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¿Hermanos? ¿Por qué no?

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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Dalahak Schtzie el Dom Jun 26, 2011 2:03 pm

Se dejó caer sobre la hierba mientras yo seguía un tanto perplejo por la respuesta que me había dado al respeto de Nogard. Pues no, al final no era el gato, que por algún motivo ahora tenía encima, buscando mis caricias, cosa que no terminaba de agradarme. Pero ahora mismo estaba tratando de reaccionar. Prometida a los catorce años, y yo con diecinueve y con una novia de dos o tres meses que era más un sargento de hierro que una persona y que me llevaba más derecho que una vara de olivo. Intenté ocultar mi sorpresa bajo una rápida sonrisa, aunque no callé a la hora de hacer el comentario: - ¿No eres, bueno, sois, un poco jóvenes? – no sabía la edad del chico, pero Rose no parecía del tipo de chica que se enamoraba de alguien mucho mayor que ella.

Cuando preguntó por mi familia sentí una espinita en el corazón, como un leve pinchazo en todo el centro de mis arterias. Algo que impedía que la sangre circulara correctamente. Su pregunta era inocente, como toda ella, pero sin embargo esa pregunta sumada a lo que me había estado planteando antes. Los recuerdos de mi casa, de mi hogar, las comidas de mi madre, los juegos con mi padre y el fastidio constante a mi hermana pequeña, que luego me devolvía con creces mi hermana mayor. Pensar que, aunque fui un fallo de una noche de pasión en una tormenta, producto del miedo de mi madre a los truenos, era muy querido. Mi abuelo, que por algún motivo siempre desaparecía los días de luna llena, algo que no entendí hasta que yo mismo debía hacerlo para no dañar a nadie. Y Aurelia, la cual también había formado parte de mi familia al convertirse en mi maestra, la que también fuera mi amante y confesora.

Todo eso…No podía entristecer a Rose con una sarta de tonterías tan grande. Ahora la única familia que de verdad tenía era Lizbeth, por muy dura que fuese por dentro era tierna. Bien pensado no me llevaba tan a la línea, la mayoría de veces hacíamos lo que yo quería y ella se resentía a asentir y a decirme que era una locura, peligroso, que me podía hacer daño y demás cosas que por lo general ignoraba. Pero ahora, ahora que necesitaba una de sus caricias en el rostro, uno de sus besos en los labios de esos que tanto me calmaba. Miré el colgante con la luna y el lobo aullando a esta y me di cuenta de que anochecía poco a poco. Recé al cielo porque no hubiera luna llena y miré el otro colgante, un frasco con un líquido ámbar en él. Tanto poder en un solo frasco del tamaño de mi dedo, el poder para acabar con aquello que se me interpusiera, el poder para proteger a alguien y el poder para acabar con mis enemigos.

-Mi familia... es un tema que prefiero no tocar - dije guiñando un ojo y asintiendo cuando dijo lo de bailar.

El baile de Rose era hipnótico, ese movimiento de caderas serpenteando como una cobra ante una flauta experta. Las panderetas marcando el ritmo de sus movimientos, midiendo las pulsaciones con precisión milimétrica con la pierna izquierda, sobre la que ocasionalmente giraba. Pero mis palabras la sacaron de esa concentración tan elaborada e hicieron que su frente diera contra la mía, pobre, debió dolerle, y su abultado pecho chocara contra mi torso.
Ese roce de su escote contra mi camisa pegada me hizo subirme los colores. El pecho de ella era tibio y blando, un tacto que pese a la ropa se notaba agradable. Se separó y sonreí todavía algo rojo, y más con su pregunta

– Con… Con cosas me refiero a... – suspiré – que quieran… hacerte daño debajo de la ropa, Rose. Ya me entiendes, ahí donde solo Nogard debe tocar – dije al final, rojo porque todavía recordaba el tacto blando de sus pechos en mi piel y porque no sabía cómo explicarle esas “cosas” que podrían pasarle a Rose en un bosque. Por suerte estaba yo, y pobre de aquel bandido que saliera en busca de tan siquiera rozar la piel de la niña. Le iba a faltar tierra para atravesar al desgraciado que intentase algo. Con la llegada de la noche, que cada vez robaba más luz para su reinado de oscuridad, llegaron las bajas temperaturas, y ella seguía empapada por su chapuzón. -Rose, deberíamos hacer un fuego. - comenté mientras me rascaba el pelo húmedo.





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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Rose Atillart el Dom Jun 26, 2011 2:09 pm

Se acurrucó un poco a su lado tratando de no mostrar del todo el miedo que comenzaba a sentir según se acababa la luz, escuchaba con atención al lupino hablar mientras jugaba un poco con las panderetas, haciéndolas rodar por el suelo cerca de él y cosas así. Pero cuando Noctis pregunto en un tono de sorpresa “¿Prometido?” no pudo evitar soltar un pequeño suspiro mientras lo miraba de soslayo, y más aún cuando dijo lo de si quería casarse tan joven


-Es que yo le amo- replicó poniéndose algo roja – además, nos casaremos cuando él esté listo. Es algo tímido ¿sabes?- río de forma infantil mientras trataba de controlar sus nervios al recordarlo.


Se quedó en silencio un momento, sintiéndose algo culpable por haber hecho que Noctis usará aquel tono de voz triste y apagado – Ohm… Yo…Eh… Lo…siento no pretendía – se calló para que la situación no pareciera más violenta de lo que era, ahora la chiquilla comenzaba a pensar que tal vez sí que hubiera sido afortunada por tener una familia. Que tal vez hubiera sido un error dejar su hogar, pero en ese momento pensó que si no lo hubiera hecho jamás hubiera conocido a Nogard.

-¿”Esa” zona que solo Nogard debe tocar? – preguntó curiosa - ¿No somos todos iguales por debajo de la ropa? – inquirió mientras se miraba de arriba abajo a ella misma, preguntando a que zona se refería.

Le dedicó una mirada triste cuando el hombre habló de encender fuego, pues ella no tenía ni idea de cómo se hacía eso y por ello se sentía un poco inútil en ese momento – Noctis… - dijo algo triste – es que yo… no se hacer fuego. Bueno, en verdad no se hacer nada excepto bailar y un poco de “magia” como la llama Nogard – terminó diciendo mientras se abrazaba a su brazo algo temblorosa por el frío que sentía – Noctis, tengo algo de frío – replicó mientras intentaba entrar en calor con el brazo del hombre.






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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Dalahak Schtzie el Dom Jun 26, 2011 3:01 pm

El amor de la chica por el niño estaba más que claro. Ese término, la palabra “amar”, era algo demasiado fuerte como para que una niña que no conocía ni las diferencias biológicas entre un hombre y una mujer la usara a la ligera. Verdaderamente era algo que debía sentir muy en su interior. Pero ahora sin embargo estaba bajo mi cuidado. Genial, sencillamente genial. Yo, posiblemente la persona más dada a encontrar problemas, y lo peor de todo, a ir contra ellos de cabeza, ahora tenía bajo mi protección a una niña inocente y cuya mayor arma era un molesto gato que se dedicaba a cambiar de humor como yo de ropa. No podía creerme eso, incluso llegué a pellizcarme para ver si era real. Y ya fuera por suerte o por desgracia lo era. Por primera vez en mi vida tenía realmente alguien bajo mi tutela, completamente dependiente de mí hasta poder salir de ese bosque traicionero.

Escuché sus disculpas por mencionar el tema de mi familia y negué con la cabeza mientras la atraía hacia mí para que dejase de tiritar del frío – No te preocupes. No es nada malo… solo es un tema que en este preciso momento no me apetece tratar. – con esa frase intenté zanjar el tema sin sonar agrio o seco, intentando parecer todo lo amable posible. En realidad, bien pensado tenerla que proteger no era tan malo, me sentía casi como un hermano mayor, en esos momentos para ella lo era, era un hermano mayor. Alguien que la iba a defender de todo. Los sonidos del bosque inundaron la noche, más amplificados para mí. Escuchaba a los murciélagos cercanos salir volando y a los mapaches romper las ramas que nos rodeaban en su búsqueda de alimento.

Rose cada vez temblaba más de frío y ahora me decía que no sabía encender un fuego, cosa que por algún motivo no me sorprendió en absoluto. Yo, bueno, yo podría sacar algo de yesca de uno de los árboles que nos rodeaban, pero necesitaba un poco de leña para ello. Miré a Rose, cierto que ahora estaba bajo mi tutela, pero algún día dejaría de estarlo, así que por lo menos debía intentar que aprendiera algo. Miré unos matorrales cercanos, los mismos donde antes se había escondido el gato, que de nuevo se había largado a saber dónde, allí antes había escuchado unas ramas quebrarse bajo el peso del animal

– Rose… Me tienes que traer leña para el fuego, ¿vale? – le señalé los matorrales – No te preocupes, yo no estaré muy lejos, voy a sacar una cosa del árbol que se llama yesca. Solo tienes que acercarte y recoger unas pocas ramitas para prender las cosas. – acaricié su cabello, pero esta vez en lugar de desordenarlo lo peiné suavemente con mano en un gesto protector. Y cuando volvió con la pregunta de por qué solo Nogard debía tocar esa zona me ruboricé bastante, podía notarlo, podía notar el calor en mis mejillas – Es… eso… - tragué saliva – Luego te lo explico ¿De acuerdo? Ahora busca lo que te he dicho – sonríe y le besé la cabeza levemente – y no te preocupes, estoy aquí. – Cogí al espada del suelo y me puse en pie. La espada me la llevé a la espalda, saqué mi cuchillo negro y me acerqué al árbol más próximo a Rose posible, si pasaba algo estaría listo para reaccionar, y si no buscaría la yesca como había dicho que haría.





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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Rose Atillart el Dom Jun 26, 2011 3:06 pm

No puedo evitar una carcajada algo temblorosa, por el frío, cuando Noctis se puso completamente rojo por su pregunta, la chica no se imaginaba que pudiera tener para ser tan vergonzosa (la pregunta) pero era divertido ver así a alguien mayor, era divertido y raro.


Aún algo mojada por el impulsivo baño que se había dado asintió tiritando a las palabras del lobo, debía buscar algo de leña o algo parecido que ardiera para que él pudiera prender una hoguera y no pasar frío ninguno de los dos – Vale Noctis… - se levantó y se encaminó al oscuro bosque haciendo acopio de su poco valor y antes de perderse entre los árboles dijo –gracias por todo Noctis – en un tono bajo pero que, esperaba ella, hubiera llegado a sus caninos oídos.


Los árboles formaban un techo natural que no dejaba a la luz de las lunas colarse por el creando dentro del propio conjunto de árboles un espacio de sombras que sumía en una oscuridad casi completa a sus habitantes.


El miedo que Rose sentía hacia la oscuridad era inmenso, pero ahora debía de centrarse en la tarea que Noctis le había encomendado. Respiraba de forma rápida, casi hiperventilada, llevaba ambas manos pegadas al pecho y solo paraba a recoger algunos trozos de corteza de árbol para la hoguera.


Cuando ya llevaba un buen montón de cosas para hacer fuego dio media vuelta en dirección a donde se encontraba Noctis y comenzó el camino de regreso, pero en ese momento algo hizo crujir una rama cercana a la niña, la cual comenzó a correr gritando hacia el claro donde se encontraba su amigo felino – ¡Noctis! – gritó finalmente mientras salía de entre los árboles seguido de un animal. Pero ella no sabía de qué animal se trataba, pues simplemente se puso detrás del musculoso hombre temblando de miedo más que de frío, ya tenían las cosas para el fuego, ahora faltaba que Noctis se encargara de lo que la había seguido.






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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Dalahak Schtzie el Dom Jun 26, 2011 3:34 pm

Rasqué la superficie del árbol con la daga y nada, ese no tenía yesca. Suspiré y miré al siguiente árbol, al cual me acerqué. Los pasos de Rose eran bastante gruesos, sin cuidado alguno por donde pisaba o ponía un pié. Eso en parte me alegró, significaba dos cosas buenas: Uno, la niña no acostumbraba a andar a escondidas de nadie ni de nada, eso remataba la buena imagen que me había hecho de ella en la cabeza. Y dos, estaba tranquila, no se preocupaba por alertar a un lobo hambriento del bosque, o a un oso que le hubiera dado por comer un tentempié de medianoche. Clavé la daga en la superficie de la madera y vi como salía la resina, distraído en mi propio mundo, sin prestar mucha atención. Ahora era responsable de alguien, curioso cuando yo mismo necesitaba un responsable para no morir en el primer intento de hacer alguna locura.

Pero de repente Rose me sacó de ese trance de meditación interna. Su grito de terror me heló la sangre, la idea de que le hubiera ocurrido algo. Mi primer impulso, el que más rápido recorrió el camino entre mi cerebro y mi cuerpo fue el de convertirme, enfrentar lo que fuera necesario con las garras y los dientes, arrancar las cabezas que hicieran falta y morder los cuellos que intentasen dañar a Rose, pero bien pensado mejor sería usar la espada al principio, no porque prefiriese esta a las armas naturales, sino porque si a la niña la perseguía algo estaría asustada, y si en lugar de encontrarse con su amigo se encontraba con una bola de pelo musculada de dos metros, con colmillos relucientes tan largos como la punta de una flecha o más y unas garras que destellaban con la luz de la luna, posiblemente su pobre y pequeño corazoncito no lo soportase precisamente bien.

Resistí ese impulso de sangre hirviente que de nuevo cruzó mi cuerpo, como si este me rogara que me transformase, y una vez tuve a Rose detrás me quedé mirando los arbustos que se movían débilmente, como agitados por algo dentro de ellos. Tenía la espada lista para hincarse al cien por cien en cualquier cosa viva o muerta que saliera de ese sitio, sin embargo fue un sonido lo que me hizo bajar la guardia. Un maullido y acto seguido el dichoso gato blanco con la mancha, la mascota de Rose. Refunfuñé algo por lo bajo y recogí los palos del suelo que Rose había dejado caer en su precipitada huida. No eran muchos, pero para hacer una fogata que nos calentase a los dos bastaría, bueno, al menos que la calentara a ella. Yo no lo necesitaba, estaba más acostumbrado al frío de un bosque, aunque ciertamente en ese bosque hacía un frío nada normal para una noche de verano.

-Rose ven – dije mientras preparaba una pequeña pira con lo que me había traído. En el centro había una estructura de madera cónica, rodeada por un pequeño círculo de piedras, un corta fuegos improvisado. Aproveché la resina inflamable del cuchillo para no tener que usar la yesca, que guardé en mi mochila. Con una piedra golpeé varias veces el cuchillo, así de paso lo afilaba. Las chispas eran pequeñas, pero bastaron para prender pronto las ramitas secas a las que pronto pude añadirles algunas más gruesas, tampoco mucho, pero que hicieron aquello arder con un calor considerable. –Así se hace fuego, pequeña – dije mientras me recostaba cerca de la fogata, usando la mochila a modo de almohada para no lastimarme el cuello. En el cielo habían pocas estrellas, y las tres lunas brillaban por su ausencia, dejándose ver poco entre un cúmulo de nubes negras. Algo recorrió de nuevo mi sangre, como una corazonada. Miré a Rose y ahí estaba, tranquilamente sentada… era algo raro, algo del bosque.





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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Rose Atillart el Dom Jun 26, 2011 3:42 pm

Se sintió un poco estúpida al ver asomar la cabeza del gato entre los gruesos troncos de los árboles que les ofrecían cobertura de la luz de las lunas que ya se cernía sobre ellos. Miró al gato con muy mala cara y le sacó la lengua de forma infantil mientras cerraba los ojos haciéndole burla al animal.


Se acercó sumisa a Noctis cuando éste se lo indicó y observó con detenimiento todos y cada uno de sus movimientos pues ella también quería aprender a hacer fuego, quería ser útil alguna vez a alguien y no conformarse con ir a buscar leña. Se quedó allí, siendo espectadora de la hazaña. El licántropo golpeaba con velocidad y sin descanso el negro borde y hacía que la piedra impactara con fuerza para producir unas chispas de color rojizo que no parecían muy prometedoras.


-Así no… - se tuvo que callar cuando unas pequeñas ascuas surgieron de entre el humo y comenzaron a quemar los pequeños trozos de hierba seca que el hombre había colocado a los alrededores – ¡Has hecho fuego! – exclamó eufórica mientras aplaudía con una sonrisa de oreja a oreja – Eres un mago Noctis – afirmó, dado que nunca había visto hacer fuego de esa forma.


El viento soplaba entre los árboles produciendo seseantes voces que parecían clamar su nombre (el de Rose). La noche era poco luminosa, pues las tres lunas se encontraban en cuarto menguante, cosa rara por otra parte, apenas unas cuantas estrellas brillaban en el cielo y el resto era simplemente oscuridad. La falta de constelaciones no llamó la atención de Rose pues tampoco se había parada jamás a mirar las estrellas durante mucho tiempo. Los gruesos árboles adquirían terribles formas con la luz de la hoguera y la incontrolable imaginación de la niña. Las ramas se retorcían de forma macabra y las raíces se alzaban de manera siniestra.


Rose, asustada como estaba, se acercó a la hoguera lo más que podía sin quemarse y puso sus manos bien cerca del fuego. Su ropa continuaba algo mojada todavía, toda su ropa a decir verdad –Noctis, tengo que cambiarme – comentó mientras tomaba su fardo de los pies de un árbol – espero que no te moleste – añadió mientras se desnudaba detrás del lobo, a unos dos metros. Antes de nada sacó de su mochila la ropa interior seca y el conjunto, de camiseta y shorts, que llevaba de costumbre. Se quitó con presteza la camiseta mojada y el ceñidor que hacía que su pecho, nada infantil, se mantuviera más firme de lo que ya era y pareciera un poco más reducido de tamaño, sin demasiado éxito esto último.

Con la misma velocidad se deshizo de sus pantaloncitos cortos y de la otra pieza de ropa interior quedando de ésta forma completamente desnuda –No te gires ahora ji ji ji – dijo riendo un poco por su propia broma, pues confiaba en el cánido más de lo que él podía pensar ya que la había tratado bien y no parecía mal tipo. Asió su ropa seca y se vistió tratando de ponerse bien la ropa, ya que la poca iluminación no ayudaba para nada.


-Ya – dijo una vez vestida del todo y seca. Guardó de nuevo la ropa mojada en la mochila, perfectamente doblada eso sí. Un maullido de queja fue emitido por la bolsa de cuero curtido donde la chica guardaba sus escasas pertenencias, Nekoto andaba durmiendo dentro de la mochila, algo que ya era costumbre para el gato, cuando de golpe y sopetón se le sobrevino algo mojado encima. Sacó la cabeza por entre la ropa y maulló como si tratara de quejarse para irse momentos después a descansar cerca del fuego, para secarse dado que ahora su pelaje estaba húmedo y frío. La niña tampoco tardó mucho en acercarse a la hoguera, pero en lugar de ponerse en el mismo lugar de antes se dejó caer, literalmente, al lado de Noctis y se recostó en el brazo de él – Noctis… - dijo algo triste - ¿Sabes cómo vamos a salir de aquí? – lo miró algo roja y bajó la mirada – No-No es que no me guste el lugar o la compañía pero… - apretó sin querer las manos sobre el fornido brazo del hombre lobo – Nogard… - hubo unos instantes de silencio y después prosiguió – Nogard estará preocupado por mí. Hace unas horas que debería haberme reunido con él. Pero en ese momento salió éste bosque de la nada y… - se calló bruscamente sintiéndose repentinamente culpable porque creía haber herido los sentimientos del hombre-lobo.






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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Dalahak Schtzie el Dom Jun 26, 2011 4:14 pm

Negué con una risotada mientras ella decía que yo era un mago. Puse las manos tras la nuca y miré al cielo, de nuevo fijándome en la falta de estrellas y la intermitencia de las lunas menguantes. – No soy mago, Rose. Mi raza no puede hacer magia – tomé su mano, un poco más cálida que antes, y la acaricié con ternura para calmarla – Solo soy un tipo que ha aprendido a apañárselas en un bosque con madera y un cuchillo. – sostuve su mano en la mía un rato, notando el calor de su cuerpo y poniendo disimuladamente el dedo índice sobre sus venas para intentar saber su ritmo cardíaco. Las pulsaciones eran normales, el susto ya se le había pasado, y menos mal, porque si no cierto felino iba a perder los bigotes uno a uno. Su sonrisa se amplió cuando me dijo que tenía que cambiarse y yo asentí.

Se levantó rápidamente y se puso a escasos metros de mí. Podía oler su delicioso aroma de flores. Olía a rosas silvestres, como su nombre indicaba. La belleza de su rostro iba a la par que la de su cuerpo, y solo con oler el dulce perfume de esa niña uno ya podía saber que era alguien inmensamente bello, casi como si las partículas volátiles del perfume de flores de la chiquilla llevase impresa su imagen a la perfección. Había algo que no podía tolerarme a mí mismo, y era el no conocer el color de esos ojos tan expresivos y bonitos. Tal vez se lo preguntase cuando acabar de cambiarse. Una risita infantil siguió a la frase “No te gires ahora”, de todas formas no tenía pensado hacerlo. Ella había confiado en mí y yo ahora no podía fallarle.

Además ahora ella era como mi hermana pequeña, y jamás pensaría en ver a mi hermana pequeña desnuda. Cerré los ojos y respiré hondo un par de veces antes de volver a abrirlos. Sí, definitivamente en ese bosque cada vez olía más a flores, pero era extraño, porque ese olor a flores se mezclaba con un olor que, por desgracia, también me era conocido. Ese olor a carne putrefacta que puede con todo, ese olor a muerte y desolación que solo una raza en capaz de dejar a su paso. La más asquerosa que hubiera puesto jamás una pata, pie o zarpa sobre Noreth; vampiros. Parásitos del mundo que, además de dejar un rastro poco sutil de mal olor y víctimas gustaban de alimentarse de mujeres hermosas, eran feos como una patada en el estómago. El olor de ese bosque a vampiros era fuerte pero concentrado, habría dos, tres a lo sumo.

Casi era como si pudiera verlos. Con sus afilados colmillos, sus uñas largas y emponzoñadas, la tez pálida con las mejillas chupadas y el cabello albino. Odiaba a esa especie, era algo que mataba más por diversión que por descargar adrenalina. Los había visto hacer cosas temibles en pueblos que no tenían nada de malo, a gente honrada. Tenían menos honor que los orcos.

Apreté el puño con fuerza tras mi nuca, no podía decírselo a Rose, no la quería asustar. Rose, la cual en ese momento se dejó caer a mi lado recostándose en mi brazo. Todavía estaba algo preocupado por el fuerte olor a vampiro en las cercanías, pero que probase a acercarse, porque le iba a meter acero por cada agujero del cuerpo. Las palabras de Rose me llegaron bien hondo, quería salir de allí, y podría jugarme la cabeza que para estar con Nogard.

Asentí para mis adentros y con una media sonrisa me incorporé de un ágil salto. Recogí mi espada y mi cuchillo del suelo y me puse la mochila a la espalda. Le guiñé un ojo y le tomé la mano para que se pusiera en pie – Arriba, vamos a avanzar ahora – dije. Era la mejor excusa que tenía para moverme rápido sin necesidad de decirle a Rose la verdad – Estarás con Nogard tan pronto como canta un gallo ¿Vale? – pregunté con una sonrisa, dijese lo que dijese había que movilizarse ahora que todavía eran pocos.





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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Rose Atillart el Dom Jun 26, 2011 4:20 pm

Se restregó un poco contra su brazo mientras se quedaba en silencio, sus palabras tal vez le hubieran dolido al hombre. Él se portaba bien con ella, había hecho un fuego sólo para que ella estuviera calentita durante la noche. Se había tomado la molestia de usar su propio arco para hacer prender la madera… Y ella solamente se preocupaba de su felicidad. En ese momento las lágrimas afloraron en sus ojos verdes, algunas de forma tímida y otras ya rodaban mejilla abajo por la cara de la chica.


La noche parecía cerrarse cada vez más sobre ellos dos. Las lunas parpadeaban entre cúmulos de nubes y la falta de astros en el cielo ponía los pelos de punta a cualquiera, amén de hacer sospechar que no estaban en un mundo normal. Los sonidos del bosque hacían que el pulso de la chiquilla se acelerara cada poco, el quebrar de las ramas, el ruido del viento al mecer las hojas de los árboles y los sonidos más característicos de una zona boscosa, esos que de día pueden hacer sentir a cualquiera que está en mitad del paraíso…Por la noche se tornaban siniestros y maquiavélicos, las sombras acechaban en cada rama, los caprichos de la madre naturaleza se mostraban en horrendos árboles de troncos nudosos que a la pálida y mortecina luz de la luna se veían como monstruos sin forma definida.


De repente Noctis se puso en pie de un salto, cogió sus pertenencias se las colocó a la espalda, una pequeña mochila en uno de sus hombros y una enorme espada en su espalda, colocada en diagonal, dejando ver la gótica empuñadura en forma de demonio tal vez alguien que tan sólo buscaba protegerse, o proteger a otros.


El primer pensamiento que cruzó la mente de Rose fue que sus comentarios le habían molestado, que el hombre se iba a marchar y a dejarla sola y abandonada a su suerte por haber dicho eso. Pero esas espantosas ideas pronto cambiaron. El licántropo extendió la mano para ayudarla a levantarse y le dijo que la llevaría con Nogard. Los ojos de Rose abrieron como platos y en ellos brotaron vidriosas lágrimas, pero no de tristeza, sino de alegría; alegría de haber ido a dar con alguien tan bueno como Noctis. Tomó su mano y se incorporó lo más rápida y ágilmente que pudo


-Gracias, gracias y mil gracias – dijo Rose abrazándolo desde su posición inferior, por su altura, restregó su cara contra los marcados abdominales del licano, que se marcaban sobre la camiseta mientras seguía profiriendo agradecimientos – Noctis, desde ahora quiero que seas mi hermano mayor – dijo tomándole una mano y tirando de él para comenzar a caminar en dirección a una montaña no muy lejana. Tal vez por allí hubiera algún paso hacia algún pueblo y ella podría reunirse por fin con Nogard… Mientras caminaban, en un acto de ternura sin par, ella se acercó a él y pasó el brazo del hombre por encima sus hombros para que le sirviera de manta, a la vez que usaba uno de sus brazos para rodearle la cintura (Ella a él) y caminar así lo más cerca de él que podía. Le daba calor y además la hacía sentir segura, la seguridad que sólo da un hermano mayor… y así lo hizo saber la niña mientras acomodaba su cabeza contra las costillas de él – te quiero hermano mayor – dijo cerrando levemente los ojos.






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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Dalahak Schtzie el Dom Jun 26, 2011 9:49 pm

Su alegría me hizo reír, esa manera de abrazarse a mí, esa fuerza que ponía y esa mirada esperanzada que casi me pudo hacer notar un brillo de color distinto en sus ojos me ayudó bastante a olvidar el verdadero motivo por el que nos movíamos de noche, el motivo por el cual quería escapar de ese bosque costase lo que costase. Rose tomó mi mano con la suya y se la pasó por encima del hombro para usarla a modo de abrigo y conseguir ignorar el frío de la noche. Me abrazo y sonreí pensando en lo feliz que debía de ser en ese momento y en lo contento que estaría conmigo Lizbeth si me viera siendo así de responsable. Seguro que me sonreiría como solía hacer cuando desistía de alguna locura.

El viento soplaba y ella seguía quejándose del frío, así que sin pensármelo dos veces me quité la camisa y se la puse por encima a ella, le quedaba exageradamente grande, como un vestido corto y ancho, pero estaba graciosa con ese aspecto. Bueno, lo había dicho ella y no yo, pero no podía negarme con esa sonrisa tan bonita que tenía. – Claro que seré tu hermano – le desordené el cabello con la mano mientras la apretaba un poco contra mí para sentir su calor a través de mi propia camisa – Pero significa que no me separaré de ti ni un momento ¿Sabes? – golpeé su nariz de nuevo con el dedo y me contenté con sentirla cerca, intentando ignorar el olor putrefacto de no-muerto.

Caminábamos entre los árboles mientras que la noche avanzaba, sin más luz que mi colgante de lobo. No era muy seguro llevarlo encendido, pero no quería que pasar miedo, y quería poder enfocar bien todo aquello que se me acercara. El sendero de árboles parecía no tener fin, pero afortunadamente solo lo parecía, pues pronto las altas copas llenas de hojas dejaron paso a un sendero a cielo abierto, el mismo camino de tierra que por un momento había seguido. Pero la falta de estrellas en el cielo me impedía saber dónde estaba el norte, y dado que me había alejado pronto del sendero no sabía por qué lado ir. A lo mejor Rose había estado más rato en el camino y sí que lo sabía. - ¿Qué dirección, Rose? – pregunté mientras le acariciaba el hombro para calmarla.





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Re: ¿Hermanos? ¿Por qué no?

Mensaje por Rose Atillart el Dom Jun 26, 2011 9:58 pm

No cabía en mí de la alegría, cada vez estaba más cerca de volver con Nogard, y además ahora tenía un nuevo amigo, no, un hermano. Un hermano mayor que me protegería como también lo hacían Nogard y Veluzi. Me quedé abrazada a él mientras me revolvía el pelo, me gustaba sentir el calor de su cuerpo, que compensaba el frío que sentí yo. El aire que soplaba entre los árboles era gélido, como recién salido de una tundra de hielo, y mi ropa de bailarina no era suficiente para cubrirme del aire helado. Pero creo que notó eso, pues pronto se quitó la camisa y me la puso por encima, sin darme tiempo a responder.

Cuando ya estaba a punto de pedirle algo para taparme un poco más recordé la capa de Veluzi, la tenía al fondo de mi mochila. Con suerte el agua no habría llegado al final y todavía estaría seca. Me puse la mochila por delante de mi abultado pecho y rebusqué un poco, cuando mis manos notaron el tacto de las escamas de mi amigo raptor comencé a tirar con cuidado de no rasgar el tejido, al cabo de unos segundos ya tenía la capa fuera. Devolví la mochila a su sitio en mi espalda y me puse la capa por encima para mantener la temperatura de mi cuerpo.

Sonreí ante lo que dijo Noctis y le respondí, aunque un poco tarde – Claro, no me importa que estés siempre pegado a mí – le di un beso en los abdominales y luego proseguí – pero me dejarás mis ratos con Nogard ¿no? – pregunté de forma divertida y en un tono que se notaba mucho que era broma.

Cerré la capa sobre mi pecho para que el aire no pasase y se me escapase el calorcito y me abracé de nuevo a él con mi brazo derecho – No me separaré de ti. – le dije comenzando a caminar a su lado. Cuando salimos al camino pude ver por primera vez desde que llegara a aquel maldito lugar las tres lunas por apenas un segundo, como una fugaz ilusión. Eso me preocupó un poco, pues la última vez que había visto las tres lunas juntas en el cielo había ocurrido lo de la casa y había conocido, para mi desgracia, a Phir el come almas. Pero también era cierto que esa misma noche, noche en que vida casi me es arrebatada, conocí a mi mejor amigo, Veluzi.

Cuando Noctis me preguntó por donde ir me puse una mano en el mentón pensativa, yo había venido desde la derecha, con lo cual la salida debía estar por la izquierda. Chasqueé los dedos convencida de que estaba en lo cierto y señalé hacia la izquierda – Deberíamos ir por aquí creo yo. Yo vine de allí – señalé a la diestra – así que la salida debe ser esta ¿no? – me quedé muy pegada a él, mirando el colgante que brillaba con el lobo aullando a la luna y esperando su respuesta. Mi corazón latía cada vez con más fuerza, pronto podría estar de nuevo con Nogard…






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Rose Atillart
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