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Lazos - Privada

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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Dalahak Schtzie el Mar Sep 13, 2011 10:30 am

No evité una mueca sarcástica cuando la mujer dijo que el pozo estaba más seco que mi ánimo, pero esta vez tampoco me ahorré las palabras punzantes como dagas hacia ella – O tal vez esté tan seco como tu corazón. – le contesté mientras veía como zarandeaba al muchacho. Cada vez mi sangre ardía con más fuerza, como el hierro candente de una forja que lleva años encendida, no podía soportar que lo tratara así ¿A santo de qué? ¿Es que acaso se creía superior? El chico la llamaba mamá, y ella tan tranquilamente lo maltrataba tanto física como psicológicamente. Sentí un impulso que me hizo moverme de manera errática un momento, conocía esa sensación, y seguramente Inuwel la recordara de nuestro primer encuentro en aquella maldita mansión, literalmente, esa sensación de que la bestia que tenía dentro me dominaba, por lo general éramos uno, ella aportaba la fuerza y la velocidad y yo el raciocinio para no caer presa del caos y la destrucción, pero había veces que no era así, había mañanas que despertaba cubierto de sangre ajena y no era causa de la luna llena.

No le dirigí más palabras que un gruñido mientras yo también me colocaba en el alfeizar de la ventana, con la espada a la espalda y un tanto mal humorado, el chico todavía tenía mi camisa, así que podría alejarme de ellos sin temor a perderles el rastro, era difícil ignorar el olor de mi propio sudor de días, semanas e incluso meses, que era más o menos lo que llevaba sin lavar esa chaqueta. Salté y caí de pie en el duro suelo de arena, no habían sido más de cuatro metros desde el primer piso hasta el suelo arenoso, así que la caída no fue especialmente dolorosa, tan solo tuve que doblar las rodillas para no meterme las piernas por el culo y todo estaba bien. Rápidamente me perdí entre la arena y las casas, no quería estar cerca del chico ni de la mujer por unos momentos, no me sentía bien y sentía que dentro de mí estaba despertando algo que no me agradaba: Furia, ira, odio, rencor… todo eso se acumulaba dentro de mi pecho en lo que caminaba deambulando por las calles del destruido pueblo, como un borracho lo haría al salir de una taberna, tambaleándome mientras que en mi garganta se formaba un nudo que quería deshacer, pero no gritando, no llorando, no hablando. Quería aullar, aullar como nunca lo había hecho, quería sentir el placer de escuchar el aullido a una luna que no brillaba.

No podía más, tenía que hacerlo. Sin miramiento alguno me arranqué la camisa del pecho con fuerza, tirando hacia ambos lados y convirtiéndola en dos trozos de tela inservibles. Mi piel se cubrió de un espeso pelaje negro y mis huesos cambiaban de forma mientras yo caía de rodillas por la transformación. No tardé demasiado en adoptar aquella forma que tanto me gustaba, la del imponente híbrido negro en el cual me habían convertido en la isla de la que provenía. Sin más solté un aullido con fuerza, uno, y después otro, y otro, y hasta cinco veces aullé al cielo que ya se cubría del manto negro de la noche dando amparo a las estrellas. Tras esto tomé mi forma humana de nuevo, sudado y un poco cogestionado de la garganta, ahora sólo debía seguir el rastro de mi chaqueta de vuelta al chico, o el rastro de la inhalí, que también me resultaba familiar ese perfume agrio que era su sudor.





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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Inuwel el Mar Sep 13, 2011 6:21 pm

"Mamá, mamá" gritaba el pequeño agazapado sobre sí, con los ojos bien cerrados, durmiendo cual marmota, ¿qué soñaría una mentecilla tan pequeña como la suya?, probablemente debía de estar debatiendo su personalidad con la de la bestia, una bestia que aunque pequeña debía de ser tan devastadora y salvaje como todas, no obstante, el chico parecía tranquilo, no le vi ni una pizca de rabia o locura asomarse en su comportamiento, ¿qué tan reprimida estaría?, me pregunte mientras veía que Noctis se arrimaba a la ventana al igual que yo soltando un gruñido de quién está molesto con algo para marcharse, entrecerré los ojos viéndole marchar, sintiendo la luminiscencia del sol colarse por la ventana e impactar contra mis ojos, así era la bestia, de día y de noche te atormentaría hasta que fueras como ella, ¿por qué la reprimen?, la bestia es parte de ti, debes dejarla fluir y ser uno solo, lo que la bestia quiere que hagas lo querrás tu también, trabajando juntas jamás te abandonará.

