un pequeño puchero.

-¿Estás enfadado?
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Mar Oct 25, 2011 1:31 pm

Era agradable volver a la rutina, parecía que había pasado una eternidad desde la última vez que había sonreído al escuchar a Molly en uno de sus monólogos, esta vez hablando de forma rápida y casi imposible de seguir sobre el agua con jabón. La joven tiraba de él para que le siguiera en su recorrido sin rumbo preciso por la casa buscando el baño. Natharion se dejó llevar, era casi como una costumbre con Molly ya que la primera vez que la chica del pelo naranja quiso tirar de él sin avisarle, terminó resbalando en suelo embarrado y cayendo en el sin haber podido mover al caballero ni un centímetro. Conociéndola era fácil suponer que se le olvidaba lo grande que era el joven, especialmente tras una larga sesión de cariñosas atenciones por su parte.

Nathan no quería dejar a solas al Sacerdote y su hermana, no quería perderse una posible conversación esclarecedora y llena de secretismo en la que comentaran cosas que a él no le comentarían. No quería dejarles ni la posibilidad de esfumarse si les perdía de vista o que en su ausencia realizaran alguna clase de rito o saber lo qué se traían entre manos. Bueno, confiaba en su hermana y tenía su palabra, eso era como un contrato sellado, el sacerdote parecía a punto de caer desmayado al suelo en cualquier momento y la orca no estaba mucho mejor, miraba al fuego sentada en el suelo sobre la alfombra y se negaba a decir palabra. Ella también guardaba información vital y por alguna razón las pocas palabras que decía se las dedicaba a Molly. Aún así no eran más que respuestas monosilábicas a preguntas del tipo ¿Estás bien? O ¿Tienes hambre? Era imposible que esos tres fueran a alguna parte.
El caballero recordó el encuentro en las puertas de la ciudad cuando una patrulla había apresado a aquella orca, al principio había pensado en que habría problemas con algún clan orco pero ahora…Quizá a causa de todo lo que había pasado en las alcantarillas, por el comportamiento de Grotgarian y quizá por Molly, estaba predispuesto a romper una lanza por la piel verde.

Cuando Tomas les indicó dónde estaba el baño el joven echó una mirada hacia atrás, especialmente para su hermana, con la que quería decir “No me olvido de vosotros, ni se os ocurra hacer nada raro”. Molly le arrastró hacía allí y cerró la puerta tras ellos colocándose, sin intención alguna de ir hacia el agua, delante del Caballero.

-¿Estás enfadado?-

Preguntó directamente haciendo un puchero de esos que solo alguien realmente cruel podría ignorar y que a Natharion le parecían encantadoramente irresistibles. El joven negó con la cabeza mientras con la destreza que da la práctica soltaba las correas que sujetaban la armadura de placas comenzando por los brazos. La armadura estaba negra de suciedad, costaría horas limpiarla y dejarla brillante, la suciedad se había colado por los huecos de las placas incluso. Miró a la chica que parecía esperar la respuesta como un reo espera la condena del juez. Aún con la mayoría de la armadura puesta el joven no quiso hacerla esperar más viendo su expresión.

-No es enfado, y no es por lo que has hecho en si…Que también, ponerte en peligro así…En el mejor de los casos podrían haberte arrestado y en el peor…Podrían haberte matado…Pero lo de no decirme dónde ibas…Pensar que habías huido de mi sin atreverte a decírmelo siquiera…Creía que me conocías bastante como para no hacer una tontería así…Desconfiar de mi…No soy perfecto, lo sé, caigo en las desconfianzas típicas de los humanos y ese es solo uno de mis defectos, pero que dudases de esa forma de mi…Duele. Tanto que pensé que tendría que arrasar Tirian piedra a piedra para recuperarte, a ti y tu confianza-

El caballero bajó la cabeza dejando escapar un suspiro y dejando caer los guanteletes a un lado del suelo. Realmente durante largo rato la opción de tener que luchar contra sus hermanos caballeros y los guardias fue muy real, durante mucho tiempo esa traición pesó como losa sobre sus hombros…Porque sabía que no dudaría en hacerlo por ella. Levantó ligeramente la vista para buscar que su azul mirada se cruzara con la de Molly e intentar ver en ellos una respuesta aún no verbalizada.
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Miér Nov 02, 2011 12:49 pm

Los labios me temblaban y no podía evitar que las comisuras de mi boca se torcieran hacia abajo. Sorbí por la nariz al notar un moco que resbalaba y entonces él me miró.

