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Duelo de sombras

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Duelo de sombras

Mensaje por Iron Man el Lun Jun 20, 2011 11:56 pm

A veces... los mensajes que dejan los sueños son inquietantes
.


"La arena arrastrada por el viento era lo único que molestaba a ambos luchadores, ataviados los dos con holgadas ropas de color blanco para reflejar la calurosa radiación del sol y los dos con piezas de oro. En sus manos no había espadas, dagas o hachas, así como tampoco mazos. Eran luchadores de otro tiempo, de un tiempo pasado donde las armas eran consideradas una invención del mal por su capacidad para matar. Esos dos combatientes eran magos de un poder inmenso que habían creado un sistema de combates bastante curioso.

En la mano de cada uno cinco cartas, cinco naipes con distintos grabados en ellas. En la mano del primero un dragón blanco de ojos azules, un hombre con un mazo y varias cartas más sin importancia. Y en las manos del segundo un mago oscuro, un collar (Que a diferencia del hechicero y del dragón no contaba con numeración debajo). Ambos cogieron sus cartas más poderosas y las arrojaron al suelo bocarriba. Del naipe del dragón emergió una fuerte luz, después un estremecedor silencio donde pareció haber acabado el mundo y finalmente, de dentro de la explosión de luz, un majestuoso dragón de escamas plateadas y que relucían bajo el sol de hierro que fustigaba las tórridas arenas de un desierto inhóspito.

Sin embargo el segundo en lanzar su carta no se quedó atrás. Primero puso en juego su mago, el cual hizo aparición con una explosión de sombras que bastó para oscurecer el día. En la mano del hechicero un bastó con un cristal de color verde pistacho dejando manar de este una luz de tono lechoso. Sus ropas eran de color negro como la noche sin lunas y sin astros, y su aspecto imponente. Aunque el poder del mago no era comparable al del dragón la magia de este era superior. Una carta bocabajo en la arena y de nuevo el turno del invocador de dragones.

-Terminemos esto de una vez, faraón – dijo mientras robaba una carta de un montón que tenía bocabajo, haciendo imposible saber la siguiente que tocaría, flotando en una mágica corriente de aire. La miró con una sonrisa e hizo lo mismo que había hecho su rival, colocándola bocabajo en la tierra y mirándola mientras miraba a su dragón – El trono que tanto recelo guardas me pertenece. Suéltalo ahora que todavía estás a tiempo, no me obligues a atacar – Pero sus palabras no tuvieron más respuesta que una risa. La mano del invocador de dragones se extendió hacia el mago, al que señaló con una mirada de odio.

En la boca del dragón se almacenó la energía de su interior, lista para salir en una bocanada de luz pura que acabaría con el aparentemente indefenso mago. La sonrisa del contrincante del dragón se torció al igual que la de su amo – Hechizo de sombras – dijo en un tono perceptible solo para el conjurador. El mago oscuro extendió su bastón y de la carta que había en el suelo, justo tras él, comenzó a emanar una energía oscura hacia este. Y de esa misma energía brotaron unas cadenas de sombras que se cernieron al cuello del dragón, así como a sus alas, sus patas y su cola. Estaba completamente inmóvil y su poder se veía mermado por el conjuro.

-Ahora, remátalo – volvió a decir el señor del mago. El hechicero sin dudarlo ni un momento apuntó con su bastón al gigante de escamas de plata. El hechizo salió despedido, dispuestoa rematarlo aprovechando el poder que le restaban las cadenas. Pero justo entonces una explosión proveniente de la otra carta, tapada, el collar explosivo. Ambos duelistas cayeron al suelo, de ahí ya no se sabe más…"

--------------------------------------------------

Ahora, donde ambos lucharon, se alza un pueblo nómada. No es mucho, pues es un campamento formado alrededor de un pequeño oasis. El viento sopla y trae con él palabras de otros tiempos y sonidos de batallas. Trae con él lo que busca tu oído. A algunos el dinero, a otros el poder, a otros la aventura y a todos el destino. Así ha reunido este viejo caprichoso que se esconde bajo el nombre de “Destino” a sus jugadores. Todos han sido llevados de un modo u otro, de manera voluntaria o involuntaria, al campamento nómada. De día solo puedes hacer lo típico: efectuar la compra de víveres, que revisen a tu montura si es que la tienes, cuidar de tus armas, descansar. Pero de noche un haz de luz ilumina el cielo, proveniente del templo.

¿Te atreves a saber que ha ocurrido?


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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Mal'ganis el Jue Jun 23, 2011 1:39 am

La oscuridad cubría la ciudad entera, tal y como era perfectamente común en ella, ya que al estar construida dentro de un acantilado y estar diseñada para estar oculta del resto del mundo no tenía muchas esperanzas de recibir muchas cantidades de luz solar, aunque al final no importaba, después de todo para sus sombríos habitantes era perfecta tal y como era, la mayor cantidad de luz era proporcionada por la perpetua llama azul del templo al Dios Ehlias, una maravilla de la arquitectura tenebre y donde se reunían diariamente una gran cantidad de Nigromantes, tanto como para aprender más sobre su arte como para ser iluminados por su Dios, uno de ellos era el personaje de espesa barba, ojos pequeños y hundidos en su rostro y piel pálida, enfrascado en la lectura de un libro con la cubierta negra y llena de pequeñas letras y dibujos raros, tétricos, obviamente un libro de las artes negras.

El balcón donde se encontraba leyendo tenía una vista increíble de la negra ciudad entera, belleza peculiar, solo los habitantes de ella solía verla usualmente, aunque para los mas observadores de toda raza siempre ha tenido su encanto, algo innegable, y la iluminación azul la hacían ver aún más increíble de lo habitual, sin embargo una pequeña figura alada se podía distinguir a los lejos entre su infinidad de techos azulados, figura que cada vez se acercaba más y más a toda velocidad, poco a poco se podía distinguir sus enormes alas de murciélago y el gran par de cuernos negros que coronaban su cabeza, su piel tan o tal vez más pálida que la del oscuro personaje sentado en el balcón, indiferente al fiero personaje que se acercaba peligrosamente, finalmente su pudo divisar el fiero par de orbes carmesí que eran sus ojos.

Finalmente el alado aterrizó en el balcón, liberando un potente ventarrón en el proceso el cual fue lo suficientemente poderoso como para hacer que algunos libros de una estantería cercana se cayeran y que la espesa barba del nigromante se agitara poderosamente, a pesar de eso el viejo hechicero parecía no inmutarse y simplemente levantó una taza de té y dio un sorbo a la misma mientras la criatura dirigía su penetrante mirada hacia él, -Disculpe la tardanza maestro, para que me requería?-, Vorpil Blackheart, uno de los Nigromantes más respetados de todo Zhak'Thrûgond, ese era el viejo hechicero sentado y leyendo tranquilamente, el mismo que había visto el talento en el Divium desde el momento en que se enfrentó y derrotó a dos de sus aprendices hace tanto tiempo atrás ya y ahora lo entrenaba como su propio aprendiz, aunque el mago tenía que aceptar muy a su pesar que lo que tenía que enseñarle aún ya era poco, el resto dependería de él.

-Ah Mal’ganis, al contrario tu tiempo de llegada ha sido impecable, apenas terminé de leer este libro como verás-, la elegante voz del viejo Nigromante inundó la sala de inmediato, calmada pero con un tono siniestro al mismo tiempo, ocultaba tras su frágil y aparentemente enfermo cuerpo un enorme poder, capaz de infundir el terror en el más valiente de los guerreros cuando fuese necesario, -Te he llamado por que hasta hace poco un informe llegó hasta nuestras manos, algo sobre una extraña fuente de magia en Woestyn Ölüm, más específicamente en las tierras muertas, no sabemos con exactitud de lo que se trate-, Mal’ganis escuchaba atentamente a lo que decía su maestro con una de sus manos en la barbilla, como solía hacer cuando estaba concentrado en algo, sin embargo al escuchar el nombre del lejano continente desértico salió de su trance inmediatamente y se giró hacia su maestro con una gran cara de sorpresa, -Woestyn Ölüm? Eso queda increíblemente lejos de Zhakhesh-, dijo el Divium antes de que el Nigromante lo corte con la respuesta inmediata, -Exacto, es por eso que queremos que tu realices la investigación ya que tienes las… facultades para hacerlo más rápido que nadie aquí en Zhak'Thrûgond, no creo que sea un problema o sí?-, Mal’ganis frunció el ceño durante un segundo, sin embargo lo cambió al instante por una cara de falsa satisfacción antes de hacer una exagerada reverencia, -Por supuesto que no maestro, partiré de inmediato-, y tan pronto como llegó salió despedido del balcón en dirección de sus aposentos donde recogería las provisiones necesarias para el viaje antes de partir. Al final, si era una fuente de magia tan grande como para atraer la atención del consejo de Nigromantes podría ser beneficioso para él y era ese pensamiento el que lo había motivado a hacer el recorrido sin ningún reclamo más.