Si, es cierto que la razón nos hace diferente de los animales, pero también más crueles, por eso toda cacería debe ser toda una obra de arte, una obra de arte sangrienta de esplendor agónico.

-Solo quiero que entiendas eso, pequeño...-Murmuré ahora volviendo la vista nuevamente contra el pequeño que yacía profundamente dormido, seguía llamando a su madre, debía de extrañarle, lástima que no volvería a verle más, y ahora que al fin no había nadie viendo, le acaricie el cabello con una media sonrisa en mi rostro.

-Tranquilo, no te abandonaré, mi madre hizo eso conmigo, no está entre mis planes repetirlo-Murmuré mirando de reojo al ghoul que yacía muerto en el suelo, me parecía raro que una criatura tan sencilla como aquella lograra crear ese tipo de ilusiones, pero que bah, no estaba dentro de mis planes investigarlo.

Salté entonces con agilidad de la ventana hacia abajo, sintiendo el peso de la arena chocar contra mis pies creando a mi alrededor una voluta de arena, deposité con cuidado al chico contra el suelo, agitandole con constancia.

-Venga, abre los ojos dormilón, es hora de partir- Dije esperando que al menos me hiciera caso en esa petición tan sencilla.

-Mira, más allá hay un pozo y tiene agua, ¿tienes sed?, ¡pues vamos!, ¿qué esperas?, despierta... ¡YA!-Exclamé cincelando mi rostro a uno molesto, si bien aquel pozo que había presenciado antes estaba vacío, quería que el chicuelo despertara de alguna forma. Además quería irme pronto de aquí, con o sin Noctis.




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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Kouta Silverwolf el Mar Sep 20, 2011 7:01 am

El sueño persistía, y se repetía, pero en el última repetición, la bestia acaricio mi cabeza- déjame entrar-escuche como elevado por el viento, un murmullo extraño – déjame entrar, y prometo que tu madre jamás nos abandonara –dijo tomándome el mentón del chico, casi como si fuera a besarme como mi madre lo hacía, en la frente – no…quiero…perder a mama…- murmure levemente y cerré los ojos.
En mis sueños pude ver claramente como me devoraba el rostro, causando pequeñas lágrimas fuera de mi sueño. Luego del rostro siguió con los miembros para finalmente devorar mi cuerpo; sucumbí sintiendo mis deseos más salvajes en el sueño, y viendo la bestia note como lentamente dejaba de serlo, para ser…yo. Mi mente infantil no lo comprendió en el momento, pero era el comienzo de algo que sería sumamente increíble, y, en un futuro distante, la marca de mi desarrollo de niño a adolescente.
Fuera de mi percepción, se me podía ver convirtiéndome en lobo lentamente, sacando mis garras y cubriéndome de vello mientras mi rostro se desfigurada dejando salir el típico hocico canino que es tan característico. Abrí los ojos escuchando la palabra agua, y casi por instinto, corrí junto al pozo. Estaba seco y no tenía nada más que tierra, algo muy decepcionante; pero, mi lado salvaje comenzó a escarbar como loco, junto al pozo, buscando agua desesperadamente, jadeando con la lengua afuera como el animal que era ahora, un animal…un licántropo desesperado por un trago.


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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Dalahak Schtzie el Miér Sep 21, 2011 6:00 pm

No sabía porque quería hacer aquello, porque quería aullar a la luna o porque necesitaba transformarme. Por dentro estaba sintiendo algo que nunca había sentido, un ardor en el pecho muy extraño, ¿A qué se debía? No, no podía ser mi bestia, yo no era como otros licántropos que había visto, que consideraban su don una maldición, yo aceptaba mi lado salvaje y con ello a la bestia, pero algo estaba pasando, algo estaba cambiando. ¿A lo mejor sólo yo escuchaba esa voz que me decía: “Cambia” “Deja salir a la bestia”? ¿A lo mejor era sólo un sueño? No lo sabía, pero la sensación que en esos momentos tenía era que alguien quería mi alma, quería mi corazón, alguien cuyos dientes eran navajas afiladas. Sentía la incipiente necesidad de correr lejos de ese sito ¿Por qué? Ni idea. Moví la cabeza de un lado a otro para despejarme y cerré los ojos, apoyándome en una pared para pensar un poco y dejar que aquella sensación de mareo se me pasara. Respiré hondo un par de veces y recordé todo lo que había dicho Inuwel, necesitaba salir de aquel lugar como fuera, era menester que me largara o sería peor. Un pozo seco en mitad del pueblo… Eso no tenía mucho sentido, los pozos se alimentaban del agua de depósitos subterráneos que por lo general estaban siempre llenos, sino no había nada ahí abajo quiere decir que algo se lo había bebido ¿El qué? Ni idea, pero también había otra cosa segura, y era que el camino ahora no sería un río subterráneo, sino una especie de camino más fresco, alejado del sol que con suerte comunicaría con algún pueblo -¡Claro! – dije mientras me reincorporaba rápidamente. Ignorando por completo el leve mareo que me había dado por cambiar tan rápido de posición y me puse a correr siguiendo mi rastro, el rastro de mi chaqueta.