Le había mentido. Le había engañado y me había ido sin avisar. Eso era una traición. Yo había traicionado a Nathan y ahora podía ver la tristeza en sus ojos.

Rompí a llorar y cuando pasé mis manos por mi cara solo noté la porquería oscura que me cubría. Ni siquiera podía hablar, apenas me paraba a respirar, solo podía llorar y lo hacía tan fuerte que la cabeza empezó a darme vueltas y a dolerme.

El me abrazó y yo hice lo mismo, llorando de forma desconsolada. Si el supiera...si el supiera todas las cosas que le había ocultado, todo el tiempo que le había mentido, engañado.... las palabras empezaron a salir de mi boca entre los llantos sin que yo fuera del todo voluntaria de mi lengua.

-Yo fui quien perdí tu bota izquierda en aquel bosque, Yorsuek no se la comió. Cama no se tiró aquel pedo, fui yo. La sopa de antes de ayer si que tenía setas de las que no te gustan. No soy Molly, solo Medio-Molly. Me he dejado mi ropa y mis armas en la fortaleza, escondidas en la lavandería...- mi voz se fue apagando conforme empecé a ser consciente de lo que había dicho.

¡Medio-Molly! ¡Le había dicho que yo era Medio-Molly! ¿¿Y si dejaba de quererme?? La imagen de Cama-Jack del sueño regresó a mi mente y se rió de mi sosteniendo la copa. Gusano, estupida, loca, niña mala.

Nathan me había dicho que confiara en el.... me había pedido que lo hiciera. Tal vez... tal vez si confiaba en el.... tal vez compensaría el haberme escapado de él, aunque el dejara de quererme. Tal vez si dejaba de quererme dejaría de estar triste.

Me había quedado quieta, mirando al suelo. Poco a poco me solté de él y retrocedí. Acabé sentándome en una esquina del baño apoyando mi espalda en la pared sin prestar atención ya a la suciedad que cubría mi cuerpo. Temblaba. La lengua estaba torpe y seca en mi boca. Me miré las manos, negras, sucias y temblorosas.

Cuando empecé lo hice entonando una canción, la canción que yo misma me inventé después de que mi má muriera. Podía parecer raro pero era más fácil contarlo así... era como estar contando una historia, algo sobre otros, un cuento aprendido.



Spoiler:
and when i let him in i feel my stitches getting sicker
i try to wash him out but like they said: the blood is thicker
i see my mother in my face
but only when i travel
i run as fast as i can run
but
jack comes tumbling after

and when i'm brave enough and find a clever way to kick him out
and i'm so high not even you and all your love could bring me down
on 83rd he never found the magic words to change this fact:
i'm half jill
and half jack

i'm halfway home now
half hoping
for a showdown
cause i'm not big enough to house this crowd
it might destroy me
but i'd sacrifice my body
if it meant i'd get the jack part out

see jack!! run jack!! see jack!! run jack!!

Mi voz temblaba y en ocasiones la tensión de mi cuerpo hacía que se me fuera, alzándose ella sola y gritando como si ya no me perteneciera. Gritos de dolor. Dolor. Como cuando él me aplastó contra el piano, que sonó desafinado. Como cuando mi má se enteró. Como cuando la vi llorar por mi culpa. Como cuando ella sacó de mi la mitad de sí mismo que Jack había dejado incrustada. Casi podía ver de nuevo la sangre saliendo de mi interior y extendiéndose delante de mí, casi podía sentir de nuevo el dolor en mi vientre y esa cosa.... esa cosa pequeña, roja y fofa.

Seguía "cantando", aunque había empezado a gritar. Mira Jack, mira lo que he hecho Jack, mira Jack, corre Jack, corre antes de que la sangre te pille. Apreté mis manos en torno a mi tripa, justo donde sabía que estaba la cicatriz, como si la herida estuviera abierta y tratara de parar la sangre.

Sentí que me abrazaban y volví a gritar, pero reconocí su voz.

Nathan.