-o-

Las arenas del desierto eran inclementes, le había tomado 5 días enteros llegar hasta su destino, en parte porque había tenido que interrumpir su recorrido aéreo debido a una tormenta de arena, aunque tenía que aceptar que para cualquier otro habitante de la ciudad le habría tomado mucho más tiempo, había sido una sabía decisión del consejo. Llevaba ya bastante tiempo en busca de la fuente de magia, yendo de caravana mercante, a ciudades y pueblos nómadas en oasis, hasta ahora ninguno había tenido información relevante, prefiriendo ofrecerle monedas por sus cuernos o inclusive tratando de darle caza como a una bestia corriente, todos habían tenido un final fatal, sin embargo, una última caravana que había visitado le había dado información interesante sobre una tribu asentada en un oasis que protegía un templo, por lo que el Divium había decidido acompañar a la misma en un viaje que realizaban hasta allá, atravesar una tormenta era la menor de sus preocupaciones ahora, el secreto que rodeaba el templo se había vuelto bastante atractivo y tenía un extraño presentimiento que le decía que el templo era la fuente de magia, además con el pedazo de tela que le cubría el rostro era suficiente para protegerse de la arena.

Finalmente llegaron al oasis al medio día, el sol irradiaba con fuerza y las aguas del mismo eran un alivio total, sin embargo el descanso duró poco ya que en nada de tiempo volvió a realizar sus investigaciones. El oasis estaba plagado de comerciantes de toda raza justo como los muchos otros, sin embargo el templo que se podía ver a lo lejos pulsaba con energía, era embriagante y si lo que decían los moradores del desierto era cierto, por la noche se volvería incluso más impresionante, por lo tanto el Divium decidió esperar hasta el ocaso, cuando toda luz natural hubo desaparecido fue reemplazada por el potente resplandor del templo, una escena impresionante a más no poder. Mal’ganis, atraído por la exuberante energía del templo, emprendió el vuelo hacia el lugar inmediatamente, descendiendo cuando ya estuvo a pocos metros de él, para continuar a pie su recorrido hasta la entrada…
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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Sebastian Michaelis el Jue Jun 23, 2011 5:04 am

-Sebastian? – una voz dulce femenina me llama, casi agotada,
a la luz de la luna su estilizada figura revela su belleza y sus intenciones de
que me acerque a ella, siguiendo los deseos de su boca, acompañándolos con un
sutil movimiento de dedo, llamándome a acercarme a ella.

-Si, mi ama?- respondí sin demostrar casi emoción alguna

-necesito que hagas algo por mi….-respondió con un ligero
brillo en los ojos, poco después me explico la situación, ala parecer un objeto
misterioso y poderoso estaba a disposición de quien lo tomara, siempre y cuando
sorteara una serie de obstáculos, según ella había escuchado. Me pidió que
fuera por el, algo normal, ya que soy su mayordomo; me indico la dirección de
un templo en pleno desierto.

Tras despedirme de mi ama, me dirigí ahí, casi de inmediato,
empacando lo necesario y preparándome para un largo camino…

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Había viajado mucho, pero al fin había llegado. Tan prontocomo llegue al pueblo nómada, camine al oasis, para hincarme y beber un poco de su agua, y note mi reflejo.

*lo había olvidado*
pensé y levante vuelo hacia la palmera del oasis, escondiéndome entre la ultima y la primera hoja, oculte mi ubicación.Había llegado en forma de cuervo por precaución, y para vigilar, algo normal en mi, no me gustaba llegar de imprevisto y que el mundo me note. De cualquier forma, un cuervo en el desierto era muy notable asíque ge cambiaria de forma luego cuando nadie este mirando.
Me quede observando el templo paciente, pero a la vez pensando en los peligros que podría representar, y en los que podría tener adentro, trampas y valla a saber quemas, solo me preocupaba no volver, no por mi ama, por mi, me gusta seguir vivo, aun a si, por mis botos de mayordomo, rogué servirle, y ya no puedo hacer nada ni
quiero hacerlo, mas que servir a mi joven ama hasta muerte.
Espere a la distracción, pacientemente; para cuando menos lo esperaron, pase junto a una carba planeando, y salí por el otro lado sin que nadie me viera, en forma de
gato, tranquilamente caminando por el oasis, comencé a beber agua tranquilamente mientras descansaba, tanto cambio me habría debilitado , al igual que el campo, por estar tanto tiempo al caro agobiarte del desierto. La tierra en el ambiente tampoco era de mi agrado, por alguna razón, detestaba la tierra arenosa , capas por mi obsesión de limpieza, nunca sabre, o tal vez si?.
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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Helang el Vie Jun 24, 2011 9:54 pm

Una cortina de arena que se movía en una sola dirección conforme el viento se lo mandaba sin dejar ver que había detrás, unos ojos turquesa salieron de la nada mirándome fijamente sin parpadear.
-En el desierto al oeste en un pequeño pueblo……dentro de tres semanas, no llegues tarde- dijo una voz femenina antes de que los ojos desapareciesen tras la arena, poco después abrí yo mis ojos contemplando el techo de la habitación donde descansaba.

Me senté en la cama quitándome las sabanas de encima, estaba sudando, Kian estaba en el suelo a mi lado mientras le miraba se levanto del suelo con las orejas extendidas y mirando a un lado y a otro, alerta como si estuviésemos paseando por la jungla y escuchase crujir una rama entre los árboles, advirtiendo la presencia de quizás algún cazador.
Me arrodille a su lado en el suelo y le acaricie el pico mientras el aire frío de poco después de amanecer me quitaba el calor que se había apoderado de mi en el sueño, -Kian, ¿tu también lo has soñado?- se limito a bajar las orejas y mirarme de forma inexpresiva, no sabia si me podía comprender pero contárselo no me haría ningún daño -vamos, nos esperan en un desierto al oeste de aquí-.

No se me había perdido nada en ese desierto pero tampoco en ninguno de los lugares a donde iba, lo que pretendía conseguir no sabia donde podía verlo así que no tenia que seguir un camino concreto, todos eran buenos y quien sabe, quizás hubiese algo interesante en el desierto.
Después de que casi hubiesen pasado ya las 3 semanas ya me encontraba en mitad de aquel desierto volando a poca altura sobre las calientes dunas el color blanco de mis alas y mi condición de divium hacían que el calor casi no me afectase y Kian mucho menos, parecía un pez en el agua al menos por lo que se veía.

Tras un par de horas de vuelo vi la necesidad de bajar a tierra, por desgracia aun no puedo volar seguido todo el tiempo que quisiera así que me pare sobre una de las dunas agite las alas sobre ella en un intento de enfriarla y me senté allí a contemplar la infinidad del paisaje usando mis propias alas como sombrillas para no calentarme en exceso mientras el pajarito siguió revoloteando un rato por ahí antes de bajar a tierra.

Aquella inmensidad de arenas que parecían que por mucho que corriese o volase en una dirección nunca saldría de allí me hacían sentir muy diminuto y mal, atrapado, preso, si era una jaula enorme pero sin poder salir de ella para mi aun era una celda, esperaba llegar al pueblo lo antes que pudiera para seguir intentando salir de aquella cárcel aunque no sería fácil, en aquel lugar quizás lo pase por alto o me fui demasiado a la derecha o izquierda pero al menos debía intentarlo aunque solo fuese de por curiosidad de por que había soñado eso y si resultaba ser solo un sueño aquel día tres semanas después de aquel no pasaba nada siempre podría salir de allí o al menos intentarlo.