Crucé sin más las calles, como si apenas midieran unos metros, pasando ante las puertas destrozadas y las cortinas raídas que las decoraban, dejado atrás escombros y casas en ruinas para finalmente terminar en la plaza del lugar, donde Inuwel estaba de pie y el cachorro cavando cerca del pozo, típico de ella dejar que otros se ensuciaran las manos, pero ya empezaba a tocarme las narices que tratase así al chico. Tras dejar de lado el maltrato que la mujer lobo le estaba dando al crío me acerqué a ella rápidamente, dejando que el chico escarbase en la tierra como si no hubiera mañana, primero debía comprobar una cosa. Tomé una piedra del suelo y sin decir nada la arrojé al pozo, seco, como no podía ser de otro modo, al menos la inhalí no mentía. Me quedé mirándola un momento y luego al chico –Inuwel. – dije con una media sonrisa al tiempo que recuperaba mi prenda de ropa - ¿El pozo lleva seco mucho tiempo? – le pregunté, pero antes de dejarla responder continué para explicarle mi idea, no es que me importase su opinión sobre mi plan, pero si ella no venía seguramente no lo hiciera el cachorro: -Si lleva seco mucho tiempo será una caverna húmeda, alejada del calor y que nos serviría de refugio, pero también de camino. Los pozos se alimentan de acuíferos subterráneos, suelen estar en zonas donde llueve bastante, así mantienen un nivel más o menos estable, aquí casi no llueve, así que con suerte ahí abajo habrá un camino por el que poder avanzar frescos. La luz no es un problema demasiado grande, tengo mi colgante, se lo daré al chico por si las moscas y punto. Mi idea es descender ahora, a juzgar por la cuerda que hay esto no debe tener más de diez metros para abajo, pero por si acaso me quedaré vigilando hasta que hayáis bajado tú y el chico ¿Qué te parece? – necesitaba un sí o nos tocaría recorrer kilómetros de arena con un sol de plomo a nuestras espaldas.





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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Inuwel el Jue Sep 22, 2011 6:21 am

La sensación del calor altamente elevado impactando de lleno sobre mi piel ya tostada por estar en constante tiempo bajo el yugo solar comenzaba a secar mi boca, hace bastante tiempo ya que había consumido agua, pero no era suficiente, y aunque fuésemos demasiado veloces a cuatro patas eso no garantizaba que nuestra resistencia nos permitiese cruzar un desierto peligroso y hostil con demasiada facilidad, sumando además que uno de nosotros era un infante, sediento y recientemente convertido por lo visto. Mis ojos rodaron directamente hacia el pequeño cuyo nombre aún no me era revelado, estaba en su forma de lobo, pareciese sentirse más cómodo de dicha manera, sus patas rasgaban la árida arena en busca de algún signo de agua, por poco y me hubiese sentido mal por mi “broma”, pero era estrictamente necesario que despertase, hacía calor, estaba psicológicamente cansada y no me entraba ánimos para ir cargándolo en brazos.

-Pequeño, era mentira, no hay agua, el pozo está completamente seco…-Caminé hacia estar cercana a él justo al tiempo en que Noctis entraba nuevamente en escena - ¿Y? ¿Qué tal el desahogo? –Pregunté curvando una media sonrisa burlona apoyando una mano sobre mi cadera ladeando ligeramente la cabeza al costado derecho para derrochar todo mi cabello contra ese hombro, una especie de risa se escapó de mis labios, ligera como un susurro, pero suficientemente audible para ser insoportable en aquel desolado desierto.