Me abracé a él, temblando como si fuera a desmontarme en cualquier momento. Sé que lloré... al menos durante un rato, pero poco a poco me fui sintiendo....rara.... no sé....¿adormilada? Era como cuando bebía mucho té pero sin la sensación de felicidad que mi té daba. Quería dormir, cerrar los ojos y dormir.

Estaba entre los brazos de Nathan, y todo estaba bien.

-....estoy sucia...-dije con la voz tan chiquitita como ahora me sentía yo-.... quiero lavarme...

Spoiler:
Bueno, espero que no haya quedado demasiado forzado. He elegido ese cover de la canción porque cuando lo escuché me transmitió exactamente el dolor y el desasosiego que Molly siente en este momento, además de que es precisamente así como me la imagino "cantando" sobre el tema, alterada y medio enloquecida.
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Natharion el Mar Nov 08, 2011 10:47 am

Cuando comenzó a llorar desconsoladamente el caballero la miró por unos instantes, no esperaba que se fuera a poner así. Esperaba una disculpa parcial o total por lo que había hecho, dependiendo de lo cabezona que se encontrara la joven en ese momento y su disposición a aceptar que, aunque todo había terminado saliendo bien, podía haber terminado fatal. También esperaba que hubiese entendido que él siempre estaría de su parte pero que las cosas hay que verlas en perspectiva y no presuponer una fantasía inocente y bonachona. Esperaba que después ella sonreiría como hacia siempre y le quitaría importancia al hecho de haber escapado de milagro de una fortaleza virtualmente inexpugnable, a haber derrotado a un gusano gigante y a una criatura ancestral de enorme poder. No entendía a qué venía un llanto tan amargo. Quizá fuera por la muerte de aquel recluso…Molly siempre se mostraba reticente a explicar mucho de su vida pasada y mencionaba solo de pasada a una tal “Ma” ya fallecida. Quizá Hiliar era la primera persona a la que veía morir desde entonces.

El caballero terminó de quitarse la pieza pectoral de su armadura y la malla dejándolas caer sin mucho cuidado y de forma un tanto apresurada cerca de donde habían caído los guanteletes, a pesar de la suciedad que tenía incrustada, el metal sonó fuertemente al tocar el suelo. El joven se había quedado solo con la prenda de ropa azul que siempre portaba bajo las protecciones y con la parte inferior de la armadura, grebas y botas. Libre ya de la barrera que le impedía consolar a su pequeña. Recorrió de una zancada la distancia que les separaba y la abrazo fuertemente contra su pecho. Por un momento pareció que el abrazo conseguía el efecto contrario al deseado cuando la pelinaranja comenzó a llorar con más intensidad incluso. Natharion estaba a punto de comenzar a tranquilizarla con palabras cuando ella comenzó a disculparse por tonterías de las que el paladín ya ni se acordaba pero que le hicieron sonreír por lo infantiles que resultaban. Una bota comida por el caballo, una ventosidad erróneamente adjudicada a la montura de Molly, una sopa realizada con setas seleccionadas por una chica que no era capaz de distinguir entre especies comestibles o venenosas ni con el libro sobre micología delante y que había causado que durante parte del viaje el caballero hubiese visto conejos rosas con alas a los lados del camino, que Molly era solo medio Molly y que sus armas y ropa estaban….Recuperar las pertenencias de Molly sería algo que habría que hacer con cuidado para que nadie pudiera relacionarla con la fuga y ataque a los carceleros pero eso de Medio Molly…No tenía sentido. ¿Qué significaba que solo era medio “ella”.?

-¿Qué es eso de ser solo Medio-Molly?- Preguntó al ser algo que no terminaba de encajar con el resto de cosas.