Estaba perdido en aquella divagaciones cuando de pronto sentí algo empujándome el costado, era mi pequeña ave reptil que me empujaba y miraba tras de nosotros, tras unos cuantos golpecillos mire hacia atrás como indicaba y se veía en la lejanía algo raro, una línea marrón en el horizonte y después de un os segundos de mirarla cuando empezó a crecer y sonar un extraño ruido, me pareció comprender lo que pasaba, e inmediatamente levante el vuelo tratando de subir para arriba junto con mi amigo para pasar por encima de aquella tormenta de arena que en pocos minutos ya estaba sobre nosotros ganándonos terreno y sin que pudiésemos sobrevolarla, por desgracia son cosas que pasan por no haber podido descansar suficiente entre vuelo y vuelo y al final caí en ese gran caos.

La arena irritaba, casi cortaba toda mi piel expuesta a ella, se colaba entre los huecos de mi armadura y molestaba, casi se colaba entre parpado y parpado y lo peor es que no controlaba a donde iba, las adaptaciones de mi raza al vuelo hacían que me pudiese mecer aquella tormenta como si fuese un juguete, al final en cierto momento no se si fue por que e choque contra algo duro muy aprisa, alguna clase de animal grande también allí atrapado o alguna roca dura que sobrevivió al paso de las arenas, o por puro cansancio o por que me entraba arena en los pulmones pese a que hacia lo que podía por taparme la cara para ni cegarme ni ahogarme, el caso es que en cierto punto lo vi todo negro.

Lo primero que sentí no se cuanto tiempo después fue cierto fresquito en la parte superior y calor en la superior, cuando abrí los ojos pude comprobar que estaba semi enterrado en la arena todo por debajo de la cintura y el brazo derecho, las alas tenían arena encima pero no estaban enterradas, no se cuanto tiempo estuve durmiendo por así llamarlo pero al menos ya no me sentía tan cansado, hice acopie de fuerzas y salí de la arena que me cubría , mientras me la intentaba quitar me percate de algo, no estaba Kian con migo, mira en todas direcciones pero nada incluso grite su nombre un par de veces sin respuesta, me hallaba detrás de una gran duna que me tapaba una buena parte de la viste y la subí para ver si desde allí podía ver al pequeño.

Lo que vi en su lugar era el pequeño pueblo que mi mente quiso creer que era el que estaba buscando, entre en el y me pasee un poco por las calles preguntando si habían visto a mi amigo, pero nadie lo había visto.

Al final, empezó a anochecer y me coloque en la linde del pueblo para tratar de quitarme toda la arena que aun plagaba mis plumas, en ello estaba cuando note una suave caricia en la pierna, cuando fui a mirar vi que era el pico de Kian que me acariciaba, -¡Kian! ¿donde te habías metido? me tenias preocupado, déjame ver si estas herido- a pesar del tiempo y la preocupación que me dio, estaba ileso cosa que yo agradecí.
Poco después una enorme luz ilumino el cielo, me levante y rodee la casa donde me apoyaba para poder verlo mejor, parecía que al final si que iba a pasar algo interesante en aquel lugar.


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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Pandora el Sáb Jun 25, 2011 6:25 pm

Sobre el tejado de una casa en una pequeña ciudad de aquel basto desierto, había sentada con las piernas cruzadas en el centro del tejado, alejada de los bordes, una joven muchacha de cabellos pelirrojos, de un potente carmesí, el sol iluminaba en lo alto del cielo, con una cúpula celeste desprovista de cualquier mota blanca que representase nubes, todo el desierto, creando una estampa de soledad, pero cierta belleza para aquellos que la contemplaban desde las alturas, del desierto iluminado por el ardiente sol, creando pequeños brillos, como diminutas luciérnagas, en las dunas por aquella fina arena que lo cubría todo.

Al lado de la joven de cabellos carmesí, una mujer más había, pero esta se hallaba flotando de piernas cruzadas, y su cuerpo era translúcido, tenía ropas ligeras, de tonos púrpuras y azulados, sus pantalones, anchos, tenían también detalles blancos, y en su camisa, habían múltiples espirales negras, creando una vestimenta curiosa en un desierto, pero con su transparencia indicaba que no era afectada por el calor del sol, a diferencia de la muchacha, que protegía su piel con finas y ligeras ropas blancas, sobre una túnica, muy muy fina, de color blanco que casi llegaba a transparentar, había unas telas, algo mas gruesas, que la protegían de la intensa luz del sol, de igual color blanco, y sobre su cabello rojo, que destacaba tanto y atraía el calor, estaba la capucha de su capa, de nuevo, blanca, ataviada entera de blanco, y con cabellos carmesí, en contraste con sus ojos azules brillantes, no era extraño que llamase la atención, pero allí arriba, lejos de las miradas, podía estar tranquila.

En sus manos tenia una lira, que tañía con ligereza, haciéndola sonar, pero muy suavemente, tocando una canción, que imitaba su compañera de al lado, de cabellos dorados recogidos en dos coletas a los lados, y orientadas hacia atrás. Entre ambas, había un libro abierto, con una partitura, que alguna vez, pero solo en alguna ocasión, alguna miraba, y después sonreía para seguir tocándola, ambas se la sabían de memoria, no les hacía falta mirar la canción, pero les gustaba contemplarla.

-No debería haber venido aquí... pensé que en el desierto podría encontrar algún erudito que me ayudase con la magia, después de todo en el desierto los libros se conservan mejor, debería haber una biblioteca... vaya ciudad mas inútil...

-Pandora... ¿Y si buscas algún otro lugar en el desierto? No tiene por que haber una biblioteca en todas las ciudades...-Dijo la mujer translucida.

-¿Que no? ¿por que no? lo veo completamente lógico y razonable, tener una biblioteca cerca solo trae ventajas, es información...

-Recuerda que no todos piensan como tú...

-Ohh... cierto, a veces olvido que no todos los humanos son capaces de utilizar el cerebro para algo que no sea el coito... ¡Y luego dicen que somos la mejor especie...! Si es en reproducirse como conejos, si, estoy de acuerdo... estamos en todas partes... Ya podrían pensar un poco más en su inteligencia, como los feéricos o los elfos...

-Bueno... oh, me ha sorprendido que fueses capaz de subirte a un tejado, Pandora...

-¿Y por qué no? Es plano, estoy lejos de esos estúpidos guardias que no hacen mas que confundirme con una prostituta, y además, esta casa solo tiene un piso...-Dijo Pandora un poco indignada por el comentario de la dama.-Mientras me mantenga lejos del borde no hay razón para que no esté aquí...-Añadió después.

Finalmente se levantó, y a un movimiento de su báculo, la mujer se disolvió en el aire, tras lo cual la joven muchacha tomó su libro bajo el brazo y salió de aquella casa, agradeciéndole mucho a la mujer que había dentro que le hubiese dejado el tejado para ver las vistas, algo que sorprendió a la dueña de la casa, sin duda aquella joven no pensaba como todos...