Noctis se adelantó en dirección al pozo, lanzando una piedra que sería la prueba de que este se hallaba sumamente vacío, pero lo importante sería lo que dijese a continuación, abrí levemente la boca, para añadir algo, pero este no me dejaba hablar así que la cerré formando una línea recta con mis labios, no es que no estuviera de acuerdo con su idea, era genial y todo, pero… -“Yo había sacado agua tan solo ayer, y en ese mismo día, en ese mismo instante, el pozo se secó, ¿era eso normal?”-Fruncí el ceño llevándome una mano al mentón, cavilando aquello, podía comentarlo con Noctis pero tal vez me tachase de chiflada, y bueno, el vasto desierto parecía infranqueable y realmente nada garantizaba pillar un oasis en dicho infierno.

-Vale, vamos…-Acepté finalmente, todavía extrañada por lo que había sucedido antes, pero el calor a veces nos retoca la mente y esta nos juega trucos… si, debía de ser eso.



Canta en lágrimas de sangre la niña perdida,
su boca se apaga con una agonía silenciosa… pero perversamente hermosa
que alguien despierte a la pequeña, ¡no vaya a ser que sus ojos no vuelvan a contemplar la luz!
rosa blanca bañada en sangre por qué me dañas con tus espinas al abrazar?
espinas peligrosas,
rosa que nunca se marchita
niña de labios impuros
ven conmigo a jugar


Tomé al pequeño lobo en brazos no sin antes tirar de la cuerda para asegurarme que estuviera firme –Sostente bien –Dije con un rictus perverso para comenzar a descender dando saltos en las mismas paredes que me rodeaban en el pozo, usando siempre la cuerda como un apoyo, y, efectivamente tal y como lo había pronosticado Noctis, abajo se manifestaba un inmenso pasaje subterráneo, tal vez demasiado grande para un pozo, estaba agradablemente húmedo y un delgado riachuelo corría por este, no obstante lo que llamaría la atención a nosotros los licántropos sería la presencia de un color que debiese estar cegado para nosotros por cuestión racial, pero asombrosamente lo podíamos contemplar sin problema alguno, pestañeé rápidamente, recordando de golpe aquel sueño de anoche, varías rosas rojas crecían debajo de aquel subterráneo como si fuese su hábitat natural, el lugar profundamente oscuro solo iluminado por la luz que provenía del pozo estaba cubierto por aquellas rosas de color rojo, un rojo que podía ser apreciado sin problemas, ¿qué diantres ocurría en este lugar, ¿sería realmente seguro?

-Mejor será irnos luego de aquí-

No es que estuviera asustada… pero no estaba con ánimos para otro enfrentamiento, y esto era… realmente raro. Realmente sospechoso.

Una risa infantil comenzó a hacer eco bajo la cueva, Kouta sería quien sintiese como si un infante le llamara a jugar en dirección a la derecha, le insistía constantemente, mientras que nosotros solo escuchábamos el molesto eco de unas risas que repercutían bajo estos cimientos.





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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Kouta Silverwolf el Miér Sep 28, 2011 1:55 am

Escarbe, escarbe, escarbe y escarbe sin razón o sentido, fatigándome bastante gracias al asolado día. Sentí la delicada voz de mi madre pidiéndome que me detuviera, a lo que obedecí sentándome en forma de perro, inclinando la cabeza ante la charla entre ella y el sujeto que antes me había intentado dar de beber. Me caía bien, peor quien era, tal vez, papa? No estaba seguro y no preguntaría aun. Mi expresión ante su charla era bastante graciosa, estaba sentado con la cabeza inclinada, una oreja erguida casi en totalidad, y una doblada a la mitad, jadeando por el abrasante calor y el cansancio.
Más tarde, sentí los brazos de mi madre, rodearme y levantarme, inmediatamente me puse contento y me recargue de energía como por arte de magia, mi madre me había abrasado! Todo era tan perfecto que ni siquiera note cuando me depositaron en el suelo de una gran caverna. En ningún momento note algo inusual, estaba demasiado emocionado como notar algo qué sería obvio para los ojos, tan pero tan emocionado por el abraso de mi madre, que comencé a saltar y a correr alrededor de ella. En ese húmedo ambiente no me cansaba tanto, así que seguí unos minutos emocionados, girando, corriendo saltando, ladrando, como vuelto loco. Me detuve en un momento, al oír una risa, ahora prestándole atención, mis orejas buscaban el origen, casi como hipnotizadas, al igual que yo. Mi cuerpo actuó como de muto propio, girando ala derecha, escuchando la voz de un niño que me invitaba a jugar, con una dulce y amable voz.