La chica bajó la mirada ante aquella pregunta, casi como si esa pregunta tocara algo especialmente sensible dentro de ella. Poco a poco se separó y termino sentada en el suelo. Comenzó a entonar una melodía pero, a diferencia de cómo solía hacerlo siempre que realizaba su variado espectáculo, esta vez la voz se le iba, desafinaba, hipaba a causa del llanto e incluso gritaba en ciertas partes…Especialmente cuando pronunciaba un nombre “Jack” llevándose las manos al vientre…No era una canción normal, no era algo ajeno. En su mente Nathan volvió a pasar la canción intentando buscarle el significado que parecía tener para Molly. “Tratar de limpiar pero sin conseguirlo..la sangre es… Media esperanza..Medio hogar…sacrificar su cuerpo para deshacerse de la parte de Jack..” Parecía faltar una pieza para resolver aquello…Y la pieza estaba delante de sus narices. La cicatriz en el vientre de Molly…
Aquella marca que vio tiempo atrás cuando Molly cayó al rio y, a su espalda se cambió de ropa para no sufrir una hipotermia… Aquel día él observó su reflejo casi por accidente en el filo de su espada clavada en la tierra. No se fijó mucho avergonzado pero si lo justo para que la bella figura de la joven quedara grabada en su mente y para apreciar una marca en su vientre…Nunca le había preguntado por ella para no admitir que había mirado sin querer y siempre había supuesto que sería una vieja herida del circo o de sus pequeños trabajos como espada a sueldo. Ahora junto con la canción Nathan se daba cuenta de que podría tener una naturaleza muy distinta. Eran solo conjeturas pero cuando todas las piezas casaban tan bien…Lo poco que decía de su “Ma” y el circo, su estado actual, la canción, la herida….
El caballero cerró los puños con fuerza y tensó la mandíbula. “Jack”…¿Sería un nombre real o ficticio?. ¿Qué le hizo? En ese aspecto la canción podía resultar ambigua pero en su mente se imponía una posibilidad que le hacía hervir la sangre.

Comenzó a notar un hormigueo por su piel…No era desagradable y en cierta forma le resultaba familiar a la par que extraño. Aquella sensación se centraba en su brazo por lo que se remangó la prenda de ropa para mirar y lo que vio le dejó helado. Sus tatuajes, aquellos que llevaba en el brazo desde hacía años…No eran los mismos de siempre, su forma tribal ya no era aleatoria y difusa…Molly hipó al terminar la canción y la furia que sentía se diluyó entre un mar de amor, ternura y cariño…y junto a aquella furia desapareció el cosquilleo. Nathan volvió a mirar su brazo…Todo estaba como siempre…¿Otra ilusión?. Ya lo pensaría mas tarde.
Volvió junto a Molly y se sentó a su lado, ella ni miraba, con la cabeza baja y vista al suelo…Sin esfuerzo, como si fuera una niña pequeña la colocó sentada entre sus piernas y la abrazó con ternura, ella se giró respondiendo al abrazo durante…¿Minutos? ¿Horas quizá?. El joven no lo sabía, solo sabía que ese era el lugar donde debía y quería estar, no importaba nada más.
La voz de Molly terminó rompiendo aquel trance.

-Claro, princesa, déjame que te ayude con el baño-
Dijo en un tono dulce cargado de cariño y, levantándose sintiéndose un poco entumecido. Aquel baño usaba un sistema de cañerías por lo que con solo tirar de una cadena metálica la enorme bañera comenzó a llenarse de agua caliente que a su vez llenó el cuarto de vapor. Aunque no quería separarse de ella y quería que le contase lo que ya intuía… Sabía que tenía que salir del baño y dejarla sola, salvo aquella vez cerca del rio nunca la había visto desnuda, aún no habían dado ese paso. Se dirigió hacia la puerta y antes de salir echó una mirada a la joven...Intranquilo.
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Re: Regreso a la casilla de salida.

Mensaje por Invitado el Mar Nov 15, 2011 1:30 pm

Nate hizo aparecer el agua como por arte de magia, solo con tirar de una cadenita el baño se llenó de agua caliente y vapor. Me quedé mirando la bañera aun algo aturdida, quieta ahí donde Nathan me había dejado, hasta que un sonido me hizo sobresaltarme. Abrí mucho los ojos. Sus pasos, iban hacia la puerta.

Me levanté de un salto y me lancé a por él, abrazándome a su cintura y prácticamente estampándolo contra la puerta.

-Notevayasnotevayasnotevayasnotevayas....

Tiré de él tratando de arrastrarlo hacia la bañera con la intencion de no separarme de el ni un segundo. No pesaba nisiquiera soltar su mano. Nathan protestó y trató de hacerme entender que no cabíamos los dos en la bañera. Finalmente, ante mis tirones y mi insistir, dio uno de sus suspiros, esos suspiros que significaban que se rendía, y me siguió hasta la bañera, sentandose junto a ella.