Tras un largísimo viaje por el desierto, Pandora llegó a un pueblo nómada, aunque le había pillado por sorpresa, dado que se dirigía a otra ciudad, mas lejana, pero por suerte había encontrado aquel pueblecito en medio de su trayecto, una agradable sorpresa donde descansar un rato. Había tardado algo más de un día en llegar a aquel pueblo, por lo que cuando consiguió llegar hasta las frágiles casas de tela ya había oscurecido...
Si le había sorprendido encontrar el pueblo nómada, también le sorprendió el brillo que salió de una edificación algo alejada, algo que despertó en ella una cierta curiosidad, si bien, ella era altamente resistente a la curiosidad (Recordando que portaba con ella una caja que le había tentado más de una vez a ser abierta) por preguntar que era aquel lugar a la gente de por allí no le sucedería nada... y quien sabe, quizás fuese algo útil. Dudaba que fuese una biblioteca, pero la posibilidad de que fuese alguna cosa mejor... bueno, existían probabilidades, y eso le bastaba.
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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Zyrxog el Miér Jun 29, 2011 10:23 pm

“Las cosas suceden por algo y muchas veces algo tan simple como la muerte de un ser inferior, puede desencadenar eventos que cambian el mundo… para bien o para mal, eso jamás se sabe…”


La noche no era diferente a tantas otras en las que había estado, su cuerpo estaba empapado y su túnica se adhería a su cuerpo, ilustrando aun mas su cadavérica condición, sus pasos sobre el suelo eran silenciado por esa lluvia que daba a entender que en cualquier momento el cielo se partiría y dejaría caer todas als estrellas sobre la tierra, mas eso era imposible y el mismo lo sabia, por aquel camino rocoso no había ni un alma, mas siguió ese camino que le era nuevo, que le era interesante y a la vez prometía grandes tesoros en su final, quizás la fortuna le sonrió o la geología también … ya que a la orilla del camino una torre se levantaba, su negra figura resaltaba aun contra el oscuro cielo, sus paredes de roca brillaban por el agua que la bañaba, aquel monstruo camino hasta la puerta y con su huesuda mano toco tres veces la puerta, de su interior no se escuchaba ningún sonido, mas una tenue luz ilumino una de las ventanas, una luz tan lánguida que pareciera que en cualquier momento se extinguiría, pronto los sonidos de unos pies bajando las escaleras pudieron ser oídos, aunque eran pasos adormilados, cansados y viejos, tras la puerta se escucho el sonido del tintineo de varias llaves, meintras la gran cerradura de la puerta giraba, lentamente la puerta se movió y de entre las sombras el rostro de un anciano palido salió, mas parecía que no podía ver ya que acercaba unos cristales a sus ojos y aun no había gritado por la apariencia de ese indeseado visitante.

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Aquella noche el mago había estado practicando algunos conjuros de bajo nivel, siempre era bueno practicar algo antes de irse a la cama, ya que con ello dormía mas plácidamente, sin contar que la tormenta le parecía un arrullo de cuna, el anciano con un paso de su mano cambio su ropa, la túnica gris cambio a un pijama blanco y su gorro a uno de dormir, ya estaba listo, la cama se abrió mágicamente, mientras el se metia en esta y se abrigaba hasta las orejas, aunque en la chimenea la leña ardia incesantemente el frio se podía notar, el viejo mago cerro sus ojos y se dispuso a descanzar, aunque no había hecho mucho su cuerpo estaba cansado y necesitaba dormir.

Habran sido una o dos horas antes que los toques en su puerta lo despertaron, hacia frio y el fuego ya se había consumido, refunfuñando se levanto de la cama y tomando una capa gruesa se abrigo, o era bueno que pescara un resfriado y menos con su edad, tomo la vela que había al lado de la cama y la encendio con una palabra, camino sobre el piso de roca mientras bajaba las escaleras, frente a el había una puerta maciza de madera, mágicamente tratada para que solamente el pudiera abrirla, en un camino asi muchas veces los saqueadores eran vistos, con su mano temblorosa por el frio comenzó a buscar al llave correcta hasta encontrarla e introduciéndola en la cerradura le quito el cerrojo, la pesada puerta se abrió, mientras el miraba a través de la pequeña abertura que había quedado a la alta figura frente a él, por la lluvia y la edad no podía ver, y sacando unos cristales de uno de sus bolsillos intento enfocar a si visitante.
En ese preciso instante el anciano vio como el visitante levantaba su delgada mano, el anciano pensó que no lo había visto bien por la oscuridad, pero pronto se llevo su mano a su pecho, sentía un dolor punzante en este, el dolor comenzaba a extenderse por todo su cuerpo, como si fuego recorriera sus venas, no duro mucho tiempo en pie antes de desplomarse sobre el suelo, para el ahora todo era oscuridad cuando sus ojos se cerraron por el dolor.

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Después de que el anciano hubiera abierto la puerta, la abominación levanto su mano y con un suave movimiento de sus delgados dedos conjuro aquel encantamiento que era uno de sus favoritos, pronto el humano comenzó a sufrir los efectos y no demoro en desmayarse debido al dolor, aquella bestia entro ahora sin dificultades a la torre, y tomando del cuello del camisón de dormir al anciano lo subió arrastrando por esas largas escaleras de caracol, ya en lo que debía de ser un estudio busco algo que le fuera de utilidad y no demoro en encontrarlo, con tranquilidad arrastro la robusta mesa de madera hasta el centro de la habitación, para subir luego al anciano a esta y acostarlo sobre su superficie, se dirigió a la cama y con sus garras corto varios trozos de tela, los cuales uso para atar al anciano a la mesa, junto con amordazarlo, se había percatado de los libros de magia de ese lugar y prefería no arriesgarse a tener que luchar contra un ser inferior, después de tener su “espécimen” preparado, continuo con sus herramientas, sacando un rollo de cuero de su bolsa, lo desenrollo, dejando a la vista varios instrumentos, cada uno mas monstruoso que el anterior, cuchillas y tijeras, pinzas y sierras, instrumentos que el utilizaba con arte, con maestría, para satisfacer sus deseos de conocimiento.

No tardo muchos minutos en que el anciano despertara, y se encontrara totalmente atado a la fría mesa, no había mucha luz pero pronto eso cambio cuando aquel ser prendió una de las velas que había cerca, su rostro, palideció aun mas después de ver la verdadera forma de ese ser, no habían palabras para describir a esa abominación, aquellos tentáculos, aquella piel brillante y pulida, sus ojos eran dos abismos oscuros, no habían mas palabras para intentar dar una descripción de ese ser, el anciano intento con todas sus fuerzas liberarse, pero el conjuro al que había sido sometido lo había dejado demasiado débil, y la mordaza de su boca impedía que pudiera usar alguno de sus conjuros, mas si aquella situación no fuera suficiente aquel ser comenzó a trabajar… tomando una de las cuchillas hizo el primer corte, mientras el anciano gritaba por el dolor a través de la mordaza, el corte fue en “Y” , desde el pecho hasta la ingle, para luego dejar la cuchilla y tomando unas pinzas abrir el cuerpo del anciano aun vivo, aquella monstruosidad se regocijaba con al sufrimiento del anciano, mientras metía sus manos en el cuerpo de este para examinar sus órganos, cada uno de sus órganos estaba caliente, y moviendo los intestinos tubo visión completa de los riñones tomando una de las pinzas apretó la arteria que le daba su suministro de sangre para poder trabajar tranquilamente con uno de ellos, con ayuda de una de una de las cuchillas extirpo el riñón, para examinarlo más tarde.

La criatura siguió con aquella vivisección, mientras el anciano cada vez tenía menos vida en su cuerpo, después de unos minutos las hemorragias fueron presentes y con ello las señales de que su espécimen no duraría mucho mas, dejando de lado sus instrumentos se dirigió hacia la cabeza del anciano y tomando la fuertemente con sus tentáculos comenzó con su parte favorita de todo el procedimiento, sus dientes comenzaron a roer el cráneo del hombre, mientras la sangre corría hasta el piso mientras piel y carne eran despedazados, el hueso era un poco más duro y demoro varios minutos en poder llegar hasta lo que perseguía, el anciano aun permanecía con vida, aun podía sentir dolor, aunque este ahora era insoportable, mas no demoro mucho ya que de un solo tirón el cerebro del anciano fue retirado del cráneo de su antiguo dueño, durante unos minutos solo se pudo escuchar el sonido de la lluvia y roer al consumir aquella masa encefálica … durante los días siguientes siguió usando el cuerpo del anciano para diseccionarlo, cortarlo, extraer sus órganos, jugar con ellos, rebanarlos y molerlos, después de que no quedara nada útil del cuerpo, simplemente se dirigió a los libros y escritos del anciano, en ellos encontró bastante información, y una muy interesante sobre un mítico encuentro entre un poderoso mago y un faraón en un templo en medio del desierto…

Varios días después, una figura delgada caminaba por las dunas del desierto, su rostro cubierto por una máscara de cuero grotesca, la que le ayudaba a permanecer lejos de la arena que le molestaba, sus pisadas no dejaban marcas sobre la fría arena, mientras seguía los escritos que había encontrado, después de largas caminatas bajo el sol, superar las tormentas de arena la alta figura entro por fin a ese pequeño oasis, sus habitantes poco le eran de utilidad, pero aquella misma noche dos de ellos desaparecieron, mientras que aquella abominación se encaminaba en silencio hasta el mismísimo templo, esperando adentrarse en él y obtener aquel poder que emanaba desde lo más profundo de el…




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Iron Man el Jue Jun 30, 2011 8:08 pm

La arena se comenzó a agitar, furiosa de que algo perturbara su eterno descanso, pero pronto se acalló con un infernal grito proveniente de dentro del templo a donde ahora la gente se acercaba por la luz que había salido de su interior. El templo era una magnifica edificación de más de cincuenta metros de altura, construida en oro puro. De cerca podían apreciarse los grabados que recorrían toda su superficie, grabados que pese a los años no se habían ni inmutado ante el poder de erosión de los miles de granos de arena que por siglos los golpearon. En ellos habían representados combates de bestias enormes. La gran mayoría de estas bestias se encontraban repartidas en dos campos, detrás de ellas plataformas con una persona en cada una. Invocadores.

La tierra se movía de manera violenta, haciendo difícil mantener el equilibro y desplazando con ella las dunas de miles de kilos de pura arena blanca, helada por las bajas temperaturas de la noche. El viento clamaba lo que era suyo con truenos y relámpagos, azotando la tierra con ventoleras que fácilmente podían arrastrar a alguien a kilómetros de distancia, el propio aire transportaba con él el sonido de un rugido gutural, como si una bestia que llevaba años encadenada acabase de ser liberada y ahora clamase venganza contra su captor. Las nubes taparon el cielo una vez estaban todos cerca del templo de oro. El viento frenó en seco y la tierra cesó de moverse.

Las dos enormes hojas de oro puro se abrieron en completo silencio. Nadie las había tocado, pero algo las abrió desde dentro, tal vez lo mismo que en contra de su voluntad los arrastró dentro, dejando detrás de ellos solo una sombra que desapareció pronto. Una vez dentro todo estaba alumbrado con teas de fuego, el oro de fuera parecía ahora sucio y mal tallado en comparación con lo que había dentro, lujosas columnas de diamante puro. Un suelo pavimentado en zafiro y rubí y un techo adornado con esmeraldas de uno a otro lado. Se podían apreciar dos escaleras detrás de un trono plateado que destacaba entre las piedras preciosas, aunque tal vez destacaba más el esqueleto que había allí, vestido con ricas ropas de color rojo y una corona de platino con gemas engarzadas. Su mirada cadavérica parecía fijarse en todos y cada uno de los presentes.

El silencio sepulcral de la sal no tardó demasiado en ser roto. Pero no por una voz como cualquiera hubiese esperado. Lo hizo el movimiento de huesos, ese sonido infernal que recuerda a los cuentos que se les cuentan a los niños para que vayan a la cama. Ese traqueteo de ultratumba que podría crispar el temple de cualquiera. Pues ese sonido fue el único en escucharse y el que debería haber llamado la atención de todos, justo antes de que una voz comenzara a salir de la garganta, falta de cuerdas vocales, del ser. Un tono pesado y anciano.

-Sed bienvenido al viejo templo. – fue su primera frase, que resonó de columna en columna, dando el efecto que la voz venía de todos los lugares a la vez. –Este es un lugar de magia al que habéis sido convocados por el despertar de los tres dioses. Y ahora estáis obligados a luchar cada uno por uno. – Pasó la mirada sobre la gente que había acudido. Seis en total, demasiados. Una sonrisa pareció dibujarse en su hueso gesto y señaló con las manos a tres. Pronto esos tres perdieron su aspecto original, pasando a ser cartas que acudieron a su mano. Imágenes dibujadas en un trozo de papiro resistente a todo gracias a esa misma magia que los había convertido. Pero no estaban del todo encerrados, ahora habían sido llevados a un mundo paralelo. El mundo de las sombras. Allí conservaban su cuerpo y su mente, conservaban todo menos su alma. Se sentirían más ligeros, tal vez extrañados porque ese mundo no estaba igual compuesto que el normal. Pero sin duda lo que más les extrañaría, si es que algo llamaba su atención, es que cada uno tenía una marca de una estrella en un lugar visible de su cuerpo. Una estrella amarilla envuelta en una esfera anaranjada.

Una pequeña figura apareció delante de ellos. No era muy grande, ni pintaba ser muy fuerte, no era más que una bola de pelo marrón que flotaba. En su frente había grabadas dos estrellas –No os preocupéis – dijo con voz infantil – No estáis muertos ni nada parecido. Esto es el mundo de las sombras, y yo soy un Spirit, un poblador de este mundo. Las estrellas que ahora tenéis grabadas representan vuestra fuerza. Deberéis encontrar doce para volver a vuestro mundo. – y dicho esto desapareció como si nada. Más bien se hizo invisible para ver como actuaban. Se encontraban en una sala como la que acaban de abandonar, pero ahora vacía. Las escaleras de detrás del trono seguían allí…

Mientras tanto los tres restantes recibieron una baraja de esas mismas cartas en las que se habían convertido sus compañeros. Grabados de monstruos y de campos. Hechizos y horribles trampas reflejadas en cada una de ellas. El esqueleto se levantó y chasqueó los dedos. En los brazos de cada duelista se enroscó una serpiente que pronto se convirtió en puro adamantino con diez huecos estrellados. – Deberéis luchar. Las normas son sencillas. Las cartas con estrellas son monstruos, los más fuertes requieren un tributo, monstruos más débiles o un pago de sangre mediante determinadas cartas. De una a cuatro estrellas se pueden invocar sin problemas. De cinco a seis necesitarán un tributo, y siete o mayor dos tributos. Las cartas de borde azul son hechizos, algunas tiene un símbolo de “eterno”, estas cartas se quedarán en los huecos hasta ser destruidas. Las que tienen un rayo son hechizos rápidos, pueden ser activadas en el turno de cualquier jugador, y las que no tienen nada son hechizos normales. – hizo una pausa, casi como si necesitara respirar, aunque solo estaba dejando que lo asimilaran – las que poseen un borde de color rojo oscuro son las llamadas “trampas”. Para activar una trampa se ha de esperar un turno. Se colocan en el mismo lugar que vuestros hechizos, y son poderosos hechizos de magia negra hechos para dar la vuelta al duelo. Disponéis de cinco huecos para monstruo y cinco para hechizos y trampas. – de nuevo paró unos segundos – Cuando hayáis de luchar aparecerá el campo, un campo neutro que puede ser modificado por cualquiera de los jugadores por hechizos de campo. – levantó ambas manos e hizo surgir dos sombras con mazos. Tal y como había dicho del suelo salió una especie de campo para cada uno, con los huecos para los monstruos delante y para los hechizos detrás de este primero. Las cartas volaron automáticamente hacia un lado de este campo, colocándose bocabajo. – Al principio de un duelo robaréis cinco cartas, vuestro rival seis por ser quien comienza. A cada turno deberéis robar una más. Contáis cada uno con diez mil puntos de vida. Cada ataque directo de un monstruo os hará perder puntos, sufriréis, os dolerá e incluso os desmayaréis las primeras veces, pero es algo normal. Aquel que gane será merecedor del premio de este torneo. Ahora… - se sentó en su trono – que empiece el duelo. – De nuevo chasqueó los dedos y algunos datos que no había mencionado, como por ejemplo las diferentes posiciones de los monstruos, aparecieron en sus mentes por arte de magia. Ahora solo faltaba ver cuál sería el mejor duelista. -!Que comience el duelo! -

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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Mal'ganis el Lun Jul 04, 2011 11:46 pm

Finalmente Mal’ganis estuvo de pie frente al templo exuberante de magia, embriagante, casi podía tocar la potente magia que irradiaba el edificio, y así tan rápido como llegó, no paso mucho tiempo para que la arena del desierto y los vientos comenzaran a agitarse, en pos de la tormenta que parecía avecinarse, sin embargo el Divium sabía que se trataba de algo mucho más importante que una simple tormenta natural, la agitación de los elementos se debían a las energía arcanas que estaban a punto de ser liberadas, y a pesar de la exquisita sensación que estas proveían no era escusa para que el Divium tenga que protegerse de los vientos usando sus alas, mientras notaba como otras presencias iban llegando de a poco al lugar también.

Mal’ganis estudiaba con detenimiento los grabados que decoraban el magnífico templo que lentamente se levantaba sobre las arenas, las figuras de hombres combatiendo haciendo uso de criaturas, como generales guiando ejércitos, no, era algo más y el Divium estaba seguro de ello, sea lo que sea que los aguardaba dentro del edificio seguramente sería sorprendente, y potencialmente gratificante. Finalmente el movimiento cesó, 6 sujetos se habían reunido frente a las enormes puertas de oro del templo, Mal’ganis les prestó poca atención, solo eran un estorbo en su camino por conseguir el poder que ocultaba el templo, finalmente dichas puertas se abrieron por voluntad propia, mientras el mismo poder mágico que había atraído al nigromante hasta el templo en primer lugar se encargaba de hacerlo entrar por instinto.

Una vez dentro el Divium luchó contra su impulso de quedarse boquiabierto ante la majestuosidad interior de la edificación que superaba con creces lo que se había presenciado fuera, todo cuanto la vista era capaz de apreciar estaba adornado con minerales preciosos y el brillo enceguecedor que producía cada uno de ellos, sin embargo la criatura de aspecto necromántica sentada en el trono de plata frente a ellos fue lo que más le llamó la atención al Divium, por sus elegantes adornos y ropajes Mal’ganis supuso que en otra vida debió de ser un noble o algo así, sin embargo cuando escuchó el crujir de sus huesos y la profunda y potente voz que salió de él supo que se trataba de un ente más allá de su comprensión, tal vez el guardián o el mismísimo dueño del poder que encerraba el templo, si era así Mal’ganis no dudaría en desafiarlo por el mismo.

Sin embargo los poderes del ser no tardaron en aparecer, con un simple gesto transformó a 3 de los que habían llegado en simples cartas, algo sorprendente ciertamente, lo que le siguió lo sorprendió aún más cuando de la nada surgió un mazo completo de las mismas cartas en las que habían encerrado a tres de los convocados, y tan repentinamente como lo anterior una serpiente se enroscó en su brazo y se transformó en un extraño dispositivo hecho de adamantino, nada de lo que sucedía parecía tener sentido, sin embargo la lúgubre voz del “rey esqueleto” y su explicación no tardó en llegar, mientras Mal’ganis ojeaba lentamente las cartas que había recibido, todas grabadas con imágenes de seres de pesadilla, pero extrañamente familiares para el Divium, no entendía mucho a pesar de la rápida explicación que había dado el ser, excepto por una cosa, un juego, habían sido atraídos para ser partícipes de un juego, quizás para la simple diversión del ser esquelético, no eran nada más que bufones, aunque si debía participar y ganar este “torneo” como lo había llamado, debía tener por seguro que lo haría.

Mal’ganis observó detenidamente las sombras que habían aparecido frente a cada uno, contaban también con mazos y al juzgar por el campo que había surgido frente a ellos, deberían luchar, finalmente el ente, consciente de lo difícil que sería asimilar tanta información en tan poco tiempo chasqueó los dedos, para Mal’ganis fue como si le hubieran clavado una vara de acero ardiente directamente en el cerebro, por lo que llevó sus manos a su cabeza de inmediato en un claro gesto de dolor, aunque el mismo se esfumó al instante, y para su sorpresa se dio cuenta que entendía a la perfección todos los aspectos de estos “duelos”, y al mismo tiempo había obtenido toda la información de las cartas que ahora formaban su mazo, su cabeza palpitaba levemente, como haciendo espacio para la nueva información, sin embargo el Divium recuperó su temple habitual y se posiciono en su lado correcto del campo, listo para combatir, -De acuerdo, si deberemos combatir en estos juegos ridículos con tal de obtener el poder del templo, que así sea-.

La sombra tomó su respectivo lugar en el campo, y ante los ojos del Divium su forma comenzó a mutar lentamente, hasta que obtuvo una apariencia similar a la de las criaturas de pesadilla que habitaban sus cartas, aunque esta parecía más un caballero, -Saludos duelista, mi nombre es Zure y soy un caballero del mundo oscuro, represento el espíritu de las cartas que posees ahora, si deseas tener nuestra obediencia total, deberás derrotarme en un duelo-, Mal’ganis observaba al ente etéreo fijamente, así que el espíritu de los monstruos encerrados en las cartas, si encontraba una manera de liberar dichas criaturas de su encierro y tener su obediencia total contaría con su propio ejército de demonios personal, esto empezaba a ser prometedor, -De acuerdo Zure, si lo que necesitas es confirmar quien manda aquí, con gusto te concederé tu deseo-, al terminar sus palabras ambos combatientes robaron 5 cartas de sus respectivos mazos y el campo comenzó a brillar, como esperando con ansias el inició del duelo, finalmente ambos contendientes se miraron simultáneamente y abrieron sus bocas, -¡Duelo!-.

El encargado de comenzar oficialmente la batalla fue Zure, quien con un ágil movimiento de su brazo robó una carta y procedió a colocar otra en uno de los huecos del artefacto-serpiente, -Colocaré este monstruo en modo de defensa y terminaré mi turno-, Mal’ganis frunció el ceño, movimiento básico, aún le sorprendía lo bien que conocía el juego a pesar de haver pasado tan solo unos minutos desde que descubrió su existencia, ahora era su turno de robar y al hacerlo examinó detenidamente las cartas en su mano antes de colocar una carta de monstruo en su agujero correspondiente, -Convoco a Beiige, Vanguardia del Mundo Oscuro en modo de ataque!-, tan pronto como solicitó su nombre una intensa luz salió del agujero en el campo que coincidía con el de su artefacto en donde había puesto su carta y del mismo surgió su criatura invocada, un enorme ente demoníaco con una gran lanza, Mal’ganis estaba enormemente complacido, en realidad era un juego divertido, seguidamente procedió a estirar su mano mientras gritaba otro comando, -Ahora Beiige ataca!-, la criatura soltó un rugido a la vez que cargaba contra la sombra que representaba a la carta boca-abajo que había colocado Zure, sin embargo cuando el demonio lanzó su estocada la criatura fue revelada mientras la carta era volteada por el caballero, un enorme demonio con una gran musculatura, la lanza no solo no le hizo daño, sino que la onda de choque resultante pareció haber alcanzado a Mal’ganis, produciéndole un dolor terrible a la vez que se cubría, tanto así que el Divium no pudo evitar soltar un alarido y caer al suelo, mientras un pequeño hilillo de energía azul brotaba de su espalda, -Renge, el Guardián del Mundo oscuro, su defensa es superior al ataque de tu monstruo y la diferencia es restada a tus puntos vitales, te restan 9600 puntos…-, la profunda voz del caballero molestaba bastante al Divium que trataba de levantarse jadeante, el esqueleto no bromeaba con lo dolorosos que podían ser estos duelos, -Ya lo sé, no debes recordármelo, colocaré una carta boca-abajo y termino mi turno-, una sombra apareció bajo el monstruo del divium a la vez que la colocaba en su agujero correspondiente, Zure no se inmutó y simplemente se limitó a robar una carta más, el duelo apenas empezaba.

-Sacrificaré a Renge para invocar a Goldd, Señor-Wu del Mundo Oscuro-, el fornido demonio de Zure fue absorbido por la luz que lo invocó, y del mismo lugar surgió un demonio mucho más imponente que el anterior, superaba la estatura del demonio de Mal’ganis y tenía una gran armadura con decorados de oro que cubría hasta sus enormes alas, sin embargo lo más sorprendente era su gigantesca hacha color oro también, Mal’ganis estaba preparado para lo inevitable, Zure elevo su mano tal y como lo había hecho Mal’ganis anteriormente y sentenció las palabras terribles, -Goldd, elimina a Beiige!-, el demonio dorado extendió sus enormes alas y flexionó sus piernas mientras preparaba su hacha, listo para la carga, y entonces se elevó rápidamente para descargar su gran hacha con toda su furia sobre el demonio del Divium, quien desapareció de existencia rompiéndose en miles de pedazos como si se tratara de un cristal, la onda de choque resultante arrancó otro doloroso alarido del nigromante quien cayó de rodillas mientras su fuerza vital era succionada una vez más, -Ahora solo te quedan 8.900 puntos de vida…-.

Varios turnos habían pasado ya y el duelo se acercaba lentamente a su fín, Mal’ganis yacía semiarrodillado, jadeante, exhausto después de recibir otro impacto, el hilillo azul apenas terminaba de salir, de un lado yacía el campo del divium, vacío, mientras que del otro se alzaba el pequeño ejército de Zure, un total de 4 demonios de apariencia terrible, mientras el espíritu elevaba su sepulcral voz una vez más, -Te quedan 1600 puntos de vida… tu turno-, el rostro de Mal’ganis estaba demacrado, sudor resbalaba por su frente sin cesar, sería acaso este su fin?, su espíritu drenado por la caótica naturaleza de estos duelos sombríos, no, el gran Mal’ganis no podía caer así, no cuando el poder estaba tan cerca, ante la sorpresa del caballero espectral el divium comenzó a reírse por lo bajo, lentamente su risa fue elevándose de tono hasta que se convirtió en una auténtica carcajada maniática, Zure, en su cadavérico y demoníaco rostro, parecía mostrar confusión, -JAJAJA, bravo Zure, me has dado un duelo bastante divertido, será interesante contar con un vasallo tan poderoso, sin embargo tu utilidad ha terminado, he terminado de comprobar el poder de mi mazo-, Zure recobró su aire macabro, confiado, parecía seguro en todo momento de lo que hacía, -Podría ser así, aunque me temo que aún llevas la desventaja, te supero con 5000 puntos de vida…-, Mal’ganis volvió a soltar otra risa maniática, mientras con un magistral y ágil movimiento procedía a robar, lo que podría ser el último turno del duelo, -Pues bien, cambiemos eso, ¿te parece? -, Mal’ganis tenía una actitud soberbia, a pesar de la situación desfavorable parecía seguro de su victoria, como si todo hubiese estado planeado desde un principio, el Divium separó una carta de su mano, preparado para poner su plan en marcha, -Colocaré un monstruo boca-abajo en modo de defensa y activo la carta de hechizo, Intercambio de Criaturas-, Mal’ganis procedió a colocar una de las famosas cartas de hechizo en su apartado correspondiente, y tan pronto como la activo la sombra que acababa de poner era absorbida por la potente luz amarilla, -Al activar esta carta ambos duelistas deberán una criatura bajo su comando y enviarla en intercambio a su oponente, yo ya he hecho mi elección-, Zure simplemente elevó su espada señalando a una de sus criaturas, -Pues bien, te enviaré a Goldd, Señor-Wu del Mundo Oscuro, si es que esta era tu carta del triunfo debes saber que estás muy lejos de la victoria…-, A la vez que el demonio de armadura dorada era absorbido por la luz, ambas criaturas seleccionadas aparecían en lados contrarios, mientras que el Divium mantenía su tenebrosa sonrisa pintada en el rostro, -Preparado para conocerla?-.

Mal’ganis elevo su brazo imponente, lleno de confianza mientras enviaba a su nueva criatura a batallar, -Goldd, ataca al monstruo boca-abajo!-, La gran criatura levantó su hacha y la descargó con toda su fuerza sobre la sombra, Zure se veía intrigado, en vez de asustado, como si hubiese estado esperando con anticipación que Mal’ganis libere su estrategia, la sombra se reveló, se trataba de una gran jarra, con un único ojo y una sonrisa maléfica, ahora partida a la mitad antes de desaparecer en un millar de fragmentos, -La Jarra de la Metamorfósis…-, el Divium extendió su sonrisa ante el comentario del caballero, -Precisamente, y creo que ya sabes lo que eso significa, ahora ambos debemos descartar nuestras manos directamente al cementerio-, ambos jugadores procedieron a enviar sus manos al cementerio tal y como había explicado el nigromante, y para sorpresa del caballero, el cementerio de su oponente comenzó a brillar, -Lo cual activa la habilidad especial de muchas de las criaturas del mundo oscuro, como estas dos-, Mal’ganis sacó sus dos cartas brillantes desde el cementerio, Zure se mantenía inexpresivo, -Vuelvan desde el cementerio mis criaturas, desaten el infierno sobre este incauto, Siilva, Señor de la Guerra del Mundo Oscuro-, el nigromante colocó la primera de las cartas en su respectivo agujero y al instante en el campo surgió un demonio con un armadura plateada y dos grandes espadas en cada mano, casi tan grande como el del hacha, -Y Reign-Beaux, Señor Supremo del Mundo Oscuro!-, finalmente el Divium colocó su carta triunfal, y tan pronto como la colocó en su compartimiento el campo comenzó a temblar mientras de la luz dorada surgía un demonio mucho más imponente que los hasta ahora invocados, su armadura toda una gama de colores, sus cuernos grandes y retorcidos como los de una cabra, enormes alas y una gran cola demoníaca, y un enorme tridente que representaba su poder, Zure se quedó petrificado al observar la grandiosa criatura erguirse orgullosa frente a él, ahora entendía la seguridad de Mal’ganis, -Como ya has de saber, el grandioso efecto de mi criatura me permite limpiar por completo tu campo si es invocado exitosamente, por lo tanto creo que la balanza se inclina a mi favor…-, inmediatamente después de que el nigromante dijo aquellas palabras el demonio levantó su tridente dorado y desató una tormenta eléctrica sorprendente sobre las criaturas de su rival, las cuales una a una fueron desapareciendo, dejando a Zure totalmente expuesto, -SE ACABÓ ZURE, MIS CRIATURAS, DESATEN SU IRA SOBRE ESTE INFELIZ-, Al instante los 3 demonios cargaron al mismo tiempo sobre el caballero, quien lucía extrañamente complacido, como si hubiese esperado este desenlace desde un principio, finalmente el choque llegó y luego de una enorme onda de choque, las 3 criaturas desaparecieron, demostrando así que el duelo había concluido, detrás la figura del caballero demoníaco desaparecía lentamente en un mar de estrellas, -Sorprendente…, haz demostrado tu valía y te has ganado el respeto de la criaturas del mundo oscuro, hasta que el destino nos vuelva a encontrar, Mal’ganis…-, El Divium se quedó pensativo luego de presenciar eso, solo era el principio.
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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Pandora el Vie Jul 08, 2011 5:54 pm

Pandora se apoyó en su báculo al sentir el terremoto, para mantener así el equilibrio, se sorprendió de aquel fenómeno, no era natural que esa zona tuviese terremotos, pero siguió avanzando, si algo intentaba atacarla recibiría un conjuro directamente.
No tardó en llegar a una enorme pirámide hecha de oro, con muchos gravados en sus piedras doradas, eran algo espeluznantes, a la vez que interesantes.

-Desperdicio de oro... mira que crear una pirámide con el y tallar dibujos... para la talla simbólica es mejor la piedra, mas barata, fácil de encontrar, y fácil de reemplazar si se rompe...-Dijo a sí misma Pandora, mientras se adentraba en aquella pirámide con curiosidad a través de las puertas abiertas recientemente ellas solas.

El interior era aun más bello, algo que encantó a Pandora por su belleza, pero que a la vez secundó su idea de la inutilidad de hacerlo todo de oro.
Había un esqueleto al fondo, algo que le llamó la atención, un esqueleto en aquel en una pirámide de oro... no podía pertenecer a la civilización constructora de las pirámides, pues esta momificaba los cadáveres de sus lideres, solo estos ya que los pobres y no importantes eran enterrados de formas menos "especiales", para que el calor y el frío nocturno, junto al tiempo no hiciesen mella en sus cuerpos... además de por la típica tradición de culto divino.

Pero el esqueleto no tardó en cobrar vida, algo que asustó a la joven, quien enseguida colocó su báculo ante ella. ¿Convocados? ¿Dioses? ¿Se refería a que tres dioses les habían convocado, como ella lo hacía con los espíritus, para...? ¿Luchar por ellos? No entendió nada, pero tampoco le dio tiempo, al momento... fue presa de algún encantamiento, y su caja, en el interior de su bolsa, brilló aquel rubí en la tapa un momento antes de desaparecer, convirtiéndose en una carta... en algún otro lugar, alguien sintió que Pandora había sido transportada a otro mundo, pero le fue imposible hacer nada por impedirlo, la magia que la había capturado era muy poderosa...

De pronto despertó en... el mismo lugar, todo era idéntico, salvo que no estaba aquel esqueleto, y habían desaparecido tres de las personas que se hallaban allí.
Precipitadamente apareció un ser con dos estrellas en la cabeza, estaban en... otro mundo, y debían conseguir doce estrellas para volver a su mundo, Pandora estaba aturdida, pero antes de poder preguntar nada aquel ser se fue, y se fijó en su mano, que empuñaba su báculo, en ella había una de aquellas estrellas.

-¿Que demonios?... un momento... ¿Nuestra fuerza?-Quedó mirando fijamente donde había estado aquel ser extraño hacía unos momentos.-Nuestra fuerza... ¿Eso quiere decir que la bola de pelo de antes era más poderosa que nosotros? Me cuesta creerlo... pero las apariencias engañan... aunque no me lo creo

Quedó mirando la sala, había unas escaleras delante... Pero se diño la vuelta, la puerta del templo... ¿Que pasaría si intentaba salir? Miró ambos caminos, y decidió subir las escaleras, sola, sin seguir ni acompañar a nadie, iba a su propio ritmo, no es que no quisiese relacionarse, es que no sabía, y antes que ponerse en una situación incomoda decidió ignorar la presencia de los demás, al menos hasta que ellos intentasen hablar con ellos o pasase algo que los uniese, y ambas cosas esperaba que no sucediesen.

No tomó la salida, pues le pareció demasiado extraño todo aquello, ya había explorado el exterior, y ese mundo parecía igual a excepción del esqueleto que antes estaba delante, por lo que aquello le indicaba que los cambios estaban dentro de la pirámide, no en el exterior.

al subir, vio ante ella una gran sala, tenía muchos desniveles, unas zonas altas, otras bajas, era como un pequeño laberinto, solo que se podía subir a aquellos bloques, vio justo a su derecha, a apenas unos metros, una de aquellas estrellas, flotando en el aire, pero a su lado también vio una especie de lagarto verde, que nada mas verla se lanzó contra ella. Inmediatamente dio un chillido, apuntándole con su báculo.

-¡Insecto!-Gritó asustada.

Nada más decirlo, de la punta de su báculo salió una luz, que se transformó en una mujer semitransparente de ropas naranjas y amarillas, con una corona en la cabeza, y una falda amarilla y negra. Esta abrió los brazos, y empezaron a salir de ella infinidad de abejas que se lanzaron a por aquel ser como una bandada de mosquitos.
El monstruo recibió varios picotazos, y salió huyendo, perseguido por la nube de abejas. La mujer translucida desapareció tras expulsar la nube de insectos, pero el báculo brilló unos segundos más. Rápidamente, Pandora corrió hacia la estrella, cogiéndola con la diestra en forma de cuenco extrañada...

Vio entonces, encima de uno de aquellos desniveles, la otra estrella, estaba bastante cerca, pero había volando alrededor de ella... una extraña criatura blanca.

-Que bichos más raros hay aquí...

Lagarto:

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Re: Duelo de sombras

Mensaje por Zyrxog el Vie Jul 08, 2011 7:54 pm

“Para obtener algo, se debe de sacrificar algo de igual valor… ¿más que sucede cuando lo que deseas conlleva a consumir el mundo?”

Aquella monstruosidad vio a los demás que habían llegado, quizás por la misma razón que él o quizás buscando otra cosa, de cualquier forma todos habían sido atraídos por ese templo y por lo que se guardaba en su interior, la primera impresión hacia ese lugar había sido que algo lo protegía, ya que tanta riqueza , más que el de el rescate de un rey permanecía inalterable por el paso de los siglos, sin que ninguna mano intentara robar algo, mas algo llamo su atención, al parecer los propios elementos estaban inquietos, ya que se agitaban violentamente a su alrededor, mas todo paso en un abrir y cerrar de ojos, mientras que algo los atraía al interior de ese antiguo lugar, ya en su interior las puertas se cerraron tras ellos, el interior del templo era incluso aun más rico que el exterior, pero tan solo eran baratijas que los inferiores apreciaban y por las cuales se mataban … para gozo de la abominación.

Ya en su interior lo único que atrajo su mirada había sido un esqueleto sobre un trono de metal, sus huesos blancos denotaban que en el pasado había sido un humano, mas el no tener las ropas con manchas mostraban que su carne no había sido descompuesta con el paso del tiempo ahí, su mirada vio un ligero movimiento mientras el esqueleto lentamente giraba su cráneo para mirarlos, era el guardián de ese lugar, el guardián que debía de destruir si quería obtener el poder que se escondía en lo más profundo de ese lugar, pero el esqueleto hablo … tres dioses … y convocados, ahora todo estaba claro en su mente, estaban en un gran juego y el artífice eran aquellos que se proclamaban dioses … los escritos del anciano … de ese anciano decrepito lo habían traído hasta este punto, y no dudaba que él era parte de este juego … consiente o inconscientemente … mas ya no tenía sentido pensar en ello, estaba en ese lugar y no se marcharía sin lo que venía a buscar, ya tuviera que separar hueso a hueso de ese esqueleto o cortar en rebanadas a esos dioses y ver su interior mientras los diseccionaba.

Zyrxog dio un paso hacia adelante, pero sintió que su cuerpo ya no le respondía, mirando al esqueleto lo vio con su mano extendida, mientras la visión se le nublaba, un dolor agudo recorrió su cuerpo, como el que jamás había experimentado, sentía que su carne era arrancada de sus huesos, y su espíritu era separado de su ser, después de ello todo fue oscuridad.

Sintió el frio suelo bajo su cuerpo, mientras se levantaba, y miraba a su alrededor, una mujer había y otro de aquellos inferiores del templo, mas no les prestó importancia , pronto una criatura se presento ante ellos, era una bola peluda con dos pequeñas alas, de seguro algún engendro divium como el que había estado presente en el templo, escucho lo que tenía que decir, pero en su interior algo le decía que debía de arrancarle sus alas, y ver lo que haba dentro de su cuerpo, pero antes de poder alargar su mano para utilizar uno de sus conjuros este desapareció, mas ante los ojos de Zyrxog, una pequeña estrella apareció en la palma de su garra, había notado que la criatura poseía dos en su frente … y las palabras de ellas mostraban que en el lugar donde estaban él era más débil que aquel ser … los ojos de la abominación miraron a su alrededor, mientras que se dirigía en al misma dirección de la mujer.

Mas algo lo detuvo, a su lado había lo que parecía ser un humano vestido de blanco, en su mano un trozo de tiza y sobre la muralla un sinfín de formulas matemáticas, bajo su brazo una esfera con una estrella en su interior, mientras que el humano murmuraba “Poder … más poder … para que funcione necesito más poder”, el humano se giro mientras que su rostro mostraba una sonrisa sádica, al momento de lanzarse contra la abominación gritando “TU TIENES MAS PODER … QUIERO ESE PODER” Zyrxog levanto su mano sin temor, mientras esperaba ver a ese inferior retorcerse en el piso, mas algo sucedió, no hubo ningún conjuro … ninguna magia, si no que tras de sí una larga figura apareció, poseía seis oz a semejanza de brazos y una sonrisa de afilados dientes, antes de que hiciera algo desapareció como si nunca hubiera existido, mas si sucedió algo … frente a sí, el humano se había detenido y arrodillándose frente a la abominación se pudo escuchar como si fuera un susurro “El poder es para el amo” mientras que le entregaba la esfera con la estrella a Zyrxog, este tomo la estrella la cual desapareció tan solo al tocarla, mas esta apareció en su palma como la anterior, al parecer este lugar era aun más interesante … ya que habían criaturas que jamás había visto y las cuales podía diseccionar para sus investigaciones.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

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Re: Duelo de sombras

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