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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Dalahak Schtzie el Miér Oct 05, 2011 9:09 pm

Suspiré con alivio al ver que Inuwel asentía a mi idea, genial, no me tocaría ni mandarla a dormir ni a mejor vida con una cuchillada por la espalda. Observé como bajaban los dos y me quedé sosteniendo la cuerda, que pese a que estaba bien atada bien podía soltarse en cualquier momento. El calor apretaba en el desierto y el aire tórrido me golpeaba la espalda junto con el sol que ya estaba en un punto más o menos álgido de su inevitable caída, pero como si quisiera arrastrarme con él a la oscuridad tras las montañas me azotó con sus rayos la espalda cubierta por la camisa negra y la chaqueta de cuero del mismo color azabache que acababa de recuperar. Tras unos segundos que me parecieron eternos escuché el sonido de los zapatos de la mujer contra el suelo y luego, cuando soltó al crío transformado, el sonido de sus zarpas al arañar la roca. Volví a suspirar y me aferré a la cuerda descendiendo por ella a una velocidad moderada. La fricción calentaba los guantes hasta el punto de que los notaba bastante calientes, algo más que un simple calorcito agradable, pero por suerte el cuero aguantaba bien el calor y los roces, de haber sido metal las manos me hubieran ardido como si las metiera en aceite hirviendo. Tras recorrer los primeros ocho metros de cuerda deslizándome desde esta me dejé caer los dos últimos cayendo con un golpe algo ruidoso al golpear la punta de la espada contra el suelo. El eco inundó la sala y yo como si nada me puse en pie para contemplar las casi negras paredes del lugar. Era una siniestra caverna de agradable clima húmedo y frío, por el centro discurría un río de agua pura cuyo murmullo constante era relajante. La bóveda del techo era increíblemente alta, demasiado tal vez para un pozo. Pero todo aquello no me importó, no al menos hasta que vi el color rojo intenso de las rosas que había en las paredes.

-¿Qué… demonios…? – dije mientras llevaba mi mano diestra a la empuñadura de la espada demoníaca. No me agradaba aquello, pensándolo bien y en frío, válgase la redundancia, no había sido una buena idea dejar que el chico e Inu bajaran primero, podría haber bajado yo y haberlos alertado de que no era seguro. Mierda. Gruñí por lo bajo y me quedé mirando las flores una y otra vez ¿Por qué? ¿Por qué las veía con colores? En ese momento comenzaron a sonar unas risas infantiles y, a mi parecer, macabras y siniestras. Miré hacia todos los lados y a diferencia de la mujer, que habló en un tono más o menos bajo yo no tuve miedo de gritar -¡Sal! ¡Sal de dónde estés! – grité al aire. En esa caverna desde luego no estábamos totalmente solos, no era precisamente difícil saberlo, y mucho menos cuando el pequeño lobo que anteriormente había tenido forma de niño avanzaba brincando feliz hacia una dirección, la dirección desde donde provenían las risas. Mostré los colmillos hacia ese mismo pasillo como si de algo sirviera y me acerqué un paso más, siguiendo al mocoso y tratando de ignorar la molesta y aguda risa que rebotaba en las paredes una y otra vez para acabar de nuevo en mis oídos, una risa que incluso estaba empezando a cabrearme al mezclarse con las voces en mi cabeza.





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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Inuwel el Vie Oct 07, 2011 2:31 am


-Hace mucho tiempo aquí había un oasis y mi padre me había importado unos rosales, los tuve que cuidar mucho para que se acostumbraran a este clima…-Susurró la misma voz deteniendo las risas que siguieron repitiéndose en las paredes para finalmente difuminarse y perderse en el ambiente, la voz era mimosa y femenina –Pero las flores perecieron, también mi alegría y mis sueños-

Una muchacha de cabellera negra y muy oscura, piel blanca casi traslúcida, ojos grandes y oscuros, era pequeña y menuda, empleaba un vestido rojo y unas sandalias del mismo color. Ella apareció de pronto, sin previo aviso, surgiendo desde las sombras como un ente etéreo pero de carne hueso, y mientras ella avanzaba las rosas fueron borradas de un soplo y el collar luminoso que portaba Noctis sobre su cuello comenzó a menguar en la intensidad de su luz, varios ghoul similares a los que tuvimos que enfrentar en aquella casa comenzaron a surgir avanzando como arañas por las paredes, mirándoles con la misma cara repulsiva y psicótica de antes, eran seis en total, todos ellos se centraron en Noctis y en mí, dispuestos a lanzarse al ataque, sus ojos irritados en rojo, su lengua compulsiva, estaban hambrientos pero satisfechos en locura, querían nuestra sangre, e incluso nuestra carne.
No obstante todos ellos ignoraron al pequeño Kouta que en forma de lobo se vio de pronto abrazado por la niñita de manos frías y ojos casi sin iris, le sonrió al cachorro y con su otra mano comenzó a moverla apuntando al frente, moviendo las manos, logrando que varios rosales surgieran de la tierra y se aferraran a las piernas de Noctis y a las mías, abrazando nuestros tobillos y piernas, clavando sus espinas con mucha fuerza, ella reía mientras lo hacía sin soltar al cachorro al tiempo que los ghoul saltaban al ataque.

-Mmm… ¿quieres ser mi amigo? –Inquirió tomando en brazos al lobito, sonriendo ampliamente y mostrando al mismo tiempo sus blanquecinos dientes afiliados.

-¡Maldición!-Bramé al verme rodeada por aquellas rosas donde cuyo color podía admirar sin dificultad, más de hermosas nada tenían porque querían enredarnos para impedir cualquier movilidad y por si eso fuera poco los ghoul se separaron de a tres para atacarnos, pero si pensaban que eso me iba a detener estaban muy equivocados. Mi cuerpo comenzó a temblar ligeramente, un espeso bello comenzó a surgir por mi espalda, brazos y piernas mientras mis músculos crecían, mutaban, mi rostro se alargaba hasta tomar la forma de un hocico, solté un gruñido y comprimí mis dientes que ahora eran peligrosas fauces de afilados colmillos de lobo. Una vez convertida hice fuerza con mis brazos para liberarme de las raíces de las rosas que habían llegado a esa altura, salté hacia adelante tratando de quitar con mis zarzas las rosas que sujetaban mis tobillos, uno de los ghoul dio un salto en mi esquina derecha mientras que el otro por la izquierda, yo me adelanté hacia adelante para que estos chocaran y luego me volví bruscamente hacia atrás tomando sus cabezas con mis garras y enterrándolas una contra la otra, mientras mis garras se hundian en su nuca, luego los tiré al suelo y me puse a desgarrarlos con salvajismo con mis zarzas y colmillos como si disfrutara de la obra de arte que resultaba este sangriento espectáculo.

Noctis se vio rodeado por tres que saltaban contra él en diversas direcciones mientras que el tercero de los que me correspondían todavía no me atacaba fue cosa de correr rápidamente hasta embestirlo contra la pared con el peso de mi cuerpo y la potencia de mis garras.

Pero el problema no terminaba ahí, cada vez comenzaron a surgir más y más ghoul hasta rodear la superficie, y nuevamente las rosas surgían del suelo atrapando nuestras patas con sus férreas espinas.

La niña en tanto abrazaba al pequeño lobo con una sádica sonrisa mientras movía sus manos con diversión de quién solo está jugando.









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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Kouta Silverwolf el Vie Oct 07, 2011 8:59 pm

A medida que me acercaba, esa voz de niño comenzó a volverse más femenina, algo que no le di importancia y como hipnotizado llegue a los brazos de una niña, la niña dueña de esa voz. En mi mente, algo sonaba, era una voz gruesa y temible, casi me desconecto del mundo real por segundos…
-estas seguro de querer abrazarla pequeño?- la voz sonaba fuerte y vendría de un lobo enorme, de pelaje castaño mirándome fijamente, yo solo en mi forma de lobo, casi cachorro, lo observe- que..Podría pasar?- mi voz tenia era escuchada por la criatura a diferencia de cuando estaba en la realidad, nadie me entendía o nadie me respondía al menos- de verdad quieres estar con esa chica que te abraso?....ella es mala, e intenta matar a tu madre- ignore todo contacto desde el mundo real en ese momento y solo quedamos yo y el lobo en una habitación oscura- solo déjame a mi… - intentaba comprender sus palabras- mama…matar… ella?...- el lobo solo se acerco más a mí y me miro con su boca justo sobre mi- si… y como tu deseo interno … como todo lo que deseas es salvarla…la salvare..- sus fauces se abrieron y me tragaron en una oscuridad, hasta ahí llego mi conciencia.
En la realidad, fuera de mi mente, se podía apreciar como comenzaba a gruñir levemente y con una mordida sorpresa al cuello de la chica, comencé a estrangularla, a cerrar mis fauces tan fuerte como para que la sangre brotara de su cuello -grr…- mi cuerpo comenzó a sacudir ese cuello una y otra vez, buscando arrancar un trozo de carne y hasta lograrlo mi cuerpo no freno, arrancando ese trozo de carne con todo lo que consiguiera y sacudiendo mi mandíbula manchando de sangre mi alrededor, la mordí de nuevo en el mismo lugar, había un duro hueso, que era como si quisiera un trozo de el.
Segundos más tarde, desperté. Me encontraba mirando el cuerpo de la niña, casi sin torso, al parecer masticado desde arriba a la cintura. Rodeado de trozos de carne y cubierto de sangre me quede atónito y estático…. Que había hecho?... estaba por gritar mama, y llorar como chiquillo una vez mas.


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Re: Lazos - Privada

Mensaje por Dalahak Schtzie el Sáb Oct 08, 2011 2:50 pm

La noche cae en un lugar
donde reina hoy el miedo
Bajo el influjo inmortal
de la luna y su luz

Te hace mirar hacia allí
donde brilla en lo alto
Y al mirar el destello en tus manos
ves que no eres tu

Duerme tu alma en el fondo
de un sueño sin rumbo
Como una plaga la bestia
se adueña de ti

Arde tu sangre en el fuego
que rompe tus venas
Y destroza lo poco de humano
que queda hoy de ti

Y ahora está libre
el mal que llevas dentro
La maldición por siempre existirá
El sueño del loco
que vive encerrado en su mundo
y no puede escapar.

Cambia
Y deja salir a la bestia.
Que siempre has vivido con ella
Y ella hoy es parte de ti.

Cuando las risas pararon pude escuchar claramente una voz femenina pero infantil a la vez. Su historia parecía triste pero su aspecto para nada humano – Que triste… - susurré con una pequeña sonrisa – Creo que te vendrá bien que te saque hasta la última de tus asquerosas tripas. – añadí luego mientras intentaba moverme para avanzar hacia ella, que entre las sombras y las luces rojas de las curiosas rosas se mostraba con una ropa de color oscuro, seguramente también rojo a jurar por el tono en que había percibido veces anteriores ese color. Sus ojos negros parecían comerse la luz de las flores que cayeron marchitas de las paredes junto con la de mi colgante que poco a poco iba menguando. Finalmente quedó apenas un resquicio de luz, un fino halo que me permitía ver a seis de esas asquerosas criaturas de piel pegada a los huesos, cabellos raídos muy distintos a los de su ama y que reptaban por las húmedas paredes sacando constantemente su larga lengua en busca de carne donde hincar sus dientes -¡Arg! – grité cuando noté como las rosas se enganchaban en mis tobillos, clavándome las espinas por los pies e incluso rozando el hueso. Comencé a respirar más agitado de lo normal, mi pecho bajaba y subía de manera frenética y el grueso sudor que golpeaba el suelo desde mi frente era mucho para el fresco que hacía en ese lugar. En mi interior notaba como algo quería salir, desde el pecho hacia todo el cuerpo, partir mis huesos para hacerse con el control; La bestia. Pero no quería que yo la dominase y usara su poder, no, sentía como presionaba en el corazón para salir. Solté la espada que golpeó rápidamente el suelo por su peso, produciendo un horrible sonido metálico que inundó toda la cueva, eclipsado luego por un enorme grito que no salía de otro sitio sino de mi garganta. Me llevé las manos a la cabeza e incluso ignoré el hecho de que a por mí saltaran tres de los ghouls con todo su peso y sus brazos, usando los dientes para intentar sacarme la sangre. Sentía como la sangre me hervía como hierro fundido y fluía como si fuera agua. Cada hueso, cada músculo y cada tejido se rompía como pocas veces para dejar paso a los nuevos. Dolía, y dolía mucho más que todas las transformaciones voluntarias, porque no era yo. Entonces todo se volvió negro…

[El muchacho cayó al suelo doblegado por el dolor de su transformación. Generalmente aguantaba sin problemas los cambios, pero no esta vez, que como otras tantas había entrado en un estado de rabia y furia donde no era él quien dominaba, sino la bestia. Su bello corporal se fue espesando hasta convertirse en una gran armadura de pelo azabache, sin brillo alguno, ni tampoco reflejos. Sus manos se deformaron en un sanguinolento proceso que dio paso a cinco garras plateadas cuyo color contrastaba con el negro de su cabello. El pecho se ensanchó al igual que sus hombros y sus brazos duplicaron si es que no triplicaron su anchura, una criatura horrible que había salido de alguien como Noctis, pero no terminaba sólo en su cuerpo. Su hermoso rostro también se vio afectado por la furia de la bestia, que deseosa de sangre vampírica había hecho suyo el cuerpo del atlético joven. Las finas facciones se rajaron por completo como estrías que han crecido por años y ya no pueden soportar más, sus dientes uno a uno mutaron para dejar paso a afilados colmillos blancos como la nieve que en breves se iban a teñir de rojo sangre. Los ojos quedaron detrás del largo morro de negra nariz rajada en las fosas, pero ya no eran sus ojos de color marrón oscuro, sino unos dorados completamente anormales inyectados en sangre carmesí que les acababa por dar un reflejo más oscuro. Las orejas se habían desplazado al cambiar el cráneo y ahora quedaban sobre la cabeza como dos triángulos anchos que dejaban ver su rosada carne por la cara interior, una carne ligeramente recubierta de vello carbón.

Uno de los tres asaltantes se abalanzó sobre el licántropo recién convertido con la esperanza de que lo sucedido lo hubiera dejado demasiado exhausto como para combatir, pero nada más lejos de eso el hombre lobo tomó con sus garras al osado no-muerto y como si se tratara de un muñeco de esparto lo lanzó contra las paredes de roca haciendo que estallara en un montón de pedazos sangrientos. El aullido que liberó desde sus fauces era estremecedor, tanto que dejó a los tres seres sin oído, y posiblemente también dañara a los que él en algún momento llamó aliados, pero ahora sólo quería sangre, la sangre de los malditos. El segundo ghoul trató de atacarle usando su increíble velocidad, pero cual fue la sorpresa para él al ver que el licántropo pese a sus dos metros de altura no era lo que se podría denominar como torpe lo lento. Noctis usó sus patas traseras para impulsarse desde la pared en la que estaba enganchado hasta rozar el techo con las zarpas, arrancando de él al segundo desafortunado que recibió un brutal golpe contra el suelo propinado por el licántropo que no tardó en desollarlo a bocados, mordiendo una y otra vez su tez con ira para acabar con él, sus garras bajaban como relámpagos con estela negra para destrozar el torso del enemigo ya vencido hasta reducir sus entrañas a poco más que un charco de carne y sangre. Ahora sólo quedaba uno. Las plantas que se enroscaban constantemente en sus pies no parecían ser un impedimento para que avanzara, rasgándose los tobillos y arrancando parte de la carne de ahí, pero el dolor no lo detendría, al menos no en un buen rato. Su agudo olfato pudo detectar como el muerto corría en dirección a su ama, más bien hacia lobo que ésta tenía encima mordiendo su torso y destrozándola, el cachorro. Si faltaba algo para terminar de enardecer al licano ese estúpido no-muerto lo había encontrado, y es que en su forma de lobo era mucho más “paternal” con las crías, su instinto lo empujaba a proteger a los más pequeños incluso en ese estado, puede que por el hecho de que los lobeznos nacen ciegos y sordos, totalmente dependientes de sus padres.

Al deformado vampiro apenas le dio tiempo de gritar de dolor cuando dos manos a modo de maza golpearon su cabeza estrellándolo contra el suelo por la espalda, haciendo que sus dientes no fueran ahora más que una bizarra decoración en la roca. La bola de pelo de color carbón se arrojó sobre el indefenso caminante muerto y usando sus manos como arpón penetró hasta diez veces el pecho de la aberración, pero no se contentaba con eso en el estado de subyugación a su bestia en el que se encontraba. Actuando como la bestia que era hendió sus colmillos en la cabeza de la criatura que arañando el pecho de su depredador haciendo que de este goteara la sangre intentaba librarse en vano, pues uno de los colmillos del lobo negro había atravesado su ojo derecho y ahora buscaba encontrarse ese mismo canino de la dentadura lupina con el otro que había penetrado por las sienes de ese mismo costado. Pronto ese también fue reducido a otro montón de trozos de carne sangrantes, pero aún no estaba saciada la bestia, y su siguiente objetivo no fue otro que la cría no-muerta en la cual fijó sus ojos inyectados en sangre por la adrenalina que por sus venas fluía tras semejante liberación. Arrojándose de nuevo como una bala de cañón sobre una fragata enemiga arrancó de las fauces del lobezno a la mocosa y mientras a esta todavía parecía quedarle un fino hilo de vida consciente le aplastó la cabeza contra la roca, sólo quería sangre, la sangre que cualquiera que no fuera el cachorro, a quien no podía atacar a causa de sus desarrollados instintos paternales. Alguien debería frenar a la bestia.]






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Dalahak Schtzie

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