-No me dejes sola.- le dije antes de meterme al agua, por si acaso "desaparecia" en cuanto soltara su mano y me diera la vuelta.

Nathan asintió y, con un nuevo suspiro, miró a otro lado. ¿Se estaría cansando de mí? Agarré mi ropa embadurnada y estiré de ella, quitándomela con rapidez y gestos de asco y dejándola caer sin más en el suelo. Tiré las botas por la habitación dando pequeñas pataditas al aire despues de pelearme con los cordones y estirar tratando de "arrancármelas" de los pies, hasta que salieron volando por la habitación y me metí a la bañera aun en paños menores.

Conforme me metí, el agua se volvió negra, tan negra que ni siquiera podía ver mi cuerpo bajo ella. Suspiré y me deshice del sostén y el culotte, dejándolos caer sucios y empapados por el lado de la bañera que Nathan no podía ver.

Le miré aun con la cara sucia y el pelo apelmazado y negro. El estaba casi o más lleno de caca que yo. Me empecé a reír por el aspecto que presentaba, negro como un desollinador, y su cara de confusión aun me hizo reír más. Cojí agua con mis manos, ahuecándolas, tratando de limpiarle la cara.

-¿Qué tal si mañana mejor vamos al parque a jugar con perros en vez de a las cloacas a jugar con malvados gusanos gigantes? Aunque la verdad es que no me gusta demasiado esta ciudad. Huele mal y está llena de enlatados... ¿podemos irnos? Tendríamos que irnos antes de que quitaran las murallas... ¿no? Aunque... ¿para que está las murallas exactamente?

Chapoteé un poco y sumergí mi cabeza bajo el agua de la bañera. Aguanté unos segundos durante los que froté y refroté mi pelo con mis dedos y cuando volví a sacar la cabeza traté de mirarlo estirando de mis mechones y bizqueando hacia los lados. Por fin volvía a aparecer el color naranja.

Cuando Nathan empezó a preguntarme noté que los dedos me temblaban.

-....No quiero hablar más de eso... mi má se enteró y la perdí.... no quiero perderte a tí...- bajé los ojos al agua negra-...Jack es malo... y fuerte....- me estremecí por mis propias palabras aunque las había susurrado.

Agité la cabeza para alejar los recuerdos y a Jack de mi mente, como siempre hacía cada vez que volvían a mi, y empecé a repasar todo lo ocurrido, preguntando con rapidez conforme se me ocurría la pregunta.

-¿Por qué cogieron a Grotgarian? ¿Que era esa cosa negra que salió de tu armadura? ¿Tu armadura está poseída? ¡¡No vuelvas a ponértela!! ¡¡Parecías uno de esos enlatados malos que quieren echar abajo las murallas!! ¿Conocías de algo a estos dos? Te....¿te gusta la rubia?.....¡Puedo ponerme de rubia! Tengo pelucas, puedo ponerme la que más te guste y ella.... ¡¡ella es mediomarimacho y no te pega nada!!

Le miré. Nathan tenía un gesto raro, como si no supiera muy bien si reir o fruncir el ceño. Bajé un poco la cara.

-Lo siento...es la verdad....es que lo es...- frunció el ceño... definitivamente había metido la pata.

Ya no iba a poder salir más limpia de lo que estaba de esa agua ennegrecida, chapoteé ligeramente con las manos en su superficie algo avergonzada.

-Te he dejado el agua echa un asco...perdona...- de hecho empezaba a notarla fría y me venían algunos temblores. Miré alrededor.-¿hay alguna toalla por ahí?

No pasaron ni dos segundos y Nathan ya estaba tendiendome una toalla blanca y limpia, de pie frente a mi y mirando a otro lado. Sonreí y me puse en pie con cuidado de no resbalar en la bañera. Bufé un poco cuando noté el aire frío a pesar del vapor que antes había llenado la habitación y me enrollé la toalla alrededor del cuerpo lo más rápido que pude.

-Bueno.... ¿que vamos a hacer ahora? ¿Nos vamos? Ya he tenido bastantes gusanos gigantes y enlatados poseidos... ¡y tenemos que sacar a Grotgarian de aquí antes de que la vuelvan a encontrar!

Spoiler:
Editado, gracias por darme tiempo.